edición: 3025 , Viernes, 7 agosto 2020
07/07/2020

Argentina hace la cuarta oferta para acordar la refinanciación de su deuda mejorando las condiciones

Los analistas consideran que la propuesta podría alcanzar una aceptación de entre 45% y el 55%
Carlos Schwartz
El Gobierno de Argentina anunció una mejora en la oferta para renegociar una deuda que se encuentra en suspensión de pagos. Este es el cuarto intento de presentar un plan de pagos y los analistas consideran que las mejoras de las condiciones puede lograr una aceptación de entre el 40% y el 50% de los acreedores, un nivel insuficiente para evitar la solicitud de 'default' por parte de los acreedores. El Ministerio de Economía anunció mediante una nota que incrementará el pago de intereses y reducirá la quita a los bonistas. Por su parte el presidente Alberto Fernández dijo que esta era la mejor oferta que el país estaba en condiciones de hacer. Argentina recibió del Fondo Monetario Internacional (FMI) durante el gobierno de Mauricio Macri el crédito más grande de la historia de la institución para un país. La directora gerente del FMI, Cristalina Georgieva, señaló que la deuda argentina es insostenible, lo que equivale a afirmar que es impagable. El Fondo se ha convertido en un valedor del presidente Fernández ante la evidencia que todo lo que se pague en más a los acreedores privados puede restar de las posibilidades de recuperación por parte del FMI, que tras el desembolso a Argentina ha sufrido un fuerte deterioro en sus cuentas de capital. De acuerdo con las filtraciones hechas por fuentes próximas a las negociaciones el valor presente neto de la deuda pasó de los 39 centavos por dólar anteriores a 53,5 centavos por dólar, se reconocen los intereses vencidos en un bono, mientras que el periodo de gracia se reduce de tres a un año.
Las ofertas anteriores, enfrentadas por los comités de acreedores, no pasaron de una aceptación del 13% y un grupo de 'holdouts' sigue resistiendo cualquier propuesta que no sea el total de la deuda. La cuestión de fondo es que una baja aceptación puede crear una situación en la cual se acelere la aplicación de cláusulas punitivas por la vía judicial, un 'default' ante la jurisdicción estadounidense, por el cual se puedan colar los 'holdouts' encarnados por los 'hedge funds' que quieren una recuperación total de la deuda. De acuerdo con los analistas los tenedores de bonos de las emisiones de 2005 y 2010 que tienen mejores condiciones serían más propensos a un acuerdo sobre estas bases, no así los tenedores de los bonos de la última emisión de 2016.

El Gobierno mantiene sin embargo una condición: no está dispuesto a modificar las cláusulas de acción colectiva para los tenedores de los bonos Global 2016 lo que le permitiría alguna ventaja. Si los titulares der esos bonos no llegan a una mayoría necesaria para activar las cláusulas Argentina podría aplicar canjes parciales reasignando paquete de deuda nueva por la vieja. Pero esto sería contar con una división en el frente de los bonistas más recientes que le restaría fuerzas para activar sus acciones defensivas. En esta prolongada negociación el Gobierno que inició con una posición de aparente fuerza la operación para renegociar la deuda ha ido abandonando una a uno los reparos y cediendo ante las presiones de los acreedores en un país que es evidente que no está en condiciones de pagar nada. 

A largo plazo, puede suponer un descrédito político significativo, teniendo en cuenta que dentro del gobierno hay dos alas, y una de ellas es menos complaciente con los acreedores extranjeros. De acuerdo con el presidente Fernández los acreedores tienen hasta agosto para cerrar un acuerdo. El presidente dijo que: “Espero que los acreedores entiendan, comprendan, y que la sociedad argentina comprenda también que pedir un mayor esfuerzo es traicionar las promesas hechas”. De acuerdo con la propuesta los plazos de la deuda se extenderían hasta el 2046 y el ministerio dijo que enviará al Congreso una ley reconociendo a los bonistas bajo jurisdicción local pero en divisas el mismo el trato que el ofrecido a los bonistas no residentes en la última oferta. 

Los bonistas deberán absorber una pérdida del 1,9% sobre el valor de la deuda viva y recibirán un cupón promedio del 3,07% de los nuevos bonos. Mientras tanto el país se encamina a una recesión sin atenuantes este año con una deuda total de 323.000 millones de dólares que no logra acomodar en términos que pueda pagar, si es que eso es posible. La crisis social, y a término la crisis política que se va cerniendo sobre el país puede no sólo hacer definitivamente incobrable la deuda sino además precipitar al país en un verdadero abismo social con estallido incluido.

Las negociaciones han estado al borde del colapso en varias oportunidades y el pasado jueves dos grupos de bonistas que representan unos 21.000 millones de dólares se quejaron de que el gobierno carecía de un “compromiso serio” y que no se habían registrado avances serios desde el pasado 17 de junio. Los acreedores dijeron que "El tiempo es esencial y todas las partes deben concentrarse en evitar el devastador coste económico de un prolongado default".

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