edición: 2767 , Miércoles, 24 julio 2019
03/06/2009
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

A Hugo Chávez le faltan dólares para pagar

Air Europa, Repsol y BBVA sufren en silencio mientras Santander espera al 6 de julio para cobrar 630 millones de dólares
El pago de Banco de Venezuela, Sidor y las cementeras absorberían el 42% de los ingresos por divisas
Ana Zarzuela

Se atrinchera en el reino de los mil ‘corralitos’: el del mercado paralelo de divisas, el de la liquidez bancaria, el del uso de tarjetas internacionales de los bancos y el de la disponibilidad de dólares. Cadivi, (la Comisión de Administración de Divisas) y el Gobierno tienen sobre la mesa una factura de más de 15.000 millones de dólares pendientes sólo para los próximos tres meses. Telefónica se atrevió a  reclamar parte de los 1.500 millones de dólares en beneficios, importaciones y dividendos pendientes -algo que no ha gustado en Miraflores- y a desafiar el móvil ‘vergatario’ de Chávez. Domina el mercado de los smartphones y encabeza el mayor despliegue de redes 3G del país. Las miserias de Cadivi, las urgencias de los 630 millones de dólares en efectivo que prometió entregarle a Botín el 6 de julio y la prioridad de  taponar las vías de agua que desangran la industria alimentaria, farmacéutica y siderúrgica se lo ponen fácil al Gobierno ‘bolivariano’: hace del ahogo una estrategia de mercado con las multinacionales, para empezar, con las telecos no estatales.

Ni en Miraflores ni en el nuevo Ministerio que preside Jacqueline Farías piensan en nada parecido a una nacionalización de la que prevenían los analistas de Bernstein, no la necesitan para amargarle a Telefónica el segundo mercado con más crecimiento de toda Latinoamérica. Los 55,6 millones de dólares que Cadivi le liberó a Telefónica  entre enero y marzo prometen -advierte la administración- ser los últimos en mucho tiempo. Ahora que el estreno de su ‘vergatario’ se ha dislocado y que busca aliados -Slim o Alierta- con los que exportar el primer móvil made in Venezuela al sur del Río Grande, obliga a la operadora española a beber la sangre de sus heridas: la obliga a recurrir al dólar permuta un 50% más caro, le mancha el precio de sus smartphones y trata de neutralizar su nueva fábrica de móviles con Bess Mobile en Venezuela.

Prometían en abril en el Palacio de Miraflores abrir la mano de Cadivi a Telefónica, con 1.500 millones de dividendos, beneficios y pagos por importaciones que esperan desde hace muchos meses el visto bueno y los dólares bolivarianos para volver a casa- un tercio de ellos desde 2006-. El bloqueo pasó a ser un asunto de Estado en la Casa Amarilla y el Palacio de Santa Cruz. Pero eso era antes de que la voracidad de Hugo Chávez anegara el mar del Cadivi. Miraflores se ha comprometido a cancelar 1.354 millones de dólares por el Banco de Venezuela, incluyendo repatriación de dividendos; 1.970 millones de dólares por Sidor y otros 819 millones por las cementeras de las transnacionales Holcim y Lafarge, tres bocados que absorberán el 42% del ingreso de divisas al país.

Las estrecheces de Alierta en tierras venezolanas no son nada que no sufran -hasta ahora casi en silencio- Air Europa, Repsol o el BBVA, para los que Venezuela se ha convertido en una caja fuerte sin llave. La aerolínea española llama desde hace meses a las puertas del ministro Ali Rodríguez para tratar de acceder a los 320 millones de dólares que Cadivi le niega, junto a Air France y American Airlines. La estrategia conjunta de reducir operaciones en la temporada alta está ya sobre sus mesas. Pero Caracas estrecha el cerco sobre las operadoras privadas. Las estrecheces del corralito financiero y la sequía de dólares sirven, en manos de Hugo Chávez, para marcarle mucho más que las líneas rojas de la competencia a Telefónica: le despejan, antes de nada, los caminos a los 1.200 millones que la nacionalizada CANTV promete invertir este año. Los dólares retenidos por Cadivi superan incluso a los ingresos operativos en el país el último año menos las inversiones, cuantiosas en los últimos meses. Entre ellos, más de 700 millones de dólares por importaciones, que obligan a Telefónica en Venezuela a recurrir al dólar permuta, un 50% más caro.

Las telecos y las tecnológicas fueron siempre una de las prioridades del billete verde caraqueño: Movistar había conseguido hasta ahora liberar y repatriar 500 millones de dólares en los últimos tres años. Pero el cierre de la mayor proveedora de internet, Génesis, que suspende por indisponibilidad de divisas, le recuerda a Telefónica que algo ha cambiado en tierras bolivarianas. Se acabaron los dólares preferenciales para la industria de las telecom. No aparecen, tanto los autorizados en el segundo semestre del año pasado, como los solicitados durante el primer trimestre de 2009, a  pesar de que los operadores privados cumplen con la ristra de requisitos. Para Cavetesu (Televisión por Suscripción), el retraso en la liquidación de divisas llega a nueve meses. En Casetel (operadores telefónicos) contabilizan cuatro meses de atraso. Chávez hace de las miserias de sus divisas toda una estrategia con la operadora española. Sólo Movilnet puede hacer valer sus galones estatales y acceder, por vía directa a los dólares preferenciales. A Movistar y Movistar y Digitel sólo les queda el dólar permuta y cruzar los dedos para que la devaluación, la inflación o los impuestos que estudia el ministro Rodríguez mano a mano con Farías no les erosionen aún más la espera.

EL ‘CORRALITO’ CADA VEZ MÁS ESTRECHO

Amasa ya el 30% del tejido bancario en manos públicas, pero al venezolano se le acaba la liquidez en casa. Ni las advertencias de Sudeban ni la falta de liquidez han neutralizado sus ansias sobre el Santander, su voracidad sobre Sidor y Holcim o la fagocitación de 76 empresas se servicios petroleros e industriales. Hay sed de dólares en Miraflores. Los de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ya no entran como antes, los fondos de la industria petrolera cayeron un 68% en el primer trimestre, las reservas se redujeron en 1.200 millones de dólares -hasta los 28.000 millones- sólo en el último mes y tras el traspaso de recursos del Banco de Venezuela al Fondo de Desarrollo Nacional, las arcas de Chávez respiran sequía. Sólo el dinero que el mandatario tendrá que presentar a partir del 3 de julio para la compra del Banco de Venezuela supera en un 39,4% los 753 millones de dólares que la Cadivi autorizó para la adquisición de alimentos entre enero y marzo. La diferencia es todavía más amplia (del 78,3%) al compararlo con los 589 millones de dólares que el organismo gubernamental asignó el sector salud para importaciones. A los 1.050 millones que tendría que pagar al Grupo Santander, hay que sumar los 600 millones de dólares que el país debe a los exportadores ecuatorianos y peruanos, por no hablar de los 13.800 millones que, según cifras de la prensa local, Pdvsa adeuda con sus proveedores. Todavía están pendientes, además, los procesos de arbitraje internacional iniciados por Cemex, ConocoPhillips y ExxonMobil. Los dividendos tendrán que esperar aún más, Chávez ha comenzado a negociarlos a cambio de colaboración exterior -lo hizo ya con Japón y Brasil- y se le acumulan los pedidos.

A Chávez se llena la boca diciendo que tiene miles de millones de dólares en reservas para enfrentar la crisis, pero ya en 2008 se endeudó con casi 8.000 millones de euros de más. Venezuela gasta 40.000 millones de dólares en importaciones, que equivalen a los ingresos petroleros del país. De mantenerse el precio actual del petróleo, en 2009 el país no dispondría de fondos para ganar los intereses de la deuda externa pública. Pero a la vista de los planes de inversión por más de 100.000 millones de dólares para engrasar la máquina de la sumisión bolivariana, no es ex gerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Venezuela, José Guerra, el único que descuenta que sólo hay que mirar a la emisión de deuda para adivinar que liquidez, lo que se dice liquidez, no le sobra al Fonden.

No son sólo las advertencias de los analistas y de las agencias de calificación y el antecedente de Rosemont Corporation -que mantuvo una semana desde el 26 de marzo congelado el mercado negro de divisas- los que han comenzado a ponerle la alfombra roja a un corralito venezolano, al menos a la estenosis de la liquidez. De hecho, para el billete verde ya ha comenzado: Cadivi le debe a la banca privada venezolana más de 300 millones de dólares de los dos últimos meses y al sector farmacéutico  La falta de divisas ya ha obligado a limitar el uso de las tarjetas de crédito de sus clientes en el exterior. Para empezar, una decena de entidades bancarias sólo permiten ya el uso para pagos de alojamiento, comida y emergencias médicas y prometen estrechar el círculo aún más si el Estado no abre el grifo. Miraflores le bebe los vientos a la liquidez, en bolívares y en dólares. Con el brazo de Cadivi, la Comisión de Administración de Divisas, Hugo Chávez le estrecha el cerco al billete verde, aún a costa de sacudir las zozobras de un bolívar sobrevaluado, de sembrar la asfixia sobre los sectores productivos y las multinacionales, de disparar la inflación mayor de toda la región y de nutrir la escasez de medicinas y alimentos que ya ha empezado: Miraflores ha ordenado la eliminación de algunos productos de importación y demoras de más de 200 días -el doble que hace un año- que mantienen a la industria automotriz paralizada y a los proveedores de servicios al sector petrolero a la sombra de los impagos.

Venezuela sangra por todos los poros de sus divisas, tanto que son los propios técnicos de Cadivi los que -bajo la mesa- han comenzado a aconsejar a las cámaras de comercio y la patronal hacer uso de “mecanismos alternativos”- osea, el mercado negro y el dólar paralelo-. Las ensambladoras automotrices, hasta ahora uno de los sectores privilegiados en el reparto de divisas, acumulan deudas por encima de los 2.000 millones de dólares y han empezado a soltar lastre. A la vista de una deuda de más de 1.200 millones de dólares con sus proveedores extranjeros, General Motors -que controla un 45% del mercado local- cerrará operaciones al menos por tres meses por la falta de dólares. El corralito del billete verde comienza a asfixiar sus sectores más estratégicos. Caracas promete pasarle la mano de los dólares, antes de nada, a las vergüenzas del vecindario bolivariano: más de 200 millones que debe a los exportadores ecuatorianos, 200 millones a Colombia y otros 500 millones de dólares por los productos importados de Perú. Sus ‘aliados’ ya le han advertido que sin ellos no seguirá abierto el grifo comercial, el Bndes de Lula no está dispuesto a soltar ya más la mano de sus créditos, ni siquiera para proyectos energéticos comunes y los créditos del japonés JBIC tardarán en llegar y lo harán vinculados a la modernización de refinerías con empresas japonesas.

LA GUERRA DE LA TELEFONÍA ESTATAL

Es el propio Chávez el primero en engolosinarse con su operadora estatal: ya han amortizado los 1.300 millones de dólares que pagaron hace dos años por CANTV y nadie pone en duda que, con 12,2 millones de usuarios y un 43,4% del mercado nacional, ni Movistar ni Digicel le pelean la corona de su hegemonía móvil, que ha incrementado un 4% respecto a Movistar durante el último año. Pero sólo por ahora: los ingresos por datos los que han permitido a Telefónica incrementar sus beneficios en Venezuela un 47% en el último semestre. El mercado se expande, antes de nada, por las costuras de internet móvil, una locomotora a la que sólo Digitel y Movistar -que acaba de desplegar la red GSM, espera terminar a finales de año la red 3G y expande 3,5G- le dan velocidad. Sólo en el último año ha invertido alrededor de 160 millones de dólares para desarrollar la red de tercera generación localmente.

En Venezuela -el segundo mercado de la región para Alierta- con una facturación semestral de 1.186 millones, Movistar ha sobrevivido a las nacionalizaciones. El número de líneas celulares supera al número de habitantes 103% de penetración celular, la penetración de Internet ha alcanzado 25% y el potencial de los dispositivos móviles para acceder a Internet, por lo menos en términos numéricos, es enorme: según IDC y Cisco, la cuarta parte de los usuarios de banda ancha lo hacen con internet en movilidad. Telefónica encontró a Telcel en 2004 con 3,9 millones de clientes, y a la transformó en una empresa con 12 millones de clientes a los cuales les presta servicios de telefonía móvil y fija, banda ancha móvil de tercera generación, localización de flotas y televisión por suscripción vía satélite.

Pero Chávez amenaza a las telecos con el ‘vergatario’ (ZTE 366) en ristre. Promete el móvil más barato, uno con la bandera bolivariana tatuada y el apellido más rotundo, padres chinos y la vocación de ser el hijo único de su mercado, pero el primer celular ‘Made in Venezuela’  nace con nombre propio y ambiciones prestadas. Ya no será el de la exclusividad, ni apunta a los 30 millones de usuarios; las operadoras no se fiarán y tendrá que ligar su suerte a CANTV, nace para ser usado en redes que van de paso, como la CDMA de Movilnet, sólo cubrirá en principio el 6 o 7% de la demanda de móviles del país, no puede masificarse: ni por  por la capacidad productiva de la china ZTE, ni por sus prestaciones, pero Chávez quiere que sea el rey de su mercado móvil, lo hará por la puerta de la competencia o las de las restricciones. Su ecuación pasa por más divisas, más ventas, menos importaciones y una oportunidad para estrecharles el cerco a las operadoras. Nada de dólares oficiales para esa industria.

Y aunque sea por la puerta de las miserias de Cadivi y a contrapié, ha comenzado a cumplir sus promesas en las espaldas de Movistar y Digicel -que han fijado 2009 como el año de impulso de la 3G en el país -las únicas que abren las puertas a las gamas más altas y que invierten en redes móviles de última generación y en tecnologías de convergencia.  Las limitaciones a la importación de celulares comenzaron a aplicarse a mediados de 2008, cuando el Ejecutivo cambió la norma de importación y eliminó cientos de códigos arancelarios. Los operadores, que tienen una ballesta roja apuntándoles a la yugular, acuden entonces al mercado permuta y ello al menos duplica el precio final, si es que no se les subsidia.

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