edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
19/09/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

A Moncloa se le nubla la ecuación de las frecuencias y de las inversiones para las telecos

Busca nuevas condiciones para suplir el silencio de las ofertas e impulsar un concurso para el refarming
Quiere servicio universal de banda ancha y se la cargará ante sus recelos
Yoigo apuesta por más antenas y consuela su orfandad de los 900 Mhz con acuerdos con las operadoras de cable
Ana Zarzuela

Prepara las facturas a las telecos. Tiene sobre la mesa desde hace semanas la ecuación que debe despejar antes de dos meses. Destapa su ajedrez. Movió los alfiles del desencuentro con las operadoras de telefonía con el canon de RTVE y ahora enseña las ‘torres’ de las frecuencias móviles en liza, las mismas que le servirán a Industria para nutrir sus urgencias financieras. Acelera el pulso del mapa radioeléctrico con la vista puesta en las arcas de la ministra Salgado. Miguel Sebastián, se sube a las grietas del dividendo digital, se catapulta en toda su letra pequeña aún por definir, deja entrever las LTE para el próximo semestre y, antes de nada, pesca en el río revuelto del refarming móvil.
Industria prometió intervenir si no había acuerdo entre Vodafone, Orange, Movistar y Yoigo. Y, después de un año de tanteo, no hay ni acuerdo ni promesas en el reparto de las frecuencias de la banda de 900 Mhz, las más jugosas para los operadores. Moncloa descuenta que las telecos preferirán pagar por sus garantías futuras de manos estatales y sopesa hacer caja. Los arropa aún en la niebla de la ambigüedad. No se sabe aún si será un concurso de méritos -en el que el criterio para la adjudicación es la inversión o el porcentaje de cobertura de la población que se alcanzará- o una subasta, o incluso una mezcla de ambas.
Tiró por los suelos un acuerdo entre ellas que dejaba fuera a Yoigo, pero prometía inversiones en 3G. Si ‘pasa la gorra’ deja fuera a Yoigo. Salvo que ponga límites. No sería la primera vez. Pero encaja ya la rebelión del silencio de las cuatro grandes telecos móviles en liza, que le han roto ya el ‘sudoku’ de sus expectativas y han obviado el desfile de contraprestaciones y promesas de inversión que pedía la SETSI, con el refarming en la mano. Necesitan las frecuencias las cuatro grandes, pero no harán promesas en el aire. Moncloa quiere hacer de la necesidad virtud, sacar partido del ‘cambalache’ de las inversiones y las frecuencias, juega en la misma mesa las promesas móviles y la banda ancha. Cargará a sus espaldas el servicio universal de la banda ancha que quiere enseñar en Bruselas para opacar que es el país con menos inversión pública en la red de redes.

No va más. Lo ha reconocido el Secretario de Estado Francisco Ros: ni las líneas rojas de Bruselas -seis meses de plazo máximo a cada país según su directiva-, ni el vencimiento en febrero de 12,5Mhz de los 16,5 de Telefónica, dan más margen a la reasignación de frecuencias que Industria ha sostenido bajo la mesa de las operadoras desde hace casi un lustro. El Ministerio ha dejado bullir en solitario durante más de 12 meses la olla de los intereses cruzados: Orange busca aumentar sus 4MHz en la banda de 900 megahercios a 10 Mhz y Yoigo, conseguir 5 Mhz. Lo justo para topar con las fronteras de las dos operadoras mayoritarias del móvil español, los 12,5Mhz de Movistar y los 6 Mhz de Vodafone en la banda de 900 megahercios. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones será la encargada de decidir ahora. El canje de las frecuencias que le proponían Orange, Vodafone y Movistar a cambio de la luz verde para que las GSM puedan soportar también 3G le sabe a poco al Ministerio. Ha abierto el baile de las compensaciones: inversiones o cesión de frecuencias. Y quiere consumarlo, por más que las cuatro grandes operadoras se hayan negado a acudir, cuando y como esperaban Ros y Sebastián, al desfile de sus ‘ofrendas’: cesión de frecuencias y promesas de inversión.

Movistar, Vodafone y Orange están dispuestas a ceder frecuencias, a cambio de la conversión del GSM en más espacio para el 3G. Lo de las inversiones es otra cosa. Amasan su repudio a las cartas guardadas del Ministerio, hasta Yoigo -que con el refarming se juega el todo o nada de las mejores frecuencias de internet móvil- se ha permitido saltarse el ultimátum de la Setsi sin concretar ofertas. No enseñará el brazo de sus inversiones hasta que vea las manos sobre la mesa en la que Industria barajará las frecuencias móviles. Mientras Ono, Vodafone, Euskaltel y R Cable redujeron sus inversiones en más del 20% y Orange un 15,3%, el cuarto operador de telefonía móvil en España se la juega al todo o nada de la cobertura, ahora que los ingresos por voz caen en la telefonía móvil y que el sector descuenta que el horizonte de precios del mercado se abaratará en un 50% en tres años y dejará en la cuneta de la rentabilidad hasta a un 75% de las OMV y low cost. Encara la crisis del sector y el descenso del consumo pisando el acelerador de las tiendas –500 nuevas franquiciadas- y de las antenas -800 más- para obtener una cobertura con red propia del 56%. Por si acaso, Yoigo estira las costuras de sus alianzas con otros operadoras y hace valer sus inversiones en antenas durante los dos últimos años: si consuma su acuerdo con Telecable, Euskaltel y R para alquilarles su red móvil podrá  desplegar y amortizar más rápidamente su red y reforzar sus infraestructuras en estas zonas. Aún a costa de asestarle el segundo golpe móvil a Vodafone: Desde junio de 2008 la marca de Xfera Móviles utiliza la cobertura de Telefónica en las áreas geográficas que todavía no cubren sus antenas. Ahora, les pelea a las tres cableoperadoras a Vodafone.

Industria pasará la ‘gorra’ antes de la del dividendo digital, de la licitación de las frecuencias disponibles de la banda de 2,6 Ghz, adecuada para el uso de la tecnología LTE a finales de año o principios de 2010 y de la consulta pública sobre el servicio universal, donde se va a incluir la banda ancha, que tendrá en cuenta para la designación del operador que lo preste a partir de 2011. El ministro Sebastián no dudó en meter durante el WMC el dedo en la llaga del reparto del GSM: el Gobierno no acaba de dar con el marco regulatorio con el que liberará nuevas frecuencias para los servicios móviles de tercera generación (3G) en 2009. La demora deja a algunas áreas rurales de espaldas a la convergencia en muchos servicios y sólo se sabe que la guerra del LTE está casi a punto. Aunque todavía no está amortizada la tecnología 3G que emplean actualmente los operadores de telefonía móvil, la cuarta generación, llamada a velocidades de hasta 1GB, golpea ya a la puerta de la regulación española, de la mano de la concesión pendiente de la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 megahercios.

Telefónica -la única de las grandes operadoras que ha aumentado su peso porcentual en cuanto a esfuerzo inversor en 2008, hasta los 2.174 millones de euros- deja ya las garantías sobre la mesa, sobre todo las que más le ‘duelen a Sebastián y Ros: las de la banda ancha rural. Todo sea por el nuevo mapa de los 900 megahercios (MHz), ahora que el negocio de la banda ancha móvil está en plena ebullición. No sería la primera vez: en 2005 en GSM el concurso de 4 Mhz ya le costó la promesa de inversiones plurianuales. Todo obra en contra de los vientos de Johan Andjslo. La paciencia de Moncloa y su necesidad de liquidez se agotan, la posibilidad de la subasta está sobre la mesa y Yoigo, con las manos de las ofrendas vacías, ya enseñó sus mejores costuras: el acelerador de las antenas -800 más- para obtener una cobertura con red propia del 56%. A las tres grandes operadoras móviles el refarming les servirá para desplegar más tecnología UMTS ya; pero Yoigo lo necesita para subirse a la carrera de internet móvil- el único segmento de las telecomunicaciones que continúa creciendo a buen ritmo y que tendrá un desarrollo explosivo en los próximos años. No podrá competir en igualdad de condiciones si sigue huérfana de la ‘joya de la corona’ de los 900Mhz, la catapulta a mayor cobertura con menos inversión. Lo sabe Industria: vetó el acuerdo entre Orange, Movistar y Vodafone -que dejaba sin acceso a la banda de 900 Mhz a Yoigo- y estudia vetar a Telefónica y Vodafone en el reparto de frecuencias, si prospera el modelo del concurso, para que su músculo financiero no neutralice las opciones del brazo español de Telia Sonera. No sería la primera vez: en 2005, cuando Industria licitó 10 Mhz en la banda de 900 Mhz, los repartió en tres bloques (de 4, 3 y 3 Mhz respectivamente) y prohibió a Telefónica como Vodafone, los dos únicos grupos que entonces tenían ese tipo de frecuencias, sólo podrían adjudicarse un bloque como máximo cada una, mientras ni a Orange –pudo adjudicarse los dos bloques de 3 Mhz- que carecía de estas frecuencias, ni a ningún otro candidato, se les impuso ninguna restricción y la antigua Amena pudo, por ello, que suponen los 6 Mhz de que ahora disponen.

La operadora ha rechazado el ‘plato’ del primer acuerdo, ése aliñado por Movistar, Vodafone y Orange, que permitía pasar de un mapa de 16,5+12,5+6 Mhz a otro de 15+10+10 Mhz, a cambio de compensaciones económicas para Yoigo, el plan de extensión de la cobertura 3G al medio rural que sueña el Ministerio de Industria y la autorización al mercado secundario de espectro para poder alquilar a otros las frecuencias por acuerdos privados entre las partes sin adjudicaciones oficiales ni concursos. Pero Andjslo sabe que, sin acuerdo, su suerte está en manos de una subasta o un concurso. A falta de una decisión definitiva sobre el 'refarming' Yoigo ya está preparado para operar en la frecuencia de 900Mhz, una banda que permite una mejor cobertura indoor en ciudades, especialmente para datos móviles con alta velocidad, además de precisar de un menor número de torres en zonas rurales para crear cobertura de servicios UMTS y menos impacto medioambiental. Una gran parte de los teléfonos 3G del portfolio de Yoigo ya soportan UMTS 900 Mhz. Pero la operadora respira aún por las heridas del ‘internet para llevar’: aunque el número de líneas activas de transmisión de datos móviles a alta velocidad creció un 82,1% hasta 1,19 millones de conexiones, Yoigo sólo ha conseguido arañar un 0,6% del total, menos de la cuarta parte de todas las OMV, muy lejos del 46,1% de Vodafone, el 35,1% de Telefónica, o el 15,6% de Orange.

Si las telecos piden un Plan E para la fibra ultrarrápida y apoyo de la administración para expandir la banda ancha móvil y el adsl, Industria abre todas las ‘ruletas’ de las inversiones a las telecos, les aprieta las ‘tuercas’ del asdl rural. Y busca sacarle brillo ante Bruselas y la OCDE a la banda ancha española con la ‘colaboración’ de las operadoras, aunque sea a cambio de frecuencias móviles. Ni en Moncloa ni en la CMT quieren abordar la presidencia de la UE y la llegada del equipo de Obama a España en 2010 con la mancha internacional de la cobertura en banda ancha. El porcentaje de hogares con acceso a Internet es de un 51% en España frente al 60% en la UE 27,  pero los ratios de banda ancha son de 45% frente al 48%. Marca las líneas rojas a Vodafone, Telefónica y hasta Orange.

Ellas piden un plan E de inversiones, Moncloa les obligará a hacerse cargo del servicio universal de la banda ancha antes del 1 de enero de 2011 como hasta ahora lo hacen con la telefonía fija. En los últimos años, el Plan Avanza ha contemplado ayudas económicas para el desarrollo de internet rural, ha llevado la cobertura de la banda ancha a más de 8 millones de ciudadanos, pero de los 90 millones de euros aportados, la mayoría eran de Telefónica y alguna operadora regional; Industria sólo aportó 8,4 millones de euros en subvenciones y 18 millones de euros en créditos reembolsables. La incógnita hasta el 31 de diciembre de 2010 ya está resuelta: Telefónica ha sido designado como operador obligado a prestar dicho servicio. Pero son los operadores alternativos, los que desde el 25 de septiembre deben contribuir a la financiación del Fondo Nacional del Servicio Universal (FNSU). Y ni los de Colao ni los de Vignoles están por la labor -75,34 millones de euros en 2007-. Mientras, Telefónica está revisando los objetivos de despliegue del FTTH que hizo públicos hace dos años y reclama un Plan Renove de la fibra en el que se implique el Estado y que financie las remodelaciones que hay que acometer en los edificios.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...