edición: 2637 , Viernes, 18 enero 2019
21/05/2009

A Moncloa y Ferraz se les ven todas las fisuras nucleares

Los desencuentros sobre Garoña, los residuos, la candidatura de la AIEA y la explotación del uranio escinden al Gobierno y al PSOE y los enfrentan entre sí y con la CNE y el CSN
Javier Aldecoa

Entona el “nucleares no” que enarboló en todas las campañas. Zapatero deja que pasen delante en la foto oficial las voces antiatómicas de Sebastián, Fernández de la Vega y Morán. Quiere enterrar el debate sobre la renovación del permiso de Garoña, abrir a las multinacionales la carrera por la explotación del uranio español y mantener en el congelador la adjudicación del Almacén Centralizado de residuos (ATC), pero las contradicciones se le nublan a Moncloa y las voces chirrían en la ‘casa socialista’: varios alcaldes de la zona, la Junta de Castilla y León y lo más granado de los barones del PSOE abogan por la continuidad de Garoña. Varias CC AA socialistas y algunos ayuntamientos de Castilla la Mancha le chafan los acuerdos de explotación del uranio. La mayoría de los municipios afectados y los consejeros socialistas de la Generalitat piden almacenes para residuos ya.

Los argumentos del Foro Nuclear, el sector y la CNE han hecho brecha en las filas socialistas del Congreso, tanto que PSOE, PP y CiU votaron contra la resolución de IU-ICV en la que se solicitaba al Gobierno que no prorrogara el permiso de la central burgalesa. El ‘rompan filas’ nuclear le duele a Zapatero. Da un paso adelante y dos atrás con la AIEA y saca del baúl a la Fundación Ideas para que recuerde el nuevo mantra de los socialistas y el Gobierno, al menos en este mes, mientras el CSN toma su decisión técnica: la consigna de Caldera es jubilar a las centrales a los 40 años.

No quieren ni tocarlo, el apellido nuclear se ha convertido en tabú en boca de José Luis Rodríguez Zapatero, el vocablo maldito al que sus ministros le dan aire sólo más allá de los Pirineos y con el respaldo oficial a la candidatura de Luis Echavarri, (jefe de la agencia nuclear de la OCDE desde 1997 y firme defensor de la energía atómica) para sustituir a Al-Baradei al frente de la AIEA. Miguel Sebastián pasea el 'Made in Spain' atómico, lo hizo con India en enero y repite ahora tras la visita a Madrid de la primera ministra Gandhi. Industria abre las segundas reservas de uranio de Europa sólo a las multinacionales -aunque algún gobierno autónomo les ponga trabas-. Pero a Echávarri  -ahora que recuerda que hay más de 400 reactores que operan 24 horas al día sin problemas- ya ha comenzado a cobrarle sus galones pronucleares: el entusiasmo de Moncloa está muy lejos del que derrochó con Elena Salgado para la Organización Mundial de la Salud e Inés Alberdi para el Fondo para el Desarrollo de la Mujer de la ONU.

DISIDENTES ANTINUCLEARES

El alcalde de Miranda de Ebro, Fernando Campo ha abierto fuego, al menos en voz alta, pero su ayuntamiento no es el único en la familia socialista en levantar las lanzas a favor de la pervivencia de Garoña. Ni el mantra del secretario federal de Medio Ambiente y Desarrollo Rural del PSOE, Hugo Alfonso Morán, que recorre la zona proclamando que el modelo de su partido «no pasa por la energía nuclear y que el calendario está listo para ponerle el candado a la central burgalesa acallan las voces de la disidencia energética en Moncloa y sus alrededores, a contrapié de los socialistas del País Vasco, que reivindican su cierre.

El secretario general de UGT de Cataluña, Josep Maria Álvarez,  ha dicho alto y claro, flanqueado por representantes del PSOE; que España necesita de la nuclear para ser competitiva. Es nada menos que el secretario general del PSOE en Castilla y León quien advierte, con la mirada puesta en Moncloa, que el cierre de Garoña -produce el 2% de la generación energética nacional y el 7% sobre la contribución total de las nucleares- no puede ser inmediato salvo que el Consejo de Seguridad Nuclear determine que hay un riesgo, la empresa se comprometa a afrontar las inversiones y se defina una alternativa viable.

Nucleanor hace ondear los informes, los antecedentes, el fantasma de Zorita -que borró de un plumazo la mayor parte de la actividad empresarial de la zona-  las urgencias del mix nuclear, las inversiones y la sintonía técnica con el CSN y la CNE. Endesa e Iberdrola como dueños de Garoña no esperan problemas para una central con un 93% de factor de carga, que está muy por encima de la media de las centrales del mundo. Han invertido más de 151 millones de euros durante la última década en poner a punto a la instalación para dar ninguna coartada al equipo técnico del CSN y y hay otro plan de inversión de 50 millones hasta 2011.

Es más, a modo de mensaje al Gobierno, Garoña lleva sometiéndose voluntariamente a evaluaciones de organismos internacionales desde 1996. Las tres últimas han sido realizadas por la Organización Internacional para la Energía Atómica -dependiente de Naciones Unidas- entre 2002 y 2003 con la misión OSART; posteriormente en 2005 con la misión PROSPER y de nuevo en 2007 con la misión SCART. Todas ellas acabaron emitiendo conclusiones positivas acerca del estado de la central, lo que ha servido a Garoña para convertirse en una de las referencias internacionales en conservación de centrales atómicas de primera generación. Y si mira a la Casa Blanca, se le nubla el argumento nuclear a Zapatero: en EE UU 52 plantas como Garoña ya han recibido permiso para operar hasta los 60 años. Alo peor tiene razón Manuel Lozano Leyva, catedrático de física nuclear. Cambiará de opinión cuando Obama diga sí a las nucleares, y esto ocurrirá cuando él quiera. Ningún periodista le ha sacado una sola palabra sobre ese asunto, pero hay sobre su mesa 23 licencias de centrales pendientes de apertura.

LA TRAMPA DE SEBASTIÁN

Juró que no sería él quien se saltara los muros de Moncloa para cogerle el guante atómico a Felipe González, Ana Palacio, la ONU y el Foro de Seguridad Nuclear, pero a la fuerza ahorcan para el Ministro de Industria. Garoña, Almaraz, los contratos para los silos nucleares y, sobre todo, la nueva cara del CSN y la guerra del gas en Europa le han volado a Miguel Sebastián las hojas del calendario nuclear y le destapan un ‘melón atómico’ que el ministro no quería ni tocar. Y, de paso, enreda a Moncloa con sus propias promesas de cumplir con el informe preeliminar que el CSN presentará en menos de un mes. El ministro prometió seguir su recomendación, pero trató sin éxito de moverle las sillas e imponer el sello socialista en el Consejo. Ahora, la presencia del consejero pronuclear de CIU Antonio Gurgui se lo deja claro. 

El CSN recordaba en su revista Alfa, que "mantener el funcionamiento de las centrales más allá del periodo inicialmente previsto en su diseño es compatible con la legislación española en vigor": la moratoria terminó en 1997 con la ley del sector eléctrico. Además, a pesar de la presión de algunos consejeros de la CNE, hasta ahora no ha acelerado el cambio de precios nucleares. La CNE tampoco se lo pone fácil a la fiebre antinuclear de Moncloa. Hasta Maite Costa  reconoce que no se puede prescindir de la nuclear en el mix energético. Su preocupación 'es el suministro', que también se puede garantizar sin necesidad de incrementar el parque nuclear, pero no cerrando las actuales centrales. El informe anual del CNE de previsiones sobre la evolución de la demanda de energía eléctrica y gas hasta 2012 descuenta que no habrá rebaja de la producción atómica y que Garoña no se cierra ahora.  Se lo ha dejado claro a Sebastián. Y a las certezas de Nuclenor, la propietaria de Garoña, que ha aprobado un paquete de inversiones de 52 millones de euros para el periodo 2009-2011 y acaba de desembolsar 15 millones de euros para completar una recarga de combustible de uranio a comienzos de marzo. Además Garoña ocupó el cuarto puesto en eficiencia de su reactor nuclear en el continente, después de Almaraz-2, la rusa Balakovo-4 y la alemana Isar-1.

EL BAILE DE LOS RESIDUOS

Industria acaba de prolongar la permanencia de desechos de Garoña y Vandellós en Gran Bretaña y después de dos años de retraso sigue en tierra de nadie la licitación del Almacén Temporal Centralizado (ATC), el futuro gran cementerio nuclear español, aún a costa de saturar algunas piscinas de las centrales nucleares, obligar a Enresa a planear más de un almacén temporal individual, dejar a los pueblos que desean albergar la ACT a dos velas y pagar los residuos en manos de los vecinos europeos a precio de oro. El Ministerio no ha publicado aún el pliego de condiciones para la ubicación del ATC, aunque el 28 de febrero de 2007 concluyó el periodo informativo abierto un año antes por la Comisión Interministerial encargada del proceso y de que -como recordaba al ABC la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares- fue el propio Ejecutivo el que en el VI Plan General de Residuos Radiactivos se decantó por esta opción. El tiempo corre y el limbo nuclear le sale caro a España: no es la presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española, María Teresa Domínguez, la única que considera "ilógico" y "poco razonable" que España esté dispuesta a pagar a Francia "una multa" de 60.000 euros diarios desde el año que viene por guardar unos residuos radiactivos que no son peligrosos y que pueden almacenarse cerca de las centrales.

En la indecisión de Industria han echado raíces las contradicciones de Moncloa con sus promesas y con las exigencias de los ayuntamientos y las CCAA  de apellido socialista: en su momento, al menos 65 municipios pidieron al Ministerio información sobre las ventajas económicas y la seguridad de albergar los residuos. El delegado de la Generalitat de Cataluña en Tarragona, el socialista Xavier Sabaté, ha roto el tabú y reclama para Cataluña un almacén de residuos radiactivos. Ahora, tras la iniciativa de Yebra, una docena de ayuntamientos de la zona han dado un paso adelante, aún a riesgo de hacerlo en fuera de juego con el PSOE de Guadalajara y de Ferraz: están dispuestos a albergar el ACT lo antes posible. La Asociación de Municipios Afectados en Áreas de centrales nucleares (AMAC) le saca los colores de sus contradicciones: el PSOE y PP en Guadalajara apoyan manifestaciones en contra del ATC mientras a nivel nacional, todos los partidos urgieron al Gobierno en diciembre de 2004 a instalar dicho almacén de acuerdo con el Plan Nacional de Residuos Radiactivos y, con su quietud, no han hecho más que perpetuar los Almacenes de Residuos Radiactivos de Alta Actividad de Trillo y Zorita, que se construyeron sin abrir ningún proceso de participación pública.

Mientras Moncloa para los relojes del Almacén Temporal Centralizado y deja en el limbo la recepción de candidaturas de los pueblos -agrupados en la AMAC- que deseen albergar el ATC, unas 4.000 toneladas de combustible nuclear usado se encuentran hoy depositadas "provisionalmente" en el perímetro de las seis centrales. La indecisión gubernamental ya obligó a Enresa hace un año a abrir el proceso para la construcción de un almacén temporal individual en Tarragona, que debería estar plenamente operativo a principios de 2011 para albergar los residuos nucleares de Ascó I y II. El trámite general, parado desde 2006, podría arrancar en junio, tras las elecciones europeas y tras conocerse el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sobre Garoña. Pero aunque Industria acelere el proceso será ya demasiado tarde: construir el ATC (inicialmente previsto para estar operativo el 1 de enero de 2011) lleva, al menos, cuatro años. Como pronto, no funcionará hasta 2014. El 31 de diciembre de 2010 expira el plazo para que retornen a España, desde tierras galas los residuos de alta actividad de la central nuclear de Vandellós I. Cada día que pase a partir del 11 de enero de 2011, el coste a pagar a Francia por albergarlos será de 60.000 euros: casi 22 millones de euros al año. Ni en el mejor de los casos el tablero de Industria se podrá zafar de tres años de retraso -65.700.000 euros- casi la décima parte del coste total del ATC, el Centro Tecnológico y en el Parque Empresarial.

OBSTÁCULOS INTERNOS A LA CARRERA DEL URANIO

Las centrales nacionales no se abastecen a domicilio desde que hace nueve años se cerró la única explotación minera que se mantenía abierta, la de Saelices el Chico, en Salamanca. Pero Moncloa y sus aledaños han destapado la ‘fiebre del uranio’ español, lo ha hecho Industria con un decreto que permite la liberación de minerales de uranio en Mazarete y abre las puertas de la segunda reserva europea -la ibérica- a las multinacionales. Mawson Resources y Berkeley -en alianza con Areva- han pedido ya permisos para reiniciar la actividad en Andalucía, Extremadura y Castilla y León, y aprovechar la mayor demanda de este material en las centrales. Se cuelan por el espacio que dejó la Empresa Nacional del Uranio (Enusa), que en 2000 echó el cierre de las últimas explotaciones abiertas en España por su falta de rentabilidad.

Moncloa despejó Salamanca, donde Berkeley Resources, aliada con la francesa Areva, ha conseguido vía libre del Consejo de Ministros para comprar el 90% de los yacimientos de la empresa estatal Enusa en la provincia y para volver a explotar Mina Fe, que fue abandonada en 2000 por su baja rentabilidad. Si todo sale como está previsto, la empresa se hará con el 90% de la producción de uranio de Mina durante 30 años mediante el pago de sólo 25 millones de euros a Enusa. A los precios actuales de mercado, los 65 millones de libras de uranio (29.000 toneladas) que quiere producir en la zona valen 2.860 millones de euro.

Pero a la carrera del uranio que diseñaron Sebastián y Zapatero, los municipios y las CCAA socialistas ‘rebeles’ le mancharon Mazarete -tras no recibir la oportuna autorización del Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha - y ahora le bloquean Aragoncillo. Canales de Molina, Aragoncillo, Rillo de Gallo, Herrería y Cobeta se suman a Selas y Anquela del Ducado contra la explotación de uranio.  El PSOE presentará mociones en los pueblos afectados y, de forma complementaria, promoverá que los ayuntamientos interpongan alegaciones durante el periodo de información pública del proyecto, que en la actualidad se encuentra en fase de evaluación ambiental ante la Junta de Comunidades. Mano a mano con el gobierno de Barreda, dejan en la nevera la luz verde de Industria y la vía libre que prometió Moncloa a Nicolas Sarkozy para Areva y sus allegados. 

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