edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
28/12/2017

2017 es ya un año récord para el mercado de emisión de bonos

Las economías emergentes aportaron más del 11% a las soberanas pese al deterioro de sus calificaciones
Carlos Schwartz
El mercado de emisiones de bonos acaba de superar el nivel de 2016 con un total de 6.8 billones de dólares. Las grandes empresas a escala internacional han representado el 55% de ese total que ha basculado sobre los grandes nombres como AT&T, Microsoft, Amazon, o Apple. Para sorpresa de muchos las emisiones de economías emergentes han representado más del 11% del total de emisiones a pesar de una precipitada caída de las calificaciones de crédito de los países emisores de deuda soberana. Países en el último peldaño de la calificación crediticia como Argentina con una nota de B, lograron colocar emisiones a 30 años y en el caso de este último país un tramo a 100 años. Los analistas consideran que este éxito de las emisiones soberanas con mal rating está directamente vinculado a los bajos tipos de interés que siguen dominando el mercado a causa de la política de expansión de los balances de los principales bancos centrales del mundo. Se trata de la persecución de la rentabilidad que se encoge de hombros cuando la calificación resulta mala. Los fondos de pensiones o las compañías de seguros necesitan asegurarse un horizonte de largo plazo en sus cálculos de rentabilidad y prefieren tener cubiertos largos plazos.
Una de las preguntas que se hacen los analistas ahora es qué va a ocurrir a partir del año que viene cuando al menos dos grandes bancos centrales que han comprado papel de forma sostenida comiencen a reducir sus balances. Es el caso de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Central Europeo. Pero también hay que incluir en esta lista al Banco de Inglaterra y a otros emisores embarcados en la política de expansión monetaria como el Banco de Japón. En opinión de los analistas la fuerte entrada de dinero al mercado de emisiones ha sido el principal factor detrás del crecimiento del mercado. “Ha sido la demanda lo que ha tirado del mercado, y las empresas a estos tipos de interés saben que lo más razonable es incrementar sus reservas sobre todo cuando puede que los tipos de interés vayan al alza a partir de 2018”, señala una fuente de una compañía de seguros.

“El mercado ha visto el regreso de nombres cargados de significado como Fanny Mae y Freddie Mac pero lo más impactante es el inmenso volumen de emisiones corporativas. Va ser difícil ver otro año como estos”, asegura una fuente de un fondo de pensiones. La nota discordante sin embargo la han dado los bonos soberanos con calificaciones de pánico.

El mercado solía ser más sensible a las malas calificaciones de crédito. El lobby de la gran banca mundial, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) ha determinado que el mercado de emisión de los bonos soberanos de las economías emergentes creció casi dos puntos respecto de 2016 cuando el segmento representó el 9,6% del total de las emisiones. Este año los emergentes han representado el 11,5%.

Lo que es sorprendente es que este año se han registrado degradaciones de las calificaciones de crédito para África del Sur, Brasil, Chile, China, Ecuador, Líbano, Nigeria, Turquía. La entrada con firmeza de estos países en el mercado de emisiones este año indica que la percepción del riesgo que tienen los inversores está en un periodo de significativa divergencia respecto de las calificaciones por parte de las agencias que se dedican a ello. Los bancos de negocios que se ocupan de asegurar las colocaciones y cargan suculentas comisiones por su actividad han tenido un año de bienes por la fuerte actividad del mercado.

Un analista de un banco de negocios señala que en parte la demanda de bonos de las economías emergentes tiene que ver con el diferencial entre el bono del Tesoro estadounidense y los bonos de las economías emergentes. Se trata de un lado de un diferencial que beneficia claramente operar con deuda de economías emergentes de un lado, pero que tienen la ventaja añadida del carry trade. Endeudarse a bajos tipos en dólares y colocar esos recursos en bonos de alto rendimiento denominados también en dólares en mercados emergentes, una operación que no tiene riesgo de cambio aunque si riesgo de impago al menos de acuerdo con las agencias de calificación.

La oleada de venta de bonos de empresas y soberanos el martes en los mercados internacionales ha permitido obtener una instantánea de lo que puede ocurrir con los mercados cuando los tipos de interés comiencen a subir. La liquidación de bonos el martes ha tenido el efecto de incrementar el coste de financiación para estados y corporaciones porque volver a colocar ese papel supone ofrecer mejor rendimiento con una caída de los precios. El episodio es una manifestación de lo que se cierne si los bancos centrales avanzan por la senda que han alumbrado con sus declaraciones los gobernadores. Los costes financieros de las empresas y los estados soberanos van a aumentar en proporción a la subida de los tipos de interés centrales.

Mientras tanto, los datos recopilados por la agencia Thomson Reuters indican que los ingresos de los grandes bancos de negocios por comisiones ha sido este año de 30.000 millones de dólares, la cifra más alta desde que se inició el registro de este dato en el año 2.000. El mercado ha mostrado este año la sed de los grandes inversores corporativos por activos rentables aun a costa de los datos de solvencia que antes eran determinantes. Muchos fondos de pensiones están ya pendientes de las oportunidades de inversión que están programadas para 2018, una de ellas es la financiación de la adquisición de la aseguradora AETNA por el grupo CVS que puede representar hasta 40.000 millones de dólares.

La aprobación del paquete fiscal en Estados Unidos con una fuerte reducción del tipo para el impuesto de sociedades va a desatar una ola de adquisiciones en Estados Unidos de acuerdo con algunos bancos de negocios. Este es el tipo de actividad que alimenta de forma decidida el mercado primario de emisiones. Una parte consistente de los 6,8 billones de dólares en bonos de 2017 -la cifra excluye la deuda soberana adjudicada en subasta como los bonos del tesoro- son los bonos generados a partir de créditos con garantía de activos que son en general el subproducto financiero de las adquisiciones de empresas. La realidad del mercado apunta a un mantenimiento de la actividad, aunque a un coste financiero mayor para los Gobiernos y las corporaciones que estará determinado por la política de los bancos centrales.

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