edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
08/01/2010

Argelia intenta ponerle cara a España la electricidad ‘verde’ del Magreb

Tras la guerra del gas, ahora el pulso eléctrico: quiere acceso al mercado español para Sonelgaz y pelea los precios, a cambio de más sintonía con el Plan Solar Mediterráneo que España quiere liderar
Ni los planes para el gasoducto Galsi, o las barreras galas a la interconexión de Irún ocultan que hoy Argelia necesita aún a las inversiones y al mercado ibérico como puerta gasista al sur de la UE
Javier Aldecoa

Están de vuelta. Aunque la IV Reunión de Alto Nivel  llega tres años tarde, Madrid y Argel reactivan las rondas bilaterales y con ellas reabren -al menos formalmente- las puertas de la sintonía selladas desde 2007. Los enviados de Bouteflika están dispuestos a demostrar que nada une tanto como los desencuentros crónicos y las urgencias energéticas. Y con España, haberlos haylos. Se han venido arriba. El presidente argelino y su mano derecha, el ministro de energía, saborean las 'tablas' con las que han zanjado la paz de Gassi Touil con Repsol y Gas Natural y esperan la resolución del tribunal de arbitraje de París con la esperanza de que valide la subida unilateral en un 20% que Argelia decidió aplicar hace tres años al precio del gas para España, pero Argel necesita más de España y quiere hacerse valer como suministrador de gas, como mercado eléctrico y como llave a los ‘soles’ del Magreb.  Khelil baraja de nuevo a la vez y a dos manos. Se lo ha recordado a Zapatero y Sebastián: buscan todo de la energía ibérica. Y lo quieren ya.

No puede olvidar que, bajo la presidencia española, este semestre tendrá que llegar un acuerdo de asociación de la UE con Argel y mientras llega la hora de todas las ‘verdades’ energéticas, que Moncloa ha postpuesto hasta la Cumbre de la UE de junio, el ministro enseña todos los músculos de sus hidrocarburos, su electricidad y, desde ahora, sus perspectivas en renovables. El del gas apunta al despegue del Medgaz, a punto desde el segundo trimestre de 2010. Y le hace aún ‘ojitos’ a Gas Natural con el 10% del gasoducto en la mano. Además, Sonatrach también quiere entrar en el mercado de las gasolineras en España y tiende de nuevo todas las manos a las inversiones españolas. El ‘músculo’ de la energía eléctrica quiere consumar la exportación en los cables prestados por Marruecos. Ambos miran ya a Madrid. Argel busca ser el segundo suministrador extranjero de España; la estatal Sonelgaz tiene 2.178 millones de euros listos para invertir y la voluntad de llegar al corazón de mercado europeo, pero necesita la colaboración ibérica. Madrid quiere un nuevo nodo eléctrico con Argelia y sueña con alimentarlo con hasta 2.000 megavatios. Pero Khelil se lo pondrá caro, en precios o en acuerdos. Vincula la suerte del gas, la paz de precios (que trata de elevar un 20% desde 2007) y la tranquilidad de Medgaz con un acuerdo marco de flexibilización de tarifas para España, promesas de inversiones en renovables argelinas y el visto bueno para una interconexión eléctrica entre Argelia y la península ligada al trayecto del gasoducto. Bouteflika tirará a dos manos de los lazos con España si consigue que la interconexión fluya por la espina dorsal de Medgaz con los euros prestados por Bruselas.

Miran de nuevo a los ojos de sus necesidades a Miguel Sebastián. Se miden las distancias y las urgencias. Se necesitan. Pero siguen saltando chispas. Si con Clos, en su momento, pudieron desbloquear el Medgaz y abrirse paso en la guerra de precios, con el titular de Industria tratan ahora de despejar el arbitraje sobre los contratos gasistas con España y las aspiraciones de Sonelgaz de tocar por primera vez el mercado eléctrico español. Argel respira diplomacia por sus heridas: la postguerra del gas ruso, la fortaleza de otras alternativas, la proximidad a Moscú recién bautizada por Gas Natural y Repsol, la avanzadilla de los de Brufau en tierras argelinas -tres descubrimientos de gas en el último semestre- las urgencias de inversiones de Sonatrach y sus deficiencias en reservas viables a largo plazo le empujan a repartir ahora al menos algunas píldoras de tregua en sus hidrocarburos con las españolas. Pero las sirve a la mesa revestidas de ultimátum, en la misma bandeja que las reticencias a la interconexión eléctrica y los peajes al desembarco ibérico en las energías renovables argelinas. Juega al todo o nada y trata de que sea Miguel Sebastián el padrino de sus driblajes, para empezar, los que le gustaría obtener de Gas Natural. Khelil se lo ha recordado de nuevo a Sebastián y Gabarró, no renuncia a que Gas Natural acepte aún el 10% de Medgaz que no se cansa de ofrecerle.

No serán durante la presidencia española de la Unión la cooperación en seguridad y terrorismo, el contencioso del Sáhara Occidental, la cooperación en materia de lucha contra la inmigración ilegal, la moratoria del uso de la pena de muerte para 2015 que España promueve en Naciones Unidas, y la capitalidad de la cultura islámica de la ciudad de Tlemcen en 2011 a lo que aspira Argel los mayores de los desencuentros que alimenta las grietas entre Argelia y Madrid. Moncloa sólo gana tiempo con el equipo de trabajo bilateral que deberá llevar una carta de energía euromediterránea a la futura Cumbre de Barcelona del 6 y 7 de junio. Trata de llevar todas las aguas de las renovables magrebíes al ‘molino’ de Bruselas. Y ha conseguido, por primera vez, incluir las ‘energías verdes’ en la misma mesa de diálogo que el suministro de gas y petróleo que Argel quiere garantizarse con la Unión. Eso es todo.

Los de Abdelaziz Bouteflika se han venido arriba. Tras dos años de pleito, el tribunal de arbitraje de Ginebra ponía fin al litigio en torno a la construcción de la planta de licuefacción de Gassi Touil sin señalar vencedores ni vencidos. Ni Gas Natural y Repsol han podido cobrar los 1.610 millones que reclamaban a Sonatrach por incumplir los compromisos asumidos y romper unilateralmente los derechos ganados en un concurso internacional. Pero tampoco Sonatrach recibirá los 860 millones de las compañías españolas por incumplimientos y retrasos en la ejecución del proyecto. Y la argelina tendrá que adquirir a las empresas españolas su parte en la sociedad conjunta. Una forma de  obligarla a devolver lo que había en la caja común. Además, Además, Chakib Jelil, no ha podido cumplir su bravata de sustituir a los españoles por los franceses en Gassi Touil y hasta el PDG de Sonatrach, Mohamed Meziane, reconoce que como pronto, no será hasta 2013 (cuatro años y 2.000 millones de euros después de lo previsto) cuando Sonatrach pueda ver en marcha su proyecto estrella.

Trató de forzar un acuerdo directo sobre el precio del gas, lo hizo primero con las prisas de Medgaz durante todo 2009 y ahora -a pesar de haberse resuelto los últimos obstáculos ecológicos- con los retrasos del segundo gasoducto España-Argelia, ya no comenzará su despegue comercial como estaba previsto en el primer trimestre de 2010, como pronto a partir de junio. Nada que afecte al mercado español, ahora que el precio del gas es ahora más barato, España ha reducido su dependencia del gas argelino, se ha avanzado y se sigue avanzando en diversificación de proveedores y, fundamentalmente, las plantas de regasificación del gas llegado en barcos funcionan a pleno rendimiento. Todo lo contrario, las demoras en los 8.000 millones de metros cúbicos de gas al año que transportará pueden obrar a favor del mapa del suministro gasista español y su peso como hub del sur de la UE: cuando despegue el Medgaz, el Ministro Sebastián y la CNE esperan tener resuelto su problema de interconexión con Francia.

Hasta ahora, ni el interés de las empresas en las dos conexiones gasistas interpirenaicas, ni el llamado a filas de la Comisión Europea han conseguido rendir los recelos del Elíseo ante el segundo y el tercer gasoducto de interconexión desde España. Pero Khelil sabe que la capacidad de Medgaz de ofrecer a Europa una importante ruta de suministro, por el momento, pasa por España, la única  que tiene la infraestructura necesaria para suministrar a Francia una mínima proporción de sus 8.000 millones de metros cúbicos. El proyecto europeo de creación de un mercado de gas interconectado en Europa del Sur es aún papel: en Europa el 50% del gas licuado proviene de la ribera sur del Mediterráneo, en el 2030 esto se irá reequilibrando, porque la ribera sur irá consumiendo más hasta el 58% en el norte y 42% en el sur.

Los argelinos firmaron el acuerdo con Gaz de France, por el cual se obligaron a suministrar el gas licuado a la compañía francesa hasta 2019 y siguen construyendo dos nuevos gasoductos a través del Mediterráneo que permitirán a Argelia aumentar en un 50% los suministros de gas a Europa. Sus aspiraciones -Khelil lo reconoce- llevan ya el apellido del gasoducto italiano y el proyecto de Medgaz hacia la península ibérica. Pero sus zozobras tienen también ya apellidos: los de las limitaciones propias y los de los nuevos horizontes del gas español.

Ahora, con la mirada puesta en el semestre español de la UE, Chakib Khelil hace saber que tienta la idea de una nueva ruta para exportar su gas a los Veintisiete, pero Sonatrach sabe que el calendario del gasoducto Hassi R’mel-El-Kala-Skikda (GK3) y su ‘tentáculo’ en el gasoducto Galsi aún es una nebulosa sobre la mesa de Bouteflika y la de Silvio Berlusconi, por más que Roma Y Argel den por concluidos los estudios técnicos y que Sarkozy sea más receptivo a abrirle las puertas del tránsito a través de Córcega y con él dé por pagados los peajes para llegar directamente -sin necesidad del Medgaz ni el gasoducto hispano-galo de Irún- al gas argelino. Aunque se cumplan los calendarios más optimistas, la conexión no verá la luz antes de 2016; será, del lado francés a cambio de una inversión de al menos 425 millones a su paso por la isla, que aún no tienen ‘padrinos’ financieros.

LOS LÍMITES DEL DESAFÍO DE SONELGAZ

Khelil se lo ha dejado claro a los Veintisiete en las espaldas de España: no es sólo la libre circulación de personas lo que Argel tratará de hacer valer este semestre a cambio de consumar la revisión del acuerdo de asociación de 2005 y un acuerdo estratégico en materia de energía que haga del país magrebí un suministrador seguro para el continente que cocinan desde hace más de dos años. Ahora que acaba de dar por alcanzado un plan de urgencia para producir 2.000 Mw de electricidad con siete nuevas centrales, Sonelgaz acelera sus planes y sus calendarios: invertirá más de 3.000 millones de euros hasta 2019 para hacerse con los mercados del norte del magreb y colar su electricidad en el sur de la UE. Y ya no puede ocultar que buena parte de ellos -y los 400 Mw de potencia adicional que descuenta hasta 2012- pasan por la península ibérica. Además, su alianza con ONE no sólo lleva apellidos ni intereses argelinos. Pero en Madrid, Zapatero le ha recordado que de la "respuesta escrita" del Gobierno español que Sonelgaz exigía, nada de nada. Además, para Marruecos, la nueva infraestructura y la sociedad argelino-marroquí creada el pasado octubre entre Sonelgaz y la Oficina Nacional de Electricidad (ONE) también significa un gran recurso, dado que Argelia es un importante productor de electricidad, mientras que Marruecos cuenta con pocas fuentes de energía con las que, al calor de su camino hacia España, potenciar la estabilización de su propia red eléctrica. 

Argelia viste de nueva batalla diplomática la prohibición del regulador español de vender directamente al mercado nacional a los productores. Y disfraza de autosuficiencia sus repudios. Hace ver que podría orientar la cara y los planes de  Sonelgaz a los ‘cables’ marroquíes –hoy por hoy aún un importador neto- aunque acaba de reinscribirse como operador del mercado español. Lo harán -promete el ministro- si Moncloa se lo sigue poniendo difícil, pero en la estatal eléctrica argelina no ocultan que necesitan tocar de primera mano a los consumidores europeos y, hoy por hoy, el mercado ibérico sigue teniendo esa llave. Ni siquiera aunque se esfuerce en compaginar las cesiones -su nueva estructura como holding con filiales por actividades- con la amenaza de comenzar otro contencioso ante Tribunales Internacionales. La UE necesita de Argelia un gas del que depende más del 35% del suministro importado español y el % del comunitario. Lo de la producción eléctrica es otra cosa. Es Argel el que respira por las grietas de sus urgencias y las limitaciones de la intercomunicación eléctrica con Marruecos y Túnez.

ARGEL ACELERA LA ELÉCTRICA

Hace valer el ‘peaje’ a sus renovables, pero Argelia no quiere respirar más por el repudio de la primera potencia solar y la tercera eólica del mundo. Argel se ha tomado al pie de la letra las recomendaciones de la Comisaria Europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, que apunta a las renovables del  Magreb para reducir la dependencia de la energía de la Unión. Miran de reojo a Marruecos y su Plan Solar. Y no pueden ocultar que le han tendido ya la alfombra roja a los euros españoles tras la senda de la central híbrida de Hassi-R’Mel,  en proceso de construcción y en la que participa la española Abener Energía S.A. (perteneciente a Abeinsa, cabecera del grupo de negocio de Ingeniería y Construcción Industrial de Abengoa) en asociación con AEC, que entrará en funcionamiento a lo largo del año 2010 y estará facultada para producir 150 MW (25 MW de origen solar).

España tiene ya una mano en el Plan Solar Mediterráneo y quiere sitio en las vías de salida de la electricidad norafricana hasta Europa a partir de 2016, cuando su crecimiento requiera de más vías de evacuación de la electricidad generada. Aunque sea a través de la conexión actual por el sur de la península. Todo con tal de no perder espacio en una carrera en la que Italia Francia y Turquía buscan asiento y con la que Alemania y una decena de empresas del resto de Europa -con la española Abengoa Solar en cabeza- compiten con el plan Desertec. Hasta el momento, la interconexión eléctrica en el Magreb se limita a Marruecos, Argelia y Túnez, mientras que Libia se encuentra en proceso de unirse a la red. España tiene la llave de la única conexión eléctrica entre Europa y el Norte de África -hoy, sólo hay una línea de alta tensión, que es la que va de Marruecos a España a través del Estrecho de Gibraltar-  pero el apellido marroquí obstaculiza las pretensiones de duplicar la capacidad de los dos cables de 700 megavatios.

La financiación y el repudio galo se lo complican a la tercera interconexión prevista con Rabat, que sigue en el congelador. Las conexiones entre Argelia e Italia no dejan de ser a medio plazo. Por eso Madrid le hace otra vez ojitos también a Argel. Lo sabe, mejor que nadie, el mapa geoenergético de Bouteflika. Argelia acarició a principios de esta década la idea de tender un cable de 200 kilómetros y de 2.000 megavatios entre ambas orillas del Mediterráneo. Pero el proyecto no se ejecutó. Ahora, para Sonelgaz y el gobierno argelino, la oportunidad de exportar a través de suelo marroquí abre oportunidades para vender más electricidad, no sólo petróleo y gas, a Europa. Pero Moncloa se muestra más proclive por el Plan Solar del Mediterráneo (PSM) -aprobado en el marco de la Unión por el Mediterráneo impulsada por los Jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre celebrada en París el 13 de julio de 2008- que por la iniciativa alemana DESERTEC, llamada a generar electricidad para Europa mediante la construcción de plantas termosolares que cubrirían el 15% de la demanda eléctrica de Europa en 2050.

Sebastián hace saber, bajo la mesa de las amenazas de Argel, que si hace falta buscará potenciar el ‘sol marroquí’ en detrimento de la producción argelina. No es casual que desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, haya habido ocho Reuniones de Alto Nivel con Marruecos, por sólo tres con Argelia. Ni que el PSM ya cuente con el aval de la UE y el interés de Sarkozy –para disgusto de España- que tratará de resucitar los galones ‘verdes’ de la energía gala cogiendo sitio en un proyecto llamado a instalar  20 GW renovables en el año 2020 en los países de la ribera sur del Mediterráneo. En el reino alauí, el rey Mohamed VI ya ha presentado un ambicioso proyecto de energía solar en el que se invertirán 9.000 millones de dólares en los próximos 20 años y prevé el levantamiento de cinco plantas -dos en el Sahara Occidental- capaces de producir 2.000 megavatios, con la expectativa de que en 2020 el 42% de las energías que consuma sean renovables. Sarkozy y Zapatero pelean sus galones y un sitio en los 80.000 millones de inversión del PSM. Francia, pionera del sector termosolar en los años sesenta, con su central experimental de Odeillo y Targassonne, trata de recuperar terreno en un sector que había abandonado a mediados de los ochenta, cuando creyó ciegamente en la bonanza nuclear eterna y se saltó la directiva europea de energías renovables de 2001, a la que sí se sumaron Alemania y España.

NUEVO MODELO ENERGÉTICO

El paradigma energético va a cambiar antes de 2050. Es Chakib Khelil le primero en anunciarlo. Nada de lo que pueda escapar su país. Busca -lo reconoce cada vez que sale por la UE- nuevos aliados, un nuevo tablero de juego y nuevos roles energéticos de los que investir a Sonelgaz y Sonatrach. Quiere pisarle los talones eléctricos a Gazprom, recién aterrizada en el mercado eléctrico español. Y es que, cuatro meses después de la entrada en vigor de la nueva ley de finanzas. Argelia y sus ministros reconocen que, en ausencia de un mercado interno o regional suficiente, el país sigue dependiendo de los hidrocarburos y mercados externos. Difícilmente podrá reducir sus exportaciones energéticas, que suponen ya un 95% del sector para los de Boutreflika. Pero ni los precios ni el atractivo para las inversiones foráneas acompaña: sólo tres de las diez licencias ofrecidas en la última ronda de licitaciones han encontrado ‘dueños’ en un país en el que las nuevas modalidades de atribución y las condiciones de operación -con un 51% en manos de Sonatrach- y nuevas tasas en la ley de hidrocarburos espantan a las multinacionales y restan atractivo al país a menos de 74 dólares por barril.

En 2009, se han descubierto en Argelia 16 yacimientos de hidrocarburos, de ellos 9 por parte de Sonatrach y otros 7 en asociación con empresas occidentales que operan en este país magrebí. Pero los de las cuencas de Berkin, Ilizi y Hasi Mesaud, los ha tenido que explorar a solas, sin participación de ninguna de las multinacionales que operan en Argelia. Y no es otra que la tejana Anadarko, la que goza de más concesiones para la exploración y explotación de Argelia, la que ha abierto la batalla de los impuestos a los hidrocarburos con Sonatrach. Si los procesos de arbitraje ante  la Cámara de Comercio Internacional de París y el de Maersk ante Washington prosperan, no sólo serán el preludio de un desfile de nuevas demandas, sino la sombra para la viabilidad de los planes argelinos en el yacimiento de El Merk, el principal proyecto en desarrollo en el país, particularmente afectado por la nueva fiscalidad, ya que su rentabilidad se calculó antes de su revisión.

Es el propio Khelil el que reconoce que el volumen de descubrimientos está por debajo de la media mundial y que se necesitaban nuevas propuestas para revitalizar la exploración de petróleo y gas y descubrir  pozos intermedios entre los gigantes en Hassi Messaoud y Hassi Rmel y los otros pequeños de la última década. Por eso Chakib tiende la mano de las inversiones a las energéticas españolas. Aunque la operación no se materializará hasta este primer semestre, Iberdrola cerró el año con la alfombra roja a su primera incursión en el negocio del gas: la compra de una participación del 49% en un gran yacimiento en Argelia, descubierto en septiembre por su participada irlandesa, Petroceltic en una zona del Sáhara donde se ha realizado unos de los mayores descubrimientos de hidrocarburos de 2009 que podría albergar gas por un volumen equivalente a 460 millones de barriles de petróleo, dos años de consumo en España.  Un paso que, de consumarse, se sumaria al derecho de Iberdorla a utilizar el gasoducto Medgaz, en el que posee el 20% del capital, para transportar el gas de Argelia a España y ‘vacunaría’ a los de Sánchez Galán ante un aumento del precio del gas que utiliza para sus centrales de ciclo combinado. Y Argelia otorgaba hace menos de un mes un permiso de exploración -aunque en un consorcio con la francesa GDF y la italiana Enel- a Repsol para buscar hidrocarburos en la región de Illizi, en el sur argelino. Chakib Jelil estudia un acuerdo de petróleo y gas con El Cairo -incluida la creación de  una compañía mixta entre la argelina Sonatrach y las egipcias General Petroleum Company (GPC) y la compañía de gas EGAS- y trata de hacerle sitio a las empresas españolas en el Transaharian Pipeline con el que espera -bajo el mando de Sonatrach- capitanear una nueva arteria gasista desde Nigeria para hacer llegar el gas africano a la UE.

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