edición: 2614 , Miércoles, 12 diciembre 2018
19/02/2009

A Ence le duele Uruguay

No será punto y final. Se empeñan Juan Luis Arregui y ‘los Albertos’, pero son puntos suspensivos para la planta de celulosa de Punta Pereira, la llamada a ser el balón de oxígeno para la española desde 2010. Y si no hay socios y financiación a la vista -al menos 250 millones- será más que una temporada en el congelador de los retrasos. La 'excusatio non petita' no opaca ni su deuda de más de 1.200 millones de euros, ni la apuesta por el incremento de su producción en celulosa y energía eléctrica y la urgencia de nuevas latitudes que restañen sus heridas gallegas. Todos sus caminos pasan por Navia, Huelva -cuya cuya entrada en producción se prevé en el primer semestre del 2009- y por Uruguay. La refinanciación de su crédito sólo despeja los caminos ibéricos. Por si acaso, aspira ya a gestionar de forma independiente sus inversiones en España y en el cono sur americano.

La mano de la Casa Real y su voluntad de mover ficha y trasladarse desde las proximidades de la uruguaya Fray Bentos y la argentina de Gualeguaychú la apartaron de la suerte de Botnia, que desde noviembr de 2007 está presa del desencuentro entre Montevideo y Buenos Aires, a la espera de juicio en La Haya. Pero si la maldición fronteriza castigó a Botnia en su proyecto gemelo, la de la crisis financiera puede hacer lo propio con Ence. Las 'excusatios' públicas de la empresa papelera –que ya ha invertido 250 millones en su esperanza uruguaya y cuenta con 170.000 hectáreas forestadas- se chocan con las confesiones del intendente de Colonia, Walter Zimmer, al runrún de los medios locales: se busca socio de emergencia, uno que desembarque con el peaje de 125 millones de euros en las instalaciones de Punta Pereira (algo menos del 50%) y luego contribuya con los restantes mil millones de euros necesarios para el proyecto. Los potenciales pretendientes brasileños La lusa Portucel -una de las mayores productoras de papel y pulpa de celulosa del mundo- y la sueco-finlandesa Stora Enso ya tienen actividad en Uruguay y proyectan la construcción de  otras plantas en el país. Pero la nórdica está inmersa en un plan de recortes de gastos y suspensión de inversiones. Y la portuguesa ha comprometido ya otros 3.500 millones de dólares en el país austral.

Los ‘idus de marzo’ han recibido al nuevo consejero delegado, Antonio Palacios: Acaba de conseguir 350 millones de euros de crédito, pero serán para financiar su expansión en España. Sus últimos resultados trimestrales encendieron las alarmas, con una bajada del 42% del beneficio neto. Y su tentáculo gallego sólo pesca contrariedades. Ence no invertirá ni un euro más de lo necesario en esas latitudes mientras consideren incierto su futuro en esta comunidad. La caducidad de la concesión de Pontevedra en un plazo de nueve años no ayuda. Tampoco la afección de Costas de los terrenos en los que se asienta la fábrica pontevedresa, la oposición política y social a que permanezca por más tiempo al pie de la ría de Pontevedra y el torbellino del concurso eólico regional, en el que aspiraban a 638 megavatios que ya no servirán para financiar el traslado de la planta pontevedresa a otro punto de Galicia.

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