edición: 2110 , Lunes, 5 diciembre 2016
10/09/2008

Alierta empuja a Slim a hacer la India

Se mide con Telecom Italia y ATT en tierras del Ganges, aún a riesgo de ser el cazador cazado
Carlos Slim
Ana Zarzuela

De cacería. A la fuerza ahorcan. Las paredes del feudo azteca y de sus predios latinoamericanos han comenzado a encoger tanto que el que se dice el hombre más rico del mundo no tiene más remedio que enfundarse por primera vez el traje del ‘doctor Livingstone’ de la telefonía global. Un disfraz aún pequeño y prestado con el que promete tratar de emular el despliegue internacional de Telefónica, que acaba de alcanzar, con un año de antelación, su objetivo de 150 millones de clientes en la región.  Ni las tarifas, ni la apertura gubernamental a la inversión internacional acompañan sus planes; ni los embistes de la competencia de la mano de la portabilidad, ni la avanzadilla de Alierta, ni sus pinchazos en 3G le permiten al magnate charro refugiarse ya sólo en la inercia de las telecomunicaciones mexicanas y unas aguas latinoamericanas cada vez más hostiles.

Abrumado ante las estrecheces de un mercado del que se nutre el 80% de sus aventuras continentales, Carlos Slim comienza a tratar de echar las redes -al menos las de las amenazas- en Asia y África y a darle cuerda a sus inversiones en infraestructuras, ésas donde aún sus tentáculos de poder aún aprietan con fuerza sobre el Palacio de los Pinos. Sucumbe en la envidia a la española. Si Telefónica asienta su ‘muralla china’ en el primer mercado asiático con su  12,9% en China Netcom, él apunta al segundo. Se mide con Telecom Italia y ATT en tierras del Ganges, aún a riesgo de ser el cazador cazado y topar con nuevo con la maldición de las inversiones despilfarradas, de las redes de tercera generación y con las grandes telecos chinas, que penetran en el mercado indio. Todo con tal de doblarle el brazo a César Alierta y no dejar ninguna piscina sin probar. Aunque, como ya le pasó con la televisión digital atinoamericana, la 3G y el Iphone, pinche en el muro de sus prisas. Aunque no haga más que ganarle tiempo al tiempo y reeditar len otras latitudes las penitencias de sus pecados.

Slim trata de esquivar la evidencia de que sus competidoras han comenzado a poner su reinado absoluto en cuestión, en un mercado en el que aún dibuja las líneas rojas y coarta sus movimientos. Pero es demasiado tarde: el sector charro crece, la baja tasa de penetración celular (un 68%) se lo permite, pero la madriguera de Telmex y América Móviles se estrecha para Slim a medida que su liderazgo se oxida.  El magnate azteca no sólo sufre la ‘sangría’ de clientes de los predios de Telmex y Telcel; se desinflan también sus sueños del ‘triple play’, obligado ahora a abrir la cancha a otros jugadores. Un campo en el que Movistar –que ya le araña  a Slim cada semestre más de 2 puntos del mercado- puede cazar con sus ventajas: la experiencia, las redes en el incipiente 3G latinoamericano y la apertura del mercado a nuevos segmentos hasta ahora ciegos a la telefonía. Y es que el feudo de Slim se ha convertido en el mundo del revés. A Telmex le escuece la portabilidad y denuncia ante la Cofetel – la misma a la que ha repudiado mil y una veces, la que mantiene su lupa sobre las restricciones de las compalías dominantes aztecas- a operadores mucho más pequeños como Maxcom, Axtel y Megacable, por obstaculizar el cambio de operador.

Ni el despliegue de su humo, ni las ayudas oficiales consiguen opacar que Telmex, la joya de la telefonía fija mexicana de Slim, ha visto cómo sus beneficios netos caían en 2008 un 26,7%, ante un descenso de sus ingresos por servicios locales y de larga distancia y un incremento de los gastos asociados al acceso a internet. Ni la competencia de los operadores de telefonía local y móvil, ni la migración de accesos a internet por marcación (dial-up) hacia los servicios de banda ancha han respetado las pretensiones del magnate.

Bajo la batuta del ex ministro Francisco Gil Díaz, la española ha aumentado un 56% sus ingresos y  podrá ahora cristalizar su despegue en el mercado azteca, que le aporta ya el 3, 2% de sus ingresos. Con 13 millones de usuarios en México, a pesar de tener hasta ahora un mano atada a la espalda -por las restricciones y la posición dominante de Telmex y Telcel- Movistar siguió ganando terreno en la industria de los móviles, con un incremento del 42.3% en suscriptores durante el primer trimestre del año -muy por encima del 14.7% de la subsidiaria de América Móvil- y unos resultados sólidos: avances de 38.9% en ingresos y 236% en flujos de operación. Un soplo refrescante también para los usuarios, atrapados hasta ahora en la telaraña de la posición dominante del emporio del magnate, que -como alerta la OCDE- ha llevado a México a unos de los precios más altos del mercado mundial de las telecomunicaciones.

UN CONTINENTE A CONTRAPIÉ

No es sólo el mercado mexicano el que encoje a sus expectativas. Adiós a la época dorada de América Móvil, adiós a un crecimiento anual del 42% en ingresos en los últimos 7 años y una penetración de mercado en América Latina que pasó de 12% a 69% desde el 2000. Pese a que América Móvil –con 159.2 millones de suscriptores celulares y 3.9 millones de líneas fijas en el continente americano- registró un incremento de 20.6% en el número de suscriptores -hasta los 159.2 millones de usuarios- y aunque los ingresos aumentaron un 20.6%, el estirón de los tentáculos de Slim no ha sido suficiente para compensar las menores tarifas y los costos asociados con el lanzamiento de la red 3G. La deuda neta aumentó en los últimos doce meses en 830 millones de dólares, hasta los 7. 925 millones de dólares.

Al magnate charro se le ha quedado diminuto para sus urgencias todo un continente, del que Telefónica ha hecho el principal motor del crecimiento de su base de clientes, con cerca del 75% de las nuevas suscripciones. Obsesionado por tomar la delantera a Alierta, cae en fuera de juego. Come migajas en un mercado -al precio que sea, aunque le cueste el padrinazgo del presidente Calderón y el desembolso de 500 millones de dólares e inversiones en redes como en Ecuador- y cuenta tartas completas, a su manera, en varias plazas. Slim vende lo que sigue aún fuera de su alcance: lo hizo con su desembarco en Costa Rica, cuando apenas se había legalizado la apertura del sector a las operadoras privadas. Y en Argentina, donde luce  su supuesta ‘pole position’ en el mercado contando aparatos -que regala por doquier- y no clientes -que pueden irse a los tres meses sin consumir-. Pierde su hegemonía en Colombia y no puede impedir que Telefónica y Telecom Italia tomen las riendas de Brasil.

En el mercado carioca -que junto a México abarca el 49% de los usuarios y las ventas de telefonía celular en América Latina- Telefónica ha consolidado su hegemonía en el emergente mercado móvil con el liderazgo de Vivo (29,9%) en una mano y Tim en la otra, seguidas sólo de lejos por Claro (24,78%) y Oi (13,78%). La reforma de las telecos ha encontrado a la compañía que preside Alierta mejor posicionada que la compañía de Slim, con una cuota de mercado fijo al menos similar a la de la fusionada Oi-Telecom Brasil, con la hegemonía en el mercado móvil y con el refuerzo de sus ventajas competitivas: la suma de Telmig, así como la convergencia de los servicios fijo-móvil.

Slim patinó con las televisiones digitales en México, derrapó con la Anatel en Brasil y se ha deslizado tras las líneas rojas de la ilegalidad ante Cofetel. Ahora, tras el pinchazo de sus esfuerzos por situar a Telcel en la pole position, con tal de competir en Argentina y Brasil, despliega unos gastos que ahogan al músculo de sus telecos y no consiguen ni neutralizar la competencia ni ayudar a Telmex y América Móviles a pilotar los trenes de la convergencia de la telefonía, del ‘cuádruple play’ y de la banda ancha en Latinoamérica. Todo para intentar opacar a Telefónica, que ultima un acuerdo para incorporar en sus operadoras de telecomunicaciones en sus 13 plazas latinoamericanas todos los servicios de localización por satélite que ofrece Navento, la filial de Avánzit, que ha alcanzado un compromiso con la italiana para el desarrollo de concursos a través de sms en toda la región y junto a Yahoo ha lanzado oneSearch para proveer búsquedas móviles en toda la región.

Carlos Slim se estrella también con el humo del iPhone, el que soñó como tanque de avanzadilla de su guerra contra Telefónica, ahora que ambos comparten su comercialización al Sur del Río Grande. Pero ya no puede ocultar que las filas de Alierta –dispuestas a reeditar el éxito de su exclusiva en Irlanda y Gran Bretaña- tienen en sus manos las bazas de la experiencia y las redes en el incipiente 3G latinoamericano y cuentan con el paraguas de su rol como distribuidor global, con 500 millones de clientes en dos continentes. Slim ha tratado sin éxito de opacar que es Movistar la que ostenta su exclusividad en Panamá y Venezuela, la que sostiene el baluarte de la primacía celular en Argentina, Brasil, Venezuela, Perú y Chile, cinco de las siete principales plazas telefónicas de la región, mercados maduros donde la penetración media celular supera el 80%. Y ha olvidado que algunas redes aún no están listas para el despliegue de los tentáculos de Telmex en 3G.

LA COSTOSA CAZA ASIÁTICA

El que se predica a sí mismo como el segundo hombre más rico del mundo no quiere perder ni uno de sus nichos de mercado de las telecos, consciente de que su expansión en telefonía tiene problemas: ha tocado techo en sus operaciones corporativas y, a la vista de las pocas telecos disponibles en la región, su grupo está abocado a pegar el estirón mediante crecimiento orgánico, algo cada vez más difícil, a la vista del avance de su competidora española en ADSL y cable, en servicios múltiples de móvil, en paquetes combinados y en televisión. Esas limitaciones explican la pataleta del magnate en su tierra y las prisas de América Móvil por adelantarse con la 3G en la región -a pesar de las adversidades técnicas que se lo desaconsejaban-  ante la competencia de Telefónica, que está lista para el despegue operativo de sus redes 3G al completo en el primer trimestre de 2009 y dispone de redes de tercera generación en los cuatro principales mercados de telecomunicaciones de la región. Tanto como las urgencias por buscar grietas para las costuras de sus telecomunicaciones y perpetuar sus aventuras en tierras indias, a la vista de que en  el hemisferio, sólo Canadá y los mercados del Caribe albergan aún oportunidades de inversión para América Móvil.

El parchís de sus cuentas no es nuevo. Pero ahora trata de servirlo a la exportación en la misma bandeja en la que lo paseó por toda Latinoamérica. Slim afina el arco y las flechas de sus intereses. Aún no ha definido cuál es la pieza que pretende cazar en África, la región con el mayor crecimiento de telefonía celular  del mundo (65% anual), pero ya le ha puesto apellido a sus ambiciones asiáticas. Quiere que América Móvil suene en la India -un mercado con ocho millones de usuarios nuevos cada mes- por la puerta de un paquete accionarial de control de Datacom -una de las pocas compañías con licencia para operar todo el territorio- valorado entre 1,000 y 1,500 millones de dólares. Un órdago en el que, si se atreve, se medirá con ATT y Telecom Italia, se verá obligado a superar los recelos de los grupos que hoy detentan la tenencia de Datacom (Videocon, firma líder en electrónicos y dueña del 64% de la compañía y HFCL, con el 36% restante).

Estará abocada a competir con Bharti, Reliance y Vodafone, que en conjunto detentan el 68% del mercado indio. Y tendrá que desembolsar 4.000 millones de dólares para lanzar operaciones y comenzar a ganar clientes en un un mercado muy fragmentado, pero con índices de crecimiento aún explosivos. Un mercado en el que se topará de nuevo con los fantasmas de sus facturas y las líneas rojas de sus ambiciones. En Latinoamérica, su apuesta por el despliegue casi a ciegas en 14 países de la 3G -a pesar del esfuerzo por desdoblar su contabilidad y salvaguardar Telmex Internacional-  ya le ha costado en 2008 el descenso de más de un 5% en las ganancias del grupo. La subasta de 93 millones de líneas -el 25% de ellas corresponderá al espectro de tercera generación- con un valor de 9,000 millones de dólares por parte del operador de telefonía pública Bharat Sanchar Nigam será la primera de las pruebas del nueve de la firmeza de su órdago asiático.

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