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Crédito y Caución sigue recomendado mucha cautela no sólo a la hora de emprender nuevas operaciones comerciales, sino también en las relaciones con clientes consolidados
Las reclamaciones se mantienen altas en México; la obtención de pagarés es un elemento clave para el cobro de deuda, ya sea para el pago antes o después de la reclamación

La Frecuencia Prevista de Impagos se basa en un panel de empresas seleccionadas en los mercados de referencia, y en la probabilidad de impago en todos los sectores a lo largo del próximo año. En este contexto, el impago se define como el incumplimiento de un pago previsto, o el inicio de procedimientos de quiebra. La probabilidad de impago se calcula sobre la base de tres factores: el valor de mercado de los activos de una compañía, su volatilidad y su actual estructura de capital. A título orientativo, la probabilidad de una empresa de incurrir en impagos es del 1%.
En el caso de Bélgica, Alemania, los Países Bajos y el Reino Unido, la cifra media de noviembre de 2009 fue la más baja de todo el año. No obstante, las cifras correspondientes a todos los mercados objeto de seguimiento seguían situándose muy por encima de su nivel a largo plazo, lo que indica un alto riesgo de impago entre el panel de empresas. Seguimos previendo que las insolvencias corporativas aumentarán en la mayoría de los principales mercados, si bien en menor medida que en 2009. Crédito y Caución sigue recomendando mucha cautela, no sólo a la hora de emprender nuevas operaciones comerciales, sino también en las relaciones con los clientes consolidados. Básicamente, las empresas deben tener más cuidado en sus transacciones comerciales –controlando cambios en el comportamiento de pago de sus actuales clientes y evaluando más detenidamente la solidez financiera de clientes potenciales–.
MÉXICO, MENOR DETERIORO DEL PIB A FINALES DE 2009
En México, el PIB siguió contrayéndose un 6,2% en el tercer trimestre de 2009, si bien en menor medida que los trimestres anteriores (T1: -7,9%, T2: -10,1%). Como consecuencia de la recesión, el desempleo siguió aumentando en octubre de 2009 –hasta situarse en el 7%– (6,2% en agosto de 2008), el nivel más alto de los últimos 13 años, aunque todavía bajo en relación con la elevada proporción de actividad informal. El índice de confianza de los consumidores siguió cayendo en noviembre, hasta el 78,2, su segundo nivel más bajo en 2009.
Se prevé que las remesas (los fondos que los trabajadores expatriados envían a México y engrosan la economía) caigan un 14% en 2009, frente a un crecimiento anual medio del 16% en los últimos 10 años. Los créditos bancarios al consumo también se contrajeron un 20% en noviembre de 2009, tras un crecimiento medio anual del 31% desde 2001. Estos dos factores han restado una liquidez significativa a la economía.
Todo ello ha tenido un impacto inmediato en el comportamiento de pago de las empresas, que se refleja en el aumento constante del índice de Frecuencia Prevista de Impagos (FPI) desde septiembre de 2008, llegando a niveles nunca vistos desde 2005. Este indicador alcanzó su nivel máximo a finales del primer trimestre de 2009 y registró una ligera mejora posteriormente, pero volvió a subir en octubre y noviembre.
RECUPERACIÓN MODESTA Y TIPO DE CAMBIO MENOS VOLÁTIL EN 2010
Se prevé que el crecimiento del PIB repunte este año hasta alcanzar el 3%. México empezó 2010 con una serie de subidas de impuestos –renta, bienes de consumo, servicios telefónicos– acompañada de un aumento del precio de los combustibles para aliviar el déficit presupuestario provocado por la crisis financiera del año pasado y la reducción de la producción de petróleo. Como resultado de ello, se prevé que la inflación aumente hasta situarse en el 4,8% en 2010 (partiendo del 4,1% en 2009). El tipo de cambio peso-dólar estadounidense muestra una volatilidad menor que en anteriores períodos.
Las reclamaciones se mantienen en niveles altos. Por tanto, cabe señalar que la obtención de pagarés es un elemento clave para el cobro de deuda, ya sea para el pago antes o después de la reclamación, especialmente teniendo en cuenta que la gran mayoría de las reclamaciones pagadas corresponden a morosidad –falta de disposición para pagar por parte del comprador– y muy pocas se deben a insolvencia.