edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
22/12/2009

A la eólica se le acaba la paciencia y le saca los colores a Industria

El 70% de las licencias adjudicadas por el registro son instalaciones ya en funcionamiento y más de 600 Mw ya adelantados pueden quedar en tierra de nadie
Si Industria no flexibiliza los cupos y define un nuevo marco regulador a medio plazo, pueden quedar congelados 500 millones de euros en inversión, incumplirse el PER y perder el 40% del empleo
Ana Zarzuela

Se resguarda en el ‘laissez faire’ con las renovables. El ministro de Industria intentaba seguir poniendo ‘tiritas’ en las heridas de un modelo que clama cada vez más alto por costuras definitivas. Colocó en la mesa 8.000 Mw adicionales hasta 2012, lo justo -pensaba- para drenar los desencuentros con el sector eólico y el termosolar, aún a costa de traicionar su plan original: una transición a menores primas para no reeditar la burbuja fotovoltaica. Pero la paz no le ha durado a Sebastián ni un mes con la prórroga de un modelo que no soluciona la congestión del registro de preinscripción de primas, regula la fotovoltaica por goteo, trimestre a trimestre, y no aplaca ni la incertidumbre de las inversiones del sector, ni la irritación de las gasistas y las eléctricas. Menos ahora que, con la letra pequeña del registro que acaba de decretar el Ministerio de Industria, la eólica ha empezado a ver las líneas rojas de su horizonte: de los 6.389,07 megavatios eólicos inscritos, unos 4.042 ya están construidos o en construcción,  por lo que la carga de trabajo para 2010 será de sólo 869 MW, apenas el 40% de la media de los últimos cinco años. El ministro ha echado ‘parches verdes’, pero saltan chispas del mix energético.

El enfado de la Asociación de Empresas Eólicas, después de ocho meses de “parálisis” de los fabricantes y “esperpentos” de Moncloa -la AEE dixt- sólo preludia la rebelión conjunta del sector, a la vista de que Industria dilata el tiempo, ahora que Miguel Sebastián ya sabe que en Moncloa no hay prisa para el Plan de Energías Renovables 2011-2020 y menos aún para una macroley de renovables que prometía desde hace meses al calor de la Ley de Economía Sostenible. El ‘limbo’ de la indefinición se le ha acabará pronto, al menos en la UE; la paciencia de las empresas de renovables, también. La patronal no esperará más allá de la presidencia europea. Después de siete meses de transición no planificada, exige una nueva regulación definitiva para la termosolar y la eólica, aunque como descuenta el ministerio, acabara por ser más restrictiva en primas y menos ambiciosa en objetivos. Pero las manos del ministro están vacías ante el ultimátum de la industria, de los barones socialistas -que capitanean regiones con el 80% de la eólica y solar- de las multinacionales y hasta de Bruselas, que hacen lobby conjunto otra vez para que cumpla la transposición de la Directiva de renovables y puedan optar a intercambio y fondos comunitarios.

En la Asociación de Empresas Eólicas tragaron dos veces. El Real Decreto 6/2009 del 6 de mayo llegó por la puerta de atrás, sin aviso y sin negociación. Sin que fuera necesario para un sector que –José Donoso, el presidente de la AEE no se cansa de repetirlo- no lo pidió, gozaba de estabilidad y cumplía con los objetivos del Plan de Renovables, al ritmo previsto para alcanzar en 2020 el horizonte del 20/20 que exige la UE. Hasta que el ministro lo tocó. Desde entonces, a golpe de "ocho meses de altibajos y esperpentos"- la AEE dixit- ha dejado bloqueados a los vientos de las renovables españolas, sin saber a qué atenerse -después de un lustro a 2.100 megavatios al año, ahora sólo serían unos 780 megavatios- y sin regulación a medio plazo, ni un nuevo marco que reemplace al RD 661/2007. Con más de 1.000 Mw en proceso que se arriesgan a quedar en tierra de nadie y, por primera vez en la historia reciente de la eólica española, sin perspectivas más allá de 24 meses.

Un paisaje “muy preocupante” para un tejido empresarial en el que trabaja con márgenes de maduración de desarrollo de cinco a siete años. Y que, para empezar, ha dejado durante ocho meses, hasta el 15 de diciembre, a los fabricantes sin nuevos pedidos (mientras los promotores aguardaban a  saber si sus proyectos eran inscritos en el registro) y ya ha visto cómo le pone fronteras a los avances tecnológicos e impide a las empresas instalar prototipos de nuevos modelos hasta 2013. Cosas de las diferencias entre los políticos y los estadistas, se atreve a dejar caer Donoso, con la vista puesta en Moncloa.

La eólica saca pecho a los registros de su estabilidad, al techo del 14% de la producción energética que ha tocado este mes, a su peso en el régimen especial (supone más del 40% pero sólo recibe un 22% de las primas), a sus galones como única tecnología renovable que cumple con el PER vigente y a la perspectiva de poder prescindir de las primas en menos de cinco años. Le afea los colores a Miguel Sebastián y le enciende todas las luces rojas al mapa de la eolica del Ministerio de Industria. Jura que no necesita crecer, sólo mantener el mismo ritmo que en el último lustro. Pero ahora que la letra pequeña del registro comienza a destaparse, el sector considera una 'tomadura de pelo' que el Gobierno adjudique licencias como si fueran nuevas a instalaciones ya construidas e incluso funcionando y vertiendo electricidad a la red. Los eólicos, que habían instalado 16.740 MW hasta finales de 2008, ya saben que no cerrarán el próximo año con los 20.155 MW de objetivo del Plan de Energías Renovables 2005-2010. Si hace un mes la confusión era cuántos proyectos nuevos se iban a permitir, ahora el laberinto es determinar a qué se llama proyecto nuevo.

La eólica no está sola en la ‘rebelión’ de las energías verdes que empieza a fraguarse a las puertas de Industria. Después de siete meses de pre-registro de transición,  el sector exige una nueva regulación definitiva para la termosolar y la eólica, aunque como descuenta el ministerio, acabe por ser más restrictiva en primas y menos ambiciosa en objetivos. No sólo ha sido la CNC la que -entre todos los tirones de orejas al mix energético de Sebastián y a colación de su evaluación a la Ley Omnibus- le lee la cartilla por una regulación verde “demasiado coyuntural” y un sistema de subvenciones a las renovables  que es “uno de los elementos más desequilibrante de la competencia en el mercado eléctrico”. Nada de problemas del pacto de Estado, ni siquiera las estrecheces de un mercado con caída de demanda y las presiones sobre el Ministerio para que controle las primas -1.200 millones de euros para la eólica en 2009-. Son la falta de previsión, los errores de cálculo y la ‘miopía’ para sopesar otros factores al evaluar el sector de las renovables los que según la asociación eólica perfilan la ‘esquizofrenia’ de Industria y las grietas entre sus discursos y las decisiones de su pre-registro. La patronal eólica respira por las grietas de sus desencuentros con Sebastián. Desde el Real Decreto del 6 de mayo no conjugan los mismos verbos energéticos que él y el ministerio ha terminado por consagrar el bautismo de fuego del pre-registro y su letra pequeña no sólo de espaldas a los planes de los proyectos de las empresas eólicas, sino también a las expectativas que les alentó.

La incertidumbre está frenando ya desde hace meses los proyectos, por ejemplo, la fabricación de aerogeneradores. Para empezar, los de Suzlon Energy, que no avanzará en la fábrica de palas Carboneras -uno de los proyectos estrella del gigante danés, que debería estar funcionando en enero o febrero- hasta que no esté sobre la mesa la Ley de Renovables que Sebastián prometió desde hace meses. Su ‘prudencia’ es hija de la ‘calma’ forzada del mercado: al haber un freno en los proyectos para la instalación de plantas eólicas, la demanda de palas escasea. Mientras el presidente 'vende' a Obama las bondades de las renovables españolas, las empresas alertan de la inseguridad jurídica que sufre el sector. En los muros de las expectativas españolas de los gigantes energéticos estadounidenses hacen eco los avisos del presidente de la Cámara de Comercio España-EEUU y fundador de Global Strategies, especializada en diplomacia corporativa.

ALTERNATIVAS PARA INDUSTRIA

La patronal eólica extiende aún la mano de la negociación con Industria, la que aguarda nuevos gestos a la vuelta de Navidad, cuando a Moncloa comience a acabársele el limbo de las renovables y tenga que empezar a asumir la regulación que Bruselas exige. La AEE no emprenderá acciones legales aún, aunque las empresas, a título individual podrían hacerlo si consideran que hay perjuicio a sus inversiones. Pero la Asociación de Empresas Eólicas ha comenzado a ponerle cifras al ‘laissez faire’ de Industria y los ‘parches’ de la regulación de las renovables. No va más. Si nada cambia en Castellana 160, si no se flexibilizan los límites anuales impuestos para la entrada de nueva producción eólica, o comienza a ver ‘la luz’ de la nueva regulación en el primer semestre de 2010, el sector perderá hasta un 40% de los 46.000 empleos directos e indirectos que genera (se han perdido ya 5.000), tendrá que ver cómo se quedan en el congelador proyectos ya adelantados por más de 1.000 Mw sólo en el próximo año y rebajar su esfuerzo a apenas un 40% de la media de los últimos años (2004-2008). Más aún, Industria deberá decir adiós  a sus aspiraciones de alcanzar el Plan de Renovables y los objetivos en energías ‘limpias’ de la Unión y a corto plazo pondrá en riesgo los 20.155 MW fijados en el Plan de Energías Renovables 2005-2010.

Las recetas del sector eólico español están ya sobre mesa de Miguel Sebastián: adelantar parte del cupo de 2011 a 2010, en unos 700 MW, y todo el cupo de 2012 a 2011 para recuperar el ritmo de la actividad después de ocho meses de parálisis. Aprobar una convocatoria especial que acoja a las instalaciones que estén en funcionamiento antes del 30 de abril de 2010 y que han quedado fuera del registro por no disponer de uno de los requisitos del artículo 4 del RDL 6/2009, que desconocían los promotores cuando ya habían iniciado la construcción. Y, sobre todo, aprobar el nuevo decreto de regulación en el primer trimestre de 2010 (para que entre en vigor simultáneamente a la inauguración de las últimas instalaciones acogidas al RD 661/2007) y el Plan de Energías Renovables 2011-2020 (con 40.000 MW en tierra y 5.000 marinos) que debe hacer posible la consecución de los objetivos europeos plasmados en la Directiva de Renovables aprobada en 2009 y que obliga a España a lograr que el 20% de la energía final sea de origen renovable.

El sector solar respira también por las huellas de la imprevisión de Industria, después de meses de ajustes. Industria ha tenido que conceder una prórroga adicional de cuatro meses antes de ejecutar los avales a aquellas instalaciones fotovoltaicas que inscritas en el registro que da acceso a las primas no hayan entrado en funcionamiento al año de su inscripción. Cerrará 2009 con una inversión de unos 800 millones de euros, un descenso del 95% respecto a 2008, cuando se invirtieron 16.400Mn.  Y tras diez meses de ‘goteo’ con un cupo anual máximo y un mecanismo de registros trimestrales, la sorpresa del cierre del primer año de registro ha llegado ‘vestida’ de más Mw de los previstos -770 instalaciones y 502 Mw inscritos frente a los 250MW esperados para el período 2010 - 2013-, lo suficiente para, a pesar de haber dejado fuera de los muros de las primas renovables a 2.2 24 peticiones de instalaciones,  arriesgarse a un posible efecto crowding-out si tiene más problemas para alcanzar una financiación de 1.925Mn en un año. Lo advierte ya Ahorro Corporación.

Miguel Sebastián ha tratado de resguardarse en la inercia, de espaldas a las propuestas del sector que el PP ha formalizado en el Senado -y que el grupo socialista estaría dispuesto a apoyar-: una ponencia sobre el futuro de las fuentes energéticas que despeje una estrategia de Estado a largo plazo para renovables. La Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) presentó en mayo una propuesta de anteproyecto de Ley, al que ni PSOE ni PP le han dado aún ninguna respuesta. Y el anteproyecto de la LES ignora el calendario que impone la Directiva de Energías Renovables (2009/ 28/CE) que entró en vigor en junio y que tendrá que estar traspuesta en la legislación nacional antes del 25 de diciembre de 2010. Zapatero cincela los rebordes de su mix a golpe de urgencias y, con la LES, le echa más parches al ‘sudoku’ de sus energías.

Pero las ‘paces’ verdes de Moncloa le salen caras a Sebastián, ahora que tiene que digerir la subida de la luz del 2,7% para enero. Se le agota la trinchera del silencio del sector, que busca una confederación que unifique los distintos discursos patronales en el ámbito de las energías renovables.  Y presentan sus credenciales, le han puesto cifras con la última radiografía de Deloitte: tratan de llevar la mirada de los reguladores y el sector de los hidrocarburos –críticos con el sobrecoste de las primas renovables- hacia un sector que aportó 7.315 millones al PIB el año pasado y que -según sus cálculos- evitó importaciones por 2.725 millones, aportó 1.227 millones a la balanza comercial y recortó en 499 millones las emisiones de CO2.

La patronal de las renovables está dispuesta a ponerle techo a unas primas que sólo en 2009 supondrán 3.400 millones de euros en primas, un 30% más que los 2.605 millones de 2008. Es la propia Asociación de Productores de Energía Renovable (Appa), la que descuenta que, al menos las grandes, tras los pasos de la fotovoltaica, pueden empezar a ser competitivas si cumplen los deberes" en 2015 y 2016 y caminar sin los ‘bastones’ de las primas. Pero hasta entonces, reclaman una hoja de ruta sobre la mesa del sector y de Industria. Se lo recuerdan todas las aristas de la patronal de las renovables y el lobby de las multinacionales con la misma voz con la que echaron atrás los vaivenes de la termosolar en el Senado: necesitan estabilidad regulatoria a medio plazo, quieren saber, al menos en qué fecha y con qué primas llegará España a los 40.000 MW -previstos para 2020-.

La Generalitat de Cataluña exige un gran acuerdo energético que genere "suficiente consenso" y garantías futuras. La Junta de Castilla y León advierte que los “disparates en la legislación” realizados están frenando el desarrollo eólico en la región y lanzando a sus empresas allende los Pirineos. La Junta de Andalucía y la de Extremadura -las dos CCAA con mayor implantación de la termosolar- quieren poner fin a una 'orfandad' española que, a golpe de falta de concreción, impide estimular la construcción de nuevas plantas, pero sobre todo dificulta la integración de la producción española en el mercado renovable europeo. Un mecanismo de cooperación que, según sus cálculos, permitiría ofertar 400 MW de capacidad extra, sólo en termosolar. La Junta de Vara y Protermosolar no ocultan que estudian ya cómo incitar al Gobierno a que concrete la Directiva. Será en la nueva Conferencia Sectorial Energética, en la que Industria tendrá que encarar también las exigencias de Cataluña de un pacto de Estado.

El sector renovable español -no sólo la eólica- sabe que los Veintisiete han empezado a verle a Sebastián ‘el cartón’ a su ‘receta renovable’: aún no ha regulado la minieólica, ha hecho de la biomasa la ‘verde olvidada’, la ‘cerrazón’ en la eólica marina le ha impedido participar en la primera alianza y la red de suministro europea, no ha podido favorecer la comercialización e interconexión porque no ha transpuesto la Directiva comunitaria de 2008. Y la mayor parte de los objetivos incluidos en el Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010 van a ser incumplidos. Por eso aprovechan y le estrechan el lazo de sus ultimatums. Saben que las líneas rojas del ‘laissez faire’ no irán mucho más allá para el Ministro: en el primer semestre de 2010 debería revisar el Real Decreto de 2007 que establece el régimen jurídico y económico de la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial.

La Presidencia española tendrá que hacerse cargo de negociar el futuro de la política energética europea en vista de que el plan de acción en el que se basan las decisiones a escala comunitaria concluye a finales de año. Y no podrá ir más allá de la reunión informal de ministros de Energía en Sevilla (del 14 al 17 de enero), sin haber enseñado, al menos, las intenciones del mapa de las renovables. Nada a lo que puedan escapar los silencios ‘verdes’ del ministro Sebastián. Entre otras cosas, la norma comunitaria y el ‘espíritu de Lisboa’ obligan al Gobierno a presentar en Bruselas un avance del Plan Nacional de Energías Renovables 2012- 2020 antes de que acabe el presente año y a presentar el plan cerrado, con objetivos por tecnologías, antes del 30 de junio de 2010. La tregua de las CCAA socialistas y la patronal de las renovables tiene como mucho esa fecha de caducidad.

LAS FACTURAS DE LA INDEFINICIÓN

No son sólo las grandes energéticas de hidrocarburos y las eléctricas las que le encienden las luces rojas de las advertencias: Industria se arriesga a repetir el boom de la fotovoltaica y su ‘pinchazo’. Ya con los vaivenes del pre-registro recibió de golpe tantas peticiones como en los últimos seis años. Sólo libera otra vuelta de tuerca del muro legislativo que quiso levantar con el pre-registro y las mismas primas del Real Decreto 661/2007; estira el calendario hasta 2012. Nada de cambio de modelo. Ni siquiera le tiende la alfombra roja a la fluidez administrativa.

Protermosolar –y sus 90 empresas asociadas- le recuerda que sus ‘ofrendas de paz’ tienen más de un agujero negro: hasta ahora, ninguna de las empresas a las que el Ministerio comunicó la resolución de sus solicitudes ha recibido la comunicación oficial correspondiente ni se ha efectuado la inscripción en el registro que les permita cerrar sus negociaciones con entidades financieras y suministradores para continuar o comenzar la construcción de las plantas. Menos aún conocen el calendario que se está considerando para un nuevo Real Decreto, anunciado en varias ocasiones. Apenas dos semanas antes de anunciar la ‘liberación’ de más potencia para la eólica y la solar, la Apecyl denunciaba el bloqueo del pre-registro, con decenas de proyectos que no se sabía si habían entrado o no en el registro. El cortoplacismo de los cupos de la fotovoltaica -trimestral- le duele aún a los técnicos y las revisiones a la CNE. La última vez, en julio, ya advirtió que no tenía medios para la inspección de las sospechas de fraude.

Además, los nuevos cupos no solucionaban tampoco el equilibrio autonómico del mapa ‘verde’ de España: las CCAA socialistas concentran el 80% de la eólica, Cataluña, pese a ser tierra de vientos, ocupa el noveno lugar en el ranking estatal cuando en el 2007 estaba en el octavo y las gallegas siguen a dos velas: quedan fuera del pre-regustro los 2.300 megavatios pendientes de repartir en Galicia a falta de que se apruebe en el Parlamento la nueva ley eólica y de que se convoque un nuevo concurso. Es cierto que el grifo del pre registro permite saber con certeza cuándo y cómo empezar a producir y acceder a la financiación. También que no es ni un marco ni a medio plazo. Es el Ministerio quien regula el registro de los parques eólicos (para el cual, es necesario disponer de autorización administrativa), pero se tendrá que gestionar la potencia que tenga planificada cada CCAA con los listados que tenga el Ministerio de prioridad de parques y, por supuesto, con el propio desarrollo de las redes eléctricas en cada CCAA.

La Ley de Economía Sostenible no cambiará los parches que Industria le ha echado a las renovables. Sebastián miraba al Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010. La luz roja de su final era para el ministro el ‘ahora o nunca’ de una nueva regulación global y definitiva de las renovables. El Ministerio no ocultó que buscaba ponerle coto al sistema de primas, al menos a ese mapa de expectativas que contribuyó a generar el boom fotovoltaico. De hecho era el propio Ministerio el que estableció por primera vez en junio el sistema de pre-registro. Los informes estaban ya sobre la mesa para imponer una serie de cupos de aquí a 2012 para la puesta en marcha de nuevos proyectos de energías renovables. Sebastián barajaba desde hace tiempo fórmulas de transición a menores primas para no reeditar la burbuja fotovoltaica. Pero la ‘guerra’ de las termosolares, las presiones de las grandes multinacionales y las órdenes de Zapatero -sólo con ojos para el objetivo del 20% de la UE en 2020- han podido más. Y la LES no despejará por ahora nuevos horizontes ‘verdes’ para el sector. No sólo ha llegado más de un mes tarde, abocada a no ver la luz de lo tangible hasta finales del año próximo y –como les habían advertido en Economía- sin la letra pequeña del fondo de financiación de 20.000 millones de euros en créditos, que requiere acuerdos y aún no está definido.

Al ministro le empieza a pesar una ‘prórroga’ que no sólo le costará a las eléctricas -según los cálculos del sector- al menos 4.000 millones de euros más este año en impacto de primas sobre la factura eléctrica (1.692 millones corresponden a la solar, 1.311 millones a la eólica, otros 1.033 millones a cogeneración, y más de 700 millones, el resto) y nuevos retrocesos -al calor de la demanda eléctrica general- del gas en el mix energético de Zapatero. La tarifa eléctrica será la gran afectada por la aprobación de cinco veces más megavatios de energía termosolar, tanto como del decreto para incentivar el carbón nacional: mientras el precio del mercado se sitúa en 42 euros por MWh, la fotovoltaica recibe 10 veces más (453 millones) y la eólica 2,5 veces más. No sólo es eso.

Lo advertía el presidente de REE: “Si un gobierno quiere ser muy ambicioso en renovables tiene que identificar hasta qué grado de penetración se puede asegurar el suministro”, decía Atienza. Para alcanzar los objetivos europeos, las renovables tendrán que aportar más del 40% de la producción eléctrica y ahora alcanza en el 26%. Y la mayor parte de los objetivos incluidos en el Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010 van a ser incumplidos: el consumo de energía primaria abastecido por las renovables en 2008 alcanzó el 7,6 por ciento, frente al objetivo del 12,1 por ciento fijado para 2010, la producción eléctrica con energías renovables fue del 20,4 por ciento el pasado año, mientras que el PER fija un objetivo del 30,3 por ciento, y  el consumo de biocarburantes ascendió en 2008 al 1,91 por ciento del total, frente al objetivo del 5,83 por ciento. El único objetivo del PER que se ha cumplido, y con dos años de antelación, es la reducción de emisiones de CO2.

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