edición: 2701 , Lunes, 22 abril 2019
18/11/2014
Santander e ING las cobran

Banca online, fondos y planes esconden la `transformación´ de las comisiones

Los clientes no perciben la caída media en el cobro de servicios, como asegura el Banco de España
Juan José González

Los datos ofrecidos por el Banco de España nos avisan de que el coste medio de las comisiones se mantiene en líneas generales invariable en los últimos cuatro años. Aunque la información del supervisor no coincida con la que reciben los particulares en los puntos de venta de la banca -en las sucursales- lo cierto es que la población no termina de percibir esa inflexión en el coste de las comisiones que tantas veces proclaman desde las entidades financieras. Lo cierto es que, como en la mayoría de los casos, las comisiones bancarias se han convertido en un reclamo publicitario, son una pieza del marketing financiero que los bancos han querido transformar en elementos de negociación. Incluso algunas entidades las han situado en el centro de su estrategia de negocio, caso de ING al que no ha dudado en seguir, con mayor o menor entusiasmo y con las argucias típicas del marketing, el Banco Santander, al que, a su vez, han seguido otros muchos.

La táctica de librar o liberar a la clientela de los clásicos cargos por operaciones, encontraron en la banca online y otras cuentas con denominaciones como "0 comisiones", "Libreta ABC" u otras, el camino ideal para conquistar clientes y aumentar saldos cada vez que se lanzaba una campaña comercial. Se trataba de conquistar al cliente del competidor al mismo tiempo que defenderse de su respuesta, ya que ningún banco estaba por la pérdida de clientes rentables. En todo caso, las diferentes batallas de una encarnizada guerra del pasivo, consiguió un abaratamiento de las comisiones aplicadas por la gestión del pasivo de los clientes. Pero sólo abaratamiento, pues los bancos han seguido cobrando comisiones, seguramente un concepto del que los clientes no podrán desprenderse totalmente.

Y parece como si el negocio bancario se haya querido adueñar del célebre postulado de Lavoiser cuando enunció su famosa ley de la conservación de la materia. Así que de la misma forma que ésta ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, a las comisiones les ocurre lo mismo; no suben ni bajan, ni se cobran ni se dejan de cobrar, sólo se transforman. Hay varias pistas que sirven para asegurar que el concepto tradicional de `comisión´ está cambiando (lo viene haciendo desde cinco años) de enfoque. Por un lado, mediante la vinculación del cliente a través de otros productos, como fondos, planes, gestión patrimonial y otros, servicios que conllevan una comisión que se descuenta de forma directa en los productos. Se trataría de una sustitución simple y llana de las comisiones. 

En este sentido deben entenderse las compras `estratégicas´ por parte de algunos de los grandes bancos de paquetes de fondos o pensiones. Como también hay que entender el despegue de la banca online, a través de la que ya pueden hacerse todo tipo de gestiones, la mayoría de ellas sin coste directo. En definitiva, que las comisiones continúan gravando las operaciones bancarias de los particulares es un hecho tan cierto como que las cuentas de resultados de la banca siguen alimentándose de las comisiones, aunque el enfoque de las mismas no sea el clásico.

En el nuevo enfoque de las comisiones aparece un aporte inesperado: el normativo, que responde a un planteamiento al parecer ideológico del Gobierno. Tan sólo hay que retroceder unos meses, hasta junio pasado, para recordar el paquete de normas regulatorias de liberalización y apoyo a la inversión y acceso a la financiación. Y entre estas descubrir una novedad como es la limitación de las comisiones bancarias al dinero de plástico. La norma obligó a que los bancos no pudieran cobrar más de un 0,2% a las tarjetas de débito y un 0,3% a las de crédito. De ahí que en los últimos meses, las entidades hayan hecho hincapié en la gratuidad de las mismas, considerándolas poco menos que un regalo, atención de la casa.

Y así los clientes deberán (deberemos) estar atentos a los cambios no sólo de la regulación, sino también, y en especial, de la tecnología. La cuenta corriente, la libreta, el extracto como la transferencia o cualquier pago, son operaciones y servicios que ya se pueden realizar desde el teléfono móvil, tablet o el ordenador personal desde cualquier lugar y por una gran parte (y en aumento) de la población. Sin embargo, y a pesar de que la tecnología está ayudando a eliminar las comisiones tradicionales de la también banca tradicional, algunas entidades ya han comenzado a seleccionar clientes para diferenciarlos en función de su capacidad tecnológica, comprobar en qué medida un cliente es `optimizable´. Se supone que también para aplicarle otras comisiones, transformadas.

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