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Técnicos del banco llenan sus agendas de seminarios y presentaciones por medio mundo

El problema, que aumenta de calibre, sigue sobre la mesa, que también aumenta de temperatura. El Estado necesita 215.000 millones de euros para financiarse (en diciembre eran 200.000 millones) y el Tesoro ve con inquietud que se pueda cumplir la cifra con el coste previsto. El mercado ya le envió a Soledad Núñez, la directora general del Tesoro (doctora en Economía por Minnesota, aquella que decía “soy muy mala con los números") un mensaje el pasado jueves, cuando se vio obligada, a subir en medio punto la rentabilidad de la subasta de bonos. Lo mismo le tocó hacer a José María Ayala, presidente del ICO, para colocar 1.000 millones de euros la misma semana ante las exigencias de los inversores, que demandaban algo más del 3,25% de cupón anual que ofrecía el Instituto –el ICO ofrecía un diferencial de 50 puntos básicos y el mercado dijo que o 65 o nada; y fueron 65-.
Cifras al margen, el Banco de España ha sido requerido por los bomberos para tratar de apagar un fuego que sus vecinos del caserón de Alcalá no son capaces de controlar. La mediación del Gobernador le devolverá, de nuevo, al primer plano de la actualidad económica, ya que en esta ocasión, como señala un colaborador cercado de Moncloa, el presidente asegura que ahora los riesgos son monetarios. Se le encomienda a Ordóñez que medie, y la mediación consiste en hablar con Jean Claude Trichet así como con todos y cada uno de los gobernadores de los bancos centrales de la UE. Al presidente le inquietan algunas opiniones –la de Almunia (“con Grecia tenemos cosas en común”) fue un golpe bajo que responde a una vieja conversación entre Zapatero, Almunia y Solbes en la que éste último, entonces ministro de Economía, advirtió en 2009 al primero del riesgo inminente de un default de Grecia “con la que tenemos algunos problemas en común”-.
Sin embargo, en el Banco de España no creen en que esa sea la vía adecuada para resolver el fiasco fiscal español. En Cibeles los mercados son observados con otros criterios, otra distancia, distinta presión y temperatura que la que miden los indicadores o sensores de los despachos políticos. Los movimientos del mercado bursátil, de divisas o de materias primas, equivalen a los latidos del mercado en tiempo real, y lo identifican con el corto plazo. Para José Manuel Campa y Elena Salgado, secretario de Estado de Economía y Vicepresidenta Económica respectivamente, el corto sirve para proyectar el medio, y este a su vez, es la antesala del largo plazo. Y en los tres escenarios, el equipo económico se encuentra abatido, con una sensación de haber sido superado en el campo de batalla europeo, campo que ahora preside, de turno, el presidente del Gobierno español. Para éste, Salgado y Campa estuvieron jugaron la semana pasada en continuo fuera de juego, incapaces de fugar un solo balón en dirección correcta.
Pero desde el Banco de España, tienen a tranquilizar al Ejecutivo y al equipo económico del caserón de Alcalá. Ordóñez transmite telefónicamente a Zapatero, que no hay que obsesionarse con los mercados, que todo en esta vida tiene solución y que una situación como la actual es cuestión de mantener fría la cabeza y hacer reformas. Desde Cibeles se recuerda al Ejecutivo que en el mundo sobra ahora mismo liquidez, tanta como la que puede ver –en ese momento a la altura de Madeira- desde la ventanilla del avión presidencial. Así que, sirva la tarjeta amarilla de los mercados en la semana pasada como señal de que cuando se gobierna siempre hay problemas, y que si además estos son graves, hay que ser, incluso, hasta rápido tomando decisiones.
Ordóñez hablará con todos los responsables de bancos centrales miembros de la UE, particularmente con los de Grecia y Portugal. El plan de trabajo del banco central español se esta llenando de citas para marzo y abril. Dos meses en los que se visitarán bancos, agencias calificadoras, se mantendrán reuniones con fondos de inversión. Se incluyen en la misma agenda, visitas a Pekín y a varios reinos de Arabia. Y el Tesoro pondrá en marcha un programa de conferencias destinado a transmitir mayor credibilidad financiera.
Una de las recomendaciones que recibió el equipo económico del Gobierno en las últimas fechas, procede de uno de los gurús de economía que estos días hace su agosto en plena cuesta de enero. “España no vende bien su pasado histórico de buen pagador, no figura en las listas de morosos crónicos como Grecia o Argentina, y cuando aparece un marasmo como el actual, es preciso que los inversores conozcan que el histórico español es de los mejores, nada que ver con Grecia o Argentina, con quienes se le compara”.
Dicen que el presidente español se vio reconfortado cuando un colaborador le informó de que la demanda de bonos –a la que el Tesoro había subido el precio- superó en 4,6 veces la oferta, más incluso, que la realizada el 3 de diciembre. Como se puede comprobar, y como dice el Banco de España, lo que sobra ahora es liquidez. Algo es algo.