edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
15/09/2010
Observatorio Latinoamericano

A Lula se le enfrían los planes lusos de Petrobras y le caducan los caminos ibéricos para sus biocarburantes

Petrobrás no quiere desembarcar ahora en Galp y pospone Sines, que destinará el 30% en España
El ‘atajo canario’ pierde fuerza para Petrobrás y Galp a favor de la vía directa a Mozambique para la lusa
Ana Zarzuela

Insistía, con la obsesión de hacer de Brasil la ‘Arabia Saudí’ de los biocarburantes y de la puerta ibérica el atajo definitivo a un mercado europeo. Tras los intentos fallidos por alianzas directas en España, el Palacio de Planalto y Petrobrás apostaron por el atajo canario para el etanol brasileño o de producción conjunta en África y, sobre todo, por la llave bicéfala -mayoría accionarial y proyecto estrella conjunto de biodiésel en Sines- de Petrobrás con Galp. Pero ni el ‘gozne’ luso, ni menos la ‘cerradura’ española se han abierto a su “revolución verde” hasta ahora. El terremoto accionarial de Galp ante la venta del 7% estatal y el ‘baile de pretendientes’ al 33% de Eni, los recelos de Bruselas con nuevos modelos de certificación, la saturación del mercado ibérico y las alternativas americanas dejan a Lula sin el desembarco español que anunció desde 2007. A las puertas de su ampliación de capital, Petrobras prioriza su deuda y sus planes petroleros globales. A la vista de las elecciones presidenciales del 3 de octubre, si llega, el aterrizaje de Petrobras en el 25% de Galp -vía desinversión de Eni- , no será ya bajo la égida de Lula. Y si se consuma el matrimonio carioca con Galp, no será ya con la sintonía en biocarburantes como bandera ni el biodiésel como prioridad. Menos aún, con el mercado español como destino preferente.

La fábrica de Sines -que debía comenzar en 2011 para producir desde 2013- congela aún sus plazos hasta que Lisboa despeje el horizonte de nuevos cupos de producción y mezcla e incentivos fiscales para los biocarburantes. Y ni Lisboa ni Brasilia necesitan al ‘atajo canario’ al biodiésel y el etanol africanos. Galp ya acelera, por separado, en alianzas con Sonangol y producción en Mozambique. Petrobrás mira de nuevo a EE UU, aunque sea por los caminos interpuestos de exportaciones intermedias a Centroamérica. El primer ministro Socrates acelera la desinversión del 7% que el Estado luso ostenta en Galp e intenta redoblar la presión de la sintonía con Brasilia, preferirían socios brasileños antes que la mayoría angoleña o saudí; abogan por avanzar en el ‘día después’ de su petrolera de bandera antes de que Dilma Rousseff -favorita en los sondeos para suceder a Lula- desembarcara en Planalto: al fin y al cabo, la ex ministra de Energía es partidaria de calma para lo que considera la “crisis de madurez” del etanol de Brasil, rebajar las expectativas de un boom de producción que dependería en casi un 40% de mercados exteriores y mayor intervención del Estado en el sector de los biocarburantes y en Petrobras. 

Hoy, en Galp, en el brasileño Palacio de Planalto y sobre todo en el Consejo de Dirección de Petrobrás sólo reconocen que éste no es el momento para consumar el desembarco de Petrobrás en el nuevo ‘día después’ del mapa accionarial de la compañía lusa. A la directiva del gigante brasileño no le han gustado -lo han hecho saber extraoficialmente- ni los calendarios de la directiva de Galp, que pretendía  finiquitar la venta del 33,34% de Eni antes de que acabe el año, ni menos aún las presiones de la energética italiana al exigirles un precio que, en palabras del equipo de Sergio Gabrielli, no es interesante para la carioca. Paolo Scarioni jura que hoy ya no tiene prisa por vender en la paraestatal lusa, que ha recuperado ya en dividendos los casi 4.000 millones de euros que invirtió en Galp y que ya no extenderá la alfombra roja a esa participación y a su mayoría de control en la lusa por menos de 3.470 millones de euros.

Si Lula da Silva y el primer ministro portugués Jose Sócrates pensaron que la ecuación de Petrobrás, Sonangol y Americo Morim podía quedar resuelta para el fin de la ‘moratoria’ accionarial en Galp que caduca el uno de enero de 2010 (sellado en 2005 para no alterar su peso en el accionariado sin consenso), se equivocaron. Sonangol, la petrolera pública angoleña que ya controla el 15% de Galp, (no directamente, sino a través de Amorim Energia, donde tiene une participación del 45) y opera en proyectos conjuntos en la exploración y la producción de petróleo y de gas natural con Galp en Angola respira por las urgencias propias y las del Gobierno de José Eduardo dos Santos: les sabe a poco la joint venture con Amorim -que ya ostenta un 22% de Galp- y no descartan hacerse fuertes en la lasitud de Petrobras.

Sócrates y Ferreira estaban dispuestos a que llegara a un 23%, si Petrobras sostenía un 25% y la mayoría quedaba en manos lusas. Hoy ninguna de las tres premisas es ya segura. Todas volverán a graduarse en función de los resultados de la venta del 7% inicial de Galp: si no consiguen dejarla en manos lusas, en el Ejecutivo de Sócrates mirarán de nuevo al Palacio de Planalto. Al fin y al cabo, no era otra que la sintonía con Lula –y el peaje a cambio de la luz verde para PT con Oi en Brasil- los que sustentaban el ajedrez accionarial que Sócrates quiso para su petrolera nacional. Pero si tiende de nuevo la mano a Brasilia sabe que ya no encontrará a Lula: y aunque la oficialista Dilma Rousseff -favorita en las encuestas- fue ministra de Energía con Lula da Silva y promete continuar su política, sintoniza con la prudencia de Gabrielli para Petrobrás, no respira la misma sintonía con Lisboa y le urge solucionar la “crisis de la edad media” de los biocarburantes brasileños -Dilma dixit- y potenciar el etanol ante el boom de los precios del azúcar.

El Consejo de Petrobrás en persona le ponía el tentetieso a los planes y los calendarios: nada de hacerse con un 25% en Galp antes de haber consumado la emisión de Una VOP por la que espera captar del mercado más de 55.000 millones de reales –unos 25.000 millones de dólares- pero que ya tuvo que postponer desde enero a junio de 2010 y ahora hasta septiembre-octubre. Ahora, la fecha prevista para la reserva de acciones termina el 22 de este mes, acaba de determinar que debe entregar 42.000 millones de dólares en acciones propias al Estado por la reserva presal de 5.000 millones de barriles de crudo. Y no son los analistas los únicos que le advierten que cualquier lastre a su deuda sería costosísima y muy mal interpretada por el mercado en este momento, ahora que Petrobrás acaba de perder los galones de mayor empresa nacional a manos de Vale y que en un año se ha dejado un 25% de su valor de mercado. La ‘niebla’ accionarial, tras el impasse de las negociaciones con Petrobrás ha llegado a tal punto que Galp y Eni hacen saber del interés de fondos soberanos e inversores saudíes por encontrar sitio en el 33,34% de la italiana. Nada que impida -eso juran en el Palacio- al Ejecutivo luso salir cuanto antes de su participación del 7% en Galp y embolsarse unos 700 millones de euros, con más fuerza ahora que busca compensar el ‘efecto PT’ y el uso de su golden share. Lo hará, -al menos eso espera- con apellidos lusos, con al menos un 1% en manos de la CGD (Caixa Geral dos Depositos), para garantizar su continuidad en un futuro en el que el mapa accionarial de Galp ya no está tan claro.

SE EMBORRONA EL MAPA IBÉRICO DE GALP, PETROBRÁS Y SONANGOL

No sólo es que Petrobrás haya pospuesto todas sus inversiones exteriores -incluyendo Galp- al menos hasta después de su ampliación y su capitalización. Es que ha empezado a priorizar sus inversiones en el mercado petrolero internacional. Y sus alianzas. Petrobrás tiene previsto invertir 120.000 millones de euros en la prospección y exploración de reservas off shore de petróleo situadas en la zona de pre-sal, un 53% de la inversión total proyectada hasta el 2014. Lula deja escrito en la bitácora de Gabrielli que la prioridad de la energética es el crudo, lo justo para “convertirse en la primera potencia petrolera mundial”. Incluso en su relación -con o sin compra- con Galp, ahora que por primera vez la empresa lusa se acaba de estrenar como operadora de un proyecto en Sergipe, en el nordeste brasileño.

No es que primer productor mundial de etanol de caña de azúcar renuncie a sus horizontes ‘verdes’, menos ahora que Lula se jacta de haber convertido a Petrobras en el abanderado de su ‘revolución’ verde y fija el horizonte de sus glorias: invertirá -hasta 2013- 2.400 millones de dólares (de los 174.400 de su presupuesto) a expandir el etanol y los biocombustibles y producir 3.900 millones de litros de etanol en 2013 y 640 millones de litros de biodiésel. Petrobrás acaba de sellar en 2010 sus tres primeros mayores avances en etanol, con la compra del 49% de la empresa conjunta con Sao Martinho en Goias, el 50% de Bioleo Industrial en Bahía y del desembarco accionarial en Guaraní, la cuarta azucarera del país. Pero amasa su calma: a la fuerza ahorcan: más de un tercio de los planes del segundo productor mundial y primer exportador de etanol requieren del mercado exterior, más aún ahora que ni los precios (un alza del 20% en cinco meses), ni la liquidez acompañan a los 25.000 millones de dólares de inversión prevista y que ver el techo a su mercado doméstico, ya el 90% de los coches vendidos son híbridos y ya siete de cada diez coches utilizan carburantes ‘bio’, un 27% del parque tiene el sistema flexi fuel y el etanol es el 51% de todos los combustibles utilizados. Los inversores privados nadan en la cautela, ahora que ven que Eldorado del etanol brasileño tiene fronteras y que, si quiere dar el estirón y nutrir con biocombustibles sus aspiraciones hemisféricas tendrá que ser no sólo sin la ayuda de Washington y Bruselas- con los que contaba como principales mercados- sino de espaldas a ellos y a su pesar. Por ahora, su cocktail no es tan embriagador.

Ni Ferreira de Oliveira, el presidente de Galp, ni Gabrielli por Petrobrás tienen ya prisa para un desembarco masivo en biodiésel ibérico. Es verdad que Banco do Brasil y Banco do Espirito Santo han conformado un consorcio, pero Brasilia y Lisboa ya no se necesitan para mirar a la producción y los mercados africanos. Galp hace saber que tiene línea directa con las opciones mozambiqueños: acaba de dar a luz junto con Petromoc y Ecomoz a una compañía conjunta, Moçamgalp, destinada a producir biodiésel de aceite de coco en Matola, al sur del país y con la puerta abierta al impulso de la jatropha - una planta de producción más barata que el etanol y el biodiésel americanos- que Galp quiere potenciar como nueva generación de biodiésel en todo el continente. Lula dejará Planalto con el paradójico honor de haber sido el mandatario brasileño que más países africanos ha visitado, más que todos sus antecesores juntos. Y en todos sus periplos, la enseña de los biocarburantes ha abierto los caminos comunes, junto a las de Vale, Odebrecht o Bradesco. Benín, Burkina Faso, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Liberia, Mali, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo tienen ya en marcha programas de producción de etanol de sello brasileño y padrinazgo británico.

Además, a los planes en etanol y biodiésel de Brasil le crecen los competidores, pero también el mercado de sus vecinos americanos, donde cuenta con la ventaja de producir bioetanol desde los sesenta, de su ubicación en el Cono Sur y de poder incrementar su producción sin alterar el 50% de cultivos dedicados a la caña de azúcar. Como muestra,  el Banco do Brasil financiará la instalación de una planta de etanol en ColombiaChile y Perú ya han programado cambios en su matriz energética para asegurarse recursos a través de carburantes alternos al petróleo, como el etanol, el gas y recursos renovables no convencionales.  El Gobierno de Colombia -que produce 1,1 millón de litros diarios de etanol a partir de la caña de azúcar, y 170.000 litros de biodiésel a través de la palma africana y es ya el segundo productor de etanol, sólo detrás de Brasil- pretende situarse a la cabeza de los productores de biocombustibles y ha puesto en marcha un agresivo plan para inyectar capital y crear políticas sólidas en el sector agropecuario que le permitan alcanzar una producción del 20% de biocombustible en 2012, producir 900.000 litros diarios de biodiesel para ser el número uno en el mercado de Latinoamérica. Y México, donde la producción de bioenergéticos aún se está iniciando, coge sitio. Brasilia juega, in extremis, la baza cubana: los Castro se han comprometido ya a comenzar a trasplantar a la Isla el modelo brasileño.

El vecino del norte -primer productor mundial- está fascinado por el etanol y los biocombustibles, sobre todo porque ve en ellos una puerta para superar su dependencia del crudo en territorios poco amigos (Oriente Medio, Venezuela, Ecuador y Bolivia). Pero no tanto como para abrir la puerta a las pretensiones de Lula si perjudican a sus productores nacionales. Por primera vez, Brasil, con Petrobrás como ariete, comienza a derribar algunos de los muros del mercado norteamericano, con compañías locales como ‘caballos de Troya’. Acaba de anunciar que invertirá once millones de dólares en adaptaciones para la planta de KL Energy en Upton, para producir etanol de celulosa. Entre tanto, acelera los ‘atajos’ al mercado de Obama: lo hace con los acuerdos que le permiten comercializar a través de sus aliados centroamericanos y, desde ahora, está a punto de reproducirlo también desde el cono sur: un pool de 25 empresas brasileñas del APLA está a punto de concretar la producción de etanol en Perú para utilizar al país como plataforma para la exportación a EEUU.

LA PINZA CON GALP AL BIODIÉSEL ESPAÑOL, MÁS LEJOS
 
Hasta ahora, sólo la lusa podía colgarse los galones de socia productora con Petrobrás y embajadora de  su revolución verde en el Viejo Continente. Lo suficiente para que Petrobrás viera en ella -y en la posibilidad de la compra de una mayoría de control, al menos un 25%- un horizonte energético mucho más amplio que el de sus hidrocarburos. La alianza en biocombustibles entre el gigante brasileño y su par luso no era ya ni un secreto ni una novedad. Su proyecto conjunto en Sines, bautizado oficialmente en mayo, estaba llamado a ser su experiencia iniciática de producción conjunta en suelo europeo y de desembarco masivo con biocombustibles de apellido carioca en el mercado español. Por primera vez, Petrobrás produciría en territorio ibérico, en esa nueva fábrica 160 km al sur de Lisboa, biodiésel vegetal a base de aceite de palma brasileño con destino a los mercados del Viejo Continente.

Y, de nuevo, no era otro que el mercado ibérico el destinatario de sus hasta 500.000 toneladas de producción al año. De ellas, al menos un 30% deberían llegar a España según los planes originales: ya Galp- con un 15% de gasolineras ibéricas (840 en Portugal, 610 en España) tiene en su mano el 50% del mercado portugués del biodiésel y el 10% del español y aspira a inundar este lado de la frontera con el ‘Proyecto Belén’. Pero si los flecos fiscales que el primer ministro Jose Sócrates no acaba de despejar para el biodiésel de segunda generación en Portugal y si las dudas regulatorias han ralentizado hasta ahora el despegue de ese proyecto llamado en principio a comenzar en 2011 con una inversión de 357 millones de euros, lo hacen más aún ahora que Petrobrás busca garantías adicionales. El mercado luso, con la incorporación del 7% de biodiésel ya vigente tiene más cerca su techo. Sócrates no tiene prisas, es posible que espere ya al 12% que la Comisión Europea esperaba comprometer a partir de 2020 -un horizonte que ahora ya no está tan claro entre los Veintisiete-.

Menos aún acompañan sus planes del lado español de la frontera. España es el país de la UE que más incrementó su capacidad en 2009: en cuatro años septuplicó las plantas de biodiésel y un 2.970% la capacidad productiva. Ya es el segundo productor de biodiésel de la UE, pero hoy el 75% de las 46 fábricas abiertas en los últimos años están casi paradas, según la patronal APPA, con una media de funcionamiento del sector del 10%, frente a las promesas del Ministerio de frenar situaciones arancelarias preferentes como Argentina o el sudeste asiático, aumentar el porcentaje obligatorio de biodiésel y bioetanol en el producto final y fijar objetivos más allá de 2011. Las 4 plantas de producción de bioetanol, con una capacidad total instalada de unas 464.000 toneladas/año, han sido más que suficientes para un consumo que durante los tres primeros meses del año se situó en 78.056 toneladas, un incremento del 14% respecto al trimestre anterior, siguiendo con la tendencia al alza derivada del inicio de la obligación de biocarburantes en 2009.

El Real Decreto de Especificaciones Técnicas ha llegado tarde y sólo para la gasolina. Algo ha pasado -le recuerda la patronal- cuando el biodiésel sigue viniendo en un 60% del extranjero y cuando la mayoría de las plantas del país agoniza. El dumping y la erosión de las importaciones subvencionadas a bajo precio desde los EE UU coparon durante 2008 y parte de 2009 la mitad del consumo y en el último año el ‘relevo’ argentino ha lastrado el despegue de los biocarburantes en España. Se han hecho fuertes en las distancias entre la capacidad instalada de biodiésel, -que en 2010 fue de más de dos millones de toneladas- y la demanda del mercado local. Nada que invite a un desembarco masivo de Petrobrás, ni sola ni a cuatro manos con Galp, ni siquiera aunque la lusa, que compró en 2008 la red de gasolineras de AGIP y ExxonMobil en España posea una de las mayores redes de distribución y reciba por venta directa de combustibles un nivel casi equiparable de ventas al del mercado vecino.

DESINCENTIVOS ESPAÑOLES Y COMUNITARIOS

El resto de los desincentivos al desembarco del biodiésel y el etanol cariocas a través del mercado ibérico lleva apellidos comunitarios. Bruselas dispuso el año pasado que para el 2020 el 10% de los combustibles contengan mezclas de origen biológico, en tanto que Estados Unidos se fijó el objetivo de producir 36,000 millones de galones (140,000 millones de litros) de etanol para el 2022, comparado con los 6,500 millones de galones del año pasado, que consumieron una cuarta parte de la cosecha de maíz que hubo en el país. Lula mira a la UE y a su programa recién sellado con Bruselas para la investigación de la segunda generación de biocombustibles y se anima con los euros, con Italia, los Países Bajos y los nórdicos en cabeza, que han acudieron al ´panal de rica miel´ lulista bajo el canto de sirenas de los 1.600 millones de dólares que el BNDES dedicó a financiar el sector sólo entre enero y abril. En Planalto buscaban haber sellado un nuevo acuerdo comercial de la mano de Sócrates -su mejor aliado entre los Veintisiete- pero no se pudo. Menos aún en la última ronda de negociaciones de la OMC (donde Lula aspiraba a que los biocombustibles brasileños fueran incluidos en la categoría de "productos ambientales" del Nuevo Tratado sobre Comercio Global).

Bruselas advierte que estudia muy de cerca al diésel portugués -el segundo más caro, por el peso de los biocarburantes según la propia Galp-, pero sobre todo, busca nuevos muros defensivos para el etanol y el biodiésel europeos. Es verdad que Europa ha multiplicado por diez su producción desde 2000 y conserva su posición de líder en biodiésel con el 64% de la producción, seguida de América, con el 32%, y de Asia, con el 4%, pero según datos de la European Biodiesel Board (EBB), sólo el 50% de las 276 plantas de biodiésel -con una capacidad de producción instalada de 21 millones de toneladas- permanecen activas. Aunque en algunos países como Gran Bretaña -ante la eliminación de la exención fiscal- han retrasado sus objetivos del 5% de 2012 a 2014, en Suecia es obligatoria la presencia de al menos una mezcla etiquetada en cada gasolinera, una manera de fomentar el vehículo flexible. El objetivo de Francia es llegar al 7% este año y el de Alemania alcanzar el 6,25%.

Más aún: Brasil  ya comenzó una contraofensiva ante las medidas de la UE para certificar los agrocombustibles (pretenden asegurar que representen una reducción sustancial de gases de efecto invernadero y que no provengan de selvas, humedales ni áreas protegidas) que podrían conducir a barreras a la importación de carburantes procedentes de este país sudamericano. Aunque la Cumbre UE-América Latina de Madrid sirvió para desbloquear unas negociaciones congeladas desde 2004, es la propia ministra Espinosa la que ha tenido que prevenir que no habrá acuerdo hasta dentro de meses, años quizá. Y nunca “nada que perjudique a la agricultura de los Estados miembros de la UE”. Esta vez no serán sólo -que también- las amenazas del sector bioenergético español y de la industria europea de biodiésel- representada por la patronal europea EBB, los que prometen ponerle muros a los productos americanos: no están dispuestos a digerir las ventajas dirigida de un mercado en el que si ya los impuestos a la exportación de soja son del 32%, los productores de biodiésel pagan sólo un 14%, un subsidio encubierto según los productores comunitarios. Para Angela Merkel y Nicolas Sarkozy es ya un asunto de Estado. Junto con la EEB han pedido vigilancia a la UE y a la Oficina Europea para la lucha contra el fraude (OLAF) y una queja por dumping ante la OMC. Están dispuestos a que prospere incluso la propuesta del Elíseo y los productores franceses liderados por Tereos (que produce el 30% del consumo europeo) de colocar en el mismo grupo al biodiésel argentino y el etanol brasileño y gravarlos con nuevas tasas de entrada, al menos con barreras temporales que le impidan de facto ir más allá del 5% de la producción que consumen los Veintisiete.

Y el atajo geográfico para Petrobrás y Galp, el puente canario, aún está lejos. Aunque desde la visita del presidente de la Cámara de Comercio de Brasil en España, el Ejecutivo brasileño no ocultaba que busca de Canarias y sus empresas mucho más que nuevos acuerdos en la PAC brasileña y sus infraestructuras, no será ahora, ni con urgencia, ni a solas con la ‘pasarela’ de las Islas Afortunadas. Es verdad que aCanarias -con empresas en cabeza como Yacar Green Power y Promegal y Petrobrás los ha empezado a hermanar ya Dakar y la jatrofa, que quieren comenzar a producir en cuanto el Ejecutivo consume su nueva Ley de Renovables, pero en el mejor de los casos, ya sólo se esperan antes de cinco años haber comenzado a hacer de las islas una plataforma no sólo de sus inversiones sobre todo energéticas en África -el que Brasil ha empezado a convertir en su segundo campo de producción mundial de biocombustibles- sino un ariete para poder penetrar con productos brasileños desde la Zona Especial Canaria (ZEC) al mercado europeo, al menos al ibérico. Al fin y al cabo ya han cruzado sus expectativas en Angola y en Senegal, el que el propio Ministerio de Economía español descuenta que será en menos de una década el “granero del biodiésel de Europa”, con una producción de más de 600 millones de litros al año.


UNA ESTELA DE ALTERNATIVAS AFOGONADAS
Prometía, hace casi dos años, hacer de Madrid y París las dos plazas fuertes del etanol brasileño en el Viejo Continente. España -líder europeo en consumo de bioetanol y el quinto en producción de biodiésel- estaba llamada a ser una alfombra roja con la que despejar la producción y aprovechar las grietas del primer productor y consumidor mundial de biodiésel  ahora que el etanol brasileño sigue en el banquillo de los acusados de la OMC y el FMI. Además, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero estaba llamado a ser el ‘introductor de embajadores’ brasileño en el primer semestre de la UE. Petrobras juró incluso que la pretendía Antonio Brufau. Pero Sergio Gabrielli ha empezado a reconocer que a los posibles aliados del gigante energético ni está ni se les espera de este lado de los Pirineos.

A la vista de que Lula se había quedado sin valedores ibéricos para el biodiésel,  durante 2010, el presidente del Gobierno y la  industria brasileña han tratado de conjurar  por otros atajos alternativos las ‘maldiciones’ españolas para su etanol y su biodiésel. La de las inversiones, las intentaron compensar con los planes del brasileño Mario Garnero -el presidente de Brasilinvest y del Foro de las Américas- para un hub tecnológico en la ciudad del Turia, llamado a albergar además su central para sus panes energéticos europeos y a ser -Garmero dixit- “la puerta de entrada a Europa para la importación de biocarburantes brasileños, sobre todo etanol”. Pero, a las puertas de las elecciones y de la recomposición del mapa de las grandes energéticas brasileñas y a la vista de un mercado nacional en el que un tercio de las fábricas han estado paralizadas, Brasilinvest amasa la calma y el compás de espera.

España -comienzan a reconocerlo en Petrobras y el Palacio de Planalto- no será el escenario de producción brasileña en Europa, tampoco el ‘caballero blanco’ del etanol brasileño ante Bruselas. Ni siquiera el acceso al mercado ibérico -más expuesto al dumping que sus vecinos europeos, abocado a digerir el stock de Argentina donde antes estuvo el de EE UU y con un tercio de las plantas a medio gas- está despejado. En poco más de un año ha caído en el desánimo de Petrobras. Y con él, se han venido abajo, una tras otro sus planes alternativos para los biocarburantes brasileños en la península.

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