edición: 2247 , Lunes, 26 junio 2017
02/10/2008

A France Telecom le sube también la ´fiebre española´

Didier Lombard, presidente de France Telecom
Ana Zarzuela

Se enfrió en su paseo tras los pasos de Telia Sonera y no consigue entrar en calor en su mercado matriz, ya maduro, ni en sus operaciones tradicionales. Aunque España sólo supone un 7% de su perímetro, es en tierras ibéricas donde han empezado los síntomas de su gripe, la misma que ha llevado a Vodafone a las orillas del 'profit warning'. FT sólo vale 7.000 de los 13.500 millones de euros invertidos, ha perdido 3.000 millones en dos años y en España, ni en sueños espera salir de rojos antes de 2010.  

Para Didier Lombard y el Elíseo -con un  33% de FT- España se ha convertido en un hijo caro. Un vástago imposible de compensar con el comodín del mercado polaco y que pone velas en todos los altares judiciales para no perder el tren de la nueva fibra.

De este lado de los Pirineos, France Telecom esconde la bandera tricolor para arañarle a Telefónica la nueva FTTH y suelta el lastre de sus activos -como Caixa Catalunya-, pero no despega: se pincha con la portabilidad con la que pretende pescar en Movistar. Se entretiene con pastillas de victimismo, pero sabe que en España,  a la vista del deterioro del ADSL y el móvil, todos sus caminos conducen a la fibra. Ahora que abandona la carrera por Digital+ sus tientos a ONO y su red no son en vano.

La gala se ha convertido en el mercado español en pionera de la sangría de clientes, erosión de ingresos y orfandad del iPhone, justo ahora que la hora de la convergencia y el ajuste de los mercados europeos llaman a la hora de la verdad. Su debilidad es, en tierras ibéricas, hermana de la de Vodafone; sus pataletas, también. Los dos arietes con los que la gala pretendió armar su cruzada -el móvil virtual y el ADSL, que crece al menor ritmo en 9 meses- son los que más sufren. Y es que la portabilidad no ha servido a las low cost, a las telecos alternativas y operadoras virtuales para descabalgar a Telefónica, para hacerse fuertes como pretendía Leopoldo Fernández Pujals en la crisis, pero, a cambio, los bandazos de  la banda ancha y la erosión del móvil les han enseñado que pueden morir ahogadas por sus propios torpedos,. Y en las grietas que deja Orange por su nueva estrategia de dejación del mercado prepago, una sangría que le ha quitado ya casi 30.000 clientes en 2008. Orange no ha podido impedir que Movistar siga siendo hasta ahora la reina de la portabilidad móvil y de conexión a Internet, con un 44,8% del total del mercado, seguida por Vodafone con un 31,2%, y por Orange, con un 21,6%. La gala ha reducido su cuota del ADSL el 10,3% hasta el 10,1%. Y su plante inversor (100 millones de euros para abrir 300 nuevas tiendas, pero nada de fibra)  no hará más que ahondar esas heridas.

Habrá que esperar. Sin fecha. El nuevo plan de negocio de la filial española de Orange prevé que la operadora de telecomunicaciones no logre un resultado neto positivo hasta el ejercicio 2010, dos años después del horizonte marcado en la memoria de 2006. Ni el deterioro de la rentabilidad de la compañía, ni los 1.585 millones de euros de rojos del último año dan para más optimismo, por mucho que los de Vignolles juren que las necesidades de financiación futuras de France Télécom España serán cubiertas por los recursos procedentes de las operaciones, por financiación concedida por la matriz y por una disponibilidad de endeudamiento adicional con entidades financieras por importe de 240 millones de euros.

DECLIVE GALO

France Telecom tiene uno de los epicentros más dolorosos de su ‘enfermedad’ en España, pero las zozobras operativas comienzan a hacer metástasis, desde la matriz. A años luz de su época dorada en Bolsa, allá en los primeros meses de 2000, en segunda fila tras BT y Telefónica y lastrada por su pasivo, la primera operadora gala está limitada por la elevada tasa de penetración de la telefonía fija y móvil en Europa y abocada a la rebaja de las perspectivas de crecimiento por la presión competitiva y del entorno regulatorio. Obligada a pescar en aguas ajenas, constreñida por las dificultades de coste, la reducción de sus beneficios, el castigo bursátil y la competencia creciente, France Telecom -profeta castigado en su propio mercado matriz- busca expandir sus costuras para tratar de consolidar su negocio europeo y abrirse la puerta a mercados emergentes.

Los predios de la francesa no están para muchos disparos fallidos, a la vista de las debilidades del mercado y los negocios tradicionales. que, tras la presentación de resultados y en un mercado doméstico algo flojo, castigado con la caída de su negocio de telefonía fija, ha conseguido sostener las expectativas de los inversores sólo gracias a su decisión de mantener previsiones para 2008, de repartir dividendo de 1,3 euros y, sobre todo, al calor de los rumores de movimientos corporativos. Polonia sostiene hoy a France Telecom, que mantiene crecimiento, pero casi estancado -un 1,4% en ingresos en el primer trimestre de 2008- gracias al aumento de sus clientes de telefonía móvil en el mercado del este, a la introducción en su mercado de nuevos servicios como la televisión por Internet, a la mejora de los precios de sus conexiones y a los recientes recortes de plantilla.

Ni Lombard ni Vignolles en España ocultan la necesidad de estirar sus costuras con matrimonios o expansión más allá de sus fronteras y de consumar un matrimonio. Pero a pesar de los desmentidos del Elíseo, aún colea una información que apuntaba que el gobierno francés se va a desprender del 8% de la compañía (posee el 27,4%) para cortar el elevado gasto público de la Administración francesa. Una acción que no pillaría por sorpresa a la opinión pública francesa, ya que el pasado mayo el Estado se deshizo de un 5% de su participación en la operadora por 2.650 millones de euros.

LA BATALLA POR LA FIBRA

En la lotería de la fibra, Orange España ya no sacará mucho más que la pedrea de la Audiencia Nacional, no podrá desplegar su red antes que Telefónica, ni arrugarle a Alierta el estreno del Plan Futura desde el 31 de octubre. Aunque sus tambores en la guerra de los cien megas desafinan ya con los de Reding, la Audiencia y la CMT, no se conformancon ampararse en la vasta red de conducciones y canalizaciones subterráneas de Telefónica. Quiere más. Busca la barra libre de la fibra y se va de la mesa sin pagarle a Telefónica los 50 millones por el servicio universal. Pero sabe que todos sus caminos confluyen en el altar de la inversión or cuenta propia o con la oferta mayorista de bucle virtual de Telefónica. Por eso exigen que Alierta les jure si apostará por la fibra óptica o el VDSL.

La hidra confunde sus tentáculos; con los de Orange ataca a Bruselas y trata de arañarle a Reding metros de fibra. Con un brazo enarbola el escudo de los grandes ex monopolios, con el otro busca cercenar la cabeza de las grandes telecos. En Francia, sin embargo, France Télécom ya se ha estrenado. Vende 100 megas y televisión digital por 44,9 euros al mes. Y lo ha hecho sin más obligación previa que presentar una oferta para abrir las canalizaciones que todavía se está estudiando. Nada han conseguido sus competidores con las quejas al regulador.

Si algún grupo quiere competir en serio en banda ancha en España sin pegarse sustos a largo plazo, o compra Telefónica -algo bastante complicado- o compra Ono, o invierte. Vodafone estima que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. Pero fieles a la tradicional falta de inversión de los alternativos, sólo algunos operadores de cable -que  han invertido desde 1998 un total de 9.000 millones de euros en redes de fibra- se han planteado el lanzamiento de ofertas de 100 megas.

Es posible que -como Telefónica advierte- ni siquiera la puerta de la obligatoriedad de abrir las redes invitara a Orange a desplegar su fibra y sólo replicase sus ofertas sin invertir ni arriesgarse. No lo ha hecho con el 80% del coste salvado, gracias a las canalizaciones de Alierta, aunque son conscientes de que su crecimiento en el futuro dependerá de esta red si no quieren descarrilar lejos de los 100 megas y perder el tren de la televisión de alta definición (HDTV), el videoteléfono (cuatro megas), o la telefonía IP. La obsesión del estribillo “internet en cualquier parte”, la orfandad del Iphone y ahora el abismo de las nuevas redes de fibra pueden subirle aún más las décimas a la ´fiebre española´ de Orange y engordar su cuento de la lechera en París.

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