edición: 2682 , Viernes, 22 marzo 2019
09/03/2011

A España le sale cara la renovada crisis de la deuda soberana

Maniobra preventiva para reforzar las necesidades del Tesoro ante la agudización de la crisis
Carlos Schwatz

El Tesoro colocó una emisión de bonos a 15 años a un interés medio del 5,95% lo que representa un máximo para los últimos diez años. La emisión fue distribuida por un sindicato de bancos compuesto por Santander, Caja Madrid, Citigroup, Credit Agricole, Deustche Bank y HSBC. El total colocado fue de 4.000 millones y la emisión tuvo por objetivo, igual que la realizada a comienzos de enero, los centros financieros de Londres y París, además de atender a la demanda interna. De todas formas a estas alturas no se sabe cuánto se quedarán los agentes y cuánto distribuirán. La emisión de bonos a 10 años colocada en enero totalizó 6.000 millones a un interés del 5,6%. La deuda registrada en manos de no residentes alcanza al 54,75% del total (233.000 millones de euros) de bonos y obligaciones del Estado, pero se desconoce cuál es el total de las dos últimas emisiones que ha ido a parar a manos de bancos centrales y fondos soberanos.

En todo caso, un dato llamativo es que los no residentes de nacionalidad francesa tenían en sus manos un 26% del saldo total de la deuda en manos de no residentes. Otro dato llamativo es que del total de deuda en manos de no residentes, un 31,5% es propiedad de bancos centrales. Por regiones, Asia, África y Otras Regiones tenían otro 25%. Lo que hace suponer que entre el banco central de Francia, otros bancos franceses y el Banco de la China Popular, así como fondos soberanos del medio oriente, se concentra más del 50% de la deuda en manos de no residentes.

La deuda pública española con activos sin segregar en manos de no residentes representa el 54,79% con 282.179 millones registrados. De acuerdo con fuentes del mercado el Banco de Francia que es quien estudia los recortes ('hair cuts' en la jerga financiera) a los activos que son presentados al descuento en el Banco Central Europeo -ellos sabrán porqué en la división de trabajo esta labor le cae a Francia- tiene la función delegada de asistir a la deuda española. Cierto o falso, la cuestión es que los datos de un 25% de tenencia de deuda española por parte de Francia son publicados por el Tesoro.

La colocación en un sindicato ayer, al igual que la de enero, se produjo sin un periodo de difusión previa, “por sorpresa” según fuentes del mercado. Es de tener en cuenta que tiene todos los visos, junto con la operación de enero, de ser una fórmula de asegurar las necesidades de financiación del primer trimestre del año sobre todo teniendo en cuenta la renovada incertidumbre que rodea a la deuda soberana de Portugal y al castigo que se ha descargado una vez más sobre la deuda soberana griega. Por añadidura, este jueves, 10 de marzo, el Banco de España tiene previsto anunciar el resultado de las necesidades de capital de bancos y cajas de ahorros, frente en el que sin embargo no se esperan muchas sorpresas. La anticipación española parece más motivada por los malos vientos soberanos.

El lunes pasado Moody's Investor Service redujo la calificación de la deuda griega a B1 de Ba1. La reducción en un escalón se fundó en diversas consideraciones, pero la que más centra la cuestión es la posibilidad de que en 2013 Grecia pierda apoyo oficial en la Unión Europea, de acuerdo con Moody's. Esa posibilidad llevaría a una reestructuración de la deuda soberana del país. La agencia de calificación sugiere que esa posibilidad puede determinar un acuerdo entre el país y sus acreedores para adelantar dicha reestructuración.

No hay signos evidentes de que Grecia se encamine hacia ese callejón sin salida, pero desde luego son ciertos los obstáculos señalados por los calificadores: serias dificultades para recaudar en línea con las previsiones y las necesidades por parte de la Administración, y el plan de consolidación fiscal sumamente ambicioso manifiesta serios problemas de implementación.

Mientras, el nuevo Gobierno de coalición de Irlanda espera poder renegociar algunos términos de sus acuerdos con el BCE y el FMI para el paquete de asistencia financiera de 85.000 millones de dólares que sigue en el aire. El nuevo Gobierno ha señalado que mantiene los compromisos de consolidación de su antecesor, pero quiere obtener mejores condiciones en tipos de interés y si es posible en plazos.

Esta evolución de Grecia e Irlanda, sumado a las renovadas vicisitudes de Portugal sobrevuelan a España por más que el Gobierno se jacte de sus éxitos en la colocación de deuda. La calificadora Fitch anunció el pasado viernes que colocaba a España en revisión por los temores a un largo periodo de estancamiento económico. El renovado deterioro del clima en torno a la deuda soberana de los países de la “periferia de Europa” coincide con las incertidumbres sobre el Fondo de Estabilización (FEEF).

La semana pasada, el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet eludió volver a la carga sobre la necesidad de que se refuerce el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera de la Unión Europea aunque recordó que se opone al criterio de que los inversores soporten parte del coste de las crisis de deuda. Mientras, se ocupaba de explicar la posible subida de los tipos de interés en el mes de abril en un 0,25%. En el balance semanal referido a la semana pasada el BCE se ocupó de consignar el hecho de que no había adquirido deuda de países de la UE.

La perspectiva de retomar la senda del control de la inflación en la eurozona se da de bruces con la política de asistir a los países con problemas de deuda soberana, que es una forma de inyectar liquidez en el sistema. Si bien Trichet señala que las medidas no estándar y el control de la inflación son hechos que van separados, es dudoso que el BCE prosiga con una asistencia sin restricciones a las necesidades de estabilización de los precios de la deuda de los países afectados si al mismo tiempo tiene que luchar por drenar liquidez de los mercados.

En cualquier caso, el hecho de que Grecia haya vuelto ayer a rozar los tipos de interés de mayo de 2010 para sus emisiones de deuda no es una noticia alentadora. Es de tener en cuenta que Grecia fue exceptuada de los mínimos de calificación -por debajo de cierta calificación no se admite papel en garantía de liquidez- y que a la deuda soberana griega se le aplica el mismo recorte máximo del 13,5% que a cualquier otro país cuando es utilizada como garantía ante el BCE por la banca.

Con Alemania y Francia poco proclives a incrementar significativamente el fondo europeo de rescate permanente, las incertidumbres no harán más que perdurar hasta la cumbre que debe tratar este asunto el 24 y 25 de marzo. Entretanto este viernes habrá minicumbre de los 17 de la que se espera poco. No es previsible un acuerdo de fondo sobre la vinculación entre salarios y productividad, por ejemplo. La vista está puesta en la reunión de finales de marzo y en los lineamientos generales que la Autoridad Bancaria Europea dará para los futuras pruebas de esfuerzo de las entidades de crédito tras el fiasco irlandés del pasado año. Todos estos elementos indican que no habrá mucha tregua en el frente de la deuda soberana y que las dos colocaciones de bonos mediante sindicación por parte de España han sido una maniobra preventiva para reforzar las necesidades del Tesoro ante la agudización de la crisis de la deuda soberana.

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