edición: 2829 , Lunes, 21 octubre 2019
11/09/2014
Enterró Banesto, cerró Coverlink...

Ana Patricia, una presidenta entre sombras y dudas

En sus manos, de repente, €92.000 millones de banco, 185.000 personas y tres millones de accionistas
Juan José González

Vienen a la memoria algunas películas del maestro Alfred Hitchcock por su talento y habilidad para lograr mantener la tensión hasta el final. Es probable que alguien pudiera imaginar que el relevo en el Banco Santander se produciría por defunción. Lo cierto es que, efectivamente, la muerte súbita estaba contemplada en el protocolo de sucesión. Y el protocolo ha funcionado, se ha aplicado rigurosamente. La primogénita Ana Patricia Botín sucederá al padre, como recogía el texto. Emilio Botín había decidido terminar su camino nunca, dejando para el final del tiempo la solución al enigma que suponía el relevo, el retiro, la jubilación o el cambio al frente del grupo bancario. Por tanto, como Hitchcock, emoción e intriga hasta el final. El relevo en el banco, mal recibido por la bolsa, llega en pleno debate político de la regeneración democrática. Casualidades.

El desayuno se enfría cuando en la pantalla la Comisión Nacional del Mercado de Valores convierte la muerte en "Un hecho relevante". Inesperada vía de comunicación tan impropia como sorprendente: la CNMV -la que sólo advierte de los chiringuitos financieros- convertida para la ocasión en tribuna necrológica del primer banquero. Descanse en paz. No sería el único hecho relevante de la jornada pues otro, el segundo, no menos relevante, se produciría unas horas más tarde: el consejo de administración del Santander nombraba presidenta del banco a Ana Patricia Botín, dando así por zanjada la sucesión del patriarca. De golpe y porrazo se despejó la incógnita y la pregunta tantas veces formulada en vano. La sucesora es Ana Patricia y ha regresado del `exilio´ inglés para quedarse. Sí ayer la alfombra era negra para despedir al fallecido, hoy es roja (color institucional) para recibir a la nueva máxima responsable del banco.

Los focos dan la máxima potencia para iluminar una nueva figura que se abre paso tras descender los cinco peldaños de la escalera del avión. Llega en vuelo privado la nueva presidenta del grupo bancario desde Reino Unido. Allí era la primera responsable de la filial europea y mejor contribuidor al beneficio de la matriz del grupo. Llega para hacerse cargo de la situación, como en otras muchas ocasiones, aunque esta vez es diferente. Se cierra un capítulo y al tiempo se abre otro, en una hora un cambio abismal. Ana Patricia Botín lleva cuatro años esperando en la City. Han dado para mucho aunque no para lograr el objetivo marcado: sacar el banco a bolsa. Al igual que en Banesto, en Santander UK tampoco cumplirá todos los objetivos: siempre se deja algo.

Recuerda un conocedor del banco que la salida (tocata y fuga) de la entonces presidenta de Banesto hace cuatro años, se presentó al público como una salida de urgencia, una huida. Se dijo entonces que debía partir con celeridad para apagar un fuego en la city. En Reino Unido, `la crisis´ de Santander UK no era otra sino el plantón propinado al banco por el consejero delegado (Antonio Horta Osorio). Y poco más. La `crisis´ en Londres fue la excusa perfecta para dejar `el muerto´ de Banesto y escapar de otro fiasco. En la city fue llegar y besar el santo. En Madrid sabían que era la última revalida antes de suceder al padre. Esta vez acertaron los del consejo.

El de Banesto será un borrón (con mayúsculas) considerable en la trayectoria de la nueva presidenta; ocho años para enterrar una enseña bancaria histórica, previa reorganización, adelgazamiento de plantilla, etc. ¡Qué pena de Banesto! La experiencia fue toda una prueba de fuego para Ana Patricia que se saldó con un fracaso que nunca abandonará a la hoy ya primera ejecutiva del Santander. El diagnóstico de los analistas internacionales que observaban sus cuentas dijeron "incapacidad para remontar los resultados". Y en la Ciudad Financiera pensaron que era la coartada perfecta: la crisis inmobiliaria, la morosidad... Así que para curar los males, un premio: la filial en UK, nada menos que multiplicar por tres el balance del Banesto abandonado en Madrid.

Antes de Banesto, Ana Patricia tomó contacto con la banca de verdad, en la retaguardia, observando operaciones, participando algo, decidiendo poco o nada. Esto sucedió durante siete años en JPMorgan, siete años, y de ellos, cinco como vicepresidenta en España. Sin duda, una etapa en la que comprendió que la banca de inversión es algo más serio de lo que parece a simple vista. Su huella en el estadounidense ha pasado inadvertida: no hubo decisiones, así que no hay rastro.

La carrera de la nueva presidenta tiene sus luces y sus sombras, aunque parece que se imponen las sombras. Su trayectoria, hasta el día de hoy, se encuentra jalonada por numerosas pifias. Bien con participación directa, bien en forma de colaboración o con responsabilidades de consejo. Hubo decisiones, y comprometidas, en la experiencia empresarial llamada Coverlink, hace algo más de 20 años. En esta ocasión la coartada fue la burbuja de las `puntocom´ la que dio al traste con la célebre incubadora patroneada por Ana Patricia Botín: todo un fiasco para olvidar. A juzgar por las experiencias de JPMorgan, Banesto, Coverlink y otros, se podría decir que la trayectoria previa, el histórico, profesional, el currículo de la nueva presidenta del Grupo Santander, no es para tirar cohetes. Sino más bien para no recordar. 

En cualquier caso, las mejores enseñanzas teóricas y prácticas las ha recibido en las aulas privilegiadas del consejo de administración y del comité ejecutivo a los que pertenecía desde 1989. Sin olvidar que contaba con el profesor permanente a domicilio. Por tanto, conoce la casa -su casa- la profesión -su profesión- y conoce a todos y cada uno de los consejeros y directivos del banco, si bien no puede afirmar que todos sean `su gente´, ni mucho menos. En una organización, los cambios en la alta dirección, suelen provocar movimientos generalizados, y a los que no será ajena la nueva presidenta, conocedora de los problemas de edad que piden a gritos un rejuvenecimiento de urgencia del consejo de administración, del que apenas se salvan tres miembros. El carácter hosco, frío y firme de la disciplinada Ana Patricia, se dejará sentir a partir de ahora en las mesas de consejo.

Pero de entrada no podrá acometer muchas obras ni remodelaciones, tampoco recambios, e incluso, es probable que no admita dimisiones. Hay varias razones que recomiendan el aplazamiento de un paquete de decisiones porque los exámenes de la autoridad bancaria están a la vuelta de la esquina. Así que hay que esperar para conocer los resultados de los test de estrés para tomar decisiones. Tiempo habrá.

Entretanto, la nueva presidenta, que no se puede permitir ningún nuevo error de gestión, se apoyará en el consejo a la sombra y en su consejero delegado. El primero está integrado por un abogado del Estado, Alfredo Sáenz (nunca ha faltado a su despacho), Rodrigo Echenique y Matías Rodríguez Inciarte. Lo llaman a la sombra por su carácter informal, por sus reuniones no siempre de todos sus miembros. Es una especie de grupo de consulta y consejo más próximo, de mayor confianza. Con el consejero delegado Javier Marín, la presidenta es probable que mantenga un hilo directo y siga compartiendo la zona de despachos. 

En las relaciones de Ana Patricia Botín con Javier Marín se conocen distintas versiones sobre si se trata de amor y odio o simplemente es un asunto de celos, ahora ya injustificados tras la muerte del presidente Emilio Botín. Marín parece seguir como fijo en el nuevo equipo. Curiosamente, la nueva presidenta le estaría reprochando el pasado como gestor de Banif, otro fiasco que no se olvida en el grupo cuando las luchas internas -que las hay e irán en aumento- suben de tono. A partir de ahora, los observadores no apartarán sus ojos del banco, atentos a las primeras decisiones, la primera adquisición, la primera venta o el primer nombramiento o abandono en la alta dirección. Tampoco apartarán sus miradas los fondos de inversión que en la última junta de accionistas de Santander cuestionaron la gestión de Ana Patricia Botín. Y sobre todo, atentos a cualquier cambio que sea introducido en la estrategia del banco; son las que producen mayores efectos, buenos o catastróficos, según, sobre las cuentas.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...