edición: 3002 , Viernes, 3 julio 2020
29/04/2019

AENA habrá generado en cuatro años casi 3.000 millones de euros en dividendos mejorando ingresos

Los dividendos representan un 70% del precio obtenido con la OPV para la privatización del 49%
Carlos Schwartz
En 2015 el Gobierno del Partido Popular privatizó el 49% de AENA, la sociedad gestora de los aeropuertos españoles, y obtuvo en la operación 4.263 millones de euros que ingresó el Tesoro. En cuatro años desde entonces, la empresa generó en dividendos totales 2.995,5 millones de euros, lo que representa un 70% del precio de venta de la participación que está ahora en manos privadas. Sin embargo el socio minoritario no ha recibido el total de los dividendos, sino el 49% de los mismos. Esto quiere decir que el socio privado recibirá del total de dividendos generados en estos cuatro años -los ingresos de 2019 son estimados- 1.467,8 millones de euros por su participación accionarial, lo que representa un 30% de lo que pagó por esas acciones. Si se hace una proyección de sus ingresos acabaría recuperando vía dividendos el precio pagado por su participación en menos de 10 años, si los ingresos se mantienen estables. Llama la atención el incremento del dividendo desde 2015, lo cual entraña dos motivos. De acuerdo con una fuente del sector aeroportuario la mejoría del dividendo se debe, de un lado al incremento del tráfico aéreo y, del otro, a un incremento de las tarifas y derechos percibidos. Fuentes del sector sindical añaden a esto una reducción de los costes salariales. Como quiera que sea, la valoración que se efectuó para la privatización en ningún caso tuvo en mente la perspectiva de que las mejoras en la gestión y del cuadro económico general, podrían elevar de forma significativa la generación de beneficios y por lo tanto los dividendos de la empresa.
Si se hubiera vendido el 100% del capital al precio de la oferta pública de venta, 58 euros por acción, el accionista que hubiera resultado agraciado con la enajenación del capital de la sociedad, también hubiera recuperado hasta 2019 el 30% de su inversión, ya que hubiera pagado un poco más del doble de lo que le costó el 49%. Como todo parece indicar que la gestión era manifiestamente mejorable, y los ingresos se podían multiplicar por 2,5 veces a la luz de los resultados dados a conocer por el gestor a solicitud del sindicato Alternativa Sindical a través del portal de transparencia, al menos en apariencia la venta fue a un precio vil. En 2015 el valor de la acción de AENA tuvo fluctuaciones significativas, pero en ningún momento estuvo por debajo de los 70 euros por acción y llegó al final de ese año a los 106 euros.

Esto da una cierta orientación respecto del cálculo del precio al que se vendieron los títulos. Si por añadidura se hace una estimación pos facto de los ingresos por dividendos, el resultado es de vergüenza ajena. La valoración de una empresa para su venta tiene en cuenta su capacidad de generar ingresos en un cuadro económico racional efectuando además una comparación con datos de los ingresos generados por empresas similares en el entorno europeo, y las estimaciones no pueden ser nunca por debajo de un plazo medio razonable. 

Las acciones de AENA cotizan ahora en torno a los 160 euros, pero llegaron a tocar los 180 euros en 2017. Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), sigue siendo uno de los mayores grupos aeroportuarios a escala internacional con 66 aeródromos y más de 200 millones de pasajeros. Entre sus activos está el 51% del aeropuerto de Luton, en las afueras de Londres, junto con el fondo Ardian como accionista minoritario. El grupo fue valorado en 2007 por la consultora Mckinsey en 30.000 millones por el 100% de las acciones, excluida la deuda, y en 2011 Boston Consulting la redujo a 19.000 millones. Esta última valoración estaba demasiado próxima al punto más bajo de la crisis financiera internacional.

Aún así, si se hubiese aplicado la valoración de Boston Consulting, el precio del 49% del grupo se debería haber fijado en los 9.300 millones de euros. Entre aquellas primeras valoraciones y el bajo precio mínimo fijado para la OPV mediaron además otras operaciones. En el verano de 2013 AENA adquirió Luton, el cuarto aeropuerto de Londres, operación que se justificó con el argumento de hacer más atractiva la privatización del grupo. Por cada uno de los 15 millones de pasajeros/año de Luton se pagaron 33 euros. En contraste, el viajero/año de la red de AENA se cotizaba a menos de la mitad, 15 euros. 

Pese a esta incorporación, supuestamente realizada para endulzar la venta, el precio de la acción no reflejó el esfuerzo. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aspiró a la privatización de AENA entre gallos y media noche, algo que el Partido Popular frenó en vísperas de las elecciones generales que dieron el gobierno a Mariano Rajoy. Pero el freno a los intentos de “Pepíño” Blanco en Fomento por llevar adelante la venta no redundaron en una mejoría de los precios. Lo único que reflejaron es que el ingreso en caja de la venta es lo que quería hacer el PP bajo su control. 

Dentro del gobierno de los “populares” el principal impulsor de la privatización fue el entonces presidente de AENA, José Manuel Vargas, quien contó con el apoyo indispensable de la ministra de Fomento, Ana Pastor. El tándem hizo cuando menos una mala venta a la luz de los resultados de la empresa desde su privatización. El problema es que lo que vendieron no fue el coche, sino el 49% de un activo propiedad del estado, es decir del conjunto de los españoles.

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