edición: 2408 , Viernes, 16 febrero 2018
13/07/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

A Slim se le acaba su oasis telefónico

La declaración de dominancia en México, la nueva competencia en móvil y fibra, la orfandad televisiva y el avance de Telefónica lo arrinconan en su propio feudo
Trata de buscar compensaciones centroamericanas, baja el pistón de sus inversiones y reparte dardos a sus competidores
Ana Zarzuela

Choca espadas con los guardianes de un feudo mexicano que se le torna hostil. Encaja sus nuevos apellidos: la etiqueta de ‘dominante’ de la Comisión Federal de Competencia (CFC) a Telmex en los mercados de tránsito local y arrendamiento mayorista de enlaces dedicados es sólo el preludio de una nueva regulación más estricta en las arterias de su expansión. No es sólo la guerra abierta por la crisis económica lo que lo enfrenta a Carlos Slim con el Palacio de los Pinos, en un laberinto en el que ya no soplan a su favor ni los resultados -un descenso del 28% en sus beneficios netos- ni las expectativas, ahora que sangra por la portabilidad, que se reducen sus ingresos por servicios locales y de larga distancia, que el ‘salvavidas’ de la banda ancha se le llenará de inquilinos a mejores precios y que el triple play se le puebla de competidores, ahora que la regulación de la fibra permitirá aprovechar las redes de la CFE. La nueva regulación móvil tenderá nuevas alfombras rojas al 3G -uno de los arietes de su crecimiento regional- a Movistar. Telefónica agrieta la hegemonía de Telmex y América Móvil en su feudo mexicano -un mercado del que se nutre el 80% de sus aventuras continentales-. A Slim se le encogen las paredes del mercado azteca y de sus predios latinoamericanos. Hasta tal punto que Telmex baja el pistón de sus inversiones, por primera vez, a la tercera parte de lo programado, la cifra más baja desde su privatización. Ondea su 7% en el New York Times para cargar contra Calderón y Alierta. Y mira hacia otros sectores y otras latitudes. Ya ha visto cómo Telefónica se hace con la corona en una decena de mercados de la región. En  los mercados de más crecimiento -Argentina, Chile, Brasil o Mexico- sólo consigue ‘metales de plata’.

Slim no tiene más remedio que mover sus fichas en Centroamérica- el más rentable y el de mayor aumento de clientes-. Pero Panamá llega tarde y en competencia; el cable de Columbus Communications no acaba de consumarse y Cuba -se lo hacen notar los Castro- no será ni fácil, ni rápido, ni por otra puerta de Etecsa. Con cada golpe de estrechez Telmex aprieta las tuercas de su pérdida de mercado y se condena a pescar fuera de su reino azteca, o de la telefonía. Ni el despliegue de su humo, ni las ayudas oficiales consiguen opacar que Telmex, la ‘joya de la telefonía fija mexicana’ de Slim, ha visto cómo sus beneficios netos caían en 2009 un 28%, ante un descenso de sus ingresos por servicios locales y de larga distancia, un incremento de los gastos asociados al acceso a la red y a la creciente competencia de operadores de televisión por cable, que ya lograron captar un 24% de los hogares mexicanos que tienen conexión a internet. Ni la competencia de los operadores de telefonía local y móvil, ni la migración de accesos a internet por marcación (dial-up) hacia los servicios de banda ancha han respetado las pretensiones del magnate. En el último año su imperio ha perdido algo de brillo: la joya de su corona, América Movil, vio esfumarse dos terceras partes de su valor y comienza a ver el techo a su expansión: con una cifra récord de 10.1 millones de nuevos suscriptores en el último trimestre del 2008, para este año la compañía telefónica prevé sumar 19 millones de suscriptores nuevos en telefonía celular, 35% menos que el año pasado.

Abrumado ante las estrecheces de un mercado del que se nutre el 80% de sus aventuras continentales, Slim trata de esquivar la evidencia de que sus competidoras han comenzado a poner su reinado absoluto en cuestión, en un mercado en el que aún dibuja las líneas rojas y coarta sus movimientos. Pero es demasiado tarde: el sector charro crece, la baja tasa de penetración celular (un 69%) se lo permite, pero la madriguera de Telmex y América Móviles se estrecha para Slim a medida que su liderazgo se oxida. No llegará ahora, ni antes -probablemente- de nuevos recursos de Telmex, pero cuando lo haga, la nueva regulación específica y asimétrica de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) con apellidos a medida de Carlos Slim no sólo sacudirá el mercado y las tarifas, también las líneas rojas de la competencia de la operadora dominante. Una declaratoria similar fue realizada por la CFC en 1997, pero Telmex ganó en tribunales su revocación debido a que la investigación se realizó en el mercado general de telefonía y no en cada uno de sus segmentos como el de tránsito local de llamadas. Un burladero al que no podrá aferrarse ahora. Menos aún si en los cuatro mercados aún bajo investigación en telefonía móvil y fija los dictámenes se repiten.

El magnate azteca no sólo sufre la ‘sangría’ de clientes de los predios de Telmex y Telcel; se desinflan también sus sueños del ‘triple play’, obligado ahora a abrir la cancha a otros jugadores. Un campo en el que Movistar -que ya le araña a Slim cada semestre más de 2 puntos del mercado- puede cazar con sus ventajas: la experiencia, las redes en el incipiente 3G latinoamericano y la apertura del mercado a nuevos segmentos hasta ahora ciegos a la telefonía. Se lo recuerda el informe comparativo de JP Morgan: prefiere a la española por su fortaleza operativa, ha ganado a mantenido cuota de mercado en todas sus operaciones en la región y cuenta con un balance más seguro y menos exposición que los ingresos de América Móvil al deterioro macreoeconómico mexicano, lo justo para hacer asequibles sus pretensiones de cerrar 2009 con 18 millones de clientes en el país frente a los 15,5 millones de finales de 2008. A pesar de tener hasta ahora un mano atada a la espalda -por las restricciones y la posición dominante de Telmex y Telcel- Movistar siguió ganando terreno en la industria de los móviles, con un crecimiento interanual del 32,5% -muy por encima del 14.7% de la subsidiaria de América Móvil- y unos resultados sólidos: avances del 21,3% en la cifra de negocios. Un soplo refrescante también para los usuarios, atrapados hasta ahora en la telaraña de la posición dominante del emporio del magnate, que -como alerta la OCDE- ha llevado a México a unos de los precios más altos del mercado mundial.

EL MUNDO AL REVÉS DE CARLOS SLIM

El feudo de Slim se ha convertido en el mundo del revés. A Telmex le escuece la portabilidad y denuncia ante la Cofetel -la misma a la que ha repudiado mil y una veces, la que mantiene su lupa sobre las restricciones de las compalías dominantes aztecas- a operadores mucho más pequeños como Maxcom, Axtel y Megacable, por obstaculizar el cambio de operador. Poco le importa que Cofetel la ponga, al menos un año más en la lista de espera televisiva. Hace aguas por la vía de la fuga de usuarios: tan sólo diez meses después de que el cambio de operador llegara al mercado mexicano, Telmex ‘dona’ casi un tercio de los clientes que han cambiado de operador: sólo con su filial en el norte, Telnor, perdió un total de 144. 619 líneas entre agosto de 2008 y mayo de 2009 y sólo pudo ganar 25. 279 líneas. Y se le han abierto, sin sus llaves, las ‘cajas de Pandora’ de la competencia: la del móvil, gracias a  la licitación de las frecuencias 1.9 y 1.7 Gigahertz (GHz), le permitirá a Movistar  mayor holgura en los servicios de 3G para arañarle el 75% del mercado. Con la apertura del negocio de la fibra óptica y la obligación -en las lanzas de Cofetel- de compartir sus infraestructuras, el gigante tiene otra piedrita en el zapato que le molestará más y más: ahora que la licitación para más de 100.000 kilómetros de de la Comisión Federal de Electricidad está ya sobre la mesa (entre un 15% y un 40% menos cara que la de Telmex), los competidores de la operadora de Slim se preparan para ganarle mercado con paquetes triple play y precios más competitivos.

La paraestatal CFE gastó 75 millones de dólares en colocar la fibra. Hoy, 96% de esa red, que nació por cuestiones de seguridad, tiene un mínimo de 12 cables que pueden rentarse a terceros y multiplicar la conectividad del país. Para alegría de los miembros de la Cámara Nacional de la Industria de las Telecomunicaciones por Cable (Canitec), como Cablevisión -propiedad de Televisa- podrán subirse en la convergencia sin pasar por las arterias de Telmex: hasta ahora su red era la única en 48 de las 121 principales localidades del país. Todos sus tentáculos se aferran a los flotadores de la banda ancha azteca: de acuerdo con el reporte Global Wireline Matrix 2009, en los últimos cinco años la banda ancha tuvo un crecimiento de 74.5%; las empresas de cable crecieron 51,4% mientras que Telmex creció 94,7%. Pero hasta el propio Slim reconoce que se acercan al techo de cristal de la realidad mexicana: más de 90% de las computadoras ya están conectadas a la red y la competencia del cable ha significado a Telmex en tres años una sangría de casi 800,000 líneas. 

Hasta los analistas le sacan los colores de su perfil más financiero: no sólo es Banamex Accival el que ve con un sello de “deterioro con riesgo bajo a medio” su deuda, gracias a un nivel de endeudamiento neto elevado (96,714 millones de pesos) y sobre todo al aumento de 214.2% en la deuda de corto plazo. Si antes necesitaba 2 meses de flujo operativo (EBITDA) para cubrir su deuda de corto plazo ahora, la empresa emblemática de Carlos Slim necesita siete meses para hacerlo. Además, la razón pasivo total en moneda extranjera respecto al pasivo total aumentó de 53.8% en el primer trimestre de 2008 a 61.2% al primer trimestre de este año.

Promete convertir a Carso –a través de América Móvil y Telmex- en el mayor consorcio de televisión de pago al Sur del Río Grande –hoy Direct Tv ya tiene cobertura en toda Latinoamérica, excepto Bolivia y Paraguay. Pero en su propio mercado, al que se dice el segundo hombre más rico de México, le regatean el permiso para su cadena de tv. Carlos Slim comienza a tratar de echar las redes, al menos las de las amenazas, en las aguas más calientes del ‘triple play’, con el anzuelo televisivo en ristre. De golpe y de espaldas al regulador, sin autorización de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y sin esperar a la modificación su título de concesión de Telmex. Todo con tal de doblarle el brazo a César Alierta -que juega en la primera división del triple play (teléfono, Internet y televisión) brasileño, peruano y colombiano- y no dejar ninguna piscina sin probar, ahora que Telefónica se ha lanzado a la televisión 3D de la mano de TVA y acaba de adquirir Star Global Com SA.

COMPENSACIONES EN OTRAS LATITUDES

Slim patinó con las televisiones digitales en México, derrapó con la Anatel en Brasil y se ha deslizado tras las líneas rojas de la alegalidad ante Cofetel. Por eso América Móvil, con 182,7 millones de usuarios en la región y sólo en ese año 29,3 millones de líneas nuevas, intenta estirar sus costuras centroamericanas, donde la base de clientes se expandió en un 44 por ciento año a año. Slim  consuela en aguas caribeñas lo que su feudo azteca, la samba brasileña y los grandes mercados del cono sur -Colombia, Perú, Argentina y Chile- le ponen cada vez más difícil. Al sur del Río Grande el mapa está ya repartido con Telefónica. Ha dejado Venezuela, le gustaría Cuba -pero los Castro no le dejan ni tocar la participación de Telecom Italia en Etecsa- y Costa Rica no acaba de llegar. Se jacta de su desembarco en Panamá con una factura de 150 millones de dólares y tras los talones de 3,2 millones de clientes de telefonía celular. Claro y Digicel se unieron en mayo de 2008 a las empresas Cable and Wireless Panamá, pero las demoras de más de seis meses y la réplica de Movistar con su masiva oferta 3G han impedido que se altere el equilibrio de fuerzas existentes, Cable & Wireless Panama (C&WP) y Movistar, que opera  también en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá y puede concluir el año con 6 millones de clientes, casi 400.000 más.Y hace saber que está a punto de tocar Columbus del principal operador de cable de Jamaica, Bahamas, Trinidad y Barbados, Columbus Communications por parte de Carlos Slim, con lo que el empresarios mexicano contaría en una sola operación con 11 mil kilómetros de fibra óptica submarina, con la que se conectan 24 países y una licencia de telefonía para Curazao, pero no llega.

Carlos Slim se empeña en subirse -por la puerta de la sintonía con la Casa Rosada- al baile de pretendientes de Telecom Argentina, aunque aún Telecom Italia no haya abierto formalmente el escaparate de su 50% de Sofora. Pero ni el derecho preferente del Grupo Werthein, ni la competencia con los locales Clarín y Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez (con el aval de la Casa Rosada) y el brasileño Andrade Gutiérrez le abren ninguna puerta, poco más que la de socio secundario potencial, que aporte tecnología y experiencia en el sector. El caso de Slim es complejo. Una posible oferta de América Móvil concentraría las operaciones de Claro y Personal (el operador celular de Telecom), lo que prácticamente obligaría a la empresa a desprenderse de ese negocio; si la propuesta es realizada por Telmex, hay que tener en cuenta que en ninguna de sus filiales latinoamericanas posee operaciones móviles, otro contratiempo. En Argentina, la operadora española mira desde la barrera los esfuerzos de los Kirchner por presionar a Telecom Italia con Telefónica como rehén. Soltar sus aspiraciones en Telecom Argentina sería un mal para Alierta, pero menor para los planes de la operadora, que por sí misma, a través de su filial, sostiene el cetro del liderazgo desde 2004, y un tercio de la banda ancha.

El magnate mexicano comienza a tratar de echar las redes -al menos las de las amenazas- en Asia y África y a darle cuerda a sus inversiones en infraestructuras, ésas donde aún sus tentáculos de poder aún aprietan con fuerza sobre el Palacio de los Pinos. Se mide con Telecom Italia y ATT en tierras del Ganges, aún a riesgo de ser el cazador cazado y topar con nuevo con la maldición de las inversiones despilfarradas, de las redes de tercera generación y con las grandes telecos chinas, que penetran en el mercado indio. Ahora, tras el pinchazo de sus esfuerzos por situar a Telcel en la 'pole position', con tal de competir en Argentina y Brasil, despliega unos gastos que ahogan al músculo de sus telecos y no consiguen ni neutralizar la competencia ni ayudar a Telmex y América Móviles a pilotar los trenes de la convergencia de la telefonía, del ‘cuádruple play’ y de la banda ancha en Latinoamérica.
 
TELEFÓNICA LE GANA LA MANO

No es sólo el mercado mexicano el que encoge a las expectativas de Slim. Adiós a la época dorada de América Móvil, adiós a un crecimiento anual del 42% en ingresos en los últimos 7 años y una penetración de mercado en América Latina que pasó de 12% a 69% desde el 2000. Pese a que América Móvil -con 159.2 millones de suscriptores celulares y 3.9 millones de líneas fijas en el continente americano- registró un incremento de 20.6% en el número de suscriptores- hasta los 159.2 millones de usuarios- y aunque los ingresos aumentaron un 20.6%, el estirón de los tentáculos de Slim no ha sido suficiente para compensar las menores tarifas y los costos asociados con el lanzamiento de la red 3G. La deuda neta aumentó en los últimos doce meses en 830 millones de dólares, hasta los 7.925 millones de dólares.

Telefónica se rearma en una región de la que recibe ya el 36% de sus ingresos y a la que dedicará entre 14.000 y 16.000 millones de euros en un lustro. Las oportunidades inversoras, las perspectivas sostenidas para unas economías que apuntan aún a salvaguardar su inercia de crecimiento económico y  un consumo interno más consolidado que otras emergentes de dan aire al negocio de Telefónica en una región en la que esperan capturar el crecimiento del negocio móvil y avanzar en la transformación del negocio fijo, con más servicios de Internet y televisión de pago. Unas latitudes de las que proceden tres de los cuatro países que más han contribuido al crecimiento de la operadora en 2008- Brasil, México, Perú y Alemania- y que aportan ya el 36% del OIBDA total del grupo, frente al 45% de Telefónica España representó y el 18,2% de Telefónica Europa.

En 2009 ha comenzado a digerir el postre de su ‘plan Verónica’ -unir sus actividades de fijo y móvil- con la última operación sobre Star Global en Perú y el éxito de la OPA chilena sobre CTC. Y baila la samba en Brasil, el mayor mercado regional y el segundo para la operadora, donde Vivo le da más de una alegría. Con el iPhone y la convergencia de contenidos en ristre, Telefónica se pone cómoda en un jardín al sur del Río Grande del que hasta hace poco se enseñoreaba Carlos Slim. Mima la hegemonía argentina, venezolana y colombiana. Saca partido al control total recién adquirido en Chile. Y ahora que el magnate mexicano da por digerida su expansión y busca aire en otros continentes, Telefónica pisa el acelerador de las operaciones y los resultados en tierras aztecas. Pero Brasil es el plato fuerte de ese menú, un mercado que junto a México abarca el 49% de los usuarios y las ventas celulares del continente y que, por sí solo, con 45 millones de líneas móviles, es la turbina más rápida de Telefónica en la región. Aspira a serlo más, ahora que Telefónica se fuma la pipa de paz de la alianza con PT y que aprovechará la favorable normativa fiscal de Brasil para reforzarse en Vivo.

Es sólo el preludio: Costa Rica aguarda y allá donde Carlos Slim sólo ve algunas oportunidades en el Caribe, se puede crecer. Alierta hace trinchera de la resistencia de la economía peruana y redobla sus inversiones: 1.000 millones de dólares hasta 2010. En Venezuela -el segundo mercado de la región para Alierta- con una facturación semestral de 1.186 millones, Movistar ha sobrevivido a las nacionalizaciones. Y Chile es el laboratorio en el que estrena ´Uno Móvil´, el único del continente que permite optar por antena GSM, de celular, y PHS, de superinalámbrico. Telmex y América Móvil pierden también, a manos de la española, su hegemonía en Colombia, al calor de un impulso a la penetración de banda ancha, que Movistar ha duplicado en dos años hasta el 10,1%, y donde tiene previsto invertir 180 millones de dólares sólo en este año para ampliar la cobertura de sus redes de segunda generación GSM y 3,5G.

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