edición: 2617 , Lunes, 17 diciembre 2018
19/11/2008

Ampliación o titulización, sólo para abrir boca

Juan José González

Tarde o temprano tenía que ocurrir. Los primeros arqueros de nuestra Banca, buscando y rebuscando para encontrar argumentos en contra de las ampliaciones de capital; que si no tenemos activos tóxicos, ni contaminados, ni basura por ninguna parte, no hacemos banca de inversión, nuestro nivel de provisiones es la envidia de la huerta y además contamos con plusvalías en cartera que pueden asustar a más de uno y si esto parece escaso, contamos con liquidez suficiente para hacer lo que haga falta. Si bien todos los argumentos, y alguno más que por vergüenza callaremos, se podían sostener con un pequeño esfuerzo y voluntad, el último no pasó.

Y el gobernador del Banco de España advirtió (sugirió) a las entidades financieras que era el momento de pensar en resolver la situación, porque el horizonte no pintaba nada bien. A tenor de los acontecimientos protagonizados por la Banca europea en los dos últimos meses, en España no se iba a salvar de hacer operaciones de capital nadie, o casi nadie.

La fábula cristiana de la negación de Pedro parece alumbrarse de nuevo entre nosotros, porque dos veces dos, lo negaron en el Santander (Emilio Botín y Alfredo Sáenz) y también dos veces dos, lo negaron en el BBVA (Francisco González y Juan Ignacio Goirigolzarri). Al final hubo ampliación de capital del Santander y algo parecido o con las mismas intenciones en el BBVA (una titulización hipotecaria guinness, la mayor de España, 8.500 millones €). Y además no se descarta todavía que el banco de González ponga sobre la mesa una emisión de bonos, obligaciones o convertibles, y todo por la causa, por la liquidez. A este paso acabaremos pensando que los presidentes de Banca observan las mismas pautas de comportamiento que los clubes de fútbol con sus entrenadores: hoy lo ratifican en su cargo y días más tarde lo destituyen. En este caso, el primer banco mintió absolutamente, y el segundo deliberadamente, aunque sólo a medias, que es menor delito. Lo cierto es que si los periodistas no hubieran preguntado, nunca habrían mentido.

Se complican las cosas para los dos grandes bancos, para el uno más que para el otro, pero se complican, y de qué manera. El bache de la crisis se prolonga en el tiempo,  porque ya han transcurrido poco más de 15 meses desde que se iniciara oficialmente la crisis y con ella, dada la especial sensibilidad del sector, la morosidad no ha hecho más que crecer. Y las necesidades de nuestra Banca han presionado lo suficiente como para que reaccionara de la misma forma que lo ha hecho en el Continente, ampliando capital, si bien, hay casos y casos. Desde bancarrotas cantadas, pasando por reducción de beneficios, hasta llegar a las pérdidas, todos por diferentes motivos se han visto abocados a ampliar capital. A excepción de Credit Agricole (ampliación de 5.900 millones de euros, para reforzar su solvencia) y Unicredit (ampliación de 3.000 millones para subir el ratio de solvencia), el resto son operaciones de salvamento en toda regla en las que el Estado entra como los hombres de Harrelson.

En España, los bancos han sabido “leer” al gobernador del Banco de España cuando les lanzó una reflexión que para la mayoría fue una directa en toda la línea de flotación. A Miguel Ángel Fernández Ordóñez le parecía razonable pensar en que los bancos retendrían beneficios sin olvidarse de las ampliaciones de capital o de las cuotas participativas en el caso de las cajas. Y pocas jornadas después, el Santander dicho y hecho, 7.200 millones de euros. Sorpresa mayúscula en el BBVA que únicamente pudo lamentarse, no de la anticipación del Santander, a lo que ya está acostumbrado, sino por el efecto de “secar el mercado” en un momento en el que el dinero vuelve a ser, como dicen los manuales de economía, un bien escaso. En realidad, ninguno se podrá quejar puesto que hoy mismo el Tesoro contará a manos llenas con el dinero suficiente para dejar contenta a la Banca española, cajas incluidas.

Pero con todo, ampliaciones y titulizaciones incluidas, se tiene la sensación de que mejorando la carrocería no será suficiente para los bancos, que se verán obligados a tocar la mecánica, lo cual significa que el beneficio será inferior y el “a distribuir” menor (particularidad que la Bolsa ya viene anticipando, y descontando). De alguna manera ya han dejado la puerta medio abierta; el Santander dejó caer que congelaría su dividendo en 2009 y el resto de los grandes ha dicho que no lo tocarán, aunque a largo plazo…ya se sabe. Puesto a hacer liquidez, siempre quedan las carteras, en las que en algún momento se puede llegar a sacrificar algún peón en beneficio de la reina. Pero este es un tema, por ahora, delicado en extremo.

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