edición: 3074 , Lunes, 26 octubre 2020
07/05/2020
banca 
Accionistas que ya no apoyan a Menéndez

Abanca estaría lista para una OPA sobre Liberbank a la que ya sólo se opone el CEO astur

A la tercera, confía el supervisor europeo y algún accionista del banco asturiano, será la vencida, aunque para el éxito de la operación es necesario apartar a Menéndez de la dirección
Juan José González
Abanca mantiene a Liberbank en el punto de mira de su estrategia pensando en que tarde o temprano el consejero delegado de la asturiana, Manuel Menéndez, dejará de ser el obstáculo que impide la fusión de las dos entidades. A la tercera puede ser la vencida si la entidad gallega se decide a lanzar una OPA por Liberbank. Nadie duda que el escollo no es el precio, ni la rentabilidad y tampoco los problemas de balance de la pretendida. La barrera que impide la operación con el banco asturiano es Menéndez y sólo Menéndez, un ejecutivo singular, un consejero delegado cuyo único (y total) poder se basa hoy por hoy en el respaldo que le dispensa el accionista de control, mayoritario, como es la Fundación Cajastur. Y así, bien pertrechado con este escudo accionarial (con el que mantiene viejos vínculos personales, pues ha sido su presidente antes de ocupar la primera responsabilidad del banco) Menéndez viene encontrándose respaldado en sus líneas básicas de actuación, de las que una operación de fusión forma parte de la estrategia de la entidad. Sin embargo, en los últimos meses, todo indica que puede haber cambios en la vida de la entidad asturiana y que el apoyo sin límites ni discusión de Menéndez estaría en retirada y su liderazgo comenzando a ser cuestionado. Y es que ni la Fundación ni los Masaveu (5% del capital) como tampoco los extranjeros del fondo Oceanwood (17% del capital y segundos accionistas) parecen estar dispuestos a resistir el paso del tiempo en una situación que, como en la actual, la entidad se encuentra cada vez más en terreno de nadie, perdiendo cuota de mercado, con resultados planos y lo que es peor aún, perdiendo oportunidades de consolidación.
En una posición irrelevante en el sector bancario, Liberbank se acerca en esta coyuntura compleja de crisis económica al precipicio que marca la pérdida de la plaza en el sector, lo que conlleva la pérdida de clientela empresarial y de un liderazgo local que se viene reduciendo en los últimos años con la presencia cada vez más activa de competidores nacionales. Incluso el pretendiente más reiterativo de la entidad asturiana está ampliando su presencia en el Principado con una estrategia conservadora de expansión. Y sin contar con el avance de entidades nacionales como Caixabank, BBVA y Santander.

Ahora el foco de tensión se localiza en el entorno del consejo, en el que se da cita una heterogeneidad de accionistas con visiones muy diversas y expectativas distintas sobre el futuro de la entidad, si bien, hoy día el único objetivo que les puede mantener unidos es el de recuperar la rentabilidad de sus inversiones, actualmente con minusvalías relevantes y con unas previsiones de futuro a medio plazo preocupantes. Este sería el punto de fricción que estaría provocando un creciente malestar en una parte del consejo y que tendría como principal destino a Manuel Menéndez.

Una parte del consejo de Liberbank, que recuerda las rupturas del pasado de Menéndez con Unicaja y Abanca, vuelve a mirar hacia el venezolano propietario de la entidad gallega. Dos oportunidades, una en 2017 y otra hace poco más de un año cuando Abanca llegó a proponer un precio de OPA de 0,56 euros por acción de Liberbank, posteriormente rechazado por Menéndez y la mayoría del consejo en el que hoy se sitúan los que creen que aquella decisión no fue la mejor. De esta forma, hoy el consejo de Liberbank parece tener dos problemas: uno, la caída del precio de la acción, hoy a 0,17 euros, y dos, Manuel Menéndez, una línea roja que está cerrando el tercer intento de Abanca por plantear una fusión con la asturiana.

La postura resistente y en ocasiones de rechazo personal de Menéndez frente a los responsables de Unicaja y Abanca, no es la mejor tarjeta de presentación de Liberbank ante un Banco Central Europeo que ya apoyado en varias ocasiones los movimientos de consolidación registrados como fallidos protagonizados por el banco asturiano. Contar con el recelo del supervisor bancario europeo no facilita el camino futuro a Liberbank ante posibles problemas que puedan aflorar en los próximos meses y que, obviamente, cuestionarían la gestión de Menéndez a lo largo de los últimos tres años.

La actitud paciente y vigilante, al menos del aspirante, Juan Carlos Escotet, presidente de Abanca, es ahora más valorada por los accionistas del banco asturiano, conscientes de que las oportunidades de materializar una buena operación de fusión son menores, no en la medida en la que se reducen los pretendientes (que siguen siendo los mismos, Abanca y Unicaja) sino en la seguridad de que el precio ya no será el mismo, algo que los accionistas vienen confirmando y que señalan a Menéndez como primer responsable.

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