edición: 2593 , Lunes, 12 noviembre 2018
12/09/2014
Contingencia frente al independentismo

Ana Patricia Botín, indecisa ante Escocia y Cataluña

Los bancos en Escocia activan las coberturas por el riesgo de `redenominación´ de la libra esterlina, por si acaso
Juan José González

La primera en la frente. Una decisión política, delicada y comprometida: la posición del primer banco de la zona euro sobre el independentismo, algo que preocupa mucho a los inversores. Independentismo de Escocia, claro, el que se someterá a referéndum el próximo día 18, porque sobre el otro, el catalán, el grupo financiero ni se lo plantea, aunque no pierda de vista el pulso diario de la prima de riesgo, al alza coincidiendo con las noticias sobre intención de voto de los escoceses, y que se irá tensionando más a medida que se acerque el 9 de noviembre. Así pues, el banco de Ana Patricia se debe preguntar ¿qué hacer en Escocia? Hasta la fecha se sabe lo que va a hacer RBS: si Royal Bank of Scotland abandona Escocia (como asegura) si hay independencia; Lloyds (domiciliado en Escocia) también (dice) se pensaría el cambio de domicilio. El tercero en discordia, Santander UK, deberá tomar una decisión y comunicarla al supervisor británico (la Financial Services Authority, FSA) de la misma forma que han hecho los dos británicos.

Todo esto sucede en el presente, porque éste mismo fin de semana las autoridades financieras de Reino Unido quieren conocer la posición de la española. La filial UK de Santander cuenta con una importante cartera de crédito en Escocia, nada menos que 8.000 millones de libras, lo que no permite mucho margen para la indecisión. Pero es obligado que la nueva presidenta del Santander y su consejo deban comunicar una decisión al respecto. No es la primera vez que esta entidad financiera prepara un plan de contingencia para hacer frente a grandes riesgos como el que ahora amenaza al negocio bancario en Escocia, donde ya se hacen las cuentas de una (de su) nueva moneda, lo que conllevaría una depreciación contra la libra de al menos un 20% según apuntan algunos analistas británicos.

Se repiten los riesgos dos años después. Corría el mes de septiembre de 2012 cuando Barclays retiraba más de la mitad de sus capitales de la filial española con destino al BCE como cobertura ante la posible salida de España del euro. Santander UK hizo lo propio, tomó medidas de blindaje ante el riesgo de ruptura del euro "porque era probable el abandono de un Estado miembro de la eurozona", se razonó entonces. Y Santander UK realizó coberturas sobre 35.000 millones de libras.

Se desconoce si la FSA ha propiciado o exigido al sector bancario radicado en Escocia o con riesgos en la región la activación de un plan de contingencia, y nada se sabe de la realización de coberturas recientes, aunque una fuente del mercado asegura que ninguno de los allí presentes (los bancos citados) se ha quedado quieto esperando a ver qué sucede tras el referéndum escocés.

En ésta ocasión, no habría una ruptura de la moneda común europea, aunque no por ello dejaría de ser una ruptura de la moneda local, la libra, si, como ya han adelantado los grupos independentistas y los partidos británicos, en caso del triunfo de la secesión, se creará una nueva divisa, puesto que Escocia dejaría de pertenecer al sistema monetario común.

De la misma forma, por analogía, salvando las distancias, que las hay, y con numerosas matizaciones, los inversores tienen identificado al "factor independentista" como un riesgo cierto de mercado, pues de lo contrario se consideraría una imprudencia. A los temores de los inversores les corresponden las aspiraciones nacionalistas de independencia y secesión. Por tanto, el contagio entre situaciones similares supone un riesgo, que es el que afecta a las inversiones. 

Los mercados son globales y el miedo no entiende de fronteras ni distancias. Así que de la misma forma que hace años se temía que en un futuro lejano Escocia fuera a plantear sus reivindicaciones nacionales, hoy pocos dudan de que otros territorios vayan a seguir el mismo camino, como Cataluña. Es probable que en este caso sólo hayan comenzado a aflorar los nervios y, por tanto, no sea necesario poner en marcha ni blindajes ni huidas ni planes de contingencia. Lo cual no dejaría de ser otro riesgo.

La hipótesis de una división política no es sólo una amenaza para el sector bancario, sino también para otras compañías que como Telefónica, Repsol e Iberdrola cuentan con importantes intereses en la zona. Para todos, financieros e industriales, el principal riesgo a corto plazo, es el referéndum escocés del próximo 18 de septiembre. Y Santander UK, en boca de su presidenta, Ana Patricia Botín, debería explicar a los accionistas e inversores sí piensa tomar medidas de cobertura.

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