edición: 2494 , Viernes, 22 junio 2018
06/04/2011
EL DEDO DE MADOZ

ACS puede ganar aliados ante la soberbia de Hochtief

Carlos Schwartz

La constructora alemana Hochtief dio a conocer su propuesta para el consejo de administración de la empresa que se presentará a la junta de accionistas el próximo 12 de mayo. El consejero delegado de Hochtief, Herbert Lutkestratkotter, había declarado el 23 de marzo -una semana antes del anuncio- que había desarrollado una negociación con el accionista de referencia de la empresa, la constructora española ACS. Según sus declaraciones, la negociación tenía por objeto definir algunas “reglas básicas” para la convivencia dentro de la empresa. Es difícil saber cual ha sido la lectura que Lutkestratkotter ha hecho de sus negociaciones, ya que ha sido él quien ha viajado a Madrid en más de una oportunidad, pero lo cierto que las “reglas básicas” parece que se basan en no dar a ACS la representación a la que un accionista de referencia aspira. De acuerdo con el anuncio hecho por la comisión ejecutiva de la empresa, la representación de ACS en el consejo seguirá siendo de dos miembros: Ángel García Altozano y Marcelino Fernández Verdes.

La constructora española lleva invertidos 2.280 millones de euros en la adquisición de títulos de la alemana, alcanzando al 41% de su capital. Si se corrige la participación por las acciones en la autocartera de Hochtief, que según el regulador alemán Bafin totalizan el 4,937% del capital, la participación de ACS alcanzaría de momento a un 43%. Es probable que, si el precio de mercado de los títulos de Hochtief es favorable, esa participación crezca más en lo que queda hasta la junta de accionistas.

El problema del equipo de gestión que encabeza Lutkestratkotter es que no puede apostar a unos aliados que se pueden volcar en su contra sin mucho aviso previo. De acuerdo con Bafin, los otros dos accionistas de referencia de Hochtief son el fondo de inversión BlackRock con un 3% y el fondo de inversión Gartmore con otro 3%, además del recientemente incorporado Qatar Holdings con el 10%. Tanto Blackrock como Gartmore tienen la vista puesta en la generación de valor para los accionistas, algo de lo que no está muy contento el otro fondo que está en el capital de Hochtief y que ha cedido a la empresa española una parte de sus acciones: South Eastern Asset Management.

De acuerdo con fuentes en el sector de los fondos de inversión “la gestión de Hochtief es conservadora y tiende a retener valor dentro de la caja de la sociedad”. Una política de tesorería que puede tener sentido a la hora de hacer proyecciones estratégicas, pero que no gusta demasiado a los fondos de inversión que miden su participación por el valor de las acciones en bolsa, y por la posibilidad de los ingresos extraordinarios que pueden generar las ventas de activos y las desinversiones. A los fondos de inversión no siempre les interesan los objetivos estratégicos de largo plazo. Por añadidura, aunque QH diga que ha entrado para toda la vida, habría que ser muy ingenuo para dar por hecho el sentido de la frase. No sólo ello, sino que si un inversor profesional con las tablas de los qataríes entra con el 10% en una empresa en un momento en el que se desarrolla una oferta de adquisición que puede dar al accionista de referencia un 50% del capital va de suyo que llegado el momento ya verá con quién se entiende. Y no es ningún secreto que QH se lleva muy bien con ACS.

En cuanto a Gartmore, es un viejo conocido de las constructoras españolas. En su momento tuvo una participación relevante en OHL. De todas estas contingencias se desprende que la arrogancia de Lutkestratkotter puede que no tenga buen encaje en el futuro. No cabe la menor duda que el anuncio del pasado jueves debe haber ocasionado más de una rabieta en la sede de ACS, pero da la impresión que las huestes de Florentino Pérez consideran que la venganza es un plato que se saborea mejor frío. Y quizá tengan razón. No está claro de todas formas que ACS llegue a la junta de Hochtief con el 50% del capital de esa sociedad, aunque seguramente alcanzará el listón al final del primer semestre de este año. Pero no se puede descartar que reúna votos suficientes como para hacer un reto serio a las propuestas del consejo ejecutivo de la empresa alemana. Lo que no se puede descartar es que la cúpula de Hochtief esté pensando en una estrategia legal para hacer frente a las pretensiones españolas. De momento el regulador alemán mira sin inquietarse el panorama, y hasta el momento sus actuaciones no han sido desfavorables para ACS. A estas alturas parece que hay suficientes polizones escondidos en la bodega como para que el 12 de mayo se asalte el puente de mando con más poder de fuego del que se piensa.

El asunto es que Hochtief tiene premio y detrás de la toma de participaciones está la posibilidad de que se construya un frente único para la gran escisión. Con ese telón de fondo la soberbia puede ser una muy mala elección. Sobre todo si se tiene en cuenta que esa actitud puede no gustarle a otros accionistas que ven en las críticas de ACS acerca de la generación de valor un hecho cierto.

Leighton Holdings es la filial más rentable de Hochtief, y es una bomba de dinero. De acuerdo con algunas estimaciones, Leighton aporta cerca del 80% de los ingresos anuales de Hochtief. La constructora alemana tiene el 55% de la australiana en cuyo socorro acudió en 1983 en un momento de fuerte caída de los beneficios del grupo australiano. De entonces ahora la empresa ha tenido un recorrido meteórico con un mercado asiático que ha traccionado de los beneficios de forma consistente. Leighton se ha diversificado geográficamente, pero también en materia de sectores. Tiene una boyante actividad en el sector de las telecomunicaciones. Los éxitos sistemáticos de la empresa han llevado en los últimos cuatro años a crecientes conflictos entre el accionista mayoritario y una parte de los ejecutivos de la empresa, entre ellos el ex consejero delegado Wal King. Existe un claro consenso entre un sector del accionariado australiano de que sería oportuno quitarse de encima al accionista mayoritario. El problema es cómo hacerlo.

Si ACS y los fondos de inversión que están en el capital de Hochtief, toman finalmente el puente de mando puede ocurrir que liberen a cambio de una fuerte prima al cautivo australiano. Lo cual no quiere decir necesariamente perderlo. Siempre existe la posibilidad de que Hochtief quede como minoritario. Todo parece indicar que en materia de operaciones en torno a la constructora con sede en Essen todavía falta un recorrido muy largo. La perspectiva de esos premios potenciales es lo que hace que la constructora española siga gozando de la financiación necesaria para su aventura alemana. Es demasiado lo que está en juego como para que los bancos dejen de darle respaldo. Sobre todo si todavía quedan en España posibilidades de consolidación en un sector como el eléctrico en el que ACS está presente y donde cualquier operación de gran envergadura supondría negocio para rato.

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