Accionistas, fondos y consejeros de BBVA dan por agotado el
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
20/06/2017
banca 
La ocasión de oro que dejó escapar

Accionistas, fondos y consejeros de BBVA dan por agotado el crédito de FG

Su estrategia del `no´ ha despejado todas las dudas sobre su eficacia al poner en bandeja del Santander la última gran oportunidad con la que contaba el segundo banco español
Juan José González
Pasa el tiempo y se agotan las opciones para que el considerado segundo banco del país, el BBVA, se decida a participar en un proceso de concentración bancaria en el que, según ha manifestado en varias ocasiones su presidente, Francisco González, no quiere quedarse fuera. Si tanto desea implicarse en una operación corporativa, el tiempo y las oportunidades están desactivando la aspiración declarada hasta rebajarla a categoría de pretensión caprichosa, de antojo. González era el favorito para hacerse con el Popular y quizá el más interesado a juzgar por el desinterés táctico del que esperaba obtener el rédito de un mejor precio -cercano al regalo- pero sobre todo del añorado esquema de protección de activos que a modo de aval pretendía conseguir del favor del Ejecutivo. Errada la táctica, González pierde la última oportunidad, desperdicia su último cartucho y no podrá cobrarse la pieza que esperaba llevar a la mesa de un consejo de administración que ya no cree en su estrategia ni en su liderazgo. FG parece haber agotado todo su crédito.
Los errores pasan factura y Francisco González, presidente del BBVA ya ha comenzado a pagarla: accionistas y fondos de inversión extranjeros cuestionan la estrategia del banco que "llevan a la entidad a ninguna parte" y sigue manteniendo la pata más débil de la cuenta de resultados en el terreno del mercado interior, su propia casa. Accionistas y grandes fondos a los que ahora se suman algunos consejeros de la entidad que no entienden el desacierto de una estrategia inicialmente diseñada para que el crecimiento no fuera únicamente orgánico, si no complementado con el corporativo, pues con el primero en solitario, el banco acabaría los próximos años con pérdidas.

Aseguran en medios del sector bancario que los consejos se suelen mostrar muy críticos ante evidencias de debilidad en el liderazgo y que, en este caso, se resumen en la pérdida de una ocasión de oro para hacerse con un competidor que le hubiera aportado una cartera de negocio que como en el caso de las pymes sí ha sabido identificar e interpretar el Santander a la perfección. Es lo que suele suceder, por otra parte, tras un movimiento corporativo como el mencionado. Es la resaca de una operación de fusión o de compra venta la que viene a agitar el statu quo del sector. Y es en esa misma resaca en la que se ponen en riesgo los sillones de la alta dirección que no se detienen en el consejo y que alcanza también al presidente del máximo órgano institucional, el presidente.

Sobre este último y más alto sillón del BBVA se centran ahora las miradas y también los comentarios de cualificados miembros del banco que no ocultan su sorpresa ante la posición conservadora del presidente banquero, conscientes todos de su ventaja en la lidia por el Popular, el favorito que además jugaba en casa. El resultado final decidió la suerte para el Santander, en principio desinteresado, después interesado y, finalmente, con movimiento relámpago, logró cargarse la pieza. Nada se sabe de la vida del presidente en esas jornadas decisivas, cuando en Bruselas esperaban llamadas de interés hacia un banco que se desangraba en depósitos. Quizá en esos momentos, FG, más interesado en conseguir lo imposible, el aval en forma de Esquema de Protección de Activos, estaba perdiendo su última oportunidad, su gran operación, hacerse con el Popular, una pieza que deseaba con ansiedad disimulada desde hacía varios años. Pero el Gobierno español negó ese tipo de aval y dio por perdida la oportunidad.

Los más críticos en el consejo se muestran molestos por la actitud conservadora del presidente, plasmada en la desconfianza extrema de los riesgos ocultos del balance, por los riesgos judiciales y la visibilidad de un frente que como el jurídico puede echar por tierra (en su opinión) el éxito de una operación corporativa. Sorprende por otra parte, como señala un fondo extranjero, que en su posición de favorito para hacerse con el Popular, FG mostró su disposición a comprar el banco a un precio superior a 1,25 euros por título pero que finalmente fue rechazado por el expresidente Ángel Ron.

Los más próximos al presidente, cada vez menos y cada vez más críticos, destacan que no les sorprende que se haya desaprovechado la oportunidad de oro que era el Popular. Y para lo cual apuntan a que el presidente banquero no ha hecho, si no, seguir el mismo guion que en anteriores situaciones y que vienen a plasmar fielmente la línea de actuación y criterios de FG en la reestructuración financiera española. Si la negativa a participar en la salida a Bolsa de Bankia (etapa de Rato) le valió para que Moncloa le enseñase la tarjeta amarilla, su negativa posterior a participar en el banco malo (SAREB) le valió la segunda tarjeta, lo que le costó la expulsión del grupo de simpatizantes del Ejecutivo. Ahora, el banco de FG, no pierde posición pero en cambio observa cómo su rival directo se aleja con una pieza para la que era el favorito, una decisión cuya dificultad radica ahora en que los accionistas, los inversores internacionales y los miembros críticos del consejo se la crean. FG ha perdido su última oportunidad.

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