edición: 2325 , Miércoles, 18 octubre 2017
29/06/2011
Merkel y Schäuble consiguen su propósito de ganar tiempo para la banca

Bancos alemanes y franceses logran limpiar sus carteras de deuda griega mientras los brokers hacen pleno de ganancias

En ese juego de conseguir ganancias por tan elevadas rentabilidades sin aceptar riesgo alguno a cambio, parece ser que ganan todos
Sarkozy y Merkel
Juan José González

Brokers e intermediarios financieros no olvidarán nunca los últimos tres meses (abril, mayo y junio) del presente año. La coyuntura les ha brindado una oportunidad que ya les hubiera gustado haber vivido años atrás. Incluso, más de uno reza por dar continuidad a esta práctica de mercados financieros en situación límite, con riesgos soberanos a la carrera, ministros –y ministras también- de economía al borde de un ataque de… pánico. La clase política vive también sus momentos de gloria, en pleno fragor de la batalla económica, a la sombra de los problemas de Grecia, como si el resto no tuvieran ninguno o fueran menores. El hecho es que Alemania y Francia no han podido tensar la cuerda más allá de lo que ha dado de sí la crisis europea, llevando los diferenciales de la deuda y su rentabilidad a los confines de los 300 puntos básicos en el caso español y hasta los 1.500 en el griego, así como los 800 y 900 de irlandeses y portugueses, y rentabilidades de los bonos a diez años en 17% de los helenos –el bono a tres años en 30%- y camino deprisa, deprisa del 6% en el caso español. Así, en este territorio, jungla para los brokers e intermediarios del mercado –los mercados, esos desconocidos- han conseguido ganancias multimillonarias, hasta que los jefes de Estado y Gobierno, francés y alemán han descubierto sus cartas. Querían ganar tiempo –y lo han logrado- mientras sus bancos limpiaban sus carteras de deuda griega.

Todo, o casi todo, terminó con el acuerdo franco-alemán sobre Grecia y la solución de última hora de una nueva fórmula de rescate, segunda ronda de ayudas y salvación de Grecia y a la postre, o de rebote, del resto de Europa, incluidos los propios autores de la fórmula. Los mercados mundiales regresaron a las ganancias, tan pronto como se confirmó que franceses y alemanes, Sarkozy y Merkel, situaran a sus respectivas ‘bancas’ sobre la mesa de operaciones urgentes. En el lenguaje de la prensa financiera se escribe y se habla que Merkel acepta la participación de la banca privada en el rescate de forma voluntaria, mientras Sarkozy, más próximo a la mentalidad y modos de Napoleón, aseguraba que había dispuesto lo necesario para que la banca privada gala arrimase el hombro al problema griego.

Así las cosas, los mercados recibieron con regocijo la iniciativa, pero no todos los mercados, pues la relajación de la deuda de los países periféricos no pareció jugar a favor de los más agresivos así como tampoco de las posiciones cortas. Es decir, la inestabilidad que provocó el alargamiento en el tiempo y la indecisión -¿voluntaria?- de la canciller alemana Angela Merkel, propició que varios brokers lograsen hacerse con un monumental volumen de ganancias en junio, algo así como hacer el agosto, pero dos meses antes. Lo bueno del caso es que se esperan que en los próximos meses se vuelvan a dar para gloria de los mismos brokers e intermediarios, varios agostos más que causarán las delicias de los más agresivos.

En ese juego de conseguir ganancias por tan elevadas rentabilidades sin aceptar riesgo alguno a cambio, parece ser que ganan todos –menos los pobres, naturalmente, excluidos por decreto-. En el juego de conseguir ganancias también figura el presidente del Bundesbank, Wolfgang Schäuble. En realidad, más que de conseguir, de provocar y propiciar las mismas a bancos e intermediarios alemanes y franceses. En los últimos meses, Alemania y Francia, sus bancos más grandes, han venido ganando tiempo, deshaciéndose de papel, de deuda griega, deshaciendo posiciones hasta reducirlas a una cifra que en principio puede aceptarse como asequible para el sistema financiero, para la banca privada de los dos socios, padrinos de la solución griega de última hora.

La creencia más generalizada parece ser la premonición de algunos economistas teóricos, quienes en el verano pasado apuntaban que la crisis de Grecia no se resolvería mientras los bancos franceses y alemanes estuvieran inundados de papeles helenos. Algo así sucede en la antesala del verano, tan inminente como que la declaración de quiebra del país heleno puede sobrevenir aprovechando cualquier fin de semana próximo, cuando los mercados se encuentren en playas, piscinas, campo y montes.

La deuda alemana y la francesa, como la griega o la española, son cada vez más europeas; Merkel-Schäuble, el dúo germano, se ha encargado de ‘europeizarla’ bajo la coartada de que “de la fortaleza del euro depende la fuerza de nuestra economía”, según Merkel, y para rematar la jugada Sarkozy apremia y promete que en el asunto de Grecia “además de voluntariedad, cumplimiento de los pagos y del beneplácito del BCE, es necesario darse prisa, mucha prisa”, porque sus bancos ya están bastante limpios y porque los brokers ya parecen haber ganado bastante. Por ahora.

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