edición: 2409 , Lunes, 19 febrero 2018
18/01/2018
banca 

Alemania condiciona un fondo de garantía de depósitos europeo a la reducción del riesgo en la banca

Berlín no está dispuesto a progresar en la unión bancaria si no hay una limpieza de créditos malos
Carlos Schwartz
El ministro de Finanzas en funciones de Alemania, Peter Altmaier, señaló que los mecanismos para compartir el riesgo en el sistema bancario en la zona de la moneda única deben estar precedidos por una reducción de ese riesgo. Las afirmaciones de Altmaier -muy póximo a la primera ministro Angela Merkel- supone condicionar el apoyo a la idea de establecer un fondo de garantía de los depósitos como pieza clave de una unión bancaria de la zona del euro a una limpieza del legado de la crisis financiera: los créditos morosos e impagados que persisten dentro del sistema bancario de la eurozona. Mientras Altmaier expresaba sus reparos en declaraciones públicas en Berlín tras un encuentro con el jefe del eurogrupo el portugués Mario Centeno, la jefe del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE) Daniele Nouy se reunía en Milán con la banca italiana. Esta reunión está directamente relacionada con la postergación de la aplicación de las nuevas normas para los créditos que entren en mora a partir de enero de 2018, y el tratamiento de los créditos en mora acumulados previamente a esta fecha que en su mayor parte son herencia de la crisis, propuesta en una serie de reglas por el BCE y que fueron objeto de consulta pública y postergado por la Comisión Europea. 
Mientras que Nouy no especificó plazos ni cuantías según las fuentes consultadas si habría argumentado la necesidad de establecer una tasa de créditos morosos respecto del total de la cartera de créditos. La media en la banca de la eurozona para los créditos morosos sobre el total de la cartera de créditos es de entre el 5,5% y el 6% según fuentes próximas al BCE. En Italia esa tasa es del 16%. El banco emisor aspira a que la cartera de morosos sea inferior al 10% del total de la cartera de créditos y mientras la puesta en marcha de estos objetivos se ha retrasado el BCE presiona de forma individual a los bancos que están excedidos de estos niveles. La cuestión italiana, lo mismo que la de otros países en los que la tasa de mora es alta, están en el fondo de las reticencias alemanas.

Como de costumbre Berlín teme tener que sufragar la crisis de la banca en la zona del euro con sus transferencias, sobre todo en un momento en el que hay menos poder de fuego para repartir las cargas por el abandono de Reino Unido. Pero este temor a la reacción de los votantes del partido conservador, la CDU de Merkel, en medio del auge de Alternativa por Alemania (AFD, por sus siglas en Alemán) No es suficiente para ocultar que el problema del legado de los créditos de la gran crisis también afecta, y muy centralmente, a un grupo nutrido de bancos regionales alemanes y al menos a uno de los dos más grandes bancos del país. 

Merkel espera concretar nuevamente una alianza con los socialistas del SPD para renovar la gran coalición y esto en parte la ha obligado a ser más tolerante con la idea de una unión bancaria a la que seguramente se opondría si tuviera una mayor fortaleza política. A escala europea la primera ministro sólo puede hacer frente a su debilidad interior llegando a acuerdos con el presidente de Francia, Emanuel Macron quien es partidario de un plan de reformas en la Unión Europea destinadas a reforzar el crecimiento de la economía de la zona del euro. 

Altmaier dejó entrever esta situación al no rechazar la idea de un fondo de garantía pero en lugar de ello apuntar a una reducción de los riesgos en el sector bancario antes de dar estatuto definitivo a un fondo destinado a asegurar los depósitos de hasta 100.000 euros para toda la zona del euro. Altmaier declaró tras la reunión con Centeno que “En las dos últimas reuniones del Eurogrupo acordamos intentar alcanzar una posición común en las próximas semanas sobre qué entendemos como reducción del riesgo y que pasos es necesario dar para ello”.

La Comisión Europea el año pasado diluyó las exigencias de los proyectos para reducir el riesgo en las entidades bancarias para vencer las resistencias de Alemania. También dio marcha atrás en otros asuntos como como la mutualización de la garantía de los depósitos para dar satisfacción a Berlín. Con lo cual cada país deberá hacerse cargo de las pérdidas en su territorio. El anterior ministro de Economía del país, Wolfgang Schaeuble, era un enemigo declarado de un régimen común europeo para la reducción de los riesgos y el aseguramiento de los depósitos. Su ausencia en el nuevo Gobierno alemán va a reducir las resistencias germanas. Lo que no parece que vaya a decaer es el criterio de que habrá que limpiar las carteras de crédito de los bancos de la zona del euro como condición previa para la aquiescencia de Berlín. La coincidencia de la visita de Nouy a Milán con la de Centeno a Berlín no parece casual.

Italia está en el foco de las preocupaciones del Eurogrupo en materia de pérdidas en el sector bancario precisamente por los créditos morosos, el legado de la crisis. En declaraciones en Berlín Centeno afirmó que además de un esquema europeo de seguro de los depósitos la zona del euro debía dotarse de una “capacidad fiscal” común que le permita hacer frente a crisis que no han sido producto del propio bloque sino que se han generado a escala internacional. 

Respecto de este tema dijo que: “Para ser claro: una capacidad fiscal común no implica transferencias permanentes -no hay ninguna propuesta en este sentido. Y se debe diseñar de tal suerte que se evite el riesgo moral”. El programa de gobierno acordado entre la CDU y el SPD para la nueva gran coalición incluye algunos elementos que van en la línea de una mayor elasticidad de Alemania frente a la UE. La idea de un presupuesto de inversión para la zona del euro y la transformación del mecanismo único de rescate (ESM, por sus siglas en inglés) en un Fondo Monetario Europeo parecen destinados a formar un bloque reformista junto con la Francia de Macron.

Pero todo tiene un precio, y en lo que respecta a una política común frente al riesgo bancario la eurozona deberá acordar una política para limpiar los balances de los bancos a corto plazo empezando por Italia… y siguiendo por el resto.

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