edición: 2935 , Viernes, 27 marzo 2020
23/11/2009

A Vivendi le sale caro el golpe brasileño a Telefónica

Tiene que acelerar la desinversión de la estadounidense NBC Universal y retrasar las compras pendientes
Ha intentado repetir el ‘zarpazo’ de Maroc Telecom, pero paga un 30% más de lo previsto y tiene que asumir una OPA al 100% para desembarcar en sólo un 5% del mercado y asumir restricciones
Telefónica se blinda y pospone las compras: Brasil seguirá siendo su mejor mercado, ahora que Vivo consolida su crecimiento

Hizo bandera de las expectativas ajenas. La multinacional gala ha jugado las cartas de su rivalidad con Telefónica hasta ‘engolosinarse’ por GVT, pero comienza a encajar lo que los analistas le advertían: el ‘caramelo’ brasileño de la operadora de cable carioca no será tan dulce para Vivendi como podía haber resultado de integrarse con Telefónica. La gala lo paga caro, 2.800 millones de euros, un 33% más de lo que tenía previsto en su primera oferta.

Ha saltado un 9% por encima de las líneas rojas de Telefónica -en virtud de sus cálculos e incluso descontando las sinergias y los ahorros por su presencia 50,5 reales (2.700 millones de euros por el 100%) era el precio máximo- y de los avisos de los analistas, que ya consideraban alta la segunda oferta de la española. Y desde ahora en adelante tiene que digerir una OPA a la totalidad que no estaba en su bitácora -hubiera preferido una alianza local- y sin ninguna sinergia con la que amortiguar el impacto del elevado precio en una operadora alternativa, de diámetro muy reducido -480.000 clientes de banda ancha, un 4,9% del mercado-.

No sólo son sus accionistas y los mercados los que castigan la preferencia de la gala por las aventuras americanas antes que su dividendo: desde el ‘golpe’ del 2, 57% tras el anuncio de la compra, no ha vuelto a ver números negros en el CAC40. A Jean-Bernard Lévy le han empezado a encender las luces de alarma los analistas por una operación que devuelve a la nevera otras adquisiciones pendientes y que acelera su desinversión de su 20% en la estadounidense NBC Universal por debajo del precio de su compra. Le ponen cronómetros a la presión de su balance. Hasta Bernstein Research  ha dado marcha atrás en las buenas calificaciones que le habían dado durante el año a la gerencia de la gala por su disciplina financiera “evitando pagar de más por activos en España y África”.

Vivendi busca en mercados emergentes compensaciones para sus mercados locales y su negocio multimedia, aún a costa de cegar sus avanzadillas. Ha querido reeditar el golpe marroquí sobre Telefónica, pero ni Brasil es el reino alaita ni sobre todo GTV es Maroc Telecom. Telefónica no tendrá que hacer nuevas adquisiciones en breve: la consolidación de Telesp y el liderazgo de Vivo en móvil  le permiten seguir haciendo de Brasil el motor americano de su crecimiento.

Se subió a la sintonía de los deseos ajenos y a la mano con los fundadores de la compañía -Swarth y Global Village Telecom- dueños del 29, 90%, los mismos con los que ya habían llegado a un acuerdo de venta en septiembre, convencidos de que Vivendi pagaría la ‘novatada’ en el mercado brasileño dejando más libertad a GVT.  Ha querido reeditar el ‘golpe’ marroquí a Alierta en latitudes cariocas. Vivendi se ha hecho con un peaje -aunque caro- a un mercado de telecomunicaciones en plena expansión, el más efervescente de Latinoamérica, que alcanzará los 88.000 millones de dólares en cinco años según los cálculos de Frost & Sullivan.

Tiene llave a Sao Paulo, el más rentable y numeroso, sobre todo en servicios a empresas, pero es un mercado demarcado ya por tres grandes operadoras -Telefónica, Oi y Telmex- y en el que acelerar el crecimiento -más para una recién llegada- disparará su deuda si quiere competir en convergencia. Paga ya cara su oportunidad para romper el casi dominio sobre banda ancha en Sao Paulo de Telesp, la unidad de Telefónica, y de su rival de cable Net Servicos de Comunicacao. Si la gala pensó que las restricciones regulatorias de la Anatel sólo serían para los de Alierta -cinco años con separación de marcas y operaciones financieras entre las dos compañías- se equivocó: aunque no tiene aún operaciones en Brasil, el ministro de Telecomunicaciones ya diseña sus líneas rojas y el acuerdo debe aún contar con la luz verde de la agencia antimonopolio Cade. Para empezar, la adquiriente tendrá que mantener los compromisos adquiridos con los clientes de la adquirida y unas tasas ya marcadas de inversión en I+D durante los próximos diez años.

Y, aunque consiga como anuncia engendrar un “Free brasileño” -es su marca gala- nacerá en principio ajeno al de la telefonía móvil, que representará más de la mitad del  mercado brasileño de las telecomunicaciones en 2014. Nada que pueda, además, cercenar las opciones de Telefónica para crecer en Brasil. Habrá nuevas compras, lo reconoce César Alierta, aunque no será, salvo sorpresas, en este semestre. No le hacen falta para que Brasil siga siendo el epicentro del pulmón americano de Telefónica y uno de sus mercados más rentables.

A los resultados de Vivo, los mejores desde su creación, se une la noticia de que la compañía de móvil cuya propiedad comparte con Portugal Telecom repartirá dividendo, el primero sobre beneficios de su historia: más de 55 millones de euros para Telefónica. Una vez que ha alcanzado el tamaño que buscaba -su cuota en telefonía móvil es del 30% tras sucesivas compras para aumentar de tamaño- y que ha desplegado la nueva red GSM, las inversiones y los gastos de Vivo han podido contenerse y la rentabilidad está aumentando. En los tres trimestres transcurridos de 2009, la filial acumula beneficios por valor de 230 millones de euros, bastante más que lo conseguido durante todo el año anterior. La reforma de las telecos brasileñas ha encontrado a Telefónica en Brasil mejor posicionada que la compañía de Carlos Slim, con una cuota de mercado fijo al menos similar a la de la fusionada Oi-Telecom Brasil, con la hegemonía en un mercado móvil que crece al 25% anual y con el refuerzo de sus ventajas competitivas: la apuesta firme por el 3G (que debe llegar a 100 millones de usuarios en 2013) y la suma de Telmig, así como la convergencia de los servicios fijo-móvil.

LA ‘SOLUCIÓN’ BRASILEÑA

El grupo francés de entretenimiento y comunicación, con 20 millones de clientes ya en África, busca ‘oasis’ emergentes: sus mercados europeos están maduros y sus resultados, en caída libre desde hace tres trimestres, respiran por las heridas de la crisis del consumo del Viejo Continente: la propietaria de la discográfica Universal Music, la operadora de telefonía móvil SFR y la cadena de televisión de pago Canal+ obtuvo un beneficio neto de 1.788 millones de euros en los nueve primeros meses del año, un retroceso del 55,1% respecto al mismo periodo de 2008.  Por eso quiere reeditar el impulso de Maroc Telecom, que sigue viendo cómo su facturación aumentó un 3,6% el último trimestre, de espaldas a la facturación de sus negocios televisivos y de sus tentáculos galos. Pero el que fue conglomerado de servicios públicos, devenido en grupo global de medios, salió este año de Zain, el operador de celulares kuwaití, por problemas de precios y en el 2008 abandonó la compra del operador saudita Oger Telecom.

Y ni Brasil es el reino alauita, ni Maroc Telecom- la operadora incumbente, en la que ostenta un 43% de control- se parece mucho a GTV, a la que los medios galos han bautizado ya como la ‘cenicienta’ de las telecos brasileñas. Con apenas diez años de existencia desde la privatización del sector en 1998, ni sus beneficios, ni su crecimiento -a un ritmo del 30% anual desde 2006-, sus 2,3 millones de líneas y 15.000 km de fibra óptica y su papel esencial en el sur y el centro-oeste del país ocultan que aunque ha diversificado a favor de negocio a empresas y VoIP tiene aún dos tercios de su negocio en la telefonía fija y apenas alcanza a ser un competidor para Oi, Telmex y Telefónica, en un mercado de 54 millones de internautas y 200 millones de usuarios de la telefonía. Su diámetro en banda ancha es casi seis veces inferior a la base de clientes de Telefónica y ocho veces más pequeña que la de Oi, el líder del mercado.

El gigante de la televisión por cable Comcast, que hace cinco años ya trató de entrar en Hollywood lanzando una OPA hostil sobre Disney y el conglomerado industrial y financiero General Electric ya han alcanzado un acuerdo para que el primero se haga con el control efectivo de NBC Universal. Pagará 30.000 millones de dólares (20.200 millones de euros) para hacerse con el 51% de su capital. Le ponen los cronómetros a Vivendi, que quiere desprenderse de su 20% de NBC también. A Vivendi aún le duele la piel americana de NBC y Universal: llevó a cabo una catastrófica inversión en Universal cuando la compró por 34.000 millones de dólares en 2000 para acabar vendiendo el 80% del estudio de cine por tan sólo 14.100 millones cuatro años después. Las prisas del acuerdo le marcan, en las espaldas de GE, el techo de unos precios poco favorables para la gala: Ajustando las cifras a la inflación, General Electric se ha gastado unos 33.500 millones de dólares de hoy en crear la moderna NBC Universal, cuyo control va a ceder ahora a Comcast por 30.000 millones. Vivendi no puede esperar mucho más. 

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...