edición: 2886 , Lunes, 20 enero 2020
01/09/2009
Entró en vigor este lunes

A Moncloa se le ablanda la Carta de los Derechos de los Usuarios de las Telecomunicaciones

No se atreve a ponerle coto a los desfases de la velocidad de la banda ancha
No amplía el servicio universal, ni las indemnizaciones por interrupciones del servicio telefónico
Ana Zarzuela

La amasó durante casi un año, la cocinó justo en plena ‘guerra’ con las telecos por la financiación de RTVE, la devolvió al congelador durante tres meses más y la pone en la mesa ahora, en pleno ‘otoño caliente’ con el sector de las telecomunicaciones y la CMT. Miguel Sebastián prometió un nuevo muro de garantías en la que pudieran pertrecharse los usuarios de las telecomunicaciones, a falta de la cesión a la eterna solicitud de la CMT: que deje en sus manos la regulación de los derechos del sector. Con la entrada en vigor desde ayer de la Carta de los Derechos de los Usuarios de la Comunicación, el Ministerio de Industria viste de largo 20 nuevos derechos y reduce a dos días la espera de la portabilidad, pero sucumbe ante la red de redes. Buscó ponerle puertas al campo de la banda ancha, una grieta que se escurre entre la realidad y el deseo para la mayoría de las operadoras en las velocidades más altas: las ofertas de ADSL de 20 Mbps se quedan aún en una efectividad media del 37%.

Después de meses de borradores, el ministro suaviza las exigencias a las 'telecos' sobre el ADSL. Nada de alusiones a la ‘velocidad real’. Bastará con que no anuncien más velocidad de la técnicamente permitida y que informen a los usuarios, antes de contratar, de los factores –propios o ajenos- que pueden ralentizar el caudal de su línea. La regulación le insuflará oxígeno a muchas telecos, lo saben Orange y Ono que el año pasado plegaron las velas de sus 20 y 25 megas. La nueva Carta anima la carrera de las velocidades de subida del adsl y el vdsl. Y dejará como están a la mayoría de los consumidores, sin más garantías, pero a resguardo en las velocidades más bajas, donde la efectividad -según los análisis de Industria-  ya es superior al 80%.

Llegó al ministerio con las lanzas en ristre sobre los operadores y las acusaciones a flor de piel por no cumplir con sus ofertas. Sebastián se atrevió a prometer que el Gobierno “prohibiría” a los operadores realizar ofertas de banda ancha -ya fuera con ADSL o cable-, que no pudieran cumplir. Y, ante el escándalo del sector y a la vista de las limitaciones tecnológicas y del coste derivado para el sector, le puso fronteras a sus aspiraciones: deberían llegar al 80% de la velocidad anunciada. Pero no se trata de la velocidad real, sino de la 'teórica'. Un horizonte que desapareció del Borrador final.

Hoy, con la entrada en vigor del texto definitivo de la Carta, ocho meses después, ni una cosa ni la otra. Industria suaviza las exigencias a las 'telecos' sobre la velocidad del ADSL. Sólo prohíbe al operador aplicar al usuario final ofertas cuya velocidad máxima publicitada sea superior a la velocidad ‘teórica’, la máxima admitida por la tecnología utilizada sobre su bucle local. Un horizonte que ninguna oferta se arriesgará a traspasar. -el ADSL 2+ llega teóricamente a 22 megas, así que todas las compañías cumplen. Con un simple aviso antes de dar de alta el servicio, los operadores cumplirán con la ley. Será suficiente con que recuerden al cliente que la velocidad contratada depende de varios factores como la calidad de bucle, modalidad contratada -Tarifa de Datos Móvil-, el mapa de cobertura y se puede ver afectada por factores ajenos como el tráfico existente en Internet, la ejecución de programas, actualizaciones de software o la existencia de virus en el PC, etc.

Paradojas del ‘proteccionismo’ de Miguel Sebastián, si la ‘montaña’ de la banda ancha no llega hasta las promesas de su publicidad, la regulación tampoco: sólo se acercará a las fronteras de la realidad. Con esa máxima por bandera, el Ministerio de Industria ha sucumbido a las evidencias que le hicieron llegar desde el sector: exigir una velocidad real determinada podría suponer un sobrecoste para el usuario y es técnicamente imposible garantizar un caudal constante, ya que depende de elementos externos como el equipo del cliente. Industria no contempla nada parecido al reglamento británico (PDF) que preferirían las telecos, que sólo obliga a informar al usuario de la velocidad teórica y en caso de ser muy inferior a la que va a contratar, ofrecerle opcionalmente un paquete inferior. El borrador de la Carta de Derechos de los Usuarios de Telecomunicaciones tampoco mejorará la disponibilidad de la red y la penetración que, según un estudio de Cisco, en colaboración con la Escuela de Negocios Saïd de la Universidad de Oxford y el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, son necesarios para que España pueda aprovechar las posibilidades que ofrecen las aplicaciones web existentes en el mercado y obviar que dispone de un ancho de banda inferior al necesario.

Lo advierten, a la vista de la ‘letra pequeña’, las organizaciones de consumidores: aunque suma 20 nuevos derechos, regula las obligaciones de transparencia de los operadores para reforzar la capacidad de elección de los usuarios, se dota de mayores garantías jurídicas a los procesos de altas, bajas y de cambio de operador y reduce la portabilidad a un máximo de dos días, la Carta de Derechos del Usuario de Telecomunicaciones elaborada por Industria no mejora la protección de los derechos de los usuarios del sector – el que más consultas y reclamaciones registra, un 17,45% ante el Instituto Nacional del Consumo- y además les impone un puñado de nuevas obligaciones. No amplía el carácter de “servicio universal” de las telecomunicaciones -a un precio asequible y con un nivel de calidad determinado- ni incluye en él el acceso a Internet y a la telefonía móvil, así como la gratuidad de determinados servicios de información telefónica; no reduce el plazo de 15 días de aviso para darse de baja como abonado; no habrá indemnización por la interrupción temporal del servicio telefónico disponible al público cuando la cantidad sea inferior a 1 euro; al tratar la facturación desglosada del servicio telefónico se excluyen las comunicaciones de tarifas de bajo precio- como las metropolitanas, las de tarifa en horario normal inferior al equivalente de 3 céntimos de euro por minuto, las de tarifa en horario normal inferior a 20 céntimos de euros por comunicación y las llamadas con carácter gratuito. Y abre la puerta a un depósito de garantía en determinados supuestos de deudas o impagos anteriores por el usuario sin exceptuar los casos en los que se está litigando por una deuda.

LA TRINCHERA DEL ADSL

Con una de las mejores redes del continente, con una cobertura 3G del 80% -superior a la media europea del 71,3% -, las operadoras españolas son las líderes en banda ancha móvil, con un crecimiento de casi el 500% con respecto al año pasado, pero el acceso a Internet en España sigue por debajo de la media europea, con un 51% de penetración frente al 60% -al mismo nivel de Lituania-. Pero el cielo del ADSL a alta velocidad se les echa aún encima a la mayoría de las operadoras españolas. Según los datos del propio Ministerio de Industria, ya en el tercer trimestre de 2008 la mayoría de los clientes recibían velocidades reales cercanas o superiores al 80% de lo anunciado en su banda ancha. Los caudales más bajos, de uno, tres y cuatro megas, se ajustarían perfectamente a la nueva Carta de Derechos de los Usuarios incluso si se exigiera velocidad real y no teórica. En los seis megas, Jazztel no llegaba, aunque se quedaba cerca, y Orange flaqueaba bastante. Una década de liberalización le ha servido a España para consolidar su éxito en banda ancha -un 20% de penetración frente al 6,9% de media de la UE- hacerse con los galones de líder europeo de banda ancha móvil  y consolidarse como uno de los países punteros en cobertura de la TDT (el 90%) y en internet rural.  Pero  las ofertas de ADSL de 20 Mbps se quedan en menos de la mitad de la velocidad -un 37% de media-.Lo detallaba en 2008 un informe de Adslzone.net y los análisis de calidad de servicio. Poco por aquí y menos por allá, la mayoría de las operadoras amasan el humo de sus promesas, pero retocan hasta su publicidad. Lo ha hecho Orange: la pasada campaña tuvo que dejar de hablar de adsl a 20 megas, ha cambiado el nombre del producto por el de “Máxima velocidad”, que promociona con el "hasta 20 Mbps", y tan sólo Ya.com (propiedad de Orange), mantiene un producto con el reclamo de los 20 Mbps y un exiguo "hasta". Sigue la yenka pliega-velas de Ono en su momento con la retirada de sus 25 megas.

Según el estudio "Monitor de Velocidad de Acceso a Internet", elaborado por el blog Banda Total, de los 9 operadores que actualmente tienen que publicar sus datos ante la SETSI, (Telefónica, ONO, Orange, Jazztel, Ya.com, Euskaltel, Grupo R, Telecable y Tele 2.), los operadores de cable (ONO, Telecable, Euskaltel y Grupo R) ofrecerían en conjunto los mejores resultados de velocidad media de acceso a Internet,. Les sigue Telefónica, en ventaja respecto a las velocidades de acceso a Internet del resto de los 3 operadores de desagregación de bucle (Orange, Jazztel, Ya.com y Tele 2), que obtienen un suspenso. Por lo que respecta al parámetro de velocidad mínima, los tres operadores de cable lideran el ranking, Euskatel, Ono y Grupo R. Telefónica ronda el 80% de la velocidad de conexión. Orange en el tercer y cuarto trimestre de 2008, para su modalidad 6 Mb refleja velocidades inferiores al 50 %.

Sin embargo, Telefónica se ha blindado en todos los registros del ADSL, consigue en todos los registros del ADSL cumplir con una velocidad media superior al 80%. Ha concluido la migración automática de 1.180.000 clientes del ADSL 3 Megas a 6 Megas. Es la más efectiva en la conexión a 1 mega -con un 81,2%, lejos de la media general del 78%- y en 3 megas, el más común aún en España. Se estrenaba en 2008 en los seis megas con un 83% (frente al 76,8% de media) y la modalidad que consigue mayor efectividad es la de 30 megas con Telefónica, hasta un  93%. Telefónica es más cara que sus competidoras europeas en las velocidades más altas -un 54,6%- pero sus 30 megas ofrecen un 92,85% de la velocidad prometida. Un porcentaje de eficiencia a años luz de las ofertas de ADSL a 20 megas, con el 37,3% de media, según un estudio de ADSLzone.

Para 2015 se necesitará un ancho de banda de bajada de 11,25 MBps y de subida de 5 MBps, lejos aún de los efectivos ahora: bajada 3,75 MBps y subida 1 MBps. Todos los caminos conducen a la fibra. Como reconoce el Informe de la Sociedad de la Información 2008, las actuales redes están empezando a mostrar signos de agotamiento y la renovación de infraestructuras es imprescindible. El ADSL roza el techo de sus expectativas: aunque las ofertas tocan el suelo de la guerra de precios, no se contrata más. Más ahora que la crisis rebaja un 0,5% los ingresos del sector. Lo advierte la CMT: el futuro se construye con ladrillos del presente y nadie -Reinaldo Rodríguez dixit- va a ser tan ciego de no invertir en banda ancha móvil y en fibra. No sólo por parte de Telefónica. Otra cosa será hacerlo hoy o dentro de seis meses. Pero el tren de Alierta ha zarpado ya.

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