edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
11/03/2014

ACS arrincona a Leighton para hacerse con la mayoría del consejo mediante una oferta por el 74% del capital

La constructora usa su filial Hochtief con una participación directa del 58,5% tras romper los pactos parasociales
Carlos Schwartz

Hochtief, la filial alemana de la constructora Actividades de Construcción y Servicios (ACS), ha lanzado una oferta por el capital que no posee de la empresa australiana Leighton hasta el límite del 74%. La oferta consiste en 21,15 dólares australianos por acción para adquirir tres de cada ocho títulos en el mercado hasta un total de 2.800 millones de dólares australianos. Si la operación culmina con éxito Hochtief pasaría a tener el 74,23% del capital de la australiana del 58,77% que detenta en la actualidad. En octubre pasado el ejecutivo de ACS encaramado en las estructuras de poder de las filiales exteriores Hochtief y Leighton, Marcelino Fernández Verdes, transmitió el mensaje: Hochtief compraría acciones en el mercado para tomar una participación mayor de Leighton aprovechando la legislación australiana que permite comprar un tres por ciento del capital cada seis meses hasta un 60% sin tener que lanzar una oferta pública. Pero los tiempos se le hacían largos a ACS que quiere hacer caja rápido vendiendo activos de un lado y para intentar rectificar la deriva de colisión que lleva Leighton sujeta a una investigación por corrupción que ya le ha ocasionado serios daños de imagen y financieros.

El asunto es que la semana pasada sin que se supiera por qué, ni cómo, las acciones de Leighton subieron según algunas fuentes un 10% y de acuerdo con otras en total un 14%, antes de que la oferta se hiciera pública. El mercado de valores australiano ASX preguntó a la empresa por los motivos de esta subida y Leighton respondió que no tenía idea. De acuerdo con fuentes del mercado en Sydney, ahora ASX volverá al ruedo a preguntar a Leighton desde cuándo estaba al tanto de la oferta de Hochtief. Es decir intentarán averiguar quién, cómo y qué sabía sobre esta oferta limitada. Lo del límite se debe a que por encima del 75% las cláusulas que rigen los contratos de deuda de la empresa imponen modificaciones por cambio de control, lo cual sería contraproducente porque llevaría a revisar los contratos en un contexto poco favorable ya que a las agencias de rating parece que la cosa les ha gustado más bien poco.

En cualquier caso ocurre que la cotización de las acciones de la constructora en la bolsa de Sydney cerraron el lunes a 23,09 dólares lo que implica un aumento del precio de los títulos del 26% en una semana. Con el precio de mercado por encima del de oferta habrá que ver si los minoritarios acuden.

Hay más. Los fondos de inversión sobre índices y algunos inversores institucionales deberán deshacerse del valor si el free float queda reducido a un 26% del capital. La parte suculenta para ACS es que podrá poner en la calle a un montón de ejecutivos que tiene entre ceja y ceja, y por sobre todas las cosas hacerse con el consejo en el cual de momento sólo tienen tres cargos sobre un total de 10. Los rumores son que quedaría contento con seis consejeros propios. La ofensiva, que es en el fondo una operación para arrinconar las resistencias residuales en el consejo y entre ejecutivos de toda la vida de la casa, busca aprobar planes de adelgazamiento de la empresa. Una reducción de costes para lograr un margen de beneficio de entre el 3% y el 4%, comparado con el actual 2,4%.

De acuerdo a las versiones que circulan en los medios próximos a la empresa la idea es fusionar una serie de sociedades participadas y reducir plantilla. Pero la cuestión de fondo es la venta acelerada de activos que ACS tiene en su cabeza, aunque no en los papeles que pone en conocimiento de Leighton. Y se cuidará de hacerlo público hasta que no tenga cerrado el aumento de participación.

Una vez adelgazada Leighton será fusionada con Hochtief, o lo que quede de ella. Como no podía ser de otra forma hay voces en Sydney que protestan contra la operación porque de una cartera de obras de 42.000 millones de dólares australianos una parte considerable son obras públicas contratadas con la Administración que además tienen anticipos.

Desde que ACS rompió en octubre el pacto de caballeros de Hochtief con Leighton de acuerdo con el cual la alemana se mantendría siempre en el límite del 55% de participación, los nervios están a flor de piel. Un grupo nutrido de analistas en Sydney consideraron desde que ACS se hizo con el control de Hochtief que la independencia de la constructora australiana estaba condenada. Hace un año, el presidente de la empresa Stephen Johns y otros dos consejeros independientes dimitieron a sus cargos porque, afirmaron, Marcelino Fernández Verdes quiso imponer su candidato para la elección de un consejero independiente cuyo cargo se debía renovar. La crisis, sin consecuencias, más allá de que Verdes logró lo que quería, le aclaró la vista a los confundidos sobre las intenciones reales de ACS. De momento además ha logrado la venta de algunos activos considerados no estratégicos aunque si eran bastante rentables.

Una mayoría en el consejo dará a ACS poderes para remodelar la alta dirección de la empresa, podrá ejercer un mayor control sobre la venta de activos y la recompra de acciones, y sobre la política de dividendos sin pagar las consecuencias de un cambio de condiciones en los contratos de deuda. A Moody´s el asunto no le ha gustado y ha puesto en revisión su calificación con vistas a bajar su nivel. “La revisión refleja la incertidumbre respecto del futuro perfil financiero y de negocio de Leighton en caso de que la propuesta avance tal como se ha explicitado”, señaló la agencia. “Hemos señalado ya que la calificación de Leighton se vería sometida a presión en el caso de que Hochtief intentara designar a la mayoría de los consejeros de la sociedad” añadió. El precio de las acciones de Leighton ha sufrido una persistente caída en años recientes por una sucesión de reveses en obras públicas relevantes como una planta desaladora y la carretera de acceso a un aeropuerto.

Mientras, las cuentas a cobrar se dispararon de forma espectacular alcanzando a los 5.000 millones de dólares, y fuentes de medios financieros señalan que de ese monto una buena parte es incobrable. Al mismo tiempo la empresa ha quedado bajo una investigación de la Policía Federal de Australia por corrupción. Se trata del pago de sobornos en diversos países, especialmente en Irak. Mientras, los accionistas han amenazado a la empresa con una acción judicial colectiva por mala gestión. En fin, las cosas distan mucho de ser lo que nos habían contado.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...