edición: 2700 , Miércoles, 17 abril 2019
04/12/2012
El gobernador de Banco de Francia alimenta la resistencia del BCE contra el mercado británico en euros

Banco de Inglaterra mantiene su enfrentamiento con el BCE en la Corte Europea de Justicia

Carlos Schwartz

En vísperas de una reunión del Ecofin que se inicia hoy en Bruselas para debatir la Unión Bancaria el Gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, ha echado combustible a la hoguera que marca los límites entre las aspiraciones franco-germanas y las británicas en torno al negocio financiero en euros. En el verano de 2011 el Banco Central Europeo aprobó una circular en la cual establecía que todas aquellas entidades que hicieran más de un 5% del mercado de un instrumento denominado en euros debían tener su sede en un país de la zona del euro. El argumento era que el mercado en instrumentos denominados en euros se debía hacer en territorio del euro por la proximidad del control y liquidez que el emisor, es decir el BCE, puede dar a ese mercado en caso de emergencia. El Banco de Inglaterra reaccionó presentando un pleito en contra de esa circular ante la Corte Europea de Justicia. La acción británica se efectuó en clara defensa de los negocios de la City de Londres que hace un 40% del mercado en instrumentos en euros, entre ellos los derivados. Es decir, más que en toda la eurozona.

Noyer volvió a la carga apuntando que “No estamos en contra de que algo de negocio se haga en Londres, pero el grueso de las operaciones debe estar bajo nuestro control. Esta es la consecuencia de la elección del Reino Unido de permanecer fuera de la zona del euro”. Una declaración de este calibre no podía menos que encender las pasiones. Aunque en realidad detrás del fuego y el humo lo que se vislumbra es el vulgar interés por disputar el jugoso negocio financiero de la City. Negocio que incluye el de una empresa curiosamente anglo-francesa, London Clearing House, con una pata en Reino Unido y otra en Francia. LCH adquirió las operaciones francesas de Clearstream hace años. El volumen y la extemnsión de LCH.Clearnet no ha hecho más que crecer en años recientes extendiéndose a mercados como el de Esdtados Unidos y Asia.

El problema estratégico es que LCH.Clearnet, como se denomina a la fusión, controla el mercado como entidad central de contrapartida en instrumentos denominados en euros desde derivados hasta repos con deuda pública, como es el caso de la deuda española. El mercado de LCH.Clearnet francés es bastante más caro que el británico lo que socava en parte sus operaciones continentales. Fuentes de medios financieros señalan que el grueso del mercado de repos españoles se hacen actualmente en ese mercado. La entidad central de contrapartida de Deutsche Borse, Eurex Clearing, viene de anunciar el mes pasado la ampliación de sus operaciones en el mercado de préstamo bilateral de títulos, y libra en general una firme batalla para ampliar su mercado. No extraña que en esta fuerte coincidencia de intereses entre Framncia y Alemania el BCE haya aprobado la circular que afecta a las operaciones en euros hechas en mercados fuera de la eurozona bajo la presidencia de Jean-Claude Trichet.

A comienzos de este año el Banco de Inglaterra decidió reforzar su posición legal ante la Corte Europea de Justicia y bloqueó la posibilidad de que la controvertida circular se pudiera utilizar antes de que hubiera un fallo judicial sobre el particular. La lucha entre el BCE y el BdeI viene de lejos y se remonta en realidad a 2010, cuando los británicos se erigieron en enemigos públicos del sistema de pagos en tiempo real diseñado por el BCE para los mercados de acciones y entidades centrales de contrapartida y cámaras de compensación y liquidación bautizado como Target 2 Securities (T2S). La deserción británica del sistema de pagos contribuyó en buena medida a las decisiones del BCE. Este último debió postergar por dos veces la puesta en marcha del sistema de T2S. Sin embargo mantiene en marcha su proyecto, pero lo que queda claro es que los mercados de acciones de Londres no formarían parte del acuerdo lo que es un serio revés para el volumen de operaciones que ser canalizarían por medio de T2S. El Gobierno británico argumenta que la circular del BCE es contraria al derecho europeo y a los principios fundamentales del mercado único europeo. La batalla sin embargo no parece que se vaya a extinguir en el corto plazo.

Los enfrentamientos entre Francia, Reino Unido y Alemania no son nuevos, y lo que está en disputa no es sólo el control del negocio financiero, sino también en el fondo el negocio bancario. La cuestión de una Unión Bancaria Europea de un lado enfrenta a Alemania con el BCE sobre cuales serán los bancos que el instituto emisor podrá supervisar, y del otro a los miembros de la zona del euro con los países que están fuera. Entre ellos Reino Unido y Suecia. Es difícil saber a estas alturas si los disparos de advertencia de Noyer iban dirigidos a recordar a Reino Unido que estar fuera del euro pasa factura, y no solo en lo que toca al mercado de los instrumentos denominados en euros, o si fue una simple declaración de principios en defensa de la territorialidad de un negocio que el continente ambiciona. En realidad, más que un continente específicamente dos naciones.

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