edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
07/05/2009
Se irá con el medallero de sus revoluciones casi vacío

A Reding le estalla el ‘paquete telecom’

Viviane Reding, comisaria europea de ÇSociedad de la Información
Ana Zarzuela

Ha agotado sus batallas. Quiso forzar su consuelo por las costuras antipiratas, sintonizar con el pulso de Sarkozy en la contención al P2P y compensar en brazos de internet lo que no ha podido. Pero sus presiones, a fuerza de estirar las costuras, han terminado por romper la que iba a ser la mayor regulación del sector en la UE. Tanto ha ido el cántaro de la luxemburguesa y sus alianzas con Sarkozy a la fuente del Europarlamento, que la enmienda que quería cortar el acceso de internet sin sentencia judicial ha terminado por manchar el conjunto del marco legislativo acordado entre el Europarlamento y la CE: todo el paquete legislativo tendrá que volver de nuevo a barajarse. No será hasta otoño, ya sin la mano de Vivianne Reding, comisaria europea de Sociedad de la Información. Las grandes operadoras ganan tiempo. Todo volverá, de nuevo, a empezar en el bombo de la negociación, por más que la Comisaria Europea se empeñe ahora en pasarle sus lanzas al Consejo de Ministros de Telecomunicaciones del 12 de junio, para que salve -a contrapié del procedimiento del Comité de Conciliación y de espaldas a la Eurocámara- al menos los muebles de la directiva sobre los derechos de los usuarios y el establecimiento de un Organismo de Reguladores Europeos, los últimos salvavidas que podría Reding rescatar de su naufragio. Dice adiós a su cargo con las manos casi vacías: en el mejor de los casos, si ven la luz en la próxima legislatura, ni el supervisor paneuropeo, ni las inversiones en fibra, ni la separación funcional para las operadoras, ni las tarifas de terminación de llamadas móviles serán lo que soñó. Menos aún, el trofeo con el que volver a aspirar a otro sillón dorado en Bruselas.

Cantaba victoria con el borrador del acuerdo de los Veintisiete en la mano, Bruselas había tardado casi un año en dar a luz el consenso mínimo del ‘nasciturus’ que Vivianne Reding gestó, pero el ‘eureka’ de la que iba a ser la mayor revolución regulatoria de la historia de las telecomunicaciones para la comisaria europea ya no se entonará. Al menos no ahora, ni bajo su cetro. No, desde luego, con el beneplácito de este Europarlamento. Estrasburgo le ha recordado a Reding que su teoría de “la neutralidad de la red” tenía letras pequeñas y nacionales. Y más de una trampa. Finalmente, no se impondrá "restricción alguna a los derechos y libertades fundamentales de los usuarios finales sin una resolución previa de las autoridades judiciales", según el artículo 11 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Nada de cortes de acceso a la red sin que medie una orden judicial.  Parlamento y Consejo tienen desde ahora ocho meses para alcanzar un acuerdo sobre la regulación de las descargas ilegales -si aceptan seguir con el consenso del resto del paquete-: cuatro para que el Consejo adopte su posición en segunda lectura y otros cuatro para la conciliación.

La que estaba llamada a ser  -en palabras de la propia Comisaria- "la nueva era de las telecomunicaciones" europeas tendrá que esperar. A la luxemburguesa se le ahogaron las ansias de la maternidad forzosa del corte del acceso a los internautas en el triángulo de la ‘codecisión’ entre el Parlamento, los estados miembros y la Comisión. Y ahora, el aborto del paquete telecom deja huérfana a Reding, de regulación y de medallas. Consuela, entre tanto, su excendencia y adorna el camino a las elecciones europeas de junio, las que espera le devuelva otros cuatro en el trono de Comisaria Europea de Telecomunicaciones. Pero en la maleta, su medallero tiene sólo tres galardones del roamimg -la de precios de voz, la de sms y la de datos- poco más. apuntarse el  tanto de un principio de acuerdo entre los Veintisiete para el recorte de las tarifas roaming y del precio minorista de los mensajes de texto en itinerancia a partir del 1 de julio. Obliga a la portabilidad móvil en un día- España está ya cerca-. En las espaldas del móvil se cobra las revanchas de sus revoluciones ahogadas. Pero los consumidores y las inversiones pagarán sus escaramuzas. Unos, obligados a encajar el estirón de los precios en otras costuras y los cambios en los hábitos de consumo; las otras, huérfanas de operadoras.

REDING, CONTRA TODOS

Será por trincheras. Despide su mandato a cañonazos. Le ha ‘tocado’ el roaming a las operadoras, el regulador a las comisiones locales, le ha peleado la fibra hasta la CMT, ha tratado de sacar los colores al sector español, la neutralidad de la red sacude a los internautas y ha tratado de consolar, in extremis,  sus lanzas contra la Casa Banca. Ya el consenso entre los Veintisiete, el Parlamento y la Comisión Europea le habían descafeinado el ‘café para todos’ que la Comisaria quería imponer a las telecomunicaciones –sobre todo a la banda ancha- europeas. La separación funcional de la infraestructura de red de un operador dominante respecto a su negocio de servicios sólo podrá darse de forma “excepcional” y bajo la supervisión de los reguladores nacionales, los mismos en los que Reding ha tenido que aceptar que vigilen y regulen la inversión e innovación en fibra. La Comisaria trataba de desquitarse con la patada en la puerta de internet, el tira y afloja con Washington, la guerra al spam y una gatera por la que la ley ‘antipirata’ de Sarkozy contra la descarga ilegal de contenidos esperaba hacerse fuerte.  La luxemburguesa pretendía ‘cobrarle’ a Barack Obama la regulación de las descargas de internet en la UE y el corte a los cibernautas al gusto de la Casa Blanca (una de las obsesiones del vicepresidente Biden) a cambio de la renuncia estadounidense a la tutela que ejerce sobre el ICANN (Internet Corporation for Asssigned Names and Numbers), la sociedad sin ánimo de lucro que regula internet a nivel mundial bajo los parámetros del Departamento de Comercio americano. Eso era antes del estallido del ‘paquete telecom’. Ahora ya no tiene trofeos para un intercambio.

Su “revolución” deja tras de sí, más bien, el resabio de una “cruzada” contra los gigantes de las telecomunicaciones, los operadores dominantes que aún tienen en sus manos el 72% del mercado local y el 66% de la banda ancha europea. De la Comisaria, les irrita su empeño en uniformizar mercados y condensar en Bruselas todas las llaves y su obsesión por achacarles que “vacian los bolsillos» de los usuarios”, en lugar de ser consciente de que ella vacía los bolsillos de las inversiones. Se lo recordaban los cálculos de Telefónica: su plan de tarifas de terminación de llamadas a móviles no es viable; los precios estarían por debajo de los costes de producción y obligarían a más de 200 millones de clientes de prepago a pagar más por sus llamadas y asumir la reestructuración de los precios minoristas.

Si el Consejo coge su guante en junio, o si el nuevo Parlamento y la nueva Comisión asumen la herencia de los acuerdos-marco a los que llegaron este mes, Vivianne Reding, en el mejor de los casos, tendrá -aunque sea con un semestre de retraso- su nuevo supervisor paneuropeo, el Organismo de Reguladores Europeos de Comunicaciones Electrónicas (BEREC) y tomará las decisiones por mayoría en lugar de con la estrategia consensuada que se empleaba cuando los reguladores nacionales de la UE discutían entre sí las políticas conjuntas. Sin embargo, el BEREC sigue siendo una versión aguada del poderoso ente paneuropeo diseñado por la Comisaria, y que los estados miembros vieron demasiado amenazador para la soberanía reguladora nacional. Apenas una agencia comunitaria que se limitará a aconsejar a la CE y a los entes nacionales, no será decisorio, y sólo participará en asuntos relacionados con el mercado, con una función similar a la del actual Grupo Europeo de Reguladores, creado por la Comisión en 2003. Un ‘heredero’ descafeinado con el que Reding no lo tendrá tan fácil para afilar los sables de sus desencuentros con la CMT española, al menos no con ayuda de la munición de los Veintisiete. A España no le perdona los esfuerzos recién liderados por Zapatero y Merkel para relajar las normas sobre banda ancha y el apoyo del Consejo a la cooperación en infraestructuras entre los operadores; no digiere el esfuerzo de las telecos por negociar directamente con Durao Barroso paz por inversiones y se le atraganta la regulación ibérica de la fibra por la CMT. Reding quería un veto de la Comisión sobre medidas regulatorias nacionales que se considerasen insuficientes para asegurar una competencia adecuada. En vez de eso, el BEREC debe dar su consentimiento a cualquier medida de la Comisión antes de que se imponga. Eso será todo. A Reding, en el mejor de los casos, el próximo semestre le colgará el refarming y la terminación de llamadas, la reubicación de servicios aparte de los televisión dentro del espectro radioeléctrico que quedará tras el apagón analógico; la forma de acceso a la red NGN de próxima generación y la asignación de las frecuencias resultantes de apagar la televisión a raíz de la migración de analógico a digital.

Vivianne Reding se come, también, las lanzas de la rebaja hasta en un 70% de las tarifas de terminación de llamadas de teléfonos móviles. Ha querido reformar el actual sistema de subvenciones vinculadas a los servicios de telefonía móvil y cargar a las espaldas de las operadoras los 30.000 millones de euros que según la consultoría McKinsey hacen falta para expandir las arterias de la nueva fibra óptica de alta velocidad por el Viejo Continente. La contradicen ya los números: el efecto disuasorio de sus ‘revueltas’ ha reducido la inversión en nuevas redes un 2,7% entre 2006 y 2007. Si no falla el informe que las grandes operadoras europeas encargaron -todas a una- a Frontier Economics, con cada corte tarifario Reding sólo reduce la fosa de sus ´errores´: rebajar los precios de terminación a dos céntimos por minuto desde los nueve actuales ´aumenta los precios para los consumidores y disminuiría la penetración del móvil´, a medida que, para soportar esa rebaja, las operadoras se ven obligadas a elevar los costes de suscripción a la telefonía móvil o cambiar el modelo y comenzar a cobrar por recibir llamadas, como sucede en EE UU. El atajo de la los usuarios paguen por recibir llamadas en sus teléfonos móviles no sólo perjudicaría a los ciudadanos, sino también a las compañías. Le había puesto ya cifras para la UE Vodafone, que calcula que 40 millones de europeos podrían dejar de utilizar el teléfono móvil si Bruselas les obliga a correr con los costes de terminación de las llamadas.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...