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Forética participa en un proyecto de construcción sostenible financiado por la CE
La ISR representa una de las mayores áreas de crecimiento del panorama europeo en los últimos años
Así pues, la construcción sostenible y la inversión socialmente responsable se perfilan como temas estrella a tratar en España en materia de RSC. En relación a la ISR, constituye un pilar muy importante de la Responsabilidad Social de sesgo financiero. En la actualidad cada vez más inversores presionan las agendas corporativas para analizar y discriminar sus inversiones a través no de parámetros financieros tradicionales, sino de filtros éticos, sociales, ambientales y de buen gobierno corporativo.
EL AUGE DE LA ISR
Forética revela que el mercado de la ISR en España se encuentra en transición, de constituir un nicho de mercado de tamaño residual (0,5% del total de los activos gestionados en España) ha pasado a ser una práctica cada vez más extendida y que abarca un número creciente de segmentos del mercado (fondos de pensión de empleo, fondos de inversión cotizados, family offices y carteras privadas).
La inversión socialmente responsable puede concebirse como una filosofía de inversión, ya que es el resultado de incorporar criterios sociales, ambientales y de buen gobierno en alguna de las etapas del proceso de inversión. Habitualmente, suele identificarse la ISR con una familia o conjunto de productos de los llamados “éticos”, pero realmente no es así, ya que existen productos financieros que aplican filtros éticos o ambientales sin publicitarse como tales.
En el panorama europeo, la Inversión Socialmente Responsable representa una de las áreas de mayor crecimiento en los últimos años. Según datos del Foro Europeo de Inversión Sostenible (Eurosif), sólo en Europa la ISR ha crecido un 46% al año durante el último ciclo expansivo, y en ese mercado representa ya casi un 18% de los activos gestionados, lo que revela que la ISR está abandonando ya su estatus de nicho de mercado para tratar de convertirse en una práctica de alcance general. En cambio en España, el desarrollo ha experimentado una evidente desviación con respecto a la tendencia europea, puesto que tiene un mercado infradesarrollado que todavía no ha alcanzado el 1% de la inversión total, según Eurosif.
Según un informe publicado por la Comisión Europea en 2009, los edificios son los responsables del 40% del consumo total de la energía en los países desarrollados. El papel que este sector juega en la economía es muy importante para bien y para mal, tanto a la hora de causar graves daños si no se gestiona correctamente-como ha sucedido en España-, como a la hora de impulsar su desarrollo sostenible. Así las cosas, y teniendo en cuenta el potencial contaminante de este sector, cada vez se fortalece más la tendencia hacia una mayor sostenibilidad en la construcción y mantenimiento de los edificios, minimizando así el impacto contaminante que las construcciones tienen a lo largo de su vida, (desde la etapa de la planificación y diseño, pasando por la propia gestión del edificio hasta, en su caso, la demolición), en el entorno.Forética recoge varios factores que contribuyen al impulso de la edificación sostenible: la implicación de las administraciones públicas, los incentivos a la sostenibilidad o el endurecimiento de los requisitos para construir de forma insostenible.
CONSTRUYENDO CON SOSTENIBILIDAD
Bruselas ha anunciado la aprobación, durante el primer semestre de 2010, de una nueva directiva sobre eficiencia energética en los edificios que refunda la directiva ya existente, “Directive on the energy performance of Buildings,” (Directiva 2002/91/CE). Así pues, el sentir europeo abunda en la creciente exigencia social de edificios que integren medidas de ahorro energético, gestión de residuos o minimización de consumo de agua integradas. Como resultado de esta tendencia están surgiendo numerosos estándares que establecen ratings de sostenibilidad o eficiencia energética en los edificios más allá de los requisitos legales. Hasta el momento los más utilizados son el sistema LEED desarrollado por el US Green Building Council, el Energy Star o el BREEAM originario del Reino Unido, si bien todavía no existe un sistema de referencia a nivel mundial.
La construcción sostenible abarca no sólo la adecuada elección de materiales y procesos constructivos, si no que se refiere también al entorno urbano y al desarrollo del mismo. Se basa en la adecuada gestión y reutilización de los recursos naturales, la conservación de la energía, y debe atender también a la planificación y comportamiento social, hábitos de conducta y cambios en la usabilidad de los edificios con el objeto de incrementar su vida útil. Analiza todo el ciclo de vida: desde el diseño arquitectónico del edificio y la obtención de las materias primas, hasta que éstas regresan al medio en forma de residuos.
En España pueden destacarse algunas iniciativas, privadas en su mayor parte, para fomentar la construcción sostenible. Destaca el caso de Forética, que en su afán por impulsar la Responsabilidad Social participa activamente en “Building Responsible Competitiveness in the Construction Sector”, una proyecto internacional financiado por la Comisión Europea que persigue identificar y estudiar las ventajas competitivas que generan aquellas compañías constructoras que integran la RSC en la gestión de la compañía. A partir de esta iniciativa se prevé que en mayo de 2010 se celebre una conferencia internacional en Bologna (Italia), donde se presentará una guía para ayudar a las empresas de este sector a integrar medidas de RSC en su estrategia.