edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
26/06/2009

A Garmendia le sale cara la ‘medalla de plata’ para los neutrones de Bilbao

Estaba segura de que el 'Guggenheim tecnológico' del siglo XXI’ se iba a construir en Euskadi. Pero, ahora que Bruselas le ha bailado ante sus ojos la Fuente Europea de Espalación de Neutrones (ESS) a Moncloa, la ministra de Ciencia intenta consolar las expectativas del Nervión con las migajas de un espacio a la sombra sueca. Garmendia viste Bilbao de ‘subsede’ de Lund, pero será a la central sueca a donde acudan los 1.300 millones de euros europeos y, sobre todo, el caudal de expertos de primer nivel que compromete el proyecto cuando esté concluido, en 2019. De espaldas a sus alianzas previas con Ajuria Enea, se ha lanzado de cabeza a su premio de consolación, uno que le costará al País Vasco 180 millones de euros (el triple de su presupuesto en I+D),  un ‘almacén y laboratorio que ni siquiera estará en Zamudio ni tiene aún definido su calendario ni la letra pequeña, sólo la obligación de despegar en 2011 para ejercer de trastienda de la sede principal del ESS, si quiere mantener su 10%. La ministra trata de hacer relucir una medalla de segundona que -como advierten los científicos vascos- está huera: la fuente de neutrones, indivisible, no es más grande que un microscopio y no admite sucursales.

Su ministerio reconoce que la propuesta de la ‘subsede’ fue una improvisación para salvar los muebles. El ‘plan B’ llegaba sin consulta, memoria previa, ni análisis de presupuestos, sin tiempo para que Vizcaya pudiera presentar alternativas para los 330 millones de euros que Ferraz y Ajuria Enea habían comprometido desde hace tiempo para Bilbao y para la construcción de un polo científico europeo en la capital del Nervión.  Pero Garmendia ahora ya no suelta esa bandera, aunque aún no ha encontrado la letra pequeña a la financiación ni el gasto de los 180 millones de euros, incluyendo los 30 ya comprometidos por Moncloa y el Gobierno Vasco para este año.

Falta menos de un mes para que lleguen al ESS vizcaíno los equipamientos, cedidos por laboratorios de EE UU y Reino Unido, que iban a ser el primer eslabón de la cadena necesaria para generar neutrones en un pequeño prototipo de la ESS (un acelerador de 15 metros, frente a los 500 que ha de tener el de verdad). La ministra no quiere que caigan en vacío, pero ya no está claro que sea en el parque tecnológico de Zamudio. Menos aún se ha cifrado el presupuesto que se deberá destinar a la instalación en Bilbao de la subsede en compra de terrenos y construcción de la infraestructura. Solamente que deberá despegar de forma inmediata -porque debe estar completamente operativa antes de 2011- y que sólo su contribución en especie y los 180 millones de euros serán el peaje a la vicepresidencia del Consejo de Gobierno de la instalación y a la titularidad –poco menos que simbólica- del 10% de la propiedad de la fuente. Garmendia olvida que sólo hay una infraestructura no fragmentable y ya tiene apellidos suecos. Europa llega quince años después que EE UU y Japón a las fuentes de espalación. España lo hará por la ‘puerta del servicio’, con acceso sólo para ochenta investigadores de los 5.000 científicos del proyecto global.

El fantasma de la subsede les regala a los suecos 180 millones de euros en componentes para su fuente, el presupuesto de tres años de I+D del País Vasco y un buen bocado del presupuesto español, más de lo que ningún otro país se ha comprometido a aportar para lamer las puertas de la ESS: los europeos, si dan dinero, será con la condición de construir componentes en sus países. De los tres elementos de la ESS -el acelerador de protones, el blanco de producción de neutrones, y la instrumentación necesaria para los experimentos- Bilbao sólo podrá construir un centro tecnológico para la investigación, desarrollo, diseño y fabricación de los componentes del acelerador, un laboratorio de pruebas y una estación de acceso remoto para que los investigadores puedan realizar experimentos desde Bilbao. Tan poco, que necesitará dejar caer el cartel exclusivo de sede subsidiaria de la Fuente de Neutrones y mantener abiertas colaboraciones con otras instalaciones en Europa, EE UU y Japón.

La candidatura bilbaína topó con la mesa aún caliente en la que la Comisión Europea le acababa de leer la cartilla de la innovación al gobierno de Zapatero. Por más que Garmendia tratara de venderles que España posee el 2,5% de la producción científica mundial en neutrones y Suecia menos de un 1%, los países escandinavos, Alemania, Francia, Polonia, Dinamarca, Noruega, Estonia, Letonia, Italia y Suiza han preferido el perfil nórdico, con una inversión en I+D del 3,64% del PIB, más del doble de la española (1,27% del PIB) y un mapa definido para Lind: la integración de universidad, centros científicos y empresas tecnológicas y farmacéuticas avanzadas.

En su momento, Ciencia enterró en el olvido la advertencia del Centro Superior de Investigaciones Científicas, que denunció que no estaba haciendo “los deberes" en un asunto que dependía "de la geopolítica europea". Por desmemoria, a la otrora ‘ahijada en innovación’ de Rodríguez Zapatero se le olvida, incluso que fue el propio Ministerio de Ciencia y tecnología el que, desde la llegada de Cristina Garmendia, se llenaba la boca con la candidatura bilbaína, la ‘favorita’ de Bruselas y “de la comunidad científica internacional”-decían en 2008- para albergar la sede de la European Spalation Source (ESS).  Era su criatura, nacida al calor de la Universidad del País Vasco hace más de siete años, nutrida con las expectativas del lobby empresarial vasco con los y amamantada- con un plan presupuestario que juraban que estaba listo desde hace dos años- para echar raíces guipuzcoanas. Una de las pocas líneas de intersección entre Ajuria Enea y Moncloa, a pesar de los genes iniciales de la Diputación vizcaína, que Patxi López estaba dispuesto a seguir apadrinando en la era postIbarretxe. Su confianza en Bilbao era tal que en marzo de 2008, se presentaba ante 165 expertos internacionales como futurible epicentro de los neutrones europeos y en octubre el consorcio de impulso a la candidatura bilbaína -impulsado por ambos ejecutivos- firmaba un acuerdo de colaboración con la fuente de neutrones de EE UU.

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