edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
31/03/2011
Un nuevo socio del banco cubriría la parte del francés en la ampliación

Bankinter cambia de estrategia pensando en que Credit Agricole ceda la mayoría

Dificultades para coger la estela de los medianos con la venta cruzada de productos
Las cuentas no salen con crecimiento orgánico: atentos a la ‘segunda vuelta’ de la reforma
Juan José González

Ha sido uno de los bancos señalados por el Banco de España para mejorar su ratio de solvencia, lo que le ha supuesto figurar en un grupo donde se mezclan cajas de todo tipo, con la consiguiente imagen negativa para un mercado de capitales atento a cualquier detalle diferencial. Y esto sienta mal. Un contratiempo para el banco controlado por la familia Botín, obligado a improvisar una urgente ampliación de capital en pleno proceso de cambio de estrategia y cambio de consejero delegado, operación de capital que previsiblemente será suficiente para mejorar la solvencia exigida. Pero al mismo tiempo, de espera que deje despejado el futuro una vez que Credit Agricole, el primer accionista del banco con el 24,6% del capital, haga pública su intención de acudir a la ampliación de capital en curso. En caso de no acudir, el cambio de posición implicaría la puesta en marcha del plan ‘B’, la nueva estrategia que prepara el banco de María Dolores Dancausa, cuya única salida a medio plazo es aprovechar el río revuelto de la reforma del sector, donde pueden tirarse dos años analizando las oportunidades.

Sin enjuiciar la trayectoria de Jaime Echegoyen, anterior consejero delegado de la entidad, Bankinter había perdido en los dos últimos años la estela de sus ‘colegas’ bancarios, ese pequeño y siempre apetecible grupo de denominados ‘los medianos’ donde militan Popular, Sabadell y Banesto, sin olvidar a Pastor y Valencia. A la pérdida de la estela de los resultados se vino a sumar una especie de crisis de identidad, de espacio, de lugar y, sobre todo, de tamaño. Convencidos en la entidad de que hay crecer sí o sí, la cuestión radica en la forma, en el cómo, a lo que el consejo de administración dedica últimamente bastantes horas de sus discusiones. Los responsables de Bankinter tienen implantada una línea (directa) de comunicación exterior basada en afirmar con rotundidad y firmeza que la entidad esta centrada en el crecimiento orgánico.

Pero los mercados no se creen que a base de esa vía de crecimiento se pueda alcanzar un tamaño suficiente como para competir en similares condiciones con Popular, Sabadell y Banesto. Observan en Bankinter que la reforma del sistema financiero se tomará su tiempo, que la primera fase de la misma se centra en una primera concentración de entidades en grupos de distinto tamaño. Fase en la que casi todas luchan por evitar esa indeseable participación en los consejos de representantes del sector público. Y que como resultado de esta primera vuelta, quedarán despejadas algunas incógnitas al tiempo que habrá novedades como consecuencia de una mayor transparencia. Incluso, los test de estrés que se irán conociendo a partir de hoy jueves, pueden ser interesantes para el futuro.

Sobre la mesa de trabajo, la consejera delegada del banco, tiene un objetivo prioritario: poner en marcha a la organización para que la cuenta de resultados en 2011 no vuelta a situar a Bankinter en el primer lugar por caída del beneficio. Quieren evitar la foto y los comentarios de una junta de accionistas que comparan los beneficios de los competidores. Y así, en el pasado ejercicio, los de Popular crecieron un 23% menos; un 17,8% menos en el caso de Banesto; caída del 27,3% para el Sabadell y, finalmente, retroceso considerable para la entidad de Pedro Guerrero con un 40,75%, muy cerca del peor banco en resultados del grupo de los medianos, el Pastor, cuyo beneficio bajó un 38,5%.

A Dancausa, un consejo de administración herido, que no ha sido capaz de reaccionar a cuatro meses vista del cierre, tomando como víctima al consejero delegado, le exige una pronta recuperación de márgenes, asunto complicado con el nivel de ingresos actual. Como complicados son los planes para recuperar pasivo, objeto de una feroz lucha por parte de bancos y cajas, mediante el lanzamiento de productos con los que difícilmente podrá competir una entidad en pleno proceso de ajuste de costes. Y con la política comercial basada en el cross-selling –venta cruzada de otros productos, como fondos de inversión o su especialidad, los seguros- no parece que vaya a ser suficiente para obtener un 25% más de beneficio sobre el ejercicio anterior.

Futuro excesivamente incierto para Bankinter, ahora pendiente de la decisión de un socio y compañero que tiene acostumbrados a los de Guerrero a extrañas reacciones. Un socio que al margen de los dividendos recibidos en los últimos ejercicios, considera, con las cuentas en la mano, que su inversión en la entidad española es negativa, entendiendo por tal que no gana dinero.

A tan sólo dos meses de que se cierre el plazo previsto para que Credit Agricole descubra sus cartas, tiempo en el que la ampliación de capital de 406 millones, por emisión de convertibles se encuentre también cerrada, Bankinter cuenta con el plan ‘B’, donde el banco francés –sin representante actual en el consejo- habría pasado a segundo término o, incluso, a una posición inferior al 10%. Sí parece estar claro que la vacante, o parte de la misma, que dejase el socio francés, sería cubierta por el nuevo socio que ya espera a la puerta del banco.

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