edición: 2576 , Miércoles, 17 octubre 2018
02/11/2010

Argelia intenta aprovechar la ‘guerra del gas’ con España para tantear las últimas opciones de sus planes eléctricos con la UE

Javier Aldecoa

Hace tiempo. Y fuerza. Amasa sus excedentes eléctricos, se frota las manos del futuro con los galones de líder solar de la región y la voluntad de la UE de producir 20 Gw norafricanos e importar 5 Gw de renovables en 2020 del Magreb para alcanzar los objetivos 20/20,  ya sea con el Transgreen o el Desertec. Pero todas las avanzadillas de su estatal Sonelgaz pasan, de nuevo, por la Península, la única con una red ya vigente de 500 Mw con Marruecos, suficiente según la CE para ser al menos en el primer lustro el cordón umbilical entre las dos orillas del Mare Nostrum. Más aún ahora que la avanzadilla de la estatal ONE marroquí -que acaba de hacerse sitio en el proyecto Transgreen y baraja una segunda interconexión a través del Estrecho- y los recelos hacia el Desertec dejan a Argelia lejos de cualquier nueva interconexión eléctrica con el Sur de Europa.

Argel buscaba convertirse en exportador de electricidad a Europa y haber empezado por España este año, para ser su segundo suministrador extranjero, pero la que iba a convertirse en la llave a los mercados eléctricos del sur de Europa es hoy una encrucijada de dudas para el ministro Yousfi.  De los tres requisitos que la estatal Sonelgaz exige para desplegar sus planes eléctricos -excedente, conexión, demanda europea y precios ventajosos- Argelia sólo cuenta con el primero, más de 1.000 Mw que necesitará exportar para neutralizar la deuda de Sonelgaz sin subir precios locales pero que, a la vista de la competencia de Túnez, de las expectativas de incremento de generación de Marruecos y de los precios de los mercados europeos, corren el riesgo de atragantar los planes del ministro Yousfi.

Ahora que está a punto del bautismo oficial de un plan de urgencia para producir 2.000 Mw con siete nuevas centrales, Argelia quiere garantías europeas: invertirá más de 30.000 millones de euros hasta 2019 para hacerse con los mercados del norte del Magreb y colar su electricidad en el sur de la UE. Por eso, mientras sostiene el tiempo muerto del nuevo gasoducto con España, Argelia busca resucitar de paso las opciones de Sonelgaz en el mercado español -ahora que ya ha desdoblado sus operaciones-, o revivir las opciones del Medgaz como columna vertebral para las interconexiones eléctricas.

No es casualidad que Sebastián se encontrara en su viaje a Argel con la alusión a las renovables y las interconexiones eléctricas a través del Estrecho en el ‘menú’ oficial de Yousfi. Los muros del realismo en el gas, con Galsi y el TSGP bloqueados, hacían de Medgaz el último cartucho de Sonatrach, pero -a la vista de la cerrazón gala al ducto de Midcat- rebajan su expectativa de llegar a cerca del 25% del consumo de gas natural en toda Europa. Argel amasa la calma ahora que Sebastián hace valer la posibilidad de reducir al 30% el aporte máximo de un único suministrador al mercado español. En Sonelgaz no quieren reeditar un embudo con la generación renovable, el tiempo muerto de Medgaz les sirve de espejo y de coartada.

Además del gas, Argelia sueña con convertirse en un exportador de electricidad a Europa, ya desde 2008 proyectaba oficialmente haber empezado por España en 2009. El objetivo de Nourredin Bouterfa, presidente de Sonelgaz, nada menos que “lograr ser el segundo suministrador extranjero de España después de Francia”. Sus planes renovables sólo tienen sentido para la exportación. Quiere confirmarlos o desecharlos antes de que Yousfi presente su Macro Plan Renovable Nacional -el primero en Argelia- antes de enero. Ya los demás han tomado posiciones. La estatal Sonelgaz se lanzó desde junio a la caza y captura de fondos. En la mira, el objetivo confeso de encontrar mercados para un excedente eléctrico que ya durante el primer semestre del año rozaba los 1.000 Mw sobre una potencia instalada global de 11.000 Mw, sólo entre 8 500 y 9 000 mw para cubrir la demanda interna. Sigue siendo para Argel la mejor fórmula para no tener que asumir nuevas subidas en los precios de su mercado interior. La única puerta- de paso- si quiere cumplir con los planes estratégicos de la compañía estatal y su expansión internacional.

“La compañía -lo advierte el propio presidente Bouterfa- no quiere exportar por exportar, sino para ganar dinero”. Descuentan que, con una producción muy ligada a los ciclos combinados, puede ser además una ‘gatera’ para vincular sus precios y neutralizar el descenso de su oligopolio gasista. Como advierte desde hace meses Africa Intelligence, además de estar bajo la amenaza de la Comisión de Regulación Eléctrica y del Gas de abrir el mercado a otros productores y perder su monopolio en la producción eléctrica, Sonelgaz -el ariete eléctrico de la avanzadilla energética del presidente Abdelaziz Bouteflika-, se encuentra desde mediados de año “en situación financiera crítica”, no puede evitar respirar por las heridas de su deuda, hoy más de 4.000 millones de dólares. Un lastre que pesa en sus ambiciosos planes de inversión eléctrica -3.576 millones de dinares, 35.000 millones de euros  hasta 2020-, el 60% de ellos en el primer lustro- tanto como en las expectativas estratégicas que Bouteflika fabricó para hacer de Sonelgaz otra ‘Sonatrach eléctrica’ para los mercados europeos y ponerle apellidos argelinos a la mayor parte de los 20Gw renovables que el Magreb espera estar exportando a la Unión Europea en 2020. 

No es casualidad que, además de 12.500 millones de dólares para transporte y distribución (sin concretar), 18.000 millones de euros de ese presupuesto estuvieran en principio destinados a reforzar la producción argelina -sólo necesaria si es con miras a la exportación- con la construcción de ocho nuevas centrales con una potencia instalada de cerca de 5.000 Mw, sobre todo a ampliar la capacidad de F’Kirina, Ain Djasser, Ras Djinet y  Messerghine. El resto de la potencia se asegurará por las nuevas centrales en curso, como la de 1 200 mw de Terga, la central de 1 200 mw de Koudiet Draouech y sobre todo, la central híbrida de Hassi R’mel (de gas y solar), la joya de la corona de los planes futuros de Yousfi, un proyecto de 315 millones de euros a cuatro manos entre New Energy Algeria y la española Abenar, que comenzó en 2006 su construcción y debería comenzar a operar precisamente en el primer trimestre de 2011.

Argelia acarició a principios de esta década la idea de tender un cable directo de 200 kilómetros y de 2.000 megavatios entre ambas orillas del Mediterráneo con un recorrido similar al del gasoducto Medgaz que enlaza bajo el mar con Beni Saf. Pero, presupuestado en 700 millones de euros, el proyecto no se ejecutó nunca. Después empezaron los años de apuros en los que Sonelgaz no daba abasto para satisfacer la demanda y los apagones eran frecuentes, sobre todo en verano. En 2008, de nuevo con superávit de generación eléctrica, desempolvó el objetivo de coronarse como segundo exportador a la Península, con o sin Medgaz, con o sin Marruecos. En 2009 Argelia puso en marcha un programa, aún embrionario, para exportar energía solar a Alemania mediante un cable de 3.000 kilómetros, por el sur de la UE, pero Berlín cuenta ya con su propio plan Desertec. Sonelgaz ha empezado a conformarse con hacer del mercado marroquí, al que dedicaba 100 Mw en agosto, su primer destino eléctrico, a la fuerza ahorcan.

MARRUECOS NO NECESITA A ARGELIA

Entre 2007 et 2008, le suministró en valor siete millones de euros de electricidad a Marruecos y ha convertido la conexión de 500 Mw en el cordón umbilical por el que Rabat recibe del sur de la UE electricidad a precios mucho más asequibles que la energía que produce a domicilio o le puede comprar a Argelia. Es verdad que la demanda del reino alauita en materia energética aumenta trimestre a trimestre y que sus recursos son bastante limitados, pero con ella, también las capacidades del reino alauita, que acaba de lanzar su primer plan nacional de generación renovable y que sigue teniendo en España a su principal suministrador. Ni la joint venture incipiente entre Sonegaz, su filial Opérateur du Système Electrique  (OSE) y la Oficina Nacional de Electricidad Marroquí (ONE), ni el acuerdo previo -sellado en 2009 entre los dos, sin papel para España- y la red en el oeste del país para exportar hasta 400 Mw a España pasando por Marruecos han podido sacar a Argel del ángulo muerto de la energía del Magreb y la UE al que la condena la suma del excedente de producción argelina  con una única conexión entre la UE y el Magreb que pasa -para infortunio de Argel- por su vecino Marruecos.

Hoy la ONE -y sobre todo su nueva dirección- tienen ahora prioridades energéticas que no pasan por Argel, ni necesariamente por su producción eléctrica. Marruecos importa el 95% de su energía, pero apunta a construir una capacidad de producción eléctrica de origen solar  de 2 GW entre 2015 et 2019 en cinco plazas: Ouarzazate (que con 500 Mw ya ha comenzado su licitación y debe estar operativa en tres años), Ain Bni Mathar, Foum Al Oued, Boujdour y Sebkhat Tah. Y, para despejar las dudas de Bruselas, París y Berlín y las escaramuzas de Argel, acaba de subirse al proyecto Transgreen capitaneado por Electricité de France (EDF) y su filial RTE, junto a una veintena de empresas asociadas, (desde Alstom, Siemens, a Abengoa), con la aspiración no sólo de reforzar el cable magrebí a través del Estrecho de Gibraltar, sino impulsar con 8.000 millones de euros de inversión en redes alguna nueva conexión,  bien entre Argelia y España, o Cerdeña, bien entre Túnez, Libia e Italia, o incluso entre Egipto y Grecia.  Y es que, si Argelia pensaba que sus ventajas geográficas, los galones de primer generador potencial de solar térmica y de gas para generación híbrida y la corona de primer proveedor energético de toda la región le iban a dejar a mano y en exclusiva la llave magrebí del Plan Solar del Mediterráneo, ya sabe que no estará sola. La Banca Europea de Inversión  (BEI) acaba de otorgar a Túnez un crédito de 185 millones de euros para el desarrollo de transporte de electricidad a través de la Sociedad Tunecina de Electricidad y Gas (Steg), que pasa por la realización de 660 km de líneas de alta tensión y el empujón final para ultimar la red principal de 400 Kv entre Túnez y Argelia no sólo de importación para Túnez. Aspira a ser en breve también excedentario: para aumentar la producción actual de electricidad -3.300 Mw- el Gobierno ya se lanzó a la construcción de 3 nuevas centrales, la de Fériana (126 MW), la de Thyna (Sfax), de 250 MW y la de ciclo combinado, de 400 MW, que entrará en servicio durante 2011.

España tiene ya una mano en el Plan Solar Mediterráneo y quiere sitio en las vías de salida de la electricidad norafricana hasta Europa a partir de 2016, cuando su crecimiento requiera de más vías de evacuación de la electricidad generada. Aunque sea a través de la conexión actual por el sur de la península. Todo con tal de no perder espacio en una carrera en la que Italia Francia y Turquía buscan asiento y con la que Alemania y una decena de empresas del resto de Europa -con la española Abengoa Solar en cabeza- compiten con el plan Desertec. Hasta el momento, la interconexión eléctrica en el Magreb se limita a Marruecos, Argelia y Túnez, mientras que Libia se encuentra en proceso de unirse a la red. Argelia topa también aquí, de paso, el ministro argelino Youcef Yousfi con los muros de Nicolas Sarkozy. París aplica a España la pinza del Transgreen con EDF: sin más conexión a través de los Pirineos, España no puede ser ‘hub' de la UE con la energía del Magreb. Con una interconexión del 3% con Francia frente al 15% medio de la UE, debe llegar al 10% para cumplir el Paner: 25.000 Mw exportados en 2020, el triple de 2009. Y no tienen encaje en el corto plazo importaciones procedentes de Argel, ni nuevas conexiones, con un precio medio de 1.000 millones de euros por Gw.

Todo lo contrario. Marruecos le ha empezado ya a ganar la mano a su vecina magrebí en la futura‘autopista verde de la electricidad’ con España. No sólo porque ya tiene la única interconexión eléctrica entre el Viejo Continente y el Magreb -a través del Estrecho-, sino porque frente a los recelos de Argelia por consumar el desembarco que Berlín le había reservado en el Proyecto Desertec (para producir desde 2020 20 Gw de energía de origen renovable magrebí y exportar al menos 5GW a la UE) y el empeño de Yousfi por y la estatal Sonelgaz por aferrarse a su proyecto nacional solar a solas, en torno a la central de Hassi R’mel, el Ejecutivo de Rabat y la estatal marroquí Oficina Nacional de Electricidad (ONE), acaban de certificar en octubre su ingreso al Plan Transgreen liderado por la gala EDF y la RTE gala para crear una red eléctrica transmediterránea. Francia está dispuesta a tejer la pinza eléctrica en los mismos mimbres que la gasista: el gasoducto Galsi puede servir para sacarle también la electricidad a ENI -la nueva aliada de EDF- desde Argelia y Túnez a Italia; estudia ya su conducción eléctrica, un ariete con el que empujar la luz del Magreb hasta las redes alemanas.

En Argel, ni los medios locales, ni los técnicos de Yousfi han digerido aún el diagnóstico de Olivier Silla, jefe del departamento de relaciones internacionales de la Dirección de Energía de la CE. Estima que, a la vista del entorno -para empezar el dinamismo de la oferta interna eléctrica de origen renovable de la UE y la ralentización en la demanda de los Veintisiete y la dificultad de un mercado integrado con precios homogéneos como a Argel le gusatría- la necesidad de importación del Magreb -y sus excedentes verdes- no se harán sentir masivamente hasta  el período entre 2020 y 2025. Para disgusto de Sonelgaz, sobre el papel, por ahora será más que suficiente con la conexión de 500 Mw entre Maruecos y España, más aún teniendo en cuenta que aún sólo fluye del Norte de los Veintisiete al Sur y que podría, en caso de que fuera necesario revertir su dirección, hacer llegar hasta 300 Mw de energía desde Argelia o Túnez pasando por Marruecos.

Lejos de la herencia del ministro saliente, Chakib Khelil, que estaba a un paso de incorporar a Argelia y sus empresas públicas a Desertec (a cambio de asegurar transferencia de tecnología, producción local y la apertura del mercado europeo a la electricidad exportada argelina), su sucesor vuelve a peinar el tiempo muerto y se deja querer por igual por Desertec que por el proyecto patrocinado desde el Elíseo, Transgreen, antes de anunciar su “ambicioso programa nacional” de energías verdes y producción de electricidad renovable para los próximos veinte años, que los de Yousfi prometen tener listo antes de dos meses. En su primer informe indicativo de necesidades y medios de producción 2010-2019 la CREG plantea dos escenarios de integración de producción eléctrica con fuentes renovables, la primera, con un 8% renovable en 2020, con una capacidad de 1 675 megawatios; el segundo, sólo la integración de un 6% de energía renovable dentro de una década, muy lejos aún del 0,5% actual. Pero sólo para poner en marcha el 6% la Creg calcula que haría falta instalar 235 MW/año. Y esperan que el prototipo del premier panel fotovoltaico ‘'made in Argelia’' saldrá en junio de 2011 de los laboratorios del Centro de Desarrollo Renovable de  Bouzaréah.

Pero esta vez Yousfi, desde el reciente primer Salón Internacional de Renovables (Siereme) en Tamanrasset, en octubre, ha comenzado a ponerle condiciones a la intersección con la UE, con la vista puesta en Bruselas y, de paso, en Madrid: Argel exige acceso a las tecnologías renovables, fabricar a domicilio los equipos, aunque sea en contratos con multinacionales del sector (importarlos encarecería el proceso y disminuiría sus márgenes, según sus cálculos), implantar filiales industriales en territorio argelino y, sobre todo, intenta obligar a Bruselas -o a los Estados miembros a los que les concierna- a garantizar que el mercado europeo asumirá los excedentes de energía verde de origen argelino. Argel intentará aprovechar también el tiempo muerto de la negociación con Madrid y con Bruselas para recomponer sus ‘filas renovables’: NEAL, la filial de Sonatrach y Sonelgaz dedicada a las energías alternativas acumula un retraso importante tras los últimos meses de gestión de Khelil y hasta las delegaciones europeas que han visitado Argel tras el viaje del Comisario Günther Oettinger en junio se quejan de la falta de claridad de un interlocutor oficial argelino para las renovables.

LOS FLECOS ‘RENOVABLES’, OTRA VEZ EN LA MISMA MESA DEL GAS

El ministro de Energía Youcef Yosfi intenta conjugar juntas todas las variables energéticas argelinas y hacerlo en la mesa de las presiones con España. Cuestión de Estado para el presidente Abdelaziz Bouteflika, con uno de sus gigantes energéticos estatales en cada mano. Ya el gobierno argelino insiste desde agosto en intentar vincular los precios del gasoducto Pedro Farell 2010-2013 al laudo de la Corte de París sobre los precios 2007-2010 y, de paso, en vincular la puesta en marcha del gasoducto -y sus precios- a la resolución del conflicto entre Sonatrach y Gas Natural, a pesar de que no está en el accionariado de Medgaz.  Desde el viaje de Miguel Sebastián a Argel, el 17 de octubre, los argelinos aparcan a Medgaz en el desván de la calma y en el doble lenguaje de la diplomacia. Ya no hay tanta prisa, -por parte de Argelia nunca fue mucha- para poner en funcionamiento el gasoducto desde Beni Saif a Almería, que debía encarar este mismo mes su última prueba antes de su puesta en marcha. La compañía Sonatrach enseña una vez más, la bandera de la diplomacia estatal, pero lo hace junto al puño de su munición de reserva. Argelia intentará ‘pescar’ en el reloj de su nuevo ultimátum para el Medgaz. Ahora que sabe que no las tiene todas consigo y que la limitación del mercado español puede recortar sus aspiraciones del 50 al 30% del suministro español, Argelia asegura que aún no ha dicho la última palabra sobre el gas que venderá a sus socios de Endesa, Cepsa, Iberdrola y GDF.

Por eso, Argelia, mientras sostiene el tiempo muerto del nuevo gasoducto con España, busca resucitar de paso las opciones de Sonelgaz en el mercado español y revivir las últimas opciones (si es que hay alguna) del Medgaz como columna vertebral para las interconexiones eléctricas, -al igual que acaban de hacer con a propuesta de otro cable submarinos para telecomunicaciones de Orán a Valencia-. Al fin y al cabo, ya los dos Gobiernos habían iniciado conversaciones en 2009 en las que incluso se pensó en desarrollar un proyecto de interconexión eléctrica entre ambos países, aprovechando el trazado del gasoducto Medgaz, para exportar electricidad de origen solar saharaui, driblar los altos costes de la interconexión y suplir con electricidad mediante otras fuentes -en su caso gas argelino- cuando hubiese oscilaciones en la producción solar.

La electricidad argelina -según sus planes- debía haber llegado a España a finales de 2009. El Ejecutivo de Bouteflika vistió en el primer semestre de 2010 de batalla diplomática la prohibición del regulador español de vender directamente al mercado nacional a los productores eléctricos (en realidad la legislación es la que prohíbe a los productores vender su energía directamente en el mercado peninsular) y ahora que ya ha desdoblado las operaciones de Sonelgaz, muter juridiquement d’une société de production à un holding y se inscribió como operador en el mercado español y podría comercializar directamente en España, no se resigna a la rendición de sus planes renovables. No es casualidad que los asesores de Yousfi fueran los más interesados, durante el diálogo con Miguel Sebastián en volver a traer a colación de los asuntos pendientes bilaterales las “energías renovables y las interconexiones energéticas”, ni su voluntad -después de casi un semestre en la nevera del olvido- por hacer valer un Pacto Energético Bilateral Global que Madrid y Argel sellaron en enero de 2010 en la IV cumbre bilateral entre el gobierno español y el argelino, en la que el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, apadrinó la creación de un nuevo mecanismo de diálogo para potenciar las relaciones energéticas.

EL ANTECEDENTE DEL GAS PARA LA UE ALERTA A ARGELIA

Argelia se lo piensa dos veces con sus planes eléctricos, a la vista del antecedente gasista. En la generación renovable, además, no la acompañan ni las infraestructuras, ni la demanda del mercado europeo -inexistente para su generación eléctrica- ni la competencia creciente de sus vecinos africanos, ni las previsiones de la curva de precios, que en 2020 puede dejar al kw termosolar o fotovoltaico en fuera de juego aún con el gasista o térmico con destino a la Unión. Sonatrach tenía ya marcadas sus líneas rojas: las del gasoducto Medgaz, con un 36% de la participación; las del mercado  con permiso para comercializar 3 bcm anuales, y las de los precios, ahora que el laudo del Tribunal de Arbitraje de París reconoce sus pretensiones para el gas que vendió a España entre 2007 y 2009. Pero con informes del regulador argelino que advierten que si no cambia el perfil inversor -a pesar del 3% mundial de reservas- no tendrá gas suficiente para sus compromisos más allá de 2019 y con las alarmas encendidas sobre Hassi R’mel, que debe surtir a España, el nuevo ministro Yousfi quiere matar de un solo tiro todos los pájaros de la estrategia energética para España y negociar al alza los precios del suministro futuro y Medgaz. Sonatrach  ha acabado convertida en la primera rehén de su propio laberinto, uno en el que el círculo vicioso de sus inversiones, sus reservas y sus mercados se han empezado ya a aliar en contra de la ‘grandeur’ que Bouteflika le exigía a la gasista estatal y que ha tratado de recuperar tras la salida por la puerta del escándalo de todo su anterior equipo de gestión. Argelia ha programado importantes inversiones tanto en ductos (Medgaz y Galsi) como la construcción de dos plantas de GNL (Skikda et Arzew) y a la vista de sus aspiraciones, las exportaciones deberían subir hasta alrededor de  un 60% de GN y un 40% de GNL en el horizonte de 2014/2015. Un techo que pasaba por planes para aprovisionar a la costa estadounidense. Hoy, todas esas premisas están en el aire. EE UU está virando hacia el gas no convencional (hoy apenas un 4% de las reservas mundiales de gas): ya su previsión de demanda de GNL espera bajar un 60% en el horizonte de 2020. Hay en el mercado gasista mundial una capacidad adicional prevista de licuefacción (57 Gm3) y de regasificación (260 Gm3) entre 2009 y 2013 que afectarán a los precios; han aparecido nuevos ‘jugadores’ africanos, asiáticos y americanos y numerosos proyectos de canalización sobre todo a través de Asia y los Balcanes. Todos ellos le mueven ya a Sonatrach las certezas de su estrategia mundial, de un plan de inversiones de 286.000 millones de dólares hasta 2014 (80% a infraestructuras energéticas) y, sobre todo, la rentabilidad futura no sólo de sus ductos, sino también de su despliegue en GNL. Los analistas locales le advierten que, a la luz de la estrategia heredada de Khelil, la rentabilidad sólo puede transitar por suelos para el GN de 8/9 dólares y para el GNL entre 11 y 14 dólares.

Por eso Argel empieza a reordenar sus mapas energéticos. Y lo más claro, de nuevo, pasa por la Península para ‘amarrar’ un futuro en el que el suministro se desinfla y sus principales mercados le mueven ya los precios a la baja a las puertas del macroproceso de negociación de contratos que le toca negociar desde 2011. Con una rebaja exportadora de 65 a 55 bmc, reservas suficientes sólo hasta 2019 y Galsi y el TSGP bloqueados, Medgaz es su último cartucho. Con una capacidad de casi la cuarta parte de lo que consume España por sí solo, era la pieza estrella de la estrategia del Ejecutivo de Bouteflika para incrementar su capacidad de exportación de gas desde 63 billones de metros cúbicos por año a 85 en 2012y poder llegar a cerca del 25% del consumo de gas natural en toda Europa. Hoy, a la vista del descenso en el suministro de Transmed un 15,3% en 2009 (su mayor ducto), de los retrasos del Galsi, las zozobras de sus mercados de GNL y el bloqueo del TSGP, es casi su última carta. Y ya sabe que no será un ‘repóker’ cantado.

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