edición: 2510 , Lunes, 16 julio 2018
08/11/2010
Hacia una RSC “made in Europa”

Armonización de informes, un paso más en la estrategia de Responsabilidad Social europea

La descentralización imperante dificulta la instauración de un marco común para los reportes responsables europeos
Beatriz Lorenzo

Ha pasado de ser un concepto teórico y “de nicho” a convertirse en una de las principales prioridades de la Unión Europea, desalentada todavía tras la crisis económica y de confianza y afanosa en su búsqueda de un escenario económico global y sostenible. La protección medioambiental, la defensa de los derechos humanos, la información fluida y veraz  y la transparencia corporativa han pasado de ser simples ingredientes de un refrito que en ocasiones no dejaba de ser un simple barniz empresarial a convertirse en valores intangibles imprescindibles para crecer y sostenerse a largo plazo. Hace ya meses que la Comisión Europea ultima sus pautas de desarrollo de la Responsabilidad Social Corporativa en los Estados miembros, incluyendo un plan de acción con criterios concretos en materia medioambiental, social y de buen gobierno. De este modo, quiere darse soporte a nivel institucional a un concepto que cada día se hace más indispensable para reconstruir la confianza perdida en el panorama económico europeo. La actividad de la UE en materia de RSC se está centrando sobre todo en temas tan controvertidos como la necesaria transparencia- corporativa, institucional- para recuperar parte de la confianza perdida. Asimismo, quiere incidirse en la urgencia de que Europa respalde los mecanismos ya existentes en materia de RSC, así como la necesaria conexión entre RSC y competitividad empresarial, muy necesaria para desligar al concepto de su concepción tradicional de herramienta incapaz de generar beneficios.

Tampoco los organismos internacionales han podido permanecer ajenos a otro de los temas en el candelero: la cuestión del reporting responsable. Recientemente, el Foro de Reputación Corporativa presentaba junto con el despacho de abogados Garrigues una Guía de normativa sobre los Informes de Sostenibilidad en Europa. Una guía necesaria si tenemos en cuenta que el reporting “responsable” continúa consolidándose en Europa a pasos agigantados. Durante el pasado año se publicaron en Europa más de mil memorias anuales de responsabilidad social corporativa o sostenibilidad. La Guía plantea entre sus objetivos facilitar a las empresas globales el cumplimiento de sus obligaciones de reporting  en los distintos Estados, además de establecer medidas de carácter voluntario que puedan ser valoradas por sus grupos de interés. Entre los aspectos reflejados por la Guía destaca el hecho de que, en la actualidad, la publicación de informes y memorias de sostenibilidad es un hecho muy habitual incluso en las compañías no cotizadas, erigiéndose como garantía de robustez corporativa y cauce de diálogo con los grupos de interés.

DESCENTRALIZACIÓN

Por otra parte, la Guía ha dejado también al descubierto una de las mayores peculiaridades del reporting responsable a nivel europeo; la dispersión. Durante los últimos tiempos, al amparo del marco voluntario que conlleva la Directiva de Modernización del año 2003, la regulación Europea ha sido objeto de una gran descentralización que me manifiesta con más virulencia aún en el terreno de las memorias e informes de sostenibilidad. La búsqueda de armonización es, una vez más, uno de los ingredientes fundamentales del escenario del reporting europeo. En principio, la Unión Europea se muestra favorable al fenómeno unificador y ha abierto a través de la Comisión una consulta para llevar a cabo una armonización de las legislaciones en materia de reporting responsable de países como Suecia, Dinamarca, Francia o el Reino Unido, una unificación que permitirá la comparabilidad y la adopción de unos estándares únicos y adaptables al modelo europeo. En los pasillos institucionales ya se dejan oír las voces que abogan por unos informes más comprometidos y armonizados. Así, para el laborista Richard Howitt, ha de romperse de una vez por todas el “falso debate” entre el enfoque voluntario y regulatorio y ha de atenderse a legislaciones tan avanzadas en materia responsable como la francesa, noruega o belga.

Pero la armonización no solamente se debate en las instituciones comunitarias, también las compañías empiezan a tomar cada vez más consciencia de la conveniencia de atenerse a un marco estándar a la hora de realizar sus informes. Ya en el año 2008 el 77% de las compañías encuestadas para un informe de la consultora KPMG utilizaba el marco instaurado por la Global Reporting Initiative, una tendencia que se ha incrementado durante los últimos años y que empieza a tomar cuerpo también en el escenario europeo. Como iniciativa favorable a la homogeneización destaca también el Informe de John Ruggie, relator especial de Naciones Unidas sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos, que apuesta por que las empresas incorporen, dentro de un marco,  el respeto a los Derechos Humanos en sus políticas de RSC.

En esta línea, las acciones comunitarias en pro de una RSC más compleja y afianzada llevan ya tiempo manifestándose. Destaca el informe “Hacia una mayor responsabilidad corporativa” que revisa proyectos en la materia financiados por el Sexto Programa Marco de la Comisión Europea para la Investigación y el Desarrollo Tecnológico. De ese modo se toman en consideración temas punteros de la agenda europea en torno a la Responsabilidad Social Corporativa. La formación en RSC y el fomento de una conciencia social han pasado ha ser elementos importantes también, sobre todo después de que el dato de que los líderes empresariales que llevaron al escándalo a compañías como Enron o Merrill Lynch se habían formado en las más reputadas escuelas de negocios a nivel mundial. Así, la mayoría de los gobiernos europeos han empezado a diseñar y desarrollar acciones y políticas gubernamentales en el marco de la RSC. Por norma general, los gobiernos no han adoptado políticas de obligatoriedad,  pero sí que han potenciado la dinamización, al tiempo que facilitaban políticas para promover la RSC y la creación de espacios de diálogo.

La actividad de los gobiernos en materia de la RSC es indisoluble de su respuesta a los principales retos actuales en la materia. Cada vez más, el auge de la RSC se vincula con retaos generados por la globalización económica, la crisis y los cambios del estado de bienestar, con la búsqueda de nuevas formas de gobernanza y la promoción del diálogo social. Por ahora, y pese a las propuestas unificadoras, no puede decirse que exista una RSC común a nivel europeo, sino que en la Unión Europea existen distintos modelos de aproximación desde las políticas públicas a la RSC, teniendo en cuenta los temas sociales o medioambientales que más atención necesitan según el país.

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