edición: 3002 , Viernes, 3 julio 2020
27/03/2020
banca 

ABN Amro anota una pérdida de 200 millones por sus operaciones de contrapartida de un cliente

La fuerte caída de los mercados deja a algunos operadores sin liquidez para incrementar garantías
Carlos Schwartz
El banco ABN Amro que fue nacionalizado durante la crisis financiera de 2008 anunció una pérdida de 200 millones de euros, que equivale al 10% de sus beneficios anuales, por la incapacidad de pago de un solo cliente. El banco tiene una importante actividad como entidad central de contrapartida y funge como liquidador y compensador de operaciones. Un cliente activo en el mercado de futuros y opciones de Estados Unidos no pudo hacer frente al incremento de garantías que se le exigía para seguir operando, como consecuencia el banco tuvo que hacer frente al pago que implica el cierre de las posiciones del cliente. Los mercados de opciones y futuros han sufrido violentas oscilaciones en las últimas semanas como consecuencia de la inestabilidad en los mercados ocasionada por la epidemia Covid-19. El anuncio del banco, que sigue siendo propiedad mayoritaria del estado, provocó una caída en la cotización de las acciones del banco del 5%, por encima de la caída del 2% registrada por el índice Stoxx 600 el mismo día. El incidente es una de las pérdidas conocidas más grandes provocada por la última ola de inestabilidad financiera. La cámara de compensación y liquidación del banco procesa en torno a 20 millones de transacciones diarias de acciones y derivados, incluyendo las de operadores de alta frecuencia y operadores de futuros con residencia en Holanda y Chicago.
El banco adelanta el capital para las garantías que se exigen cuando se abre una posición, pero esas garantías fluctúan de acuerdo con la situación del mercado y los de futuros exigen refuerzos en la garantía si las posiciones tomadas sufren pérdidas. Desde la crisis financiera de 2008 los bancos han debido reforzar su capital y su colchón de liquidez manteniendo un nivel holgado para hacer frente a situaciones de estrés a través de los requisitos de capital y buffer impuestos por los reguladores. Los problemas que mantienen en tensión a los reguladores y autoridades monetarias internacionales se centran ahora en la posibilidad de que los apremios de liquidez no se generen dentro del sistema bancario, sino que lleguen a él desde afuera. 

Uno de los frentes son los reveses que pueden sufrir los grandes clientes en operaciones de futuros, o las empresas al ver caer su liquidez en divisas distintas del euro que los lleven a situaciones de incumplimiento del pago de obligaciones. La situación de los mercados de futuros y de materias primas ya ha ocasionado pérdidas a los operadores. La semana pasada Ronin Capital un operador del mercado de Chicago con una plataforma propia dejó de operar por imposibilidad de hacer frente a los incrementos de las garantías en algunas posiciones abiertas en bonos y futuros por la precipitada caída en el valor de las posiciones. La entidad central de contrapartida en este caso era el Chicago Mercantile Exchange (CME) quien subastó los contratos de Ronin Capital. 

La volatilidad, que se ha reflejado en los índices específicos como el Vix estadounidense, ha afectado a las plataformas de 'trading' propietarias y a los operadores que toman posiciones propias en los mercados de opciones y futuros, algo que para los bancos se prohibió tras la crisis financiera. Las acciones de ABN Amro han sufrido el castigo del mercado desde el comienzo de la Covid-19 a causa de su fuerte exposición al sector de la energía, al igual que el otro banco holandés, ING. En febrero la entidad anunció la segunda revisión de sus previsiones de ingresos en su división de banca corporativa y de negocios en el plazo de dos años. El motivo han sido los quebrantos entre sus clientes del sector del gas y el petróleo, incluso antes del actual colapso del precio del barril de crudo. 

Los operadores de los mercados han solicitado en semanas recientes a los reguladores una reducción de las exigencias de garantías en la negociación de las opciones por la fuerte volatilidad de ese mercado. El argumento es que una reducción del valor nominal de las operaciones les obliga a fuertes incrementos en la cantidad de dinero que deben aportar. Los reguladores consideran que la exigencia de garantías adicionales son reglas cautelares históricas para los mercados de opciones, futuros e incluso acciones, y que su objetivo es preservar a los mercados de la quiebra de un operador. Mientras tanto, la volatilidad ha entrado en un compás de espera tras el anuncio de la Administración estadounidense sobre el acuerdo en torno al colosal paquete de asistencia financiera del gobierno estadounidense. No obstante, el hecho de que el paro se haya incrementado en 3,2 millones de trabajadores en 24 horas en Estados Unidos se mantiene como una advertencia de fondo sobre las negras perspectivas económicas del país dividido entre el gobierno de Donald Trump y los gobiernos de los estados federales sobre la política a seguir frente a la epidemia de coronavirus.

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