edición: 2389 , Lunes, 22 enero 2018
14/03/2011
EL DEDO DE MADOZ

Bankia hace una interpretación libre de su calificación por S&P

La fusión con las entidades que carecían de calificación ha desmejorado la calificación de Caja Madrid
Carlos Schwartz

Standard & Poors ha bajado un escalón la calificación de la contrapartida de crédito a Caja Madrid hasta “A-/A-2” de su posición anterior “A-/A-1” como consecuencia de su fusión con otras seis cajas que carecen de “rating” para la constitución del SIP denominado Banco de Finanzas y Ahorro que utiliza el nombre comercial de Bankia. La rebaja de la calificación es para su riesgo de contrapartida de crédito en el largo y corto plazo. La reducción afectó también a sus instrumentos de deuda, que vieron reducida en igual proporción su calificación con exclusión de la deuda emitida con garantía del Estado y las cédulas (covered bonds) y activos que no salen del balance del banco y por los que este responde en cualquier caso hasta su vencimiento. S&P por el contrario ha mejorado la calificación de las acciones preferentes de Caja Madrid hasta BB- desde B. Las calificaciones antes señaladas fueron eliminadas de la lista de observación con carácter negativo en la que estaban desde junio de 2010.

S&P señala literalmente al respecto que: “Todas las calificaciones antes mencionadas quedan eliminadas de la lista Vigilancia de Crédito Negativa donde fueron colocadas en junio de 2010 para reflejar las implicaciones potencialmente negativas para la calificación de Caja Madrid a raíz de sus planes de integración con otras seis cajas de ahorros”. Es decir, la salida de la lista negativa se ha debido a la reducción del rating de Caja Madrid. Al mismo tiempo la calificadora mantiene la anterior calificación de BBB para el perfil de crédito en solitario de Caja Madrid (stand alone credit profile). Standard & Poors señala que la calificación del riesgo de contrapartida de crédito a largo plazo se encuentra dos escalones por encima de su perfil de crédito en solitario.

A la luz de estas decisiones por parte de Standard & Poors sorprende la interpretación que Bankia ha hecho de este anuncio. Tras un bullanguero auto elogio por haber recibido la calificación A- pone de relieve que esta calificación es resultado del análisis del proceso de fusión de las seis cajas que componen el SIP sin mencionar el hecho que el proceso estaba en consideración desde junio y que la fusión con las entidades que carecían de calificación ha desmejorado la calificación de Caja Madrid. Es más, que es esa calificación reducida la que se da por extensión al resto del grupo.

La nota de prensa de Bankia no tiene desperdicio si se la compara con la comunicación de S&P, y es un ejemplo sin precedentes de omisión de información que adquiere dimensión de ocultamiento de los hechos analizados. Es como si alguien pensase que con hacer una interpretación propia de los hechos analizados por la calificadora, la opinión de esta última quedara eliminada de la visión del público. Este es el mismo criterio con el cual el Gobierno ha hecho un real decreto ley de reforzamiento del sistema financiero español asimilando sus criterios a los de Basilea III cuando en realidad en su esencia Basilea III ha centrado su esfuerzo en elevar la proporción del capital ordinario -el que está formado por acciones y puede absorber pérdidas- sobre el capital total. Este último, tanto en Basilea III como en Basilea II, siempre representó un 8%. En cambio el ordinario ha pasado de representar el 2% al 4,5%, y este sumado al colchón de conservación de capital del 2,5% ha subido al 7%. Mientras que el cajón de sastre del concepto de capital principal esbozado en el decreto ley 2/2011 pretende mimetizarse con un anticipo de Basilea III para lograr un efecto de imagen ante la opinión pública mundial, Bankia ha decidido instrumentar una calificación que es una reducción de la anterior para la principal entidad fusionada, Caja Madrid, precisamente a raíz de dicha fusión, como una loa a la solvencia del SIP de marras.

El comunicado de la calificadora es claro: “Las decisiones de calificación sobre Caja Madrid siguen a nuestra evaluación de las implicaciones para los negocios y perfil financiero de Caja Madrid de su integración con otras seis entidades que carecen de calificación”. "La reducción en un escalón coloca a Caja Madrid en el nivel en el que vemos a su calificación en el medio plazo”, de acuerdo con la analista de S&P Elena Iparaguirre. “Creemos que, en los próximos dos años, el perfil de crédito en solitario (SACP) tiene el potencial de fortalecerse gradualmente, convergiendo con la presente calificación “A-” para el riesgo de contrapartida de crédito en el largo plazo. Entretanto, la calificación crediticia en el largo plazo para Caja Madrid respecto del perfil de crédito en solitario ha sido incrementada en dos escalones, reflejando nuestra consideración de la gran importancia sistémica de Caja Madrid dentro del sistema financiero español y, consecuentemente la posibilidad de que reciba apoyo extraordinario del Estado en caso de que lo necesite”, según las afirmaciones de Iparaguirre.

Es decir, Caja Madrid es lo suficientemente grande como para recibir ayudas extraordinarias del Estado en caso de necesitarla. No hace falta ser miembro del equipo de riesgo de crédito de S&P para sacar esa conclusión. Pero donde Bankia ve virtud en realidad no hay más que dimensión. Dimensión peligrosa en definitiva. De momento, desde luego Bankia deberá reforzar su capital en poco más de 5.000 millones de euros. Que se verán drásticamente reducidos por virtud de la salida a bolsa. Pero para que esa reducción de las exigencias opere será necesario que haya una capitalización real con colocación de acciones en el mercado. Esto es algo que altos ejecutivos de Caja Madrid vienen gestionando desde hace unos meses, invitando a participar en la operación a algunas entidades de crédito extranjeras de gran tamaño y que, sin embargo, no están prácticamente representadas en España.

Hasta ahora esos esfuerzos no han dado señales de haber cristalizado en un compuesto estable. Dada la situación del mercado en España y de las vicisitudes permanentes de las grandes bolsas mundiales, un fuerte incremento del capital de Bankia no se podrá hacer al margen de un acuerdo muy firme con algunos grandes grupos financieros internacionales. No parece entretanto que los expertos en comunicación de Bankia hayan acertado en su forma de presentar a la opinión pública la reducción de la calificación de Caja Madrid como un triunfo del Banco de Finanzas y Ahorro. Y no es precisamente esa la forma de hacer ver a los grupos financieros a los que se les está ofreciendo una entrada en el capital de Bankia, que este último es un banco que tiene plena conciencia de las tareas inmediatas con las que tiene que bregar.

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