edición: 2805 , Martes, 17 septiembre 2019
21/09/2016

Accenture presenta una patente para editar las cadenas de bloques y desata una controversia internacional

La consultora y un catedrático involucrado en un sistema de firma digital apadrinan la experiencia
Carlos Schwartz
La consultora Accenture presentó en sociedad su iniciativa de patentar una forma de cadena de bloques que puede ser editada. Se denomina cadena de bloques a un desarrollo informático que está formado por una serie de algoritmos que permiten mantener un registro inviolable descentralizado sin una autoridad que lo rija y mediante el cual se puede mantener un registro contable que puede actualizar cada una de las partes que intervienen en el sistema que lo aplica. La cadena de bloques, basada en este criterio, es la base de las monedas cibernéticas como la denominada bitcoin que es además la más difundida aunque no la única. La cadena de bloques permite la integridad del registro en ausencia de una autoridad central y una de sus características es que no se la puede modificar una vez que se han incorporado datos al registro. Esto es la base de la integridad de ese registro y lo que garantiza la inexistencia de la “emisión” fraudulenta de la moneda basada en procesos criptográficos.
La idea de que esa cadena de bloques se pueda editar tiene por objetivo, afirma Accenture, que la cadena de bloques se adapte a las necesidades del mundo corporativo en el que es necesario que un registro se pueda borrar en caso de un error al registrar una operación. Si en una venta de títulos se adjudican los mismos a un comprador equivocado esto tiene que poderse corregir, señala un portavoz de Accenture. Este criterio es una modificación radical del concepto de cadena de bloques tal como se dio a conocer con las monedas criptográficas donde precisamente la integridad depende de que el registro no se pueda modificar.

En la presentación de la patente concurre de un lado la consultora y del otro un catedrático, Giuseppe Ateniese. Ateniese ha trabajado en el desarrollo de lo que se denomina chameleon hash, que es la tecnología en la que se basa una forma de firma digital. La idea de este tipo de firma digital en honor a la verdad se remonta a los trabajos de Hugo Krawczyk y Tal Rabin en los años de 1990. la presencia de este académico en la patente se debe a la introducción en la cadena de bloques de lo que se podría denominar “candados” digitales que se basan en una firma criptográfica, que utiliza lo que se denomina “chameleon hash”.

La patente que pretende Accenture supone un modelo de cadena de bloques con permisos basados en invitación expresa que se diferencia precisamente en ello del modelo sin permisos de las cadenas de bloques hasta ahora conocidas. La consultora estadounidense afirma que el mundo corporativo necesita un modelo de cadena de bloques que permita la corrección de errores. Pero el anuncio de que este era el modelo que se había presentado para patentar ha despertado la reacción de una parte considerable de la comunidad tecnológica dedicada a las ciencias de la computación y comprometida con la “computación distribuida” y la cadena de bloques con garantía de integridad.

“Precisamente el concepto mismo de cadena de bloques implica su integridad, la imposibilidad de modificarla. Si se puede modificar niega el objetivo para el que precisamente fue desarrollada: dar garantía de registro inviolable. La posibilidad de corregir el registro transforma la cadena de bloques tal como se la conocía en una vulgar base de datos y no en un sistema seguro”, afirma una fuente de una consultora dedicada a sistemas de registro por cadenas de bloques. Richard Lumb, el jefe a nivel global de Accenture para servicios financieros afirmó que “de lo que estamos hablando es de adaptar la cadena de bloques a las necesidades del mundo corporativo”. Lumb afirmó que “para las instituciones de servicios financieros que hacen frente a multitud de riesgos y exigencias de los reguladores una inmutabilidad absoluta es una barrera potencial”.

Los activistas que han desarrollado la cadena de bloques dentro de su comunidad como un registro sin autoridad central con la idea de competir precisamente con las monedas emitidas por autoridades centrales la patente es una adulteración de los objetivos de las cadenas de bloques y el intento de poner al servicio de la banca una idea desarrollada para hacer frente a los bancos centrales y a la banca como intermediaria de los pagos en la sociedad contemporánea. Una indudable paradoja irritante.

La banca, que en un principio se mostró como una enemiga de las monedas digitales basadas en sistemas criptográficos vio sin embargo una oportunidad relevante en la posibilidad de utilizar el sistema de registro distribuido sin autoridad central y con garantías de inviolabilidad como una alternativa para reducir los inmensos costes de mantener sistemas de registro en cada entidad que cada vez insumen más capacidad de computación y un creciente soporte administrativo. En la última semana de agosto cuatro grandes bancos anunciaron que trabajaban de forma conjunta en el desarrollo de una moneda utilitaria destinada a la compensación de operaciones. Un dinero digital cuyo sistema de registro estaría basado en la cadena de bloques.

Las cuatro entidades son UBS, Santander, Deutsche Bank, Bank of New York Mellon, junto con el broker ICAP y el desarrollador Clearmatic Technologies quienes afirman que no están creando una nueva moneda criptográfica sino que las cadenas de bloques que diseñan tiene por objetivo generar distintas monedas que son directamente convertibles en divisas que están en la caja de los bancos centrales. Lo cual equivale a decir que crean representaciones digitales de euros, libras y dólares, que pueden ser sustituidas por divisas reales cuando se cierra una transacción. Existen varias instituciones de crédito que trabajan sobre una moneda digital. Pero esta es la primera experiencia en la cual cuatro entidades colaboran para el mismo objetivo.

Accenture fue rebautizada como tal en 2001 tras abandonar el nombre de Andersen Consulting que dio origen a una disputa con Andersen Worldwide, que era la heredera de la consultora Arthur Andersen cuya rama de auditoría fue disuelta por su trabajo como auditor de la empresa de energía Enron acusada de fraude y que fue a la quiebra precisamente en 2001. El cambio de nombre le permitió tomar distancia de la catástrofe de Enron que tuvo un pésimo efecto sobre Andersen Worldwide.

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