edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
16/02/2011
Nueva Rumasa cambia de activo, deja los pagarés y evita el intermediario financiero

Banco de España sigue de cerca los pasos de Rumanova por su parecido a Madoff

El CNMV sirve en bandeja la argucia para financiarse con participaciones y sin control
Juan José González

En el Banco de España y en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cuentan con las respuestas adecuadas a las pretensiones del holding Nueva Rumasa, controlado por la familia Ruiz Mateos. En un intento –casi desesperado- por hacerse con liquidez, el grupo empresarial recurre a una nueva emisión de pagarés, por supuesto sin control de la CNMV, porque el truco está precisamente en una modificación introducida por el legislador, y que parece haber sido bien aprovechada por Rumanova, sociedad de Nueva Rumasa “para la adquisición y venta de bienes inmobiliarios por cuenta propia”, según asegura su objeto social. El grupo empresarial no está como para dejar pasar oportunidades como la que le acaba de brindar en bandeja el legislador. Otro asunto será cuando el Banco de España cuente con más argumentos sobre el método de financiación utilizado por Rumanova, cada vez más parecido a Madoff.

La jugada de Rumanova comenzó cuando los de Ruiz Mateos cayeron en la cuenta de un hueco que había dejado al descubierto el legislador de la CNMV con una modificación realizada en abril de 2010. Al tratarse de una emisión que no fue publicitada, sino que la propia empresa fue contactando individualmente con los inversores de su base de datos, el programa de la emisión no estaba obligado a pasar el control de la Comisión, y por tanto tampoco era necesario el concurso de un intermediario financiero. Sin embargo, los pagarés tienen una dificultad en los plazos, pues vencen en poco tiempo, lo que obliga a moverse más en el mercado y recurrir, como así sucede, a inversores internacionales, algo que en los próximos meses se podrá comprobar.

Dado este primer paso, el siguiente es más sencillo: en vez de lanzar un programa de pagarés de empresa que estuviera dirigido (intermediado) por un agente financiero, el grupo empresarial familiar aprovechó la modificación de le Ley del Mercado de Valores para vender participaciones de empresa en vez de pagarés. El emisor ingresa dinero a cambio de unos derechos de propiedad –participaciones- que le convierten en socio y no en inversor temporal por un año –la duración del pagaré- al término del cual, el tenedor del pagaré recibe el reembolso de la inversión más los intereses acordados con el emisor.

Nueva Rumasa colocó en esta ocasión participaciones privadas de Clesa, sin pacto de recompra y cuya rentabilidad procede del dividendo de la sociedad titular, siempre y cuando obtenga beneficios y contando con que la sociedad decida distribuirlos. Así que la diferencia es sustancial para la empresa y de mayor riesgo para el inversor. En este caso, Clesa tiene beneficios, sin embargo, algunos acreedores ya han señalado que la empresa sigue pagando sus deudas con pagarés.

El plan de venta de activos iniciado en el último cuatrimestre de 2010, no parece haberle reportado la liquidez suficiente para hacer frente a los requerimientos de tesorería del holding. Tras dejar la fábrica alquilada (hasta 2012) a Central Lechera Asturiana en Andalucía, vender el 5% de Cacaolat, así como un 20% posteriormente, quiere colocar entre inversores privados el 24% de Clesa, considerada por la propia familia Ruiz Mateos así como por analistas independientes como la joya de la corona (12,7 millones de capital social, 103,8 millones de deuda y 42 millones de fondos propios) aunque la situación financiera se presenta incómoda.

El mercado interpreta que se trata de una huída hacia delante en un intento de rescatar activos y marcas comerciales intermedias en el peor momento de la crisis económica, cuando tan sólo las grandes superficies son capaces de resistir la caída del consumo y la ausencia de financiación externa. La estrategia agresiva de adquisición de empresas y marcas, esta pasando una elevada factura al empresario que hace 26 años perdía el 90% de su patrimonio en una expropiación histórica.

La propuesta de inversión de la sociedad de Ruiz Mateos comenzó con un programa de pagarés por un importe unitario de 50.000 euros como mínimo que sorprendió por el elevado interés, un 8% anual. Posteriormente, la sociedad familiar puso en el mercado otro programa de pagarés con una retribución del 10% -devengan intereses trimestrales- si las imposiciones son a doce meses y hasta el 12% si se mantiene la inversión durante 24 meses. No cabe duda que se trata de un órdago al mercado, al Banco de España, a la CNMV y a los potenciales inversores particulares, y que como bien han recordado varios analistas financieros recuerda al reciente episodio protagonizado por Madoff de nefasto resultado para todas las partes implicadas.

Rumanova, con unos fondos propios de 60.000 euros, sin patrimonio inmobiliario ni posiciones de capital registradas en el balance, es decir, sin inversiones, es todo cuanto parece aportar la sociedad como contrapartida o respaldo de los programas de pagarés, lo cual deja sembrado de dudas cualquier análisis encaminado a considerar como segura una propuesta de inversión. Lo cierto es que el grupo sigue financiándose a golpe de programas de pagarés y de ampliaciones puntuales. A pesar de las dificultades que entraña la búsqueda de información respecto a las actividades del grupo, se estima que ha conseguido unos 100 millones de euros solamente por los cuatro programas de pagarés, y unos 43 millones por las operaciones puntuales de ampliación de capital (Dhul y Clesa).

El nuevo programa de pagarés esta avalado por estas dos sociedades del grupo (Dhul y Clesa) que a su vez han realizado dos ampliaciones de capital, una en Dhul (40 millones) y otra en Clesa (13,2 millones) ambas en el pasado ejercicio, dos sociedades a las que un juzgado madrileño les han embargado seis fincas por impago de una deuda, lo que obliga a pensar dos veces en el coste de oportunidad de los pagarés del grupo empresarial, de la misma forma que tanto en el Banco de España como en la CNMV se plantean la prohibición de nuevos programas de financiación del conglomerado familiar. Unos y otros apuntan a la “inconsistencia de las garantías” aportadas por el grupo familiar. Si esto es así, ya contarían con base jurídica suficiente para, al menos, proceder a solicitar mayor información, lo que no ha sucedido.

Con los mercados de financiación cerrados a cal y canto, incluso para los más solventes, y con la convicción de poder aprovechar las oportunidades que ofrecía el mercado –ofertas para hacerse con el control de Sos- Nueva Rumasa decidió ir a por todas y apostar por la financiación alternativa a la imposible bancaria, para lo que puso en marcha un agresivo programa de pagarés de empresa. Agresivos por la segmentación del público objetivo, con esos 50.000 euros de valor unitario, y sobre todo, por el importe de la rentabilidad; primero con un 8% a un año, para seguir hasta un 12% anual a dos años.

Por ahora sigue haciendo frente a los pagos de las primeras emisiones aunque sea a cambio de participaciones, lo que ha hecho pensar en el Banco de España y en la CNMV en el gran parecido con el sistema Madoff. Por ahora, sólo parecido.

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