edición: 2060 , Viernes, 23 septiembre 2016
03/09/2008

Al dinero le entra el vértigo y pierde el rumbo

Los inversores mantienen sus dudas y temores sobre la banca y el crudo
Juan José González

Aún se desconoce qué cotiza más en la Bolsa, las buenas noticias o las malas. Cuando se resuelva el dilema, posiblemente ya no exista la renta variable. Mientras tanto parece que las noticias positivas para la inversión se miran con recelo y las malas es como si las publicasen en el BOE, todo el mundo se las cree.

Después del espejismo de ayer (subida del 1,80% del Ibex 35 y del 1,55% de media de las bolsas europeas), el dinero parece volver a la realidad. El escenario es de incertidumbre y desconfianza. La prueba es que el dinero se arruga aunque el petróleo ceda en un día hasta el 4,5%, si bien esta bajada, que hoy persiste, hay que mirarla con reserva puesto que los productores se plantearán en breve los niveles de producción de crudo.

La situación del mercado de la renta variable es hoy preocupación oficial en el ministerio de Economía. No tanto porque el precio de los activos y de las compañías se haya depreciado, porque lo mismo sucede en casi todo el mundo, sino porque la imagen que comunica al público y a la inversión es nefasto.

La anécdota de la jornada ha sido para una farmacéutica porque siempre hay un hueco para la especulación feroz. Almirall se disparó ayer un 5,56% y hoy llegó a caer casi el 40%: lo que primero iba a ser una OPA inmediata se convirtió después en un revés a uno de sus fármacos. Y la CNMV no sabemos si se ha enterado de esto, pero ¿no debería haber hecho algo? En fin.

La jornada bursátil ha transcurrido entre una batería de informaciones, si bien faltan las referencias más esperadas como son la reunión del Banco Central Europeo (en unas horas) y la publicación del índice de paro en EE UU. Al final el selectivo no ha cedido ni medio punto porcentual confirmando la indefinición del dinero.

La explicación más sencilla apunta a un cierto vértigo tras dos semanas de recuperación de las cotizaciones y, respecto a la subida de ayer, que nos hizo añorar aquellas felices jornadas hace ya 13 meses, un “chartista” se despachaba a gusto afirmando que se trataba solamente de “un fallo alcista”.

Mientras esperamos fallos como el de ayer, o más grandes si cabe, los inversores (ni los expertos, ni los gestores, ni nadie) no perciben el rumbo de un mercado que navega sin eso, sin rumbo. La tendencia a corto plazo es difícil de anticipar: la economía mundial esta débil y la española en ocasiones no se le coge el pulso (y no exagero), la volatilidad es alta y las dudas y temores sobre la banca y el crudo siguen en el mismo sitio que hace un año.

En todo caso, y aunque sea por unos días, la referencia de un petróleo más barato (hoy 106 dólares barril) permite acariciar costes más bajos para las empresas y, por tanto, y previsiblemente, una inflación más baja de cara al final del año. Esta semana se han escuchado opiniones que apuntan a que las inflaciones en Europa podrían haber tocado techo. Como si de dos hermanos gemelos se tratase, el movimiento del dólar viene a echar una mano a la inversión con un registro de 1,43 frente al euro, el nivel más bajo del año.
 
Y si el peor de los escenarios parece ya descontado en la renta variable, no deja de causar una rara sensación comprobar cómo el dinero se va hacia aquellos valores que considera refugio. Recordar que refugio significa buenos fundamentales, buenos dividendos, mercado en expansión, ventas al alza… Y en esta situación  nos sobran los dedos de una mano para señalar adónde debe ir el dinero.

Un informe reciente de una casa de inversión nos viene a poner más nerviosos aún. Las previsiones de beneficios de las empresas del Ibex 35 para el próximo año se recortan en un 7,5%, es decir, 4.000 millones de euros menos de lo esperado. Por esperar, se esperaba que el selectivo español subiera en 2008 un 10%; desde enero, donde comenzó a 15.000 puntos y hasta hoy ya se ha dejado el 24%.

En el mencionado informe se comentaba que tan solo ocho compañías se librarían del recorte de beneficios. Las ocho “magníficas” son: MAPFRE, Repsol, Iberdrola Renovables, Abengoa, ACS, Gas Natural, Grifolls y Red Eléctrica.

Ante este clima negativo, el Gobierno, a través del ICO quiere ayudar con la publicación del ICC, índice de corta vida que recoge el sentimiento del consumidor de la calle y que increíblemente ha subido tras seis meses de caída. Inaudito, sobre todo si nos atenemos a la explicación del departamento oficial: el petróleo ha bajado en agosto, como si por unos céntimos de rebaja en la gasolina se nos hubiera olvidado el resto de los problemas.

Un rumor que si llegó a cotizar lo hizo con escaso margen fue el que apunta a una inminente crisis del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero. El cambio afectaría a tres o cuatro ministerios. En ningún caso al de Economía. Y esto último no sabemos si es bueno o malo para la inversión.

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