edición: 3072 , Jueves, 22 octubre 2020
22/04/2009
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

A los Kirchner se les rebelan los asaltos empresariales

TI y Telefónica le pelearán el desembarco en Telecom Argentina, BBVA niega más derechos de voto y Abertis se lo piensa
Ana Zarzuela

Jura que donde puso el ojo de la nacionalización seguirá poniendo la bala del control empresarial. La estatalización de las AFJP iba a ser la carroza de su desembarco, con capitanes ajenos, en una veintena de compañías en las que la Administración de la Seguridad Social (Anses) tiene  más de un 20% de acciones, pero Junta a Junta, la Casa Rosada encaja un vía crucis de portazos. La limitación del voto al 5%, la imposibilidad de sumar acciones individuales de las AFJP y la incapacidad estatal para nombrar directores han vuelto a la mesa: ya las han hecho valer Techint, el Banco Hipotecario y la banca Macro. FG no ha levantado las lanzas del BBVA, pero se lo ha puesto imposible a la mano del Estado en el Banco Francés. Negocia aún peajes a cambio de más derechos de voto para la Anses. La Autopista Grupo Concesionario Oeste de Abertis se lo pensará dos veces. Pero lo de Franco Bernabé y César Alierta es una guerra abierta y la Casa Rosada no está por ceder. El ‘tratamiento’ de choque para TI y Telefónica que amasa desde hace semanas en Telecom Argentina -dejar toda la directiva y los derechos de voto en manos de los Werthein y del Estado- sólo lo podrá servir a la mesa de la Junta del 28 de abril si consigue que los consejeros de Telco (ahora maniatados sin voto por la Comisión de la Competencia) no hagan valer  la limitación al 5% de los votos de las acciones de la AFJP, ésa misma frontera legal que los Kirchner se han saltado ya con TGS, Gas Natural BAN, Transener, Endesa Costanera, Consultatio y Pampa Energía.

Cristina Fernández tiene ya fecha para su amenaza de llevar el contencioso con la operadora alpina y con Telefónica al Congreso Nacional. Si Roma o Madrid patalean, o hacen valer el antecedente de Techint, Buenos Aires promete hacer de Telecom Argentina otro ‘caso Aerolíneas’. Al menos para su consumo interno.

La rebelión a bordo le empaña el trayecto a la nave de su intervencionismo. Los que ya permitieron el aterrizaje de la mano de la Casa Rosada con voz y voto en sus directivas, sobre todo las del sector energético y servicios públicos, buscarán compensaciones. Ya las tienen GN Ban, Camuzzi Pampeana y Gas Cuyana. Los Kirchner se han encaprichado, para empezar, del gas y la electricidad, con la llave de la regulación de los sectores estratégicos en una mano y la avidez por el control de las grandes compañías del sector en la otra. Techint iba a ser una más en el banquete, un caramelo amargo, a la vista de un año de desencuentros con la Casa Rosada y de la guerra con Caracas por Sidor en la que Buenos Aires les dio la espalda.  Pero los Rocca aceptaron sólo un directivo de compromiso de Siderar -Aldo Ferrer- más que crítico con la Casa Rosada y el Instituto Nacional de Estadística. Ni el 26% de las acciones en manos de la Anses, ni sus pretensiones por hacerse con tres sillas en la metalúrgica le han servido esta vez a Cristina Fernández.

Las empresas que aguardan la llegada de los ‘enviados’ de los Kirchner a sus Juntas prometen que el antecedente de Techint no estará solo. Sólo la cementera Juan Minetti SA se dice dispuesta a abrir sus puertas sin condiciones. El Banco Macro ya ha propuesto ampliar su Junta Directiva, pero no habrá sitio para ningún ‘caballero blanco’ en nombre de la Anses, aunque las pensiones estatalizadas tengan en la entidad un 26, 62% de su capital social. Petrobrás ha preferido vender las inversiones que su filial argentina tenía en Perú a dejarlas al ‘cuidado’ de la ANSES. Y sólo con el beneplácito de los Constanini podrá clavar la pica de los Kirchner en la Inmobiliaria Consultatio Teófilo Meana. Los de Francisco González ya habían comenzado a aplicárselo a Cristina Fernández: no han levantado la voz, pero en la Asamblea del Banco Francés del 26 de marzo le dieron portazo a la exigencia de la ANSES de comenzar a ejercer más de un 7% de los votos, en función de la suma de acciones que acumula en el banco español.

Por si las dudas, Néstor Kirchner advierte: no quiere que pase lo mismo que con Aerolíneas o Aguas Argentinas, antes que eso está “dispuesto a tomar el control”. Los Kirchner prometieron cuando estatalizaron las pensiones que no lo harían: nada de directivos en las empresas participadas por las AFPJ. Era entonces suficiente con la digestión de los 68.000 millones de dólares en manos de los fondos de jubilación. Pero empeñado en darle cuerda a un titanic sin música, el gobierno de Cristina Fernández se bebió a borbotones el oxígeno de la Anses y donde puso el ojo de la nacionalización ahora quiere poner la bala, si no del control, al menos sí de las decisiones en una veintena de compañías. La Casa Rosada admite, como única frontera, que no será en toda la cuarentena de empresas en las que la estatalización de las AFJP le ha dado pie, sólo en la veintena en la que la Anses tiene -por el atajo de las pensiones- más de un 20% de su accionariado. Estrecha el cerco, de espaldas a las líneas rojas marcadas por las propias Aseguradoras de Fondos de Pensiones y Jubilación.

Mientras el régimen anterior sobrevivía, las administradoras no podían hacer valer sus derechos por más de un 5% del total, aunque sus acciones superaran esa barrera, un porcentaje que jamás alcanzaba para sentar un director en la mesa de las decisiones. La ley de estatización del sistema jubilatorio introdujo un artículo mediante el cual el Estado tenía las mismas limitaciones que las administradoras. Quedaron vigentes los artículos que establecían que no se podía votar más allá de aquel límite, pero los Kirchner han tratado de driblarlo con la pértiga del "voto acumulativo", un instrumento que ofrece la ley de sociedades a los accionistas minoritarios para que puedan tener una representación de un tercio de los cargos del directorio y que el antecedente de Techint y Siderar ha demostrado que ya no es aplicable. Lo saben los Kirchner, no han dejado hasta ahora que ninguna de las empresas lleve el contencioso a la Comisión Nacional de Valores. Por si acaso. 

EL Gobierno argentino hizo saber que le pisaría las intenciones, además, al Banco Hipotecario, uno de los principales otorgadores de créditos para viviendas del país, en el que el Estado tiene la mayoría accionarial -de forma directa o indirecta- pero no el control de la directiva, dominada por accionistas privados, cuyos votos valen el triple. Un primer intento de retomar el control estatal fue encabezado tiempo atrás por el entonces secretario de Finanzas Guillermo Nielsen. Ahora, la argumentación era la intención de otorgar créditos hipotecarios baratos. Pero el ‘efecto Techint’ ha devuelto al congelador las intenciones de la Casa Rosada: ya hace más de un mes y medio que no hay reuniones entre el banco presidido hasta hace poco por Eduardo Elsztain y Amado Botou y el Secretario Legal de la Casa Rosada, Carlos Zanini, ha devuelto por ahora al archivo el proyecto de nacionalización que diseñó durante los últimos meses.

Cristina Fernández se ha encaprichado, por lo pronto del gas. Ante la constante caída que registra la extracción local de gas natural y los escasos resultados de los estímulos productivos que se lanzaron en 2008, el Gobierno volvió a tomar la decisión de importar GNL por barcos para poder garantizar el suministro interno a partir de mayo. La primera carga -que arribará en 60 días- fue adquirida a Repsol YPF y provendrá de la planta de GNL que la petrolera posee en Trinidad y Tobago. Los Kirchner quieren la llave a los apellidos de las importaciones, del control de las tarifas y de las compensaciones industriales de la Anses. Sólo el fallo judicial -aún pendiente de la Corte Suprema- ha devuelto al congelador de manera temporal la nacionalización de TGN (la Transportadora de Gas del Norte), a la que las autoridades le pisan los talones- y las ganas- desde que en diciembre la intervinieron por 120 días tras una cesación de pagos. Ni las promesas de restructuración de pasivos por parte de la empresa ni los recelos manifiestos de la Cámara Nacional de Apelaciones apuntan a parar los tanques de El Estado ha embargado ya a Gas Argentino acciones de la distribuidora Metrogas por un reclamo del fondo de inversiones Coolbrand. Y ya ha desembarcado también en la junta directiva de las distribuidoras de gas Camuzzi Pampeana y Gas Cuyana. Camuzzi Pampeana consuela las heridas del asalto estatal en brazos de la nueva concesión del sistema de distribución local de gas natural en Buenos Aires.

La presencia del enviado estatal en GN Ban llega, para los de Salvador Gabarró, de la mano de la cordialidad. Con el 50,4% de las acciones en las riendas de la española, ni el control ni la estrategia se cuestionan. Y eso, hoy por hoy, no tiene capacidad de erosionarlo ninguno de los planes del Gobierno argentino. Un Ejecutivo con el que, hasta ahora, la compañía presidida por Salvador Gabarró -presente en Argentina desde 1992, con cerca de 1.380.000 clientes y responsable de la distribución de gas natural en la provincia de Buenos Aires Norte- ha sabido encontrarle el ritmo y despejar el camino a revisiones tarifarias en 2007 y septiembre de 2008, convertirse en la única privada con renegociación tarifaria y un contrato prorrogado hasta 2027. Para Gas Natural, la respuesta pasaba por la ‘argentinización’ que a Antoni Brufau le funcionó con Eskenazi en YPF.  La venta del 19,6% de Gas Natural BAN el pasado trimestre le ha permitido centrarse en unos resultados animados por la revisión tarifaria y los planes energéticos gubernamentales y hacerse con un tentetieso argentino ahora que el Estado desembarca  en la gasista por la puerta de las pensiones. Casi tanto como responder al desafío de Gazprom en la construcción del Gasoducto del Noreste.

EL ‘CAPRICHO’ DE TELECOM ARGENTINA

Pero lo de Telecom Argentina será otra cosa para los Kirchner. Preparan el paseíllo al control de la teleco, el mismo que la Casa Rosada ha ejecutado ya en otras participadas por el arco del triunfo de los fondos de pensiones nacionalizados, con dos de los seis consejeros y un síndico en la junta del 28 de abril por la puerta del 22%. Y quiere que sea en un espacio a  medida, con compañeros de viaje a su gusto. Ahora que la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia le ha allanado el camino maniatando los derechos políticos de los tres consejeros de Telecom Italia, si consuma su desembarco, la Anses tendría a mano el 50% de la directiva y el otro 50% en unos puños no demasiado lejanos, los de los Werthein.

Buenos Aires bombardea por todos los flancos para encontrar nuevas fichas en Telecom Argentina. La Casa Rosada no duda en animar el tiempo muerto para que los Werthein, que no quieren irse de Telecom Argentina, amortigüen el castigo del Merval y puedan cobrarle más caro el 18% a Telecom Italia si llega la hora de la venta. Y para que los ‘amigos’ de la Casa Rosada echen cuentas y paguen la entrada al ‘baile’, con o sin la operadora alpina. Por ahora no busca la salida accionarial de los italianos -mientras no haya reemplazo para su 48%- sólo la retención y un peaje en inversiones y en pista para otras operadoras. Son el rehén perfecto en tanto Cristina Fernández despeja las leyes pendientes del sector y baraja el tablero accionarial de la operadora de bandera argentina. Clarin no está por la labor, ahora que choca todas las espadas- al menos las públicas- con la Casa Rosada. Los Werthein, los accionistas mayoritarios, necesitan más tiempo y más dinero. Y el mexicano Carlos Slim -deseoso de un empujón para Telmex en Argentina- se lo piensa tres veces. Telefónica mira desde la barrera una guerra en la que está llamada a ser la llave del futuro. Sus sinergias y el ascendente que esperaba en TA pueden acabar en ofrenda de paz y fuga de los de Franco Bernabé. Soltar sus aspiraciones en Telecom Argentina sería un mal menor para los planes de Alierta, que nunca puso la condición argentina a su entrada en Telecom Italia y que en la tierra de los Kirchner sostiene ya por su cuenta el cetro del liderazgo telefónico desde 2004, un tercio de la banda ancha y un espacio a punto de estrenar en el ‘triple play’.

Franco Bernabé y Galateri buscarán una solución política para empezar, aunque estudian acciones legales para defenderse de la “confiscación” de sus derechos y de su patrimonio en Argentina. Ya los Kirchner le dejaron claro en enero al presidente Silvio Berlusconi por carta y a Franco Bernabé en persona que no quieren más sitio para Telecom Italia en TA- ni para Telefónica como accionista de Telco-. Ni los intentos de Telco -el máximo accionista de la operadora italiana Telecom Italia- que hace una semana cambió sus estatutos para espantar cualquier supuesto problema antimonopolio en Argentina y una disputa sobre una adquisición en Brasil, ni los esfuerzos del Palacio Chigi se lo ponen más fácil a Franco Bernabé. La Comisión debe definir aún si la operación podría limitar la competencia en el mercado local de las telecomunicaciones, liderado por Telecom y Telefónica, pero su investigación ya impidió a Telecom Italia adueñarse de todas las acciones de Telecom Argentina porque frenó la opción de compra que los italianos tenían sobre los papeles de su socio local, el grupo Werthein (dueño del 48% más otro 2% que espera la aprobación de organismos reguladores).

Si se quedan en el mercado austral será con las condiciones de la Casa Rosada: la operadora estatal TA está en franca desventaja ante Telefónica y quiere carta blanca de su rival española y promesas de inversiones, al menos, por parte de Telecom Italia. La Casa Rosada no sólo embargó las ‘fichas’ de Telecom Italia, envenena las partidas ya jugadas por Roma y Madrid. El ‘affaire Telco’ y las leyes audiovisuales pendientes le barajan el tiempo accionarial a Telecom Argentina y hasta la vigilancia a la entrada de Telefónica en Telecom Italia. La Casa Rosada ha decidido hacer de la presencia de la española en TA parte del peaje, o al menos de la munición para intentar que la italiana renuncie a la mayoría accionarial de Telecom Argentina, que pague más caro su desembarco, o que lo deje en manos de los ‘amigos’ de los Kirchner. Ya ha comenzado el desfile.

Telefónica se resguarda. Los Kirchner se empeñan en mostrarle a la operadora española los cambios de ritmo del ‘tango’ más apretado -el de doble faz-, pero César Alierta le dobla los requiebros del mercado y los de las barreras del olvido legislativo argentino. Cristina Fernández prometió en España abrirle la veda del triple play -voz, datos y vídeo- a las operadoras de teléfono y congelar nuevas sorpresas con Telco. Desde finales de 2008 tienta con una subida tarifaria del 15% a Telefónica. Todo con tal de escuchar el mantra de su inversión de 1.700 millones en Argentina. Pero le enseña una y otra vez las barreras del tablero de Telecom Argentina con el rechazo definitivo de Competencia a las reclamaciones de Alierta y muros más altos al desembarco de Telecom Italia.

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