Fecha de publicación: Jueves, 4 de marzo de 2010
Hungría, Irlanda, Grecia y España preocupadas por el ranking
Los ministros de Economía intentan frenar la publicación del ‘indicador de la miseria’ de Moody's

Medidor erróneo y desfasado, entraña más riesgo y distorsión que utilidad

Juan José González.- El índice de miseria hace daño a la imagen, al crédito, a las expectativas, a la situación real y a la verdad de muchos países que, como España, se ven retratados en ese ranking, al que no se le quiere dar ninguna importancia, pero que acaba por molestar, porque sí es tenido en cuenta en el análisis de los grandes fondos internacionales cuando observan la salud de un mercado. Así que, tras algunas situaciones creadas a lo largo de estos tres últimos meses en el panorama de crisis económica que vive una buena parte de países desarrollados, y el concurso de tres ministros de finanzas europeos, es más que probable que el periodístico índice que elabora Moody´s se aparque, al menos temporalmente, hasta que los riesgos económicos y sociales no muestren una ligera estabilidad. Los ministros de Hungría, Irlanda y Grecia han movido los hilos necesarios para que la calificadora abandone la publicación de un indicador nocivo para el ánimo social y económico de un país. No esta claro que lo vayan a conseguir.

Un índice, el de la miseria –misery index- en el que España se mostraba beligerante y combativa, particularmente en los últimos tiempos, llegando a liderar en alguna etapa el desafortunado ranking, trono maldito a la par que ‘distorsionador’ de la realidad “por cuanto no sirve para medir el mayor o menor grado de riesgo futuro de una economía” en opinión del secretario de Estado, José Manuel Campa, para quien el indicador de Moody´s no analiza la solvencia de la deuda española, como se ha pretendido interpretar. Sin embargo, no esta claro que la calificadora vaya a renunciar a la publicación de uno de sus índices más comerciales, de esos que sirven para hacer marca.

El asunto de salir retratado en tan deshonroso ranking, ha sido tratado en más de una reunión ministerial en los últimos meses, a pesar de los esfuerzos del secretario de Estado de Economía de restarle importancia, aduciendo una cierta ligereza por cuanto supone establecer una “analogía con una metodología muy popular” en la década de los setenta. Sin embargo, se conocen algunas gestiones de funcionarios españoles, interesados en corregir lo que denominan “una anomalía estadística” debido al daño causado por el misery index, en un momento tan delicado y cuando se mira con lupa cualquier detalle que pueda influir sobre la cotización de la deuda pública, el riesgo país. Como asegura un funcionario, “todo cuenta para los inversores y cualquier incidente que guarde relación con los riesgos de un Estado acaba, más pronto que tarde, afectando al bono y al CDS”.

El polémico –y molesto- índice de miseria computa los riesgos económicos y sociales que se derivan del nivel de paro y de déficit fiscal en 16 países. En el último, publicado a mediados de diciembre pasado, España estaba al frente de la clasificación, una especie de ‘pelotón de los torpes’ que en principio no tenía más ambición que la de ser un mero catalizador o fotografía instantánea de un país en un determinado momento. Pero este momento es tan delicado y negativo como prolongado, y los efectos de la mala foto acaban convirtiéndose en pésima imagen, al tiempo que restan prestigio. Para evitar la repetición de tan desagradable foto, esos mismos funcionarios que trabajan en corregir la estadística maldita, intentar que el próximo ranking no caiga antes del verano, no vaya a ser que tenga influencia en otras calificaciones crediticias del país.

El indicador no es neutral ni inocente, incluso puede ser utilizado como argumento chistoso para restarle valor y fuerza. Pero en el fondo molesta, incordia y malea. Los detractores del mismo aprovechan la coyuntura para marcar distancias. Citan a Grecia, ahora mismo paradigma de los mayores males, gestión catastrófica, una economía donde todo lo negativo galopa y lo positivo escasea o falta. Detractores que recuerdan que el misery index dispensaba mejor trato hace apenas tres meses, a una Grecia que vive en el precipicio del default, por culpa de esa combinación, o suma, que computa los riesgos económicos y sociales, el paro y el déficit fiscal.

Esos mismos detractores no escatiman en aportación de ideas a la calificadora Moody´s a la que envían alguna que otra propuesta, eso sí, tan absurda e irrelevante como el mismo misery index. Proponen, como alarde de imaginación, un ranking que relacione la velocidad en autopista con el retraso en un vuelo regular de avión, incluso, algo más real y cercano al ciudadano, caso de la suma de dos magnitudes como el precio de una baguette de pan y el salario mínimo interprofesional. Al menos, éste serviría para identificar mejor la miseria.

 
Director: Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )
Redacción:
Juan José González
Ana Zarzuela (anazarzuela@icnr.es)
Javier Ardalán (javierardalan@icnr.es)
Beatriz Lorenzo (beatrizlorenzo@icnr.es)
Correo redacción: redaccion@icnr.es
Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 91 549 54 53
© 2010. Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.
¡CSS Válido!Valid XHTML 1.0 Transitional