edición: 2560 , Lunes, 24 septiembre 2018
02/04/2014

Analistas de banca en el extranjero temen que la capitalización de créditos en España debilite los balances

La banca española dispuesta a capitalizar deuda para escapar a las provisiones y generar dividendos
Carlos Schwartz

La reestructuración de la deuda de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) tras muchos meses de dura negociación tocó ayer a su fin con un paquete global de 4.512 millones de euros que no representa el total de las posiciones acreedoras de los bancos. Pero de este acuerdo destacan dos elementos. La posibilidad de que haya un total de 1.350 millones de deuda que no resulte sostenible, es decir no encaje en los plazos de amortización acordados. El acuerdo establece que esta deuda será convertible en acciones a precio de mercado imputando la capitalización de intereses devengados al cuarto año si no hay prórroga.

El otro dato llamativo es que el paquete queda sujeto a la reestructuración de bonos convertibles a cinco años emitidos por FCC en 2009. Del grado de debilidad del balance de la empresa constructora y de servicios da cuenta el acto de gracia de los acreedores que han otorgado un aplazamiento a los 200 millones de euros de capital contingente que la sociedad debía volcar en su filial Cementos Portland. El paquete en su conjunto es a cuatro años prorrogable a seis.

No cabe la menor duda que si la banca ha aceptado en un 99,98% esta reestructuración es porque quita peso negativo a sus balances y aparta de sus labios el cáliz venenoso de un concurso. Pero explica además la queja de los fondos extranjeros de inversión en deuda de mala calidad.

Dos de ellos han señalado a ICNreport que “Los bancos españoles en general no muestran disposición a vender los créditos en mora y los recientemente reclasificados. Nuestra lectura es que siguen tratando de no anotar pérdidas en su cartera de créditos por disponer de dichos activos deteriorados. La reforma de la ley de quiebras ha jugado todo un papel en este sentido”.

De acuerdo con este punto de vista los bancos están apostando a descargar las provisiones a las que están sujetos los créditos deteriorados por el menor peso de las provisiones para participaciones. De acuerdo con una fuente del sector bancario el Banco de España habría liberado de provisiones a las entidades de crédito por la participación en un 10% o más en el capital de sociedades no financieras.

De acuerdo con un analista del sector de banca y seguros de una consultora internacional “La reforma de la legislación concursal que permite la capitalización de créditos se ha argumentado desde la óptica de la preservación del tejido industrial. Sin embargo desde el punto de vista estrictamente financiero la capitalización que libera provisiones es una píldora envenenada. Está claro que esta ha sido una exigencia de los bancos, porque de lo contrario no capitalizarían deuda.

Si de cada 100 euros de deuda de una sociedad inmobiliaria o industrial, 40 van a pérdidas que ya están provisionadas por una quita y 60 a capital, liberando esa cantidad en provisión, ese dinero cambiará de lugar en el balance y finalmente irá a beneficios. Es decir se pagará en dividendo.
Pero eso no quiere decir que la deuda se haya convertido en buena por arte de magia”. Las fuente señala que la explotación de sociedades no financieras no es el negocio de la banca, que cargará sobre sus espaldas todos los costes añadidos de poner en marcha la actividad de la empresa.

Las fuentes consultadas señalaron que este hecho es sumamente relevante en el caso de la capitalización de deuda en sociedades inmobiliarias, “que de hecho deberían llevar su capital a cero y luego proceder a una ampliación, en cuyo caso no habría provisiones que liberar. Cualquier otra cosa desde el punto de vista de la gestión de un banco es un disparate”. De acuerdo con la información recogida por ICNreport entre bancos españoles la mayoría está decidida a entrar en procesos de capitalización de deuda para liberar provisiones. “Se van a tirar en plancha a buscar el rédito de dividendos frescos al canto de la recuperación económica”, señala una fuente de una consultora en Madrid.

Entre los analistas internacionales de banca existe un consenso sobre la debilidad de la recuperación en España. “Sólo se puede hablar de una mejora de los balances de las grandes empresas sobre la base de un incremento de la productividad por la reducción de la ocupación y la disminución del salario. Pero la actividad económica que mostró una leve recuperación en el tercer trimestre del año pasado no logra mantenerse estable. Muy por el contrario siguen sin recuperase las ventas al por menor y las pernoctaciones en la hostelería”, señala una fuente consultada.

“No es la primera vez que la banca en España entra en el modelo “industrial”. Basta recordar que existió en el pasado sobre la base de un concepto “desarrollista“ una banca especializada en la financiación de la industria, la denominada banca industrial. La experiencia acabó en una crisis en la década de 1980. No quedó ni un solo banco industrial en pie. Los bancos saben gestionar su negocio. No saben gestionar industrias y otro tipo de empresas. Está claro que estamos ante una experiencia políticamente inspirada que necesita a toda costa vender la idea de la recuperación económica. Pero lo malo es que detrás de las reformas que priman la capitalización de deuda y alivian el peso de las provisiones, vendrán las presiones para “salvar” empresas. A esta no se la puede dejar caer, etc. Pero conviene no perder de vista que esas deudas, aunque se hayan convertido en capital, en realidad sigue siendo deuda de baja calidad”, señala una fuente del sector bancario que se ha mostrado crítica con la idea de la capitalización de las posiciones acreedoras aunque reconoce que va a contracorriente de sus colegas.

Esta situación ha hecho que los fondos estadounidenses especializados en activos deteriorados que se han lanzado a comprar en Europa no logren cerrar en España los negocios que esperaban generar. La campaña de esos fondos en parte se debe a que los concursos de acreedores y las quiebras en Estados Unidos han caído un 24% entre 2012 y 2013. Los fondos han cerrado operaciones en países como Suecia o Francia, pagando deuda con un descuento que varía según la importancia de la empresa y su viabilidad, apostando a que en los procesos de reestructuración obtengan mejor remuneración que la pagada a los antiguos acreedores. España sin embargo no ha sido hasta ahora un buen mercado para esos fondos.

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