edición: 2979 , Martes, 2 junio 2020
22/05/2020

Argentina no pagará hoy cupones sobre tres emisiones de deuda entrando técnicamente en ’default’

Fuentes financieras consideran que será una suspensión de pagos blanda porque seguirá la negociación
Carlos Schwartz
Buenos Aires vive las últimas horas previas al impago de 503 millones de dólares en intereses sobre tres emisiones de bonos, una de 2016 emitida por el gobierno de Mauricio Macri para pagar a bonistas 'holdouts' de emisiones relacionadas con la anterior crisis de pagos del país en 2001, y otras dos de 2005 y 2010 producto de un canje anterior. El país ya suspendió un pago en abril y dijo que emplearía los 30 días de gracia con los que contaba para renegociar la deuda en bonos que asciende a unos 65.000 millones de dólares. De entonces ahora se han sucedido los encuentros con al menos dos comités de acreedores extranjeros, uno de ellos con la presencia de BlackRock que es uno de los acreedores más importantes de esas series de bonos. En las negociaciones el ministro de Economía, Martín Guzmán, hizo hincapié en la voluntad de pago del Gobierno de Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a pesar de los efectos devastadores de Covid-19. El primer ejecutivo de BlackRock, Larry Fink, sugirió esta semana a los miembros de su grupo de acreedores que aceptaran una quita mayor que la definida originariamente por estos inversores. Finck señaló que se deberían aceptar en 50 y 55 centavos por dólar de deuda en lugar de los 65 centavos que exigían. El Gobierno ofreció sustituir las emisiones de bonos en circulación por nuevos bonos con una quita del 60%, es decir con la posibilidad de cobrar 40 centavos por dólar.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), el otro gran acreedor de Argentina, mantiene la expectativa de que Buenos Aires logre un recorte significativo en las posiciones de los acreedores privados porque ello dejaría al país en mejores condiciones para atender la deuda contraída con el FMI. Bajo Christine Lagarde como directora ejecutiva, el FMI concedió al Gobierno de Macri el crédito más grande en la historia de la institución multilateral, aunque era evidente que el país no estaría en condiciones de hacer frente a esa carga financiera. Esa inyección de liquidez permitió desbloquear la repatriación de beneficios de multinacionales aparcados en el país por falta de divisas y la retirada de inversores. La renegociación con los acreedores privados es la antesala de la que se va a plantear con el FMI una vez zanjada esta cuestión. El crédito del organismo internacional es de 56.000 millones de dólares.

Argentina hizo una oferta formal a los fondos acreedores que vence hoy a las 17:00 hora de Nueva York, pero el criterio con el cual se va a encarar ese límite es “flexible”, porque de acuerdo con fuentes próximas al gobierno y los acreedores se considera posible alcanzar un acuerdo y se seguirá negociando. El hecho que Finck haya rebajado las exigencias de BlackRock y busque un acuerdo dentro de su grupo sugiere que Guzmán ha mantenido contactos ofreciendo la posibilidad de mejorar la oferta presentada hace un mes hasta el nivel barajado por el ejecutivo. Los acreedores esperan que se llegue a un acuerdo en torno a ese horizonte, es decir mediante una oferta mejorada de Argentina al 50% del nominal de los bonos. Desde todos los puntos de vista es un negocio inmejorable para los acreedores que se verán más que remunerados por el nivel de tipos de interés que se aplique a la deuda nueva y por la incorporación al principal de los capitales vencidos. 

Dadas las condiciones económicas internacionales y la naturaleza de la crisis que se ha desencadenado a escala global, ningún pacto se podrá considerar seguro de momento, sino una simple acción provisional. Pero para los fondos esto es ganar tiempo, aunque para Argentina no será salir del callejón sin salida en el que se encuentra su economía. Con una economía mundial al borde del colapso y una brutal caída de la demanda global Argentina es sólo una de las piezas en desequilibrio, pero una de las más importantes por el volumen de su deuda. No hay ninguna posibilidad de que Buenos Aires pueda cumplir con los términos de un acuerdo si no apela a restricciones presupuestarias que en medio de la crisis presente y la pandemia pueden desembocar en una crisis social de proporciones difíciles de prever.

El 20% de los acreedores que admitieron la oferta del gobierno en el plazo preceptivo de 15 días a partir de su registro, aún pueden ver mejorada su posición si hay pacto al alza porque las cláusulas del acuerdo establecen la extensión automática de las mejoras. El trámite de mejora de oferta se hace con una enmienda de la anterior, presentada ante el regulador estadounidense, la SEC. Uno de los temas que es más controvertido es el periodo de gracia sobre la amortización que de acuerdo con el Gobierno debe ser de tres años. Los acreedores no están dispuestos a conceder más de 12 meses. De acuerdo con los cálculos de un fondo acreedor la oferta del Gobierno equivale a un valor de recuperación de 39 centavos por dólar para los bonos emitidos tras 2016 asumiendo que los bonos nuevos se negocien con un rendimiento del 10% tras la reestructuración. En cuanto a las emisiones de 2005 y 2010, los bonos del canje anterior, la recuperación sería de 42 céntimos por dólar. Vale la pena recordar que de acuerdo con el FMI la carga de la deuda argentina “es insostenible” para el país. De allí la provisionalidad de cualquier acuerdo.

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