edición: 2806 , Miércoles, 18 septiembre 2019
27/06/2018
banca 

Ana Patricia y su estrella Monzón

Se sabía Ana Patricia Botín un tanto rezagada en los asuntos de la transformación digital, harta de que el yayo de la banca no pierda la oportunidad de presumir de sus vanguardias tecnológicas. Sabe también que los de la Caixa le llevan varias lunas de ventaja en lo digital, demasiadas tales para tanto orgullo y ambición como para olvidar que hay en casa un banquito que nada tiene pero que de algo puede servir y, quien sabe, incluso, hasta puede llegar a venderse bien un día de esos. Porque Openbank nunca entró en ningún plan; es la oveja negra, el patito feo, el indeseable de la familia. Pero está ahí y no se lo pueden cargar. Sus motivos tendrá la familia para no proceder al desahucio.

Y al final ¿quién iba a ser el pardal? Pues que otro que Javi Monzón, el elegido para la limpieza. Trabajo ímprobo el que se le viene encima a Javi, por otro lado, experto en el tronchado de cabezas y el cepillado de personal: el trabajo desarrollado en casi el cuarto de siglo de su anterior destino -Indra- le acredita en las labores como sin igual técnico en ambas disciplinas. Es por ello que para ella él es y no otro el mejor brazo ejecutor de los deseos de ella. Porque ella desea hacer limpieza de elefantes, yayos de limitado aporte intelectual al grupo financiero. Al fin -dice un muy bien informado- evitaremos a los Ysart, Escámez Torres, Novela y Arburúa entre otros a los que la tecnología, que no es apta para gente mayor, se les mostraba esquiva, a pesar de que alguno ya había conseguido averiguar lo que es una tableta.

Openbank ha sido siempre la imagen fiel de la frustración de la banca online para el Santander, de la decepción del banco para gestionar una idea novedosa. Hace tres décadas, una ilusionada Ana María Llopis lanzó la franquicia tecnológica apoyada por fuerte aparato de inversión en imagen y publicidad pero apenas con unos pocos millones de pesetas en tecnología. La aventura no alcanzó los objetivos y desde la casa madre, con don Emilio al frente, se dispararon las culpas injustamente contra Llopis; alguien debía cargar con el marrón. Y con la sombra del fracaso, cuando le tocó el turno a la hija Ana Patricia Botín, esta no dudó en desdeñar el online que cambió al instante por un caramelo más sabroso como era Banesto.

De Monzón esperan faenas de limpieza: porque nunca es fácil enviar a las viejas guardias a residencias costeras, y si logra el objetivo, ese y no otro será su mérito. Difícil encontrar más provecho en el ex de Indra. Desde Boadilla estarán vigilantes con Javi -¡más les vale!-, que doña Ana no pierda de vista a la ahora `estrella digital´ en la que parece haberle convertido. Un Monzón al que doña Ana le debía una, que no era otra más que el favor de librarla en su día de la pesadilla que fue la `Razona´ consultora sin éxito, sin vida, sin gloria y que a la postre acabaría adquiriendo un Monzón azaroso. Eso sí, con el capital público, que para algunos cuesta menos y para otros nada vale. Ojo con Monzón.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...