edición: 2745 , Lunes, 24 junio 2019
15/05/2018

Argentina ante el momento más crítico del Gobierno Macri

El BCRA enfrenta una renovación de 25.000 millones de dólares en letras con una crisis cambiaria
Carlos Schwartz
La economía de Argentina se ha mostrado como el eslabón más débil de la cadena de las naciones emergentes frente al dólar. Las subidas de tipos de interés previstas en Estados Unidos y la creciente retirada de la inversión en los mercados globales de la renta fija, incluida la deuda pública de las naciones emergentes, se ha reflejado en el mercado argentino en una devaluación persistente del peso. Al comienzo de la semana la moneda argentina cayó otro 7,7% frente al dólar llevando la depreciación en 12 días al 18% sin visos de atenuarse. El Gobierno del presidente Mauricio Macri al detectar que el problema amenazaba con convertirse en un tsunami imparable acudió al Fondo Monetario Internacional (FMI) que reaccionó ofreciendo financiación de emergencia. Pero la oferta se ha limitado hasta ahora a un crédito 'stand by'. Este tipo de crédito pone a disposición de los países miembros del FMI parte de la cuota de derechos especiales de giro asignados al país. En el caso de Argentina esa cuota es de 3.187,3 millones de dólares de los cuales se puede disponer de acuerdo con el reglamento del Fondo de hasta un 56,25% aunque en determinadas circunstancias se podría llegar al 75%.
Una línea de financiación de ese importe surtiría poco efecto ante la continuación de la crisis cambiaria en el país. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha incrementado el tipo de interés de referencia de forma sucesiva en los últimos doce días y el pasado fin de semana lo incrementó hasta el 40% anual. Este nivel de tipos de interés no ha impedido la avalancha sobre el dólar que se refleja en la venta de pesos de forma incontenible. Pero la circunstancia más crítica que enfrenta el BCRA es que hoy vencen 630.000 millones de pesos en letras del banco central (Lebac) es decir en torno a 25.000 millones de dólares. 

Los Lebac son el instrumento de drenaje de liquidez del sistema y son un elemento fundamental del mercado interbancario. Es decir los bancos son los grandes acreedores del BCRA de acuerdo con fuentes de medios financieros en Buenos Aires. En medios próximos al banco central se estima que un 60% de los Lebac están en manos del sector público y que éste renovará sus inversiones. Otros analistas no están tan convencidos de que será así. El dinero que se drena con los Lebac está en manos del Tesoro de acuerdo con esas fuentes y en caso de que no haya renovación el banco central debería apelar a sus reservas para la renovación, pero éstas no son líquidas y no están disponibles. Lo cual determina que la renovación de los instrumentos financieros entre hoy y mañana sea crucial para el mercado financiero argentino.

Las declaraciones del FMI han despertado suspicacias. Los comunicados a la prensa han manifestado su abierto apoyo a la administración de Macri y a su política económica. Pero al comienzo de la semana el portavoz del organismo multilateral  Gerry Rice anunció que “El personal del FMI continúa con sus negociaciones con las autoridades argentinas.

Nuestro objetivo compartido es alcanzar una conclusión rápida de esas discusiones. Está prevista una reunión informal del Consejo del FMI el viernes 18 de mayo. Esta será una reunión informal, parte del proceso habitual de información al Consejo sobre negociaciones para el acceso a los programas del FMI”. Es decir que la entidad no va a tocar el tema hasta el viernes... mientras se negocia a ras de suelo se toma distancia desde el cielo institucional. 

Pero algunas de las fuentes consultadas afirman que un crédito stand by no va a resolver nada porque esa una forma de financiación pensada para cuando los desequilibrios eran de balanza comercial. “Ahora se trata de gigantescos movimientos especulativos globales que no se pueden parar con una masa de dinero tan escasa”, de acuerdo con un analista financiero en Buenos Aires. ”Debido a la aprehensión del país a las medicinas del Fondo éste se ha apresurado a decir que el FMI de hoy no es de 2001 y ha afirmado que no condicionaría las conversaciones a una política cambiaria específica.

Uno de los miedos en el país es que el Fondo ponga como condición la libre flotación del peso y que este se desmorone aun más. Los analistas locales y los lobbies de exportadores han insistido en el “atraso”
cambiario del dólar y en la necesidad de un “sinceramiento” del tipo de cambio. Estos comentarios aterrorizan a la población porque temen que junto a un ajuste masivo de tarifas de servicios públicos sobrevenga una devaluación aún más aguda que la que se ha registrado hasta ahora. El presidente Macri afirmó que había hablado con el presidente estadounidense Donald Trump para acelerar las negociaciones con el FMI.
Estados Unidos es el país con mayor capacidad de voto en el organismo multilateral. Este cuadro sugiere que el FMI no está por la labor de acelerar la presencia de su ayuda.

El portavoz del organismo señaló mientras que: “El tipo de cambio debe seguir determinándose sobre la base de las fuerzas del mercado, y el banco central debe seguir utilizando todas las herramientas de política monetaria que estén a su alcance”. Los analistas esperan nuevos incrementos de los tipos de interés si el mercado de cambios no se doblega, pero temen que una política de firmeza ante la especulación con divisas desemboque en medidas financieras de emergencia como el control de cambios o incluso medidas más drásticas en el sector financiero como el bloqueo de los depósitos de clientes. 

Las devaluaciones van a azuzar la inflación lo que tiene un peso significativo sobre la población. La alarma es muy alta y la volatilidad del clima social es fácilmente detestable. Lo cual equivale a decir que si no hay una intervención capaz de poner bajo control la corrida sobre el dólar y hay un desmoronamiento financiero puede haber una crisis social más aguda que la de 2001. El año pasado el Tesoro argentino emitió un bono a 100 años que se colocó de forma íntegra y fue uno de los hechos más comentados en los mercados internacionales como muestra de la avidez inversora en instrumentos financieros por la caída de los tipos de interés. El bono a 100 años cotizaba al iniciarse la semana a 86 céntimos por dólar. Las acciones de las empresas argentinas en los mercados de valores han sufrido fuertes ventas. De conjunto no parece que las conversaciones con el FMI hayan aportado estabilidad al cuadro general.

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