edición: 3078 , Viernes, 30 octubre 2020
06/04/2015

La posibilidad de un acuerdo nuclear entre las potencias con Irán presiona a la baja al crudo

Los mercados quedan a la espera de que se consolide una caída de la producción en Estados Unidos
Carlos Schwartz
La perseverancia del Gobierno estadounidense y la necesidad iraní fueron los artífices la semana pasada de un acuerdo entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y Alemania con la delegación de Irán. Lo que se negociaba era el objetivo marco de un acuerdo firme cuyo plazo de negociación vence en junio. La cuestión central es la reducción de la producción de uranio enriquecido hasta un nivel incompatible con la producción de un arma nuclear pero suficiente para su uso pacífico en la generación de energía. Pese a que el acuerdo es sólo la antesala de la negociación final su efecto se sintió en los mercados del petróleo con una caída del 5% en el precio del Brent al fin de la pasada semana.
El motivo para esa reacción es que tarde o temprano la producción de crudo persa puede suponer un aumento de un millón de barriles de petróleo de alta calidad en la entrega diaria al mercado. Pese a que este ha sido el efecto inmediato del acuerdo, que aun tendrá que hacerse definitivo, la posibilidad de que Irán pueda aumentar su producción no es a corto plazo.

El abandono de los pozos a consecuencia de las sanciones que impiden al país exportar todo el crudo que podría supone ahora un volumen de inversión muy cuantioso. De acuerdo con los departamentos de análisis de las grandes petroleras recuperar esos pozos puede suponer varios miles de millones de dólares. La realidad es que el actual presidente, Hasan Rouhani, un islamista moderado que gobierna el país desde 2013, se ha ocupado de mantener las relaciones con las grandes petroleras y ha librado una lucha interior por alcanzar un acuerdo que permita levantar las sanciones contra su país.

Aun así el mecanismo que se se está elaborando para el acuerdo definitivo establece una serie de salvaguardas para hacer efectivas las sanciones nuevamente de forma inmediata si Teherán incumple las bases del acuerdo. Esta realidad actúa como factor de incertidumbre para las petroleras. Las grandes empresas del sector temen a las consecuencias de las sanciones como pone de relieve la retirada el año pasado de ExxonMobil de Rusia donde estaba embarcada en un ambicioso proyecto de perforación. Aun así, en la medida que la sanciones pueden eliminarse el acuerdo con Irán tendrá un efecto depresivo sobre el precio del crudo.

Mientras, las miradas se dirigen a Estados Unidos, el país que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha culpado por los excedentes en el mercado. La actual caída de precios del crudo de al menos un 50% desde que se inició el pasado verano ha sido resultado de la negativa el pasado 27 de noviembre de la OPEP de reducir la producción de crudo para forzar al alza los precios del mercado. Muy por el contrario la OPEP ha apostado a que quienes tengan que hacer el recorte sean las petroleras estadounidenses, en especial las dedicadas a la explotación del crudo no convencional.

La iniciativa gestada por el ministro del petróleo de Arabia Saudita, Alí Al Naimi, aspiraba a cobrarse como víctima a la industria del crudo no convencional eliminando a un sector de la producción fuera de su control. La estrategia, que ha ocasionado fuertes tensiones dentro de la OPEP con los socios más necesitados como Venezuela e Irán, parece que está dando sus frutos. La seguidilla de empresas en quiebra o a punto de hacerlo en ese sector incluye entre sus víctimas más recientes a Dune Energy Inc. , BPZ Resources Inc. , Endeavour International Corporation, Quicksilver Resources, American Eagle Energy, y Samson Resources.

En Estados Unidos, mientras, la Agencia de Información de la Energía anunció la semana pasada que la producción de crudo en el país había caído en 36.000 barriles diarios. Por su parte las torres de perforación en actividad se han reducido un 40%. En este contexto, aunque es pronto para sacar como conclusión que la producción ha iniciado su caída los analistas estiman que lo que no ocurrirá es que siga creciendo, algo que había ocurrido hasta ahora entre otras cosas por la necesidad de los productores más endeudados de compensar precios por volúmenes.

Pero producir tiene costes y aunque más producción permita mantener ingresos las pérdidas se dispararon para ese sector de la industria petrolera. De allí la cadena de suspensiones de pagos que se registra. La cuestión central ahora es el ritmo de descenso de la producción en Estados Unidos. Los analistas coinciden en descartar la posibilidad de un rebote del precio del crudo antes del segundo semestre de este año. También hay un sector de analistas más escépticos, que apuntan a la crisis de las naciones denominadas emergentes cuyas economías han sido seriamente golpeadas por la caída de los precios de las materias primas y su alto endeudamiento, que consideran que aunque haya una caída en la producción no habrá suficiente demanda internacional de crudo como para alentar un fuerte rebote en los precios del petróleo.

El caso de Petrobras es una expresión dramática de la crisis en las economías emergentes. La empresa no ha hecho públicas sus cuentas desde el tercer trimestre de 2014. Es la petrolera más endeudada del mundo a quien la caída en picado de los precios del crudo le ha hecho un daño colosal. La retención de las cuentas ha dejado a Petrobras sin calificación de las agencias y por lo tanto sin acceso al crédito. La empresa, en el centro de una colosal red de corrupción destinada a generar ingresos ilegales para funcionarios, políticos y partidos, consiguió la semana pasada 3.500 millones de dólares de financiación del Banco de Desarrollo de China. Hasta hace poco considerada uno de los árbitros de la industria del crudo parece destinada a sobrevivir en una dependencia financiera creciente de China cuyas grandes empresas petroleras aspiran a controlar una parcela mayor de explotación de bloques en Brasil.

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