edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
07/10/2010
Sonatrach en emergencia

Argelia busca compensar en España las ‘goteras’ de su mapamundi gasista y sus errores de planificación

Con una rebaja exportadora de 65 a 55 bmc, reservas suficientes sólo hasta 2019 y Galsi y el TSGP bloqueados, Medgaz es su último cartucho
Sebastián no pudo hacer valer el Pacto de enero de 2010, Argelia quiere desempolvar a la fuerza el ingreso de GNF al Medgaz y la cooperación eléctrica con España
Sede de Sonatrach
Javier Aldecoa

Intenta tornar la necesidad en lanza para sus batallas energéticas y hacerlo, de nuevo, en la diana de la diplomacia española. Sonatrach tenía ya marcadas sus líneas rojas: las del gasoducto Medgaz, con un 36% de la participación; las del mercado  con permiso para comercializar 3 bcm anuales, y las de los precios, ahora que el laudo del Tribunal de Arbitraje de París reconoce sus pretensiones para el gas que vendió a España entre 2007 y 2009. Pero con informes del regulador argelino que advierten que si no cambia el perfil inversor -a pesar del 3% mundial de reservas- no tendrá gas suficiente para sus compromisos más allá de 2019 y con las alarmas encendidas sobre Hassi R’mel, que debe surtir a España, el nuevo ministro Yousfi quiere matar de un solo tiro todos los pájaros de la estrategia energética para España y negociar al alza los precios del suministro futuro y Medgaz. Nada casual. Sus únicas dos arterias gasistas consolidadas pasan por la Península. Nada es lo que era hace apenas un año, cuando aspiraba a ser la ‘Gazprom del Magreb’ con inversiones de 286.000 millones de dólares hasta 2014. No sólo por la salida del ministro Khelil y toda su cúpula directiva por la puerta de los escándalos. Ni la negociación a la baja que GDF, E.On Ruhrgas y Total ensayan desde mayo y han avanzado con Gazprom, ni los retrasos en los gasoductos Galsi y transahariano al menos hasta 2017, las sombras a las plantas de GNL de Skikda y Arzew, ni la competencia de Rusia con Nord y South Stream y el despegue del gas norteamericano no convencional le permitirán sostener, sin más, su corona de segundo proveedor de la UE. Por eso Argel intenta que España pague los ‘platos rotos’ de Sonatrach y busca en Moncloa un coladero diplomático.

Por si cuela, el Ejecutivo de Bouteflika busca que España suba hasta un 30% sus precios futuros para cobrarse en tarifas lo que no puede ni en volumen, ni en mercados, ni con otros socios, aún a costa de correr el riesgo de enredarse en Medgaz en su doble condición de socio mayoritario con el 36% y suministrador a través de contratos a largo plazo aún por consumar. Industria carga aún con la alfombra roja que Joan Clos le dejó tendida a Sonatrach en 2007. El ministro Sebastián ensaya oficialmente negociar precios y abastecimiento, aunque no ha podido hacer valer el Pacto Energético global sellado en enero de 2010, pero Argelia resucita las alternativas que le puso desde hace meses sobre la mesa: ingreso de GNF al Medgaz y cooperación en energía eléctrica y la interconexión con la UE.

El zigurat de los precios, sus mercados, sus nuevas inversiones y sus alianzas geoestratégicas se le emborrona al ministro Yousfi, al mando de la Energía argelino desde mayo. Tanto, que en Argel hablan ya del “final del sistema Khelil y el desmantelamiento de su modelo”, no sólo en su forma de hacer política energética. Youcef Yousfi y el nuevo equipo directivo de la compañía argelina se estrenaban en sus cargos con un informe nada menos que de la CREG, el regulador nacional, que les ha encendido todas las luces rojas. Si sus previsiones se materializan, Argelia no podrá ni siquiera en el medio plazo honrar todos sus contratos de exportación gasista sin recortes en el suministro nacional. No es casualidad que en su primera gran comparecencia pública en un viaje internacional, en el XXII Congreso Mundial de Energía, Yousfi se empeñara en desplegar la triple pinza de su nueva estrategia: asegurar los clientes tradicionales de Argelia, tratar de reestructurar los contratos posibles y abrir el contencioso global de los precios del gas.

Pero la promesa de comenzar a buscar yacimientos en latitudes hasta ahora inexploradas y de intentar explotar fuentes no convencionales de gas no ha hecho más que asustar a los mercados y los analistas, con dudas sobre la capacidad futura de Argelia para mantenerse en el podium de los suministradores de gas a la UE. Y es que, aunque Argelia dispone de 4.51 trillones de metros cúbicos de reservas gasistas, un 3% del total mundial, no ha podido estar en producción a la altura de sus expectativas. Ni de sus necesidades. Las exportaciones argelinas de gas natural han caído a 55 bmc en 2009, lejos de las previsiones oficiales de 65. Y, si el ritmo de crecimiento que la CREG prevé se cumple, en menos de diez años habrá más que duplicado el consumo interno hasta 60 bmc de gas y no podrá abastecer al mismo ritmo las exportaciones, previstas alrededor de 70-75 bmc en el entorno de 2016. Las alarmas del regulador eléctrico y gasista argelino, la CREG, han puesto el foco, para disgusto de Sonatrach, nada menos que en el yacimiento Hassi R’mel, con sus expectativas reducidas a la mitad y una muy mala evolución de los ratios entre cantidades extraídas y perdidas. Nada que ayude a las avanzadillas españolas de Argel, teniendo en cuenta que no es otra que Hassi R’mel la fuente del suministro de Medgaz.

Sonatrach es la primera rehén de su propio laberinto, uno en el que el círculo vicioso de sus inversiones, sus reservas y sus mercados se han empezado ya a aliar en contra de la ‘grandeur’ que Abdelaziz Bouteflika le exigía a la gasista estatal y que ha tratado de recuperar tras la salida por la puerta del escándalo de todo su anterior equipo de gestión. Argelia ha programado importantes inversiones tanto en ductos (Medgaz y Galsi) como la construcción de dos plantas de GNL (Skikda et Arzew) y a la vista de sus aspiraciones, las exportaciones deberían subir hasta alrededor de  un 60% de GN y un 40% de GNL en el horizonte de 2014/2015. Un techo que pasaba por planes para aprovisionar a la costa estadounidense. Hoy, todas esas premisas están en el aire. EE UU está virando hacia el gas no convencional (hoy apenas un 4% de las reservas mundiales de gas): ya su previsión de demanda de GNL espera bajar un 60% en el horizonte de 2020. Hay en el mercado gasista mundial una capacidad adicional prevista de licuefacción (57 Gm3) y de regasificación (260 Gm3) entre 2009 y 2013 que afectarán a los precios; han aparecido nuevos ‘jugadores’ africanos, asiáticos y americanos y numerosos proyectos de canalización sobre todo a través de Asia y los Balcanes. Todos ellos le mueven ya a Sonatrach las certezas de su estrategia mundial, de un plan de inversiones de 286.000 millones de dólares hasta 2014 (80% a infraestructuras energéticas) y, sobre todo, la rentabilidad futura no sólo de sus ductos, sino también de su despliegue en GNL. Los analistas locales le advierten que, a la luz de la estrategia heredada de Khelil, la rentabilidad sólo puede transitar por suelos para el GN de 8/9 dólares y para el GNL entre 11 y 14 dólares. 

CONTRATOS, PRECIOS, MERCADOS Y GASODUCTOS EN VILO PARA ARGEL

No sólo es que la mayor parte de sus contratos de gas a medio y largo plazo para Sonatrach llegan a su fecha de expiración en 2012 -la primera oleada- y en 2015 -la segunda-, sino que ahora que la estatal argelina empieza a pensar en sentarse a renegociar con sus compradores, ya sabe que tendrá que hacerlo en el peor de sus escenarios, el doméstico y el global. Le daban ya la pista en mayo, durante la Conferencia de Berlín del 21 de mayo, GDF, la alemana E.On Ruhrgas y Total, entre otras. Incluso el presidente de la Unión Europea de la industria de gas natural (Eurogas) Domenico Dispenza, advertía a los mayores suministradores a Europa que “los acuerdos a largo plazo de suministro de gas a Europa sufrirán modificaciones a la baja, a la vista de la coyuntura económica”, la demanda y la mayor competencia de oferentes.

La ex metrópoli colonial es sólo su tercer cliente energético después de España, pero se había convertido en la alternativa, vía GNL, a los gasoductos europeos, en aliada de Medgaz a través de GDF y en ariete colateral para Galsi y las opciones complementarias para una red de interconexión eléctrica entre la UE y el Magreb paralela al gasoducto. Ahora París tampoco se lo pone nada fácil al gas de Argel. GDF Suez estima que 2011 aún estará surcado por un excedente de oferta de gas natural. Las gasistas francesas negocian ya a la baja sus contratos de suministro con Gazprom y -aunque es verdad que las energéticas galas pueden hacer valer para ello con Moscú su participación en los gasoductos South Stream y Nord Stream-, ya Gazprom ha aceptado con un puñado de compradores de la UE cambiar su modelo -que indexaba sus precios a los del petróleo- y vender una parte de su gas a precios spot, a corto plazo, que pueden ser hasta un 25% inferiores a los de los contratos a largo plazo.

Y es que Gazprom, mientras llegan los dos gasoductos con los que se prometía surtir a la UE de al menos un 40% de su gas, ha comenzado a perder posiciones en el Viejo Continente -al calor de la reducción del consumo de energía por parte de muchos países europeos-; gracias a sus contratos a medio plazo bajo la fórmula ‘toma o paga’  no ha perdido beneficios, pero en un año el porcentaje del monopolio ruso de gas en el mercado europeo bajó de 28,4% a un 26% y Moscú está dispuesto a pelear su sitio mercado a mercado y precio a precio. Al menos hasta que South Stream y Nord Stream entren en funcionamiento en un lustro. El ducto del Norte ya tiene contratos con clientes en Alemania, Dinamarca, Francia y Gran Bretaña y Gazprom descuenta que desde 2012 empezarán a notarse en sus cuentas.

Como preveía en un documento de análisis Abderrahmane Metboul, profesor de gerencia estratégica y asesor en su momento de varios gabinetes de los ministerios de  Industria y Energía desde los años 70,  el terremoto de precios a futuro puede sacudir, antes de nada, al gasoducto Galsi y su rentabilidad. Y a los precios del Transahariano con el que Nigeria, a través de Argelia y con Sonatrach como patrona esperaba suplir hasta los mercados europeos hasta 30 bmc al año y que, según la consultora británica Penspen/IPA costará hasta 16.000 millones de dólares frente a los 10.000 que Argel pensó al principio. Aunque parecía despejado desde que en 2002 Sonatrach y la petrolera nigeriana NNPC sellaron un primer memorando pero sobre todo desde que en 2009 Total, Shel,, Eni o Gazprom prometieron subirse al proyecto y Moscú se interesó por él, nada ha permitido desde entonces despejarlo ni para Níger ni para Argel y ya no se espera su entrada en actividad, como muy pronto, antes de 2017.  Un destino parecido al del Galsi. Tras el veto argelino al brazo corso del gasoducto italo-argelino, el ducto que pensaba proveedor desde 2014 de gas natural a Cerdeña y la Toscana ha perdido el empuje galo y, con él, el ímpetu de parte de su financiación.

NUEVA ESTRATEGIA DE EMERGENCIA

Argelia, después de ocho meses en los que no consiguió ni un solo contrato con empresas extranjeras, ha tenido que lanzar a finales de septiembre la tercera ronda de licitaciones de licencias de gas, tras los antecedentes fallidos de 2008 y 2009, con apenas un puñado de compañías internacionales interesadas en los bloques ofrecidos. No sólo la crisis financiera global explica los recelos hacia las alianzas con Sonatrach, ni el hecho de que desde la revisión en 2006 de la Ley de Hidrocarburos, la estatal ostente el 51% de todas las operaciones. En el mercado gasista global se esperan virajes bajo la batuta de Yousfi. Pero el paquidermo de Sonatrach y sus planes estratégicos a medio plazo no virarán su rumbo con tanta rapidez.

El ex ministro de hidrocarburos Khelil, uno de los intocables del presidente Abdelaziz Bouteflika hasta su destitución, cargó todas las apuestas de Sonatrach en contratos de venta spot, en detrimento de los de largo plazo. Esperaba ir calentando al mercado y sus compradores para un boom de producción y distribución futuro de GNL, con el que complementar un mapa de gasoductos que pasaba por el Pedro Farrell y Medgaz (España), Galsi a Italia y Transahariano hasta el sur de la UE desde el desierto nigeriano. Pero a su sucesor Yousfi no le encajan los mapas del GNl y no quiere contratos a corto plazo, no le han resultado. Como detalla Africaintelligence, sólo tiene que mirar a antecedentes como los de las plantas de licuefacción de Arzew y Skkida, en construcción y huérfanas de clientes regulares, para saber que el modelo de Khelil no le sirve. Botas, la empresa nacional turca, sólo se ha comprometido a comprarle 4 millones de m3 anuales de GNL y sólo hasta 2014, como StatoilHydro.

La paraestatal noruega importa hoy casi un millón de m3 por año a su terminal americano de de Cove Point. Argel negocia contratos de suministro a largo plazo con mercados asiáticos a contrapié del gas iraní y sobre todo del GNL de Qatar, que sintoniza mejor con Moscú para sus planes geoestratégicos. Pero si esos nuevos contratos no se renuevan y lo hacen en condiciones favorables para Sonatrach, varias plantas de licuefacción en construcción estarán subexplotadas o tendrán que cargar el 100% de su financiación a las arcas de la estatal argelina y unos planes de inversión ya bloqueados. Ya le ha empezado a suceder con su terminal en la isla británica de Grain.

Además, el presidente Bouteflika necesita justo ahora ‘medallas’ para su gigante de los hidrocarburos. Si son internacionales mejor. No ha conseguido aún despejar ni el escaparate de la gasista argelina, ni las luchas de poder que se evidenciaron tras la salida del el ex director general de Sonatrach, Mohamwed Meziane y la restauración en mayo de una nueva cúpula directiva bajo la dirección general de Noureddine Cherouati, cinco meses después de que se conociera el escándalo de corrupción en Sonatrach. Ahora que el ex director general de Sonatrach, Mohamwed Meziane, (procesado por un escándalo más amplio), ha acusado al ex ministro de Energía, Chakib Khélil, de haber dado algunas de las órdenes que provocaron las irregularidades, cinco altos directivos del grupo estatal Sonatrach han sido condenados por un tribunal de Arzew (Argelia) a penas de prisión firme por las irregularidades de un contrato en el que se adquirieron "oleoductos de caucho" a la compañía británica Reptor. El tribunal ha condenado además al director general y al director técnico de la sociedad encargada de gestionar y explotar los puertos de Argelia a hasta siete años de prisión firme por malversación de fondos públicos y transacciones ilícitas.

TODOS SUS CAMINOS DEL GAS DE ARGEL PASAN POR LA PENÍNSULA

Sonatrach empieza a reordenar sus mapas. Y lo más claro pasa por Madrid. No sólo es que España se haya convertido, después del contencioso con Gassi Touill (el mayor proyecto encargado a un consorcio extranjero, que dejó a Repsol y Gas Natural en 2009 fuera del proyecto y sin la indemnización de 1.600 millones que reclamaban) y del reciente laudo por la subida un 20% de los precios del gasoducto Pedro Farrell en el escenario de sus batallas energéticas más reñidas. Ni que Argel se haya acostumbrado a cobrarle en facturas energéticas la sintonía de Madrid y Rabat, por muy tambaleante que sea. Es que, a la luz de su posición global es además una de sus últimas bazas para intentar regenerar las avanzadillas de su política energética, pero sobre todo, para ‘amarrar’ un futuro en el que el suministro se desinfla y sus principales mercados le mueven ya los precios a la baja a las puertas del macroproceso de negociación de contratos que le toca negociar desde 2011.

Sonatrach, con su entrada redoblada en el mercado español, buscaba seguir los pasos de Gazprom tras su entrada en los mercados de Italia y Alemania. Medgaz, con una capacidad de 8 bcm (8.000 millones de metros cúbicos) al año, casi la cuarta parte de lo que consume España por sí solo, era la pieza estrella de la estrategia del Ejecutivo de Bouteflika para incrementar su capacidad de exportación de gas desde 63 billones de metros cúbicos por año a 85 en 2012y poder llegar a cerca del 25% del consumo de gas natural en toda Europa. Hoy, a la vista de Galsi, las zozobras de sus mercados de GNL y el bloqueo del TSGP, es casi su última carta. Y ya sabe que no será un ‘repóker’ cantado para Argel.
Los calendarios aprietan. Sonatrach trató de buscar sitio en los retrasos de Medgaz -técnicos, según fuentes oficiales argelinas-. Pero le gustaría, además, poder despejar las presiones de precios y suministro. Puede comercializar en España hasta 3 millones, de los ocho que puede distribuir el gasoducto, pero sus socios tienen mucho que decir en la forma de financiación de sus 900 millones y los peajes hasta que entre en funcionamiento en 2011. Y los mercados tendrán, desde ese momento la última palabra. Aunque el primer semestre de 2010 apunta a la leve recuperación, la demanda de gas en España en 2009 cayó, por primera vez, hasta los 34,5 bcm, un 10% menos que en 2008, a contrapié de la planificación energética del Gobierno para 2008-2016, que barajaba un crecimiento anual medio del 2% en gas.

A Khelil primero y ahora a su sucesor al frente del ministerio de energía, Youcef Yousfi, se les han juntado el hambre de Argel con la debilidad de Madrid. Y si Miguel Sebastián pensaba que el Pacto Energético global sellado con su homólogo el pasado mes de enero, durante la IV Reunión de Alto Nivel en Argel, iba a pacificar el gas tras el estreno de Medgaz, aprendió muy pronto que no iba a ser así. Ni siquiera su último viaje -de más bajo perfil- a la capital argelina, hace apenas un mes, a las puertas del laudo de precios ante la Corte de Arbitraje de París, pudo evitar que, además de encajar una sentencia favorable por más de 1.500 millones de dólares de compensación para el ajuste de precios entre 2007 y 2009 por el gas que GN recibe a través del Gasoducto del Magreb, Sonatrach busque ahora negociar además al alza los precios del suministro futuro y del Medgaz, los no afectados por el laudo. Un desafío que -como avanzaba Expansión- podría llegar a una subida de hasta un 30% de los precios finales del gas en el mercado español.

ARGELIA ENCUENTRA GATERAS DIPLOMÁTICAS EL LADO ESPAÑOL

Desde que vio la luz en 1963, la compañía nacional de hidrocarburos argelinos se convirtió en poco menos que ‘un Estado dentro del Estado’ y en el ariete más poderoso de las avanzadillas de Argel. Hoy, el primer grupo africano en capitalización y contratos tiene en sus manos mucho más que la llave del 98% de las divisas del país y casi la mitad del presupuesto estatal. Y, como el propio Khelil reconocía, hacían de la estrategia de su icono energético toda una política de Estado, por más que sus interlocutores fueran empresas privadas.  Lo han aprendido, golpe a golpe en Moncloa y Castellana 160 desde que hizo de la península el epicentro de sus expectativas. La “luz al final del túnel” con Argelia que Bernardino León -entonces número dos de Exteriores- y el ministro de Industria Joan Clos proclamaban literalmente en julio de 2007, sólo dejó tres puertas abiertas a las ambiciones del ministro Chakib Khelil -precios, volumen de suministro al mercado español y socios para Medgaz- que Argel ha tratado de aprovechar desde entonces. La subida del precio del gas que Sonatrach suministra a Gas Natural a través del gasoducto Duran Farell pactada en ese momento tras un viaje relámpago del ministro argelino a Madrid ha terminado, casi cuatro años después, por tratar de pasarle factura a Gas Natural. En 2004, el entonces ministro de Industria, José Montilla, tardó más de un año, hasta junio de 2005, en declarar prioritario el proyecto de gasoducto Medgaz.

Pero después de casi dos años de tensiones al más alto nivel, Joan Clos aflojó las salvaguardas que Montilla había levantado, a golpe de desencuentros con Khlelil y acabó por ceder. Más aún: fue el propio ministro Khelil el primero en ‘aceptar’ que las ventajas al gas argelino llegarían a cambio que Gas Natural pudiera entrar a Medgaz con un 10% del gasoducto. Una presunta compensación que a Clos le pareció adecuada para GN que a la gasista española no había pedido ni buscaba. De hecho ni Argel la ha formalizado nunca en cuatro años, ni la salida de GDF de GNF facilita para nada ese desembarco. A cambio,  la alfombra roja, a contrapié de la decisión de la CNE, de permitir a Sonatrach vender en el mercado español no un bcm (mil millones) de m3, sino tres y- de nuevo a pesar de las recomendaciones del regulador español-, a hacerlo sin restricciones y sin tener que desprenderse de nada de su 36% en Medgaz. El ministro Joan Clos, de espaldas incluso a las pretensiones de la Ley de Hidrocarburos que el PSOE buscaba entonces establecer (el llamado decreto Gazprom) dejó para GNF sembrada la semilla de la competencia en desigualdad de condiciones entre el camino entre Argel y París: otorgó a la argelina la posibilidad de comercializar directamente su gas en España, pero GNF no puede colocar producto en Francia, dada la negativa de Total y Gaz de France (que eran en ese momento un 20% y un 12% del consorcio Medgaz, respectivamente) a admitir a un nuevo competidor.  Un caldo de cultivo que desde los despachos de Khelil primero y ahora de Soufti interpretaban como una forma de presión para interntar forzar a Gas Natural Fenosa a desembarcar entre los socios y los inversores del Medgaz. Lo intentan hacer ahora, de nuevo, tras el laudo de la Corte de París.

Pueda o no colocar su cupo completo del suministro del Medgaz en España, a Sonatrach le viene bien la entrada de un nuevo socio con el que rembolsar su parte en los 900 millones de euros que costó el Medgaz. La argelina le intenta poner apellidos españoles al mapa de sus hidrocarburos, ahora que no tiene más remedio que reconocer que Gassi Touil le atrasa cuatro años (tras la salida de Repsol), que no cumplirá como pronto hasta 2014 -dos años tarde- su objetivo de aumentar en un 37% las exportaciones de gas y que las denuncias de las multinacionales por la nueva fiscalidad aprietan sus planes. Pero Gas Natural ya tiene en la actualidad un 72 % del primer gasoducto construido entre España y Argelia. Y, al fin y al cabo, ya BP y Total salieron del proyecto inicial ante su elevado coste económico final y vendieron sus participaciones de un 12% cada una a Iberdrola y Sonatrach. Y GNF, que ya es el tercer operador de GNL en el mundo y el principal suministrador de GNL en la cuenca Mediterránea y Atlántica acaba de recordarle, con el acuerdo para vender 500 millones de metros cúbicos de gas natural licuado propio en Italia,  que su ausencia en Medgaz puede ser más un problema para Sonatrach. Gas Natural mantiene además aún un litigio en la Audiencia Nacional contra Sonatrach a cuenta de Medgaz, por el poder que le daba cuando pasó de tener el 20% al 36% del capital.

NADA ES YA LO MISMO EN ESPAÑA PARA SONATRACH

Sonatrach se ha anotado el laudo del Tribunal de Arbitraje de París sobre GNF, pero la argelina no sabrá hasta al menos dentro de seis meses si prospera la impugnación del laudo por “defectos de forma” que Gas Natural Fenosa ha presentado ante el Tribunal Federal de Ginebra. Y, peor aún, Argelia corre el riesgo de enredarse en los 200 km de Medgaz en su doble condición de socio con el 36% y suministrador a través de contratos a largo plazo que, ahora, ante la coyuntura del mercado, o no están firmados, o están en revisión.  Los compradores son reacios a comprometerse y no se resisten a forzar precios a la baja, al menos hasta que el gasoducto de Beni Saif a Almería esté operativo. Las demoras en los 8.000 millones de metros cúbicos de gas al año que transportará pueden obrar a favor del mapa del suministro gasista español y su peso como hub del sur de la UE.

Y es que mucho ha llovido desde los tiempos en los que Khlelil amenazaba públicamente a España con que “Argelia podía licuar su gas y exportarlo a otros mercados en vez de transportarlo hacia la península a través de Medgaz”. Entonces Argel soñaba incluso con liderar, mano a mano con Caracas y Moscú, una ‘OPEP del gas’ (así llegaron a llamarla) que nunca vio la luz. Bastante ha cambiado la brújula de Argel, también, desde que apenas hace dos años, cuando ante una demanda creciente, y los precios del petróleo y del gas disparados, Sonatrach sentía que tenía la sartén por el mango para negociar, al alza, los contratos de suministro de Medgaz. Del lado español, Industria lo veía como una vía de diversificación en el aprovisionamiento, mayor seguridad energética, y trampolín hacia mercados como el francés. Es verdad que Argelia sigue teniendo en su mano, como principal proveedor, por delante de Nigeria y Qatar, un tercio del gas español y que tenía previsto, con los 8 mmcd del Medgaz, desde 2011, poder aspirar al 55%. Pero desde el 2004 España y sus compañías se han ocupado de diversificar el suministro. Ya cuenta con la infraestructura de plantas regasificadoras más importante de Europa. Y la utilización del mercado español como hub intermedio por las arterias de Medgaz no es lo que era cuando Sonatrach empezó sus planes hace un lustro. El plan para aumentar el envío gasita allende los Pirineos a 14.400 millones de metros cúbicos al año choca de nuevo con el Gobierno galo y con su política: la interna pasa por el guiño a Córcega y el gasoducto Galsi entre Argelia e Italia; la diplomacia externa por nuevos contratos con Rusia y sitio de Eni para EDF en el gasoducto South Stream, ahora que, tras la open season de julio, la Comisión Europea considera suficiente Larrau y no obligará a Francia a potenciar Midcat con España antes de 2016.

VÍAS DE PRESIÓN COLATERALES Y LA PINZA ELÉCTRICA

No es nada que favorezca los planes de Bouteflika para reeditar las presiones a Clos y volver a conseguir de Moncloa la vista gorda a su pinza sobre las compañías españolas. Pero Argelia no se resiste a barajar todo de nuevo en la mesa de Sebastián, si Moncloa se lo permite. El semestre de retraso en la puesta en marcha del Medgaz le ha servido para conocer los precios del gas de venta a España y el veredicto de la Corte de Arbitraje Internacional sobre el gas que le suministra a GNF y que ahora intenta reproducir en el suministro futuro o canjear en la negociación del 10% que ha vuelto a ofrecerle a  Gas Natural.

Como adelantaba El Economista, el Ministerio de Industria tiene en sus manos la reciente modificación de la Ley de Hidrocarburos: desde ahora su artículo 18 le podría habilitar para “la inmediata inhabilitación de la licencia por el incumplimiento probado de las condiciones exigidas” a Sonatrach, sin tener que esperar a la revisión anual. Sebastián insiste en apurar los cartuchos del “diálogo”, por más que haya vuelto de su viaje a Argel en septiembre con las manos vacías y la advertencia formal de que la ‘guerra de precios’ para el Medgaz iba a desatarse desde Argel. El Secretario de Estado Pedro Marín mira al mercado interior, promete que pase lo que pase, no habrá repercusión en las tarifas del gas doméstico, aún a costa de dejar así en la tierra de nadie de Bouteflika a GNF.

Argelia busca, mientras sostiene el tiempo muerto del nuevo gasoducto, resucitar al mismo tiempo las opciones de Sonelgaz (la estatal eléctrica) en el mercado español -ahora que ya ha desdoblado sus operaciones- y, sobre todo, revivir las opciones del Medgaz como columna vertebral para las interconexiones eléctricas. El Ejecutivo de Argel vistió de nueva batalla diplomática la prohibición del regulador español de vender directamente al mercado nacional a los productores eléctricos. Ahora que acaba de dar por alcanzado un plan de urgencia para producir 2.000 Mw de electricidad con siete nuevas centrales, Sonelgaz acelera sus planes y sus calendarios: invertirá más de 3.000 millones de euros hasta 2019 para hacerse con los mercados del norte del magreb y colar su electricidad en el sur de la UE. Y ya no puede ocultar que buena parte de ellos -y los 400 Mw de potencia adicional que descuenta hasta 2012- tendrían que pasar por la península ibérica.

Más aún ahora que la avanzadilla de la ONE marroquí -acaba de hacerse sitio en el proyecto Transgreen y baraja una segunda interconexión a través del Estrecho- y los recelos argelinos hacia el Desertec dejan a Argel más lejos de la interconexión eléctrica entre el Magreb y el Sur de Europa. Además, para Marruecos, la nueva infraestructura y la sociedad argelino-marroquí creada el pasado octubre entre Sonelgaz y la Oficina Nacional de Electricidad (ONE) también significa un gran recurso, dado que Argelia es un importante productor de electricidad, mientras que Marruecos cuenta con pocas fuentes de energía con las que, al calor de su camino hacia España, potenciar la estabilización de su propia red eléctrica. Sonatrach y Sonelgaz retoman la idea de la interconexión eléctrica Magreb-UE ligada al Medgaz, pero si España no aclara su financiación promete hacerse sitio en el Transgreen por el atajo italiano con apoyo galo. Francia está dispuesta a tejer la pinza eléctrica en los mismos mimbres que la gasista: el gasoducto Galsi puede servir para sacarle también la electricidad a ENI -la nueva aliada de EDF- desde Argelia y Túnez a Italia, estudia ya su conducción eléctrica, un ariete con el que empujar la luz del Magreb hasta las redes alemanas. 

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