edición: 2809 , Lunes, 23 septiembre 2019
05/11/2012
Un fallo judicial estadounidense sobre la deuda argentina pone en jaque al FMI

Argentina se adentra en el laberinto de una crisis fiscal encubierta que acabará en devaluación

Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina
Carlos Schwartz

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sufrió un tropezón. El 30 de octubre no logró renovar los vencimientos de títulos con los que drena liquidez del mercado monetario. El importe sin renovar fue de 1.300 millones de pesos frente a vencimientos por 3.300 millones. Pese a que el interés era del 15,5% los bancos se mostraron reticentes a entregar dinero a cambio de papel. El tema de fondo es que el BCRA drena liquidez de la banca de forma regular, y su deuda con los bancos por este concepto asciende a 106.000 millones de pesos. A lo largo del último año los esfuerzos del banco emisor por esterilizar la circulación monetaria se quedaron por debajo de la emisión en un 35%, de acuerdo con cálculos de analistas financieros en Argentina. Este dinero en circulación forma parte de la inmensa presión inflacionista que vive el país.

La cuestión central es que lo que se trata de drenar es la liquidez que resulta de la permanente apelación del Tesoro a la emisión monetaria del BCRA y a las arcas de la recaudación de la Administración de la Seguridad Social (ANSES). Estas son las dos fuentes en las que el Tesoro se nutre de dinero para pagar la deuda interna y externa. Para la una saquea pesos, para la otra dólares.

El Tesoro paga con ese dinero sus compromisos, en parte resultado de una abultada deuda pública, como sus intereses, además del conjunto de los compromisos que ahora incluyen la importación de combustibles con cargo al presupuesto de la nacionalizada YPF. A cambio del dinero que recibe entrega diversos títulos cuya posibilidad de cobro es harto dudosa. Esto no es un detalle porque la apelación persistente al BCRA ha hecho que el 50% de su balance esté representado no por dinero o activos de toda solvencia, sino por una deuda emitida por diversos organismos oficiales de solvencia cuestionable.

Por añadidura el BCRA tiene una deuda por la emisión de los títulos para drenar dinero del mercado (denominados Lebac y Nobac equivalente a 21.000 millones de dólares. Con lo cual representan el 50% de las reservas en moneda extranjera que el Banco Central declara. A este cuadro se añade un nuevo accidente. Una corte de apelaciones de Estados Unidos a instancias de la gestora de fondos de inversión Elliot Management ha fallado en favor de este último y en contra de Argentina estableciendo que los acreedores reticentes que no han acudido al canje de deuda tienen igual derecho que los que han acudido a un canje de deuda tras una suspensión de pagos soberana a percibir los intereses de sus activos. El fallo pone en valor la cláusula pari pasu del contrato de los bonos. Es decir un pie de igualdad para todos los tenedores de bonos.

La consecuencia inmediata ha sido una fuerte caída en la cotización de los bonos argentinos con los que el Gobierno de Néstor Kirchner sustituyó en 2005 a las emisiones en suspensión de pagos tras la renegociación de la deuda pública. Pero este es sólo un ángulo de lo que ese fallo supone. Todos los países de la Unión Europea (UE) que han renegociado los términos de su deuda han sustituido las viejas emisiones por las nuevas en condiciones menos ventajosas para los acreedores.

La cuestión se presenta respecto de quienes no acuden al canje, los denominados hold outs, y ahora pueden entablar pleitos para que, sobre el precedente de la corte de apelaciones estadounidense, se les pague la deuda pendiente. Para Argentina la resolución puede suponer 4.000 millones de dólares en pagos a los hold outs. Uno de los afectados es el FMI que propugna las reestructuraciones de deuda y aporta dinero para financiar a los países que acuden a estos procesos. El FMI como organismo multilateral siempre ha contado con el principio de prelación de pago sobre otros acreedores. Este principio está ahora cuestionado.

Entretanto, las tesorerías provinciales han incrementado la emisión de títulos para financiarse y salir de su estado de insolvencia. De acuerdo con medios financieros en Argentina la deuda provincial alcanzaría a los 25.000 millones de dólares. Recientemente la provincia de Chaco anunció la suspensión de pagos sobre su deuda denominada en dólares, arguyendo que el control de cambios le había privado del acceso a la divisa.

El hecho es que ex post de este quebranto el BCRA anunció que daría dólares a las provincias que tuvieran compromisos en divisas. El panorama sin embargo no es tan sencillo y a diferencia de otras circunstancias en la vida, querer no es poder. El BCRA ya ha consolidado en el pasado muchas emisiones de deudas provinciales canjeando esa deuda por bonos del estado y asumiendo las pérdidas. Ahora se encuentra con una masa considerable de emisiones hechas después de 2005 y emitidas en pesos, no en divisas. Ocurre que esta deuda además de pagar un interés alto está indexada frente al tipo de cambio del dólar, con lo cual el quebranto no será leve. Mientras, los inversores en bonos provinciales se están llevando entre intereses y ajuste por el precio del dólar una rentabilidad anual del orden del 30%.

Una parte considerable de las 23 provincias argentinas están al borde de la insolvencia, proceso que se irá precipitando de forma escalonada en los próximos doce meses. Una vez más le tocará al Gobierno y al Banco Central el rescate de las deudas provinciales. Esto habrá de suponer un incremento en la emisión monetaria destinada a esa consolidación y a una reacción en cadena puesto que se debilitará la moneda aun más con una presión irrefrenable hacia la devaluación. De hecho la hoy muy resistida devaluación se convertirá en el remedio al endeudamiento excesivo del estado ya que una fuerte caída del valor de la moneda y la inflación desatada va a diluir la propia deuda del estado. La licuación de las deudas del estado vía devaluación e inflación tiene ya una larga tradición en Argentina.

Pareciera que estamos ante un recorrido circular por el cual las administraciones del difunto Néstor Kirchner, y de su viuda Cristina Fernández, que se prepara para la reelección, acabarán conduciendo a Argentina al punto de partida de su gestión de la deuda pública. Una crisis fiscal corregida y aumentada en todo su esplendor.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...