edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
04/02/2010
Restricciones y cambios normativos obligan a la banca a cambiar el modelo

Bancos y cajas que sobrevivan a la crisis doblarán sus puntos de venta

Internet y telefonía, claves para liquidar las costosas redes de oficinas
Juan José González

Un nuevo modelo de distribución bancaria parece que será la solución más al alcance de la mano que piensa poner en práctica la banca comercial española, cajas de ahorros y cooperativas de créditos –en estos dos últimos grupos, las que sobrevivan-. Los departamentos de planificación y estrategia comercial de la banca mediana han recibido el encargo de poner patas arriba a la actual red de oficinas y cajeros. Estas, en menor número cada año, suponen un coste y un lastre que en la mayoría de las entidades no están dispuestas a permitir que continúe pesando sobre las cuentas de explotación. Los dos grandes bancos, cuentan, igualmente, con una estrategia de desarrollo para la nueva red bancaria, la cual se apoyará, básicamente, en la distribución electrónica, en la Red.

En este sector el que no corre vuela. No es casualidad que en esta misma semana se hayan conocido algunos planes de Santander, BBVA y Cajamadrid en el apartado de la banca electrónica, aunque en alguno de estos casos se intente quitar relevancia al movimiento estratégico. Porque uno de los aspectos que cambiará tras la crisis económica y financiera, y posiblemente de forma radical, tiene que ver con la red comercial, con las sucursales, como centros en los que tradicionalmente se ha llevado a cabo la mayoría de la actividad de servicios bancarios al público.

Algunos informes recientes indican que el público objetivo de la banca no es el que era; el uso de las tarjetas y la de Red como medios de contratación de productos y servicios se vienen imponiendo de forma creciente en los últimos años. A 31 de diciembre pasado, la red española de cajeros automáticos contaba con más de 62.000 puntos, que parece ser que es la mayor de Europa y de las más activas del mundo. La banca comercial quiere aprovechar estos miles de cajeros, así como el millón y medio largo de puntos de venta, y los 75,5 millones de tarjetas de crédito y débito en poder de los clientes, para lo cual piensan en doblar las cifras de puntos de venta en los próximos ejercicios. Las tarjetas en manos del público, equivalen a que cada cliente cuente con una llave que le permita abrir la puerta del banco y utilizar todos los servicios que desee.

En estos dos últimos años, el uso de la telefonía móvil y de las redes sociales, han venido incrementando su actividad, no solamente en el aparatado publicitario, sino en el volumen de operaciones financieras, como pagos o transferencias, así como la utilización de otros servicios de información. En suma, una cada vez más amplia gama de servicios bancarios financieros -y no financieros- sujetos, por tanto, a comisiones.

El modelo es sencillo y funciona muy bien, por eso la banca comercial quiere cambiar, inmediatamente, la mecánica de la sucursal por la del cajero y, sobre todo, por la del banco en casa, en la Red, que es lo mismo. Algunos cálculos que presionan sobre la conveniencia de un cambio rápido de los medios de pago en papel a los electrónicos, apuntan a que los ahorros de costes no se producirían únicamente en las entidades financieras, sino también en la economía, algo así como un punto porcentual de PIB. La banca universal, la minorista, esta en el centro de todas las miradas. Es el centro y el pilar del desarrollo del negocio bancario, y donde se producirán los cambios más importantes en productos y servicios.

El beneficio para las entidades financieras de una mayor utilización de los servicios bancarios, mediante el uso de la tarjeta de crédito o la Red, como medios de pago, frente al desembolso en efectivo físico, lo vienen demostrando las crecientes cifras de gasto medio por persona. Y al igual que se estimula al consumidor para que suba el volumen de sus compras, la banca comercial deberá pensar en una estrategia comercial que considere descuentos y ofertas para premiar el uso de los medios de pago telemáticos.

La reconversión de las redes bancarias tradicionales esta en marcha, y al contrario de algunas opiniones que veían en el final de la crisis, el punto de partida de una nueva fase de apertura de oficinas, la banca comercial se introducirá, con más fuerza si cabe, en todos los hogares, al igual que ha penetrado en empresas de cualquier tamaño. Las mayores restricciones y la nueva regulación financiera que están en marcha, actuarán como aceleradores del cambio de modelo y práctica bancaria.

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